¿Cuántos artistas han empezado dando sus primeros bolos en salas pequeñas? Todos o casi todos. Porque parte de ser artista también consiste en disfrutar del camino, aprender de cada escenario y descubrir lo que significa conectar con el público desde el otro lado. Antes de convertirse en una gran estrella, hay que empezar en algún sitio. Y muchas veces, esos primeros conciertos son los que dejan huella. De esa idea nace GMS Live, una iniciativa y productora impulsada por Da Fabi para acercar a los artistas emergentes a la experiencia de un concierto, con su preparación, producción y encuentro con el público. Detrás está también GMS Studios, que trabaja en áreas como la producción y grabación musical, la identidad sonora, la orientación artística y el music business. Y qué mejor escenario para ponerlo en práctica que Jamboree, una de esas salas míticas de Barcelona con historia y personalidad.
El pasado 29 de octubre, GMS Live V reunió a Saliva, Berta Garrido y Mommy Taai en una noche donde convivieron diferentes sonidos, identidades y formas de entender la música. Tres propuestas distintas con algo en común: ganas de experimentar, romper etiquetas y conectar con el público.
Empezó Saliva, un trío ecuatoriano afincado en Barcelona que debutaba en directo precisamente en GMS Live. Su propuesta nace de una mezcla de experiencias muy reconocible: la migración, el perreo y esa cultura de fiesta con la que crecieron. Entre el neoperreo, el reggaetón, la electrónica y la música urbana latina construyen un espectáculo performático y satírico donde el cuerpo, el baile y el movimiento toman el protagonismo. Una propuesta descarada, divertida y con mucha personalidad que consiguió encender la sala desde el primer momento. El público estaba a tope y las ganas de fiesta se hicieron notar.
Después llegó Berta Garrido, cantante, compositora, productora y escritora de Barcelona. Su universo musical explora una visión personal y experimental del pop, moviéndose entre el indie, el hyperpop, el K-pop y el J-pop, entre otras influencias. Una mezcla de sonidos y estéticas contemporáneas donde la canción sigue siendo el centro. Y aquí hay algo que merece la pena destacar: no hace falta ser la artista más conocida de la escena para demostrar que tienes madera de popstar. Berta se subió al escenario con presencia y arrojo. Además, presentó en primicia su próximo disco, previsto para 2027, del que ya conocemos un primer adelanto: Mala suerte, single publicado en septiembre.
A su lado estuvo Mommy Taai, DJ y productora de raíces ecuatoguineanas y españolas que, desde Barcelona, está construyendo un lenguaje musical propio. Su universo conecta la diáspora africana, la cultura club y la experimentación electrónica, creando puentes sonoros entre África, el Caribe y España.
Su propuesta va más allá de la música: explora cuestiones de identidad, diáspora y mezcla cultural a través del sonido, la moda y lo visual. Durante el directo de Berta formó un combo con mucha química. Aunque luego Mommy Taai también tuvo su propio momento para tomar el control de la cabina y pinchar para el público.
Hay algo que tienen las salas pequeñas que no siempre se consigue en los grandes recintos: la cercanía. Y no es poca cosa. Sentir al público tan cerca que casi te abraza. Poder mirar las caras una a una, reconocer a amigos y conocidos, descubrir nuevos rostros y notar cómo la energía va y viene entre el escenario y la pista. Esa conexión directa que te recuerda por qué merece la pena seguir creando, trabajando y apostando por tu proyecto artístico.
A veces, una sala pequeña puede convertirse en el mejor escenario posible. Porque no hay tanta distancia entre quien está encima del escenario y quien ha venido a escucharle. Todo sucede mucho más cerca, de una forma más espontánea y, quizás, más auténtica. Y el 29 de octubre, en Jamboree, tuvimos una buena muestra de lo que pueden ofrecer estos primeros encuentros entre artistas y público.
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