La pulsión de vida y la pulsión de muerte son hermanas. El miedo a morir nace de querer vivir y de saber que esta vida es demasiado corta y que, como teorizaba Sylvia Plath, no podremos comernos todos los higos. Es decir, no podremos ser todas las versiones de nosotras mismas que quizás pretendamos ser. En
La inocencia, el último adelanto del primer disco de
Anouck The Band, la cantante recurre a su inner child para superar el miedo a olvidar y el duelo por la inocencia perdida.
Entre las referencias de Anouck Peris Lemoine encontramos a Alice Phoebe Lou, su prima Vera y Men I Trust. En el disco, Háblame de ella, que sale a la luz mañana, 5 de noviembre, la Anouck adulta y la niña que fue conviven en una búsqueda de respuestas y en el esfuerzo por recordar cómo era la vida antes de perder la inocencia. Según cuenta la propia artista, el proyecto es un intento de preservar el recuerdo de tener veinticinco años y de lidiar con lo que supone llegar al cuarto de siglo. La entrevistamos para que nos cuente más sobre su debut, sobre ser una mujer multifacética en la industria y sobre todos aquellos miedos que le dan forma al álbum que está por venir.
Si pudieras hablar con la Anouck pequeña, ¿qué le dirías? ¿Le preguntarías algo? De ser así, ¿qué?
Haría todo lo posible para proteger su inocencia e impulsarla a desarrollar su imaginación y creatividad. Le diría que aprenda a tocar instrumentos, a coser, a pintar, que siga explorando sin miedo las cosas que le apasionan. Le preguntaría su opinión sobre este disco, sobre mis diseños. Me encantaría saber si le divierten, si se siente entendida, si le hacen llorar o bailar, si le inspiran.
En otras entrevistas has mencionado que te da cierto miedo el paso del tiempo, tanto por hacerte mayor como por no tener tiempo suficiente. Canciones como Las horas y Never grow old también abordan este tema. ¿Fue la creación de este disco una manera de exorcizar ese miedo?
Completamente. Es lo que más me aterra en el mundo, un pensamiento obsesivo que intento canalizar a través de estas canciones. Tengo una memoria terrible; me da mucho miedo olvidar y que pasen los momentos, que estemos constantemente persiguiendo un futuro que, en cuanto llega, se transforma en pasado. A veces siento que el presente no existe, que ya es pasado. Necesito escribir canciones, hacer vestidos, hacer fotos, hacer cosas que materialicen este tiempo, este presente que ya es pasado, y este disco es eso: la materialización de recuerdos, sentimientos, personas y emociones que viven eternamente en él.
Tus referencias incluyen a Alice Phoebe Lou, The Marías, Men I Trust o Russian Red. Sin embargo, La inocencia suena más a Mon Laferte, más épica y fuerte que tus canciones anteriores. ¿Qué opinas sobre esto?
¡Qué buena refe! La verdad es que no la escucho mucho, pero Tu falta de querer me encanta. Con La inocencia quizás tenía más en la cabeza a Florence + the Machine y a Kate Bush, que también son referencias muy importantes y artistas a las que admiro profundamente.
Anouck The Band se define como un grupo joven. Eso te ha puesto trabas en el pasado, ya que la industria discográfica está llena de señores mayores con ciertas ideas. ¿Cómo has aprendido a hacerle frente a este problema? ¿Cómo te desenvuelves en el mundo de la música siendo mujer?
Creo que mi edad no habría sido relevante si no fuese mujer. Hay un problema de base que es, como bien has dicho, que la industria musical está llena de hombres, y la gran mayoría ven la música hecha por mujeres como música para tías: nos agrupan a todas en un subgénero de ‘música de tías’, compongas lo que compongas. Y no solo los hombres que se dedican a la industria musical: si revisáramos la biblioteca musical de cualquier hombre hetero, veríamos que el porcentaje de mujeres es mínimo, mientras que la música hecha por hombres es universal, ¡para todos! Es terriblemente frustrante.
Háblame de ella es tu primer disco. ¿Qué esperas del lanzamiento? ¿Cómo piensas celebrarlo?
Uf, intento no tener muchas expectativas. Pueden ser muy peligrosas. Al ser mi primer disco le doy muchísima importancia, inevitablemente, y se la intento restar. Me encantaría que alguien se sintiese entendida y arropada escuchándolo y que me llevase a tocar mucho. Lo celebro de la mejor manera: rodeada de mis amigas en la firma de discos de Marilians, presentando este trabajo y cantando unas cancioncitas en su versión más íntima: guitarra y voz.
Ya que le temes al paso del tiempo, te pregunto: ¿cómo esperas que envejezca tu nuevo disco?
Espero que sea el comienzo de una larga obra y que funcione como una especie de máquina del tiempo para devolverme a mis veinticinco años.
¿Podemos esperar escuchar algo de francés en alguno de los temas del disco?
Se puede escuchar en uno de los singles, en Au soleil, una colaboración con la artista Maren, y también en la producción general del disco, que tiene influencias del French pop.
¿Crees que como sociedad idealizamos la infancia y la juventud y por ello luego nos cuesta ser felices como adultos?
Algo de idealización hay seguro, sí, pero también creo que tiene mucho que ver con la pérdida de la inocencia y con tomar conciencia del mundo en el que vivimos, que puede ser muy hostil.
Cuéntanos sobre el proceso creativo tras el álbum.
Ha sido lo que más he disfrutado: componer es lo que más, más, más me gusta. Todo el proceso, desde que nace una canción con dos acordes hasta que la transformo, la produzco y la grabo, es para mí la mejor sensación que hay. Luego también he disfrutado mucho de crear el mundo estético que lo rodea, sobre todo poder hacerlo con mis amigas. Ha sido una gran suerte.
He visto que en la mayoría de los visuales del disco (como, por ejemplo, en la portada) aparece tu sobrina pequeña. ¿Cómo fue trabajar con alguien que, de cierta manera, te recuerda a ti de pequeña?
Ha sido maravilloso. Es una niña maravillosa, divertida, creativa y risueña. Se lo contaba orgullosa a sus amigas del cole… Es para comérsela. Se llama Vega. Me recuerda mucho a mí cuando era pequeña, físicamente incluso, y me parece que le acaba de dar sentido al disco.
El disco está a punto de salir y estará por todos lados. ¿Qué harás luego? ¿Ya has empezado a pensar en lo que viene?
Tengo ganas de desprenderme de él, si te soy sincera. He estado componiendo muy poco este último año y medio, que es lo que lleva el disco grabado, y me gustaría volver a ello. Es la parte que más disfruto. Por otro lado, esta falta de inspiración/interés en componer que he tenido en estos últimos meses se debe a que he estado volcando mi creatividad en una colección de ropa que presentaré dentro de poco y que me ha encantado desarrollar.
Tocarás tanto en Valencia como en Madrid para presentar el disco. ¿Qué puede esperar el público de esos conciertos?
Pueden esperar musicazos, la verdad. Mi banda maravillosa la forman Marina Arceiz, Manuel Huertas, Carlos Caraballo y Stephano Franco. Para mí, no hay mejores músicos en este país y es una suerte enorme que me acompañen. Serán conciertos muy especiales, la primera vez que tocamos el disco entero. Tengo muchísimas ganas, aunque a veces me nuble las ganas la presión de tener que vender entradas. Es agotador.