El tercer día del Sonorama estuvo marcado por el cansancio acumulado tras dos jornadas de mucha intensidad. Amanecimos con un mensaje desesperado en el grupo: “¿Alguien sabe cómo se quita la tos?”. El cuerpo empezaba a pedir tregua y todavía quedaban por delante grandes nombres como Love of Lesbian, Sexy Zebras o Depresión Sonora. Además, con Ladilla Rusa programada para las cuatro de la madrugada, estaba claro que la noche iba a ser larga.
Bajamos a la calle por la mañana y la sensación ya era distinta a la del día anterior. Aranda se iba llenando cada vez más y, si la cosa seguía así, el sábado prometía ser de los que obligan a caminar de lado. Por el camino nos encontramos con un antiguo guerrero de la noche que nos contaba cómo había vivido los primeros años del Sonorama, cuando se parecía más a una verbena que a un festival. Casi treinta años después, celebraba que siga conservando esa esencia de fiesta de pueblo.
Cuando empezó a bajar el sol, pusimos rumbo al recinto ferial. Entramos con Carlos Ares de fondo, esquivando a quienes corrían hacia su escenario. Pasamos también por Malmö 040, aunque teníamos un compromiso ineludible con el punk que traía Memocracia. Ante un público algo dormido, nos tocó incluso empezar el pogo, aunque el polvo que se levantó nos obligó a huir de nuestra propia creación.
En línea con el frenesí de estos días, ya marca de la casa, volvimos al escenario principal para escuchar los últimos temas de Carlos Ares, que no fueron pocos. El gallego y su banda encadenaban una canción tras otra, así que disfrutamos de Peregrino y nos fuimos a por algo de cena.
Llegamos a Love of Lesbian cuando tocaban Ejército de salvación, al poco de haber empezado, y ya no hubo más remedio que verlo desde el escenario de al lado, donde más tarde tendría lugar el concierto más divertido de la jornada. La hora y media de show dio para un buen repaso de su repertorio. Tras sonar Club de fans de John Boy y perderse Santi Balmes entre el público, todos se mudaron a donde estábamos. Era la hora de ver a Sexy Zebras.
El grupo madrileño empezó algo contenido, pero pronto sonó Jaleo y con ella marcaron el ritmo de todo el concierto. Se veían muchos móviles levantados en el frente y casi ninguno unas filas más atrás, donde las prioridades eran otras. En cuanto empezó Charly García, se echaron al suelo a remar y organizaron varios pogos. Era más que evidente que no era la primera vez que Sexy Zebras tocaba en este festival. Gabi Montes recordaba su primera aparición en 2013 y cómo actuaron a ras de suelo. Ahora se llevaban el premio al show más activo de la noche.
Un par de birras más tarde nos reincorporamos con Depresión Sonora, donde se reunían quienes no terminaban de cuadrar con la mayoría del cartel. La primera mitad transcurrió con calma. Marcos comentaba que “todo lo que sea tocar en Castilla está bien”, antes de reclamar más energía. Poco a poco, el concierto fue cogiendo fuerza hasta llegar a Gasolina y mechero, que puso el punto final.
A las cuatro menos cuarto llegaba Ladilla Rusa, con una cantidad considerable de supervivientes de la noche. Nosotros aguantamos un par de canciones, pero, a esas alturas, el cuerpo ya había decidido por nosotros. No quedaba otra que aceptar la derrota y poner rumbo a casa.
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Carlos Ares
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Ladilla Rusa
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Love of Lesbian
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Malmö 040
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Sexy Zebras
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