Narciso’s Live Session (Live from Heaven) recoge varias versiones de singles como P0nt€_Put4 y c0n€Xión. Este EP es el punto de partida de una conversación con Narciso sobre la experimentación, sus referencias y sus próximos movimientos. Salir de las islas es un paso muy grande para alguien que abraza fuerte su tierra. A veces no hace falta ir siempre con la bandera en la mano; también se pueden descubrir nuevos mundos. Samuel, alias Narciso, se ha leído a sí mismo y lo ha entendido: él es la experimentación en estado puro. El Cuadri forma parte de su historia y Madrid le está viendo crecer. Artistas como Fred again.., Björk, Rosalía, FKA twigs, Sam Smith o James Arthur ayudaron a moldear la personalidad de Atlantik Boy, nombre que dará título a su próximo álbum.
Narciso publicó Petróleo en 2024 y ya entonces tenía claro que hay que hacer lo que a uno le nazca, sí o sí, sin ajustarse a lo que pida la industria: si te apetece folclore o música clásica, hazlo. Narciso quiere ir con todo, pero de una manera sana, “para que los resultados puedan aparecer”. Busca “expandir los límites de lo que se conoce como música canaria”. Ha llegado a actuar en la Sala Maravillas de Madrid y, aunque el recinto no estuviera lleno, asume que la vida del artista no es lineal: a veces el local está repleto y otras no tanto, pero lo importante es mostrar al público exactamente lo que querías transmitir.
¿Quién es Narciso y en qué se diferencia de Samuel Avero?
No sé si en algún momento Narciso se diferencia como tal de Samuel. Lo que a mí siempre me decían cuando estudiaba teatro era que los actores no se inventan otros rasgos u otra persona, sino que tenemos distintas maneras de ser y coges una y a esa le subes el volumen al máximo. Yo siento que no es que Narciso sea una cosa inventada aparte de Samuel, sino que es mi lado más rebelde y fuerte. Es como si pudiera aislar a Samuel y personificarlo, pero sigo siendo yo, lo que pasa es que en mi día a día no soy todo el rato así.
Te pones la peluca cuando cantas; es una de tus señas de identidad. ¿Significa que en ese momento te conviertes en un alter ego?
Sí, creo que se podría decir que Narciso es un alter ego. Sé que mi imagen del día a día cambia drásticamente, pero tampoco me gusta hacer demasiado hincapié en esto porque siento que se rompe la magia al hablar del detrás de cámaras. Explicar cómo se llega a esa fantasía o a esa imagen creo que destruye la ilusión de lo que intento crear en el espectador. No suelo hablar sobre por qué escojo cada detalle de mi estética porque siento que es como correr la cortina y ver al Mago de Oz; tiene que haber un poco de misterio.
Obviamente, como ha ocurrido con cualquier artista a lo largo de la historia, el vestuario, la iluminación y todo lo que me envuelve está pensado para potenciar el proyecto. Siento que ahora mismo estamos en una época en la que pasa lo contrario: la norma es no construir una imagen pensada para el escenario, sino actuar en chándal, con una copa en la mano, dejando que se vea la pulsera del reservado y sin ni siquiera cantar, poniendo el playback y dejando que cante la gente. Yo, por lo menos, tengo otra forma de ver la industria y otro tipo de exigencias conmigo mismo, con mi proyecto y, sobre todo, con la imagen que quiero transmitir con mi trabajo.
Obviamente, como ha ocurrido con cualquier artista a lo largo de la historia, el vestuario, la iluminación y todo lo que me envuelve está pensado para potenciar el proyecto. Siento que ahora mismo estamos en una época en la que pasa lo contrario: la norma es no construir una imagen pensada para el escenario, sino actuar en chándal, con una copa en la mano, dejando que se vea la pulsera del reservado y sin ni siquiera cantar, poniendo el playback y dejando que cante la gente. Yo, por lo menos, tengo otra forma de ver la industria y otro tipo de exigencias conmigo mismo, con mi proyecto y, sobre todo, con la imagen que quiero transmitir con mi trabajo.
Has publicado sencillos como PAYPAL y c0n€Xión, en los que fusionas el trap con el hip hop. ¿Con qué género empezó Narciso a componer?
Además del trap y el hip hop, lo que más combino son los sonidos urbanos con la electrónica más minimalista: mezclar ese rollo más elegante de la electrónica europea con la actitud y las letras un poco más crudas y expansivas de la música urbana. Empecé a componer un pop escorado al urbano y al R&B. La música en la que siempre me fijé venía de baladistas británicos y estadounidenses como John Legend, Sam Smith, James Arthur y Adele; ese era el estilo que yo quería desarrollar. Lo curioso es que, a medida que fui creando, me fui impregnando de lo que escuchaba en cada momento. Una vez que descubrí el hip hop y el género urbano, no hubo vuelta atrás. Recuerdo que Diles, de Rels B, fue la primera canción con un sonido al que sentí que me quería parecer. A partir de ahí, entré en una dinámica de componer sobre la base de un hip hop suave y R&B afrocubano o afrobeat, en la línea de lo que hacían Nathy Peluso en sus comienzos, Rels B o el propio Cruz Cafuné en sus primeros pasos.
En la canción P0nt€_Put4 nombras El Cuadri, un lugar de fiesta en San Cristóbal de La Laguna. Ahí se movía gran parte de la cultura tinerfeña. ¿Ahí fueron tus comienzos también?
El Cuadri creo que es un lugar al que muchísima gente del norte de Tenerife ha ido a salir de fiesta. No sé si tuvo un impacto directo en mi música, pero sí sé que fue la primera vez que me empecé a relacionar con gente diferente a mí. Yo no vengo de un entorno de calle; vengo de un trasfondo musical, pero no enfocado en la música urbana.
En esa época empezaban a hacerse virales esos sonidos con artistas como Bad Bunny, Arcángel o Maluma. Fueron sonidos que me chocaron muchísimo, porque no estaba para nada acostumbrado a escuchar ese tipo de letras ni de producciones, pero me cambiaron por completo. Me escandalizaban un poco, aunque al mismo tiempo había algo adictivo que me llevaba a querer indagar más, algo que mantengo hasta el día de hoy.
Siento que fue un proceso inconsciente: esa pequeña vergüenza o reparo que me daba escuchar esas canciones se fue difuminando con el tiempo hasta encontrarles el punto. Es verdad que si no escuchas música urbana y lo primero con lo que te topas es con temas tan directos como Cuatro Babys, de entrada resulta impactante. A lo mejor sí tuvo algo que ver con mi desarrollo, aunque es la primera vez que me paro a pensarlo. Lo que sí te aseguro es que en mis comienzos escuchaba géneros completamente distintos, también en algunos locales de salsa que había por la zona.
En esa época empezaban a hacerse virales esos sonidos con artistas como Bad Bunny, Arcángel o Maluma. Fueron sonidos que me chocaron muchísimo, porque no estaba para nada acostumbrado a escuchar ese tipo de letras ni de producciones, pero me cambiaron por completo. Me escandalizaban un poco, aunque al mismo tiempo había algo adictivo que me llevaba a querer indagar más, algo que mantengo hasta el día de hoy.
Siento que fue un proceso inconsciente: esa pequeña vergüenza o reparo que me daba escuchar esas canciones se fue difuminando con el tiempo hasta encontrarles el punto. Es verdad que si no escuchas música urbana y lo primero con lo que te topas es con temas tan directos como Cuatro Babys, de entrada resulta impactante. A lo mejor sí tuvo algo que ver con mi desarrollo, aunque es la primera vez que me paro a pensarlo. Lo que sí te aseguro es que en mis comienzos escuchaba géneros completamente distintos, también en algunos locales de salsa que había por la zona.
Solo tienes un álbum en tu discografía. ¿Qué ha significado para ti Petróleo?
Petróleo ha sido uno de los proyectos más importantes de mi carrera hasta la fecha. Para mí significó un renacimiento: aunque tengo música anterior de la que estoy orgullosísimo y que sigo cantando en mis shows, fue la primera vez que descubrí mi voz. Ahí entendí quién era como artista, qué podía aportar y qué me apetecía hacer realmente. Antes de eso, creo que hacía un poco lo que se suponía que debía hacer, guiándome por lo que hacían mis compañeros y amigos, ya que empecé muy joven, con 19 o 20 años, y me sentía perdido en una industria y una música urbana que eran muy nuevas para mí.
Petróleo fue el resultado del cansancio mental de supeditar mi arte a otras personas. Estaba harto de estar con productores que no me entendían, me subestimaban, me trataban mal y me hacían sentir como una marioneta, así que decidí aprender a producir por mi cuenta. Este proyecto fue la consecuencia de tomar las riendas de mi vida, asumir mi madurez y recuperar mi identidad. Quería romper con el pasado y lo conseguí; a la gente le llegó de una manera muy clara, bonita y sorprendente.
Aunque a día de hoy haría ciertas cosas distintas porque he evolucionado, estoy profundamente orgulloso de haber aprendido a componer y producir yo solo en mi habitación, con un portátil de cien euros y unos cascos de cincuenta. En esa época me afectaba mucho el qué dirán y buscaba la aprobación de mis compañeros de profesión, pero cuando acepté mi diferencia y la exploté —en lugar de temerla— fue cuando logré crear un producto de calidad.
Petróleo fue el resultado del cansancio mental de supeditar mi arte a otras personas. Estaba harto de estar con productores que no me entendían, me subestimaban, me trataban mal y me hacían sentir como una marioneta, así que decidí aprender a producir por mi cuenta. Este proyecto fue la consecuencia de tomar las riendas de mi vida, asumir mi madurez y recuperar mi identidad. Quería romper con el pasado y lo conseguí; a la gente le llegó de una manera muy clara, bonita y sorprendente.
Aunque a día de hoy haría ciertas cosas distintas porque he evolucionado, estoy profundamente orgulloso de haber aprendido a componer y producir yo solo en mi habitación, con un portátil de cien euros y unos cascos de cincuenta. En esa época me afectaba mucho el qué dirán y buscaba la aprobación de mis compañeros de profesión, pero cuando acepté mi diferencia y la exploté —en lugar de temerla— fue cuando logré crear un producto de calidad.
Llevaste el disco a la Sala Maravillas aquí en Madrid. ¿Qué pasa por tu cuerpo cuando trasladas lo que has escrito al directo?
Fíjate que el concierto en la Sala Maravillas fue toda una odisea. En ninguna sala nos querían coger: solo miraban mis oyentes de Spotify y ni siquiera escuchaban el proyecto ni me daban la oportunidad, siendo un artista más pequeño de lo que soy ahora, de actuar en su espacio. La Sala Maravillas sí nos dio esa oportunidad. Aunque no fue casi nadie y la sala estaba prácticamente vacía, no me lo tomé a mal. Siempre he tenido la filosofía de que este es mi trabajo y mi oficio; soy artista, y habrá momentos en los que tenga el lugar lleno y otros en los que esté prácticamente vacío. Eso no me duele ni me molesta: hago callo porque sé que es parte del camino.
Pasó algo muy bonito en ese concierto: siento que entendí lo importante que es ser honesto y conectar con el público, y descubrí también la necesidad de parar y tomarte tu tiempo. Tocar ciertos instrumentos en directo te da una libertad que no te ofrece una pista, y como músico es a lo que me quiero acercar cada vez más. Sigo formándome, estudiando piano, canto y producción para ser cada vez mejor. Puedo decir a día de hoy que el 100 % de las personas que fueron repetirían, y eso, en cualquier negocio, es éxito: hayan venido doscientas personas o hayan venido dos.
Pasó algo muy bonito en ese concierto: siento que entendí lo importante que es ser honesto y conectar con el público, y descubrí también la necesidad de parar y tomarte tu tiempo. Tocar ciertos instrumentos en directo te da una libertad que no te ofrece una pista, y como músico es a lo que me quiero acercar cada vez más. Sigo formándome, estudiando piano, canto y producción para ser cada vez mejor. Puedo decir a día de hoy que el 100 % de las personas que fueron repetirían, y eso, en cualquier negocio, es éxito: hayan venido doscientas personas o hayan venido dos.
Madrid te está viendo crecer. Viniste por una oportunidad en una productora y conseguiste luego entrar en una escuela de teatro. ¿Cómo te ayudó esa rama del arte en tu proceso como cantante?
Y pensar que vine por una cosa y en lo que ha acabado todo. Estoy seguro de que cuando me vine jamás pensé que me estaría dedicando a esto. Mi idea era volcarme en lo audiovisual, que es lo que me ha gustado toda la vida, pero estando detrás de las cámaras empecé a ver facetas que me llamaban y que me despertaban algo desde pequeño. Poco a poco fui probando y me enamoré.
Estudiar en esa escuela de interpretación fue el paso previo a componer mi disco. Más que una experiencia artística, fue una vivencia vital en la que me rompí en mil pedazos y, de alguna manera, me recompuse. Siempre me gusta decir que fue un entrenamiento al estilo “dar cera, pulir cera”: me pasé tres años sufriendo y sin entender nada de lo que hacía, hasta que un día me cayó la ficha, todo cobró sentido y renací. Empecé a comprender, descubrí mi voz y las palabras salían mucho más claras, una detrás de otra. Es una historia larga, pero sí, digamos que tuve una muerte y reviví.
Estudiar en esa escuela de interpretación fue el paso previo a componer mi disco. Más que una experiencia artística, fue una vivencia vital en la que me rompí en mil pedazos y, de alguna manera, me recompuse. Siempre me gusta decir que fue un entrenamiento al estilo “dar cera, pulir cera”: me pasé tres años sufriendo y sin entender nada de lo que hacía, hasta que un día me cayó la ficha, todo cobró sentido y renací. Empecé a comprender, descubrí mi voz y las palabras salían mucho más claras, una detrás de otra. Es una historia larga, pero sí, digamos que tuve una muerte y reviví.
En Drift_Do_Favela.mp3 dices que siempre vas con todo. ¿Es costoso “ir con todo” en la industria y no ver los resultados que a lo mejor uno quiere?
Yo es que siempre he visto los resultados a mayor o menor escala. Siento que ir con todo o ir a tope en un proyecto no es igual a tener resultados. Muchas veces en la vida no se trata de trabajar más duro, sino de trabajar más inteligentemente. No por subir el fuego de la cocina se va a cocinar antes lo que estés preparando; muchas veces incluso lo quemas. He tenido que aprender a tener una rutina que sea sana. Siempre digo que la creatividad es como un bote del que puedes sacar, pero hay que construir una rutina para rellenarlo y que siempre esté lleno de cosas que te hagan feliz, cosas que te inspiren, con las que te sientas descansado y cómodo. Muchas veces el no descansar y no dedicarme tiempo a mí mismo lo que ha hecho es alejarme más de la música. Ir con todo, pero de una manera sana para que los resultados puedan aparecer.
La crudeza de tus letras contrasta muchas veces con ritmos bastante envolventes. ¿Es la vulnerabilidad una herramienta de provocación o una necesidad de desahogo en tus canciones?
Pues la verdad es que no tiene que ver ni con provocar ni con desahogarme; tiene que ver con la honestidad. Uno de los pocos compromisos que tengo como artista es ser completamente honesto. Para mí sería ridículo ser el abanderado de la honestidad cuando se trata de hablar de amor o de tristeza, y que cuando se tuviese que hablar de sexo o de otras cosas no lo dijera tal cual lo siento. Por eso, si voy a hablar de ese tema lo digo; si no, no lo digo. Me parecería una falta de respeto hacia mi público mentirle a la cara.
Musicalmente hablando, no te has separado nunca de la experimentación. ¿Siempre buscas sonidos nuevos a los que prestarles atención?
La experimentación para mí es casi la base y el motor de por qué me dedico a lo que me dedico. No me suele interesar lo que ya existe, y no lo digo por hacerme el interesante, sino porque es verdad: no me motiva, no me hace ilusión, no me divierte. Me da curiosidad probar cosas nuevas, ver hasta dónde estira el chicle. Muchas veces, haciendo ejercicios de experimentación, me he encontrado en lugares a los que otros artistas ya habían llegado. Es muy divertido reconstruir paso a paso, de alguna manera, el camino que han hecho otros creadores. También es un ejercicio de humildad para decir: «Bueno, no soy tan genio como me creía», o al revés: «Mira, yo también tuve esta idea, qué bien, igual que este artista».
Tu propuesta tiene una carga estética y visual muy marcada, casi cinematográfica. ¿Cuánto de la dirección de arte y de la construcción de tu universo visual sale directamente de tus ideas?
Lo de la estética me gusta que me lo preguntes porque es algo que casi nadie nombra y siento que cada vez se pierde más, sobre todo en la música urbana. Mi estética no la he creado yo solo; la he creado junto a mi hermano. Tenemos un estudio creativo que se llama Navaja. En él nació un poco la idea de definir este tipo de proyectos, no solo para otros artistas, sino para marcas y proyectos escénicos o de moda. Queríamos ayudarles a definir una identidad clara. Siento que se nos da muy bien y que en mi proyecto queda bastante claro que para que un producto sea exitoso y vendible tiene que ser memorable.
Siento que muchos artistas están dejando pasar una oportunidad muy buena de ser memorables. Tenemos ejemplos como Charli XCX con Brat, Rosalía en cualquiera de sus proyectos, etc. Aunque lo hayamos hecho en conjunto, sí que es verdad que es un poco un reflejo de todos mis intereses. Siento que mi estética mezcla bastante la ciencia ficción, que me ha marcado muchísimo, los videojuegos y un poco esta estética gótica y punk de la ciencia ficción de principios de los 2000, como Matrix.
Siento que muchos artistas están dejando pasar una oportunidad muy buena de ser memorables. Tenemos ejemplos como Charli XCX con Brat, Rosalía en cualquiera de sus proyectos, etc. Aunque lo hayamos hecho en conjunto, sí que es verdad que es un poco un reflejo de todos mis intereses. Siento que mi estética mezcla bastante la ciencia ficción, que me ha marcado muchísimo, los videojuegos y un poco esta estética gótica y punk de la ciencia ficción de principios de los 2000, como Matrix.
De tus raíces tampoco te has separado porque también te llaman el Atlantik Boy. Siempre Canarias por bandera, ¿no?
No sé si siempre Canarias por bandera. Aunque es mi tierra, siempre he querido buscar algo más allá y no me he querido conformar solo con ser un artista canario. He sido, como se suele decir ahora, un artista emergente. Yo soy artista, no sé de dónde estoy emergiendo, ni hacia dónde, ni cuánto tiempo uno emerge (risas).
El pseudónimo Atlantik Boy es, de alguna manera, una forma de llevar esa seña que me ha marcado. Es real que mi casa es mi tierra, eh, pero este nombre viene de un freestyle que hice hace mucho tiempo. Cuando empecé a aprender a rapear decía algo de “el niño del Atlántico” y me encantó y va a ser el título de mi próximo álbum. Atlantik Boy es algo que llevo mostrando un par de meses, porque siento que es la única manera en que tiene sentido presentarme al mundo con un proyecto. Va a ser un trabajo en el que, sin decir mucho, reimagine la identidad canaria y atlántica. Siento que últimamente me ha inspirado mucho la naturaleza y eso se debe también a haber nacido en Canarias: obvio, el mar es una de mis musas. Creo en el mestizaje, creo en la unión y creo en que las culturas deben ser compartidas y celebradas. No creo en la segmentación de la cultura; si no existiera mestizaje, Canarias no existiría de la manera en la que la conocemos ahora.
El pseudónimo Atlantik Boy es, de alguna manera, una forma de llevar esa seña que me ha marcado. Es real que mi casa es mi tierra, eh, pero este nombre viene de un freestyle que hice hace mucho tiempo. Cuando empecé a aprender a rapear decía algo de “el niño del Atlántico” y me encantó y va a ser el título de mi próximo álbum. Atlantik Boy es algo que llevo mostrando un par de meses, porque siento que es la única manera en que tiene sentido presentarme al mundo con un proyecto. Va a ser un trabajo en el que, sin decir mucho, reimagine la identidad canaria y atlántica. Siento que últimamente me ha inspirado mucho la naturaleza y eso se debe también a haber nacido en Canarias: obvio, el mar es una de mis musas. Creo en el mestizaje, creo en la unión y creo en que las culturas deben ser compartidas y celebradas. No creo en la segmentación de la cultura; si no existiera mestizaje, Canarias no existiría de la manera en la que la conocemos ahora.
Tu estilo no parece asemejarse a lo que suele asociarse con Tenerife, pero ¿qué aporta la isla a lo que tú haces?
Durante años me resultó duro no encontrar en la industria un grupo de apoyo o pertenecer a una escena, hasta que comprendí que no necesitaba pedir permiso para existir como artista. Mi objetivo no es encajar en lo ya hecho, sino expandir los límites de la música canaria junto a otros creadores que buscan hacer cosas distintas. Tras explorar mi identidad, descubrí que conecto más con la escena alternativa, la experimentación y la fusión; aunque el hip hop siempre será parte de mis raíces, mi mirada hacia el futuro está en la música electrónica por su infinita libertad creativa.
Tenerife y su rica diversidad cultural me lo han dado todo: desde la Orquesta Sinfónica y el conservatorio hasta las comparsas del Carnaval, el folclore local y la música brasileña. Crecí impregnado de una cultura musical profunda desde la cuna, pero de una manera distinta a la del resto de los artistas de la isla. Esa historia, tradición y pasión son las que hoy nutren mi proyecto y me impulsan a seguir buscando mi propio nicho.
Tenerife y su rica diversidad cultural me lo han dado todo: desde la Orquesta Sinfónica y el conservatorio hasta las comparsas del Carnaval, el folclore local y la música brasileña. Crecí impregnado de una cultura musical profunda desde la cuna, pero de una manera distinta a la del resto de los artistas de la isla. Esa historia, tradición y pasión son las que hoy nutren mi proyecto y me impulsan a seguir buscando mi propio nicho.
Muchos de los que más suenan ahora en las listas salieron de nuestro territorio. ¿Cómo ves el círculo musical canario?
Yo lo veo muy bien, el círculo me gusta. En Canarias existen proyectos distintos e interesantes y yo animaría al resto de canarios a hacer la música que quieran hacer sin miedo a tener que encajar en un cierto tipo de sonido. Ahora que tenemos el nicho y el hueco, es la única manera en la que nos podemos expandir. Siento que la música urbana puso un pie en la puerta, pero el resto de músicos y artistas tenemos que darle una patada y abrirla de golpe.
Los que quieran hacer folclore, que lo hagan; los que quieran hacer hip hop, reguetón, trap, electrónica, heavy metal o lo que quieran, que se pongan a ello. Yo no creo en unas Canarias en las que solo se hace música urbana, porque no es lo que yo he vivido. Yo sé que hay muchísimos músicos internacionales de los que no tenemos ni idea y que hacen otro tipo de música muy interesante. Hay una escena muy grande de jazz, de clásica y de electrónica y me encantaría que cada vez estuviéramos en más sitios.
Los que quieran hacer folclore, que lo hagan; los que quieran hacer hip hop, reguetón, trap, electrónica, heavy metal o lo que quieran, que se pongan a ello. Yo no creo en unas Canarias en las que solo se hace música urbana, porque no es lo que yo he vivido. Yo sé que hay muchísimos músicos internacionales de los que no tenemos ni idea y que hacen otro tipo de música muy interesante. Hay una escena muy grande de jazz, de clásica y de electrónica y me encantaría que cada vez estuviéramos en más sitios.
Pocos cantantes tienen esa crudeza de tu música, pero alguien ha tenido que ser tu referente. ¿Quién o quiénes son?
Bueno, gracias por decir que hay pocos que se parecen a mí, la verdad. Te lo agradezco. Obviamente he tenido muchas influencias más allá de Cruz Cafuné y Abhir. Tengo referentes a los que miro como si fueran un faro por distintos motivos: Rosalía, que fue uno de mis mayores referentes, es a la que admiro por su filosofía de trabajo. Empatizo mucho con ella en ese sentido y con cómo ve el oficio del artista y del músico. También con Nathy Peluso, que me marcó mucho al empezar. Más tarde descubrí gente como Björk, Kanye West, FKA twigs o Fred again.. Son artistas en los que me veo bastante reflejado porque usan la electrónica para expandir su sonido más puro. El colectivo Rusia IDK creo que también es un buen ejemplo de gente a la que admiro como trabajadores y como músicos. Supernova, de Ralphie Choo, me cambió la vida.
¿Qué compañeros cuadrarían más contigo en una colaboración?
Siento que soy una persona bastante versátil y me veo colaborando con L0rna o Kristina. Siento que un remix de PAYPAL estaría muy bien o algún tema de reguetón. Por otro lado, me fliparía trabajar con Fred again..; creo que cuadramos bastante, o con Ralphie, Judeline… Hay mucha gente con la que creo que pegaría bastante. Me gusta mucho el funk brasileño y con algún artista que lo hiciese también estaría guay.
Perteneces a una generación de artistas independientes que tienen que gestionar su propia carrera, estética y producción. ¿Sientes que esa autogestión le da más pureza a tu sonido o llega a ser agotadora?
La autogestión lo único que hace es mantener la cabeza ocupada. O sea, yo siento que la pureza no tiene que ver con que me lo gestione yo u otra persona. La pureza tiene que ver con que hay artistas que están firmados con discográficas y que no hacen nada más que componer y no tienen un producto tan definido. Sin embargo, yo me gestiono y considero que mi música es auténtica y refleja quién soy. Conciliar las facetas de artista y empresario hace que sea diferente; creo que desgasta.
En una entrevista que hiciste decías que dejas que la música te guíe a donde sea. ¿Hacia dónde te está llevando ahora mismo?
Ahora mismo la música me guía hacia el mar, me guía hacia lugares desconocidos, hacia un sonido más electrónico, pero a la vez me interesan cada vez más los sonidos folclóricos. Digamos que también estoy en lo acústico haciendo mucho hincapié en la idea de la naturaleza y en cómo los humanos intentamos replicarla. Es que, piénsalo, no hay nada más inspirador que ver las olas del mar, cómo el viento acaricia las hojas de un árbol o cómo la luz atraviesa las nubes por la mañana.
Si pudieras definir la banda sonora del momento vital en el que te encuentras ahora mismo con una sola imagen o concepto, ¿cuál sería?
Qué interesante. Estoy en una puesta de sol en la playa o en un acantilado en el que me da la brisa con una guitarra en la mano, escuchando las gaviotas y dejando que la sal me atraviese las fosas nasales. Un poco hippie, pero la verdad es que sí. Y si estuviera sonando una canción, sería Oceano, de Djavan.
Y ya para terminar, cuéntanos, ¿qué próximos movimientos planeas?
Ahora mismo en lo que más estoy centrado es en materializar mi álbum Atlantik Boy; es un proyecto bastante ambicioso que estoy intentando llevar con el mayor cariño y calma posible. Es el proyecto más importante que tengo ahora, además de actuar y hacer shows, que es una de las cosas que más me gustan. En mi radar están el disco y los shows, para compartir mi música. Hacer colaboraciones también, y así poder presentar un proyecto muy bonito y muy especial. La verdad es que tengo mucha ilusión por ello.

