Diez años después, Agorazein vuelve a ponerse en marcha. Y lo hace sin necesidad de reinventarse, sin tratar de perseguir el sonido de una escena que, en buena parte, el colectivo ayudó a transformar. Tras la actuación sorpresa en la pop-up de octubre y la publicación de Milko Freestyle de C. Tangana, llega el turno del grupo al completo con King Kong, un regreso que sabe a historia. Es un posse cut oscuro y contundente en el que C. Tangana, Sticky M.A., Jerv.AGZ, I-Ace y Fabianni vuelven a encontrarse para recordarnos por qué Agorazein sigue siendo un nombre imprescindible para entender el rap estatal.
La producción, firmada por Fabianni e I-Ace junto a Royce Rolo y Danni Ble, recupera el sonido que ayudaron a definir en Siempre. Hay algo especialmente emocionante en escucharlos de nuevo compartiendo espacio con una identidad que parece haber resistido intacta el paso del tiempo. Porque reinventarse está bien, pero también tiene algo extraordinario volver a ser exactamente lo que eras diez años después y comprobar que la esencia sigue ahí. El videoclip, dirigido por Borja Bernal, acompaña esta reivindicación del legado del colectivo con la participación de algunas de las personas que han formado parte de su historia.
“AGZ vuelve para salvar España”, dicen. Y puede que no haga falta añadir mucho más. King Kong llega antes de los cuatro conciertos con los que el grupo celebrará el décimo aniversario de Siempre, del 15 al 18 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid. Una década de espera que, de repente, parece haber merecido la pena. Las entradas de los dos primeros conciertos ya se han agotado, pero todavía quedan localidades para el 17 y el 18. Cuatro noches para reencontrarse con un capítulo fundamental de nuestra música y, quién sabe, quizá para despedir una historia que nunca ha dejado de estar presente.
“King Kong, King Kong, toda mi familia arriba, puta King Kong…”. Quizá necesitamos más que nunca un fenómeno como este, algo que nos recuerde lo que el rap ha sido, es y lo que todavía representa. Quizá la sociedad lo estaba pidiendo a gritos y Agorazein, diez años después, ha vuelto para responder.
