Si algo nos ha enseñado Metrika es que una no puede convertirse en la Madre Fundadora de una orden satánica sin tener detrás a un buen séquito de demonias, unas cuantas muñecas y, por supuesto, un programa de protección para todas aquellas que no están dispuestas a convivir con los dikys. Y precisamente de eso va Programa de protección de dikys, su primer cortometraje (o metricorto, como le gusta llamarlo), que se acaba de estrenar en el cine del Palacio de la Prensa de Madrid, un aquelarre de demonias, glamour ratchet y desenfreno en el que las guapas salvan a las guapas. Porque aquí hemos venido a proteger a las nuestras.
Después de presentarnos el universo de La orden a través de sus dieciséis canciones, Metrika ha decidido que un disco no era suficiente para contar semejante delirio y ha dado el salto al audiovisual. El resultado es una fantasía cinematográfica en la que el terror, el humor negro y la estética vampibimbo se dan la mano para celebrar que ser una perfecta también es una forma de supervivencia. Y es que ¿quién no mataría (literalmente) por estar dentro de La orden, con tanto rosa, bótox y extensiones de pelo?
La historia nos sitúa en un entierro en el que ninguna de las muñecas sabe muy bien qué hace ahí ni quién se ha muerto. Pero no es un entierro cualquiera: estamos hablando de Metrika rodeada de todo el faranduleo, como bien apunta Javi Hoyos. Y es que pocas veces hemos visto semejante concentración de personalidades de la escena pop española por metro cuadrado: Jedet, Kristina, Marina Rivers, L0rna, Belén Aguilera, Euskoprincess, Samantha Hudson, Melani Olivares, Yenesi, Lucía Bellido, La Huesito, Jordi Cruz o Magdalenita son solo algunos de los nombres que se reúnen en esta especie de reunión de antiguos alumnos de FP de peluquería.
Jedet intenta consolar a Metrika recordándole que aquí no se llora, que el maquillaje es más importante. Mientras tanto, unos curiosos cura y monaguillo, interpretados por nada más y nada menos que Yung Beef y Pedro LaDroga, dan el pésame con un ‘profundo’ discurso sobre la muerte. ¿Quién no creería en La Orden, o en cualquier religión, con este cuerpo religioso? Para acabar de sorprendernos con el divertidísimo cast, tenemos a Marce y César Pérez haciendo de policías bueno y malo. Cuidado, chicos, que los dildos voladores son el menor de vuestros problemas… Aquí las armas de defensa personal vienen con pilas.
Pero detrás de semejante desfile de cameos hay una misión mucho más importante: la iniciación de las nuevas integrantes en la orden de las demonias. La vampibimbo, acompañada de su séquito, tiene claro que aquí no entra cualquiera. Hay que ser perfecta, tener siempre un cigarro en la mano y, sobre todo, no ser un diky, aunque eso es más que obvio. La ceremonia arranca al ritmo de Brinquen culos, con las demonias entregadas al baile y Metrika luciendo un bolero de pelo de Dominnico, en un rosa demasiado hot, que bien podría ser el uniforme oficial de la congregación. A partir de ahí, entre rituales, conversaciones en latín y apariciones inesperadas, el corto va construyendo una mitología propia en la que hasta las vampiras tienen servicio de reparto: Vampieats, a disposición de Ms Nina.
Más allá de la provocación, sello ya de la castellonense, lo interesante de Programa de protección de dikys es comprobar cómo la artista ha conseguido trasladar la identidad de su álbum a otro formato sin renunciar a ninguno de sus códigos. El terror, la estética vampibimbo, la feminidad exagerada y el humor provocador conviven en una pieza que funciona como una extensión de su imaginario musical.
Y, obviamente, no podía faltar hablar de los estilismos y los maquillajes. Cualquier fan de Metrika sabe que nunca pueden faltar unas pestañas que abanican, una base blanca para matar de espanto y unas extensiones rubias platino de infarto. Los estilismos, en tonos rosas, negros y blancos, terminan de construir esta fantasía de muñecas y conejitas Playboy. Y, por supuesto, unas buenas plataformas que dejen huella para marcar el camino hacia La Orden. Porque aquí, hasta para invocar al demonio hay que ir divina.
La moraleja es bastante sencilla: las demonias tienen que seguir unidas, los corazones están mejor fuera que dentro y los dikys deberían mantenerse a una distancia prudencial. La Madre Fundadora ya ha hablado. Nosotras, por nuestra parte, estamos listas para recibir el bautismo. Larga vida a las demonias.
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