No resulta sencillo destacar en redes en los tiempos que corren, y menos aún conservando una esencia. La exposición y los algoritmos son ya más importantes que el propio hecho de crear. Parecería que vender el alma al diablo compensa: una distopía. Pero siempre ha habido rebeldes, y crear no consiste en generar interacciones y estímulos, sino en conectar más allá de una pantalla. En medio del bullicio digital, no hay más forma de hacerlo que desde la pasión y con la autenticidad por bandera. Una rara avis, algo anómalo. Y las anomalías sobresalen, dejan huella y dignifican. Eso es justo lo que representa
Seventh Core para la cultura geek y audiovisual.
El arte va de reencontrarse y reinventarse. Es casi una alegoría, como la Tokio de Lost in Translation para Bob y Charlotte. Como el Café Leblanc en Persona 5. Es un remanso de paz en pleno caos. Una discordancia en peligro de extinción. Por eso, la de Seventh Core es una identidad tan única. Forjada entre claquetas y píxeles, a base de compartir su devoción por el arte en todas sus formas, se ha convertido en una fuente inagotable de ideas y reflexiones sobre películas, música, videojuegos y lo que se tercie. Un oasis de referencias y detalles en los que nunca nos habríamos parado a pensar.
Creadora, diseñadora, divulgadora y, sobre todo, creativa. Hablamos con Ingrid, la artista detrás de este universo, sobre cómo ha sido el primer año de su proyecto: sus inquietudes, inspiraciones y camino recorrido. También reflexionamos sobre el papel de la cultura en la sociedad actual y el momento que esta atraviesa.
Hola, Ingrid. Es un placer poder charlar contigo y que nos abras las puertas de un rincón tan especial como el que has creado. Antes de nada, ¿cómo estás y en qué momento te encuentras?
¡Muy bien y muy contenta de poder estar haciendo mi primera entrevista con vosotres! Ahora mismo me encuentro en un pequeño limbo donde no paro de preguntarme: «¿Y ahora qué?» Este 22 de septiembre cumplí un añito haciendo contenido y siento que ya ha llegado el momento de explorar cosas nuevas.
¿Por qué Seventh Core? ¿Cuál es su historia y cómo se presentaría a quien no te tenga en el radar?
Pues no tiene mucho misterio, a pesar de que me costó bastante elegir un username que me identificase tanto como persona como con los temas que tocaría en mi perfil. El número siete siempre me ha rodeado en todos los sentidos y, si uno se para a fijarse bien, siempre está ahí. En mi caso, además de que nací el 27 de octubre, mi juego favorito es Final Fantasy VII y, claro está, el cine es el séptimo arte. Core significa núcleo (o subcultura si eres chronically online).
¿Cómo empezó este proyecto y cuál ha sido el camino desde que nació hasta alcanzar la repercusión que tiene actualmente?
Cuando terminé mi grado superior de diseño publicitario me sentí totalmente perdida y, cuando miraba hacia mi futuro, no conseguía imaginarme nada en concreto. Desde pequeña he sido una chica muy enlazada al arte. Las mujeres de mi familia siempre han sido artesanas y esto ha hecho que valore muchísimo el arte y su lazo con el expresionismo humano. Cuando era adolescente quería ser artista; cuando terminé mi grado medio de producto interactivo estudié cómic en Barcelona y, después del grado superior, no sabía cuál iba a ser la próxima rama. En dicho grado decidí que quería dedicarme al cine como directora creativa, pero, como todos ya sabemos, es una carrera para privilegiados. Así que pensé: bueno, tengo veinticuatro años, no tengo dinero y la única manera de poder darme a conocer es en redes sociales.
Basta con bucear en tus perfiles para comprobar que son toda una enciclopedia para quien ame el cine, las series, la música o los videojuegos. ¿Cómo es el proceso de creación? La idea, el guion, conocer tantas obras, elegir cuáles recomendar en cada caso, etc.
Por lo general, y con suerte, las ideas suelen aparecer solas. Entre conversaciones con amigos, consumiendo contenido, leyendo, jugando. Para los guiones, si son temas como videojuegos, música, etc., busco muchísima información en vídeos de YouTube y subreddits. Me ENCANTA ver video essays de dos horas sobre un videojuego.
Y para vídeos más reflexivos, suelo leer muchos textos en Substack y también escribo en las notas del móvil cuando me siento inspirada. Mucha gente de mi alrededor me dice que tengo buen gusto (aunque esto es bastante relativo, siempre me siento halagada), y todo ha sido gracias a que, cuando era adolescente, no salía casi de mi cuarto. Debo admitirlo y me enorgullece: siempre fui y seré una chronically online girl. Internet me ha moldeado desde que tengo memoria.
“El streaming cambió el ritual del cine por el consumo inmediato y, tristemente, convirtió las películas en contenido de fondo. Pero la esencia sigue ahí; simplemente hay que buscarla entre tanto algoritmo dopamínico e insípido.”
Y, puestas a recomendar, ¿tienes alguna película, serie y juego predilectos? ¿Cuáles son tus favoritos de lo que va de 2026?
Mi película favorita siempre ha sido Scott Pilgrim vs. the World. Curiosamente, la trama gira en torno a siete exnovios. Pude conocer al creador del cómic y al director de la película, y siento que mi vida está completa. Mi juego favorito es Final Fantasy VII y hace unos meses terminé Persona 5 Royal, que se ha convertido en uno de mis favoritos. Aunque el juego al que más he jugado ha sido Minecraft. Mi serie favorita… esta es difícil, pero, como soy muy fanática de los juicios, diría Better Call Saul. Mis películas favoritas de 2026 han sido Obsession y Las ovejas detectives; esta última la recomiendo muchísimo, es mejor de lo que uno se espera. Acabé llorando como un bebé.
Si tuvieras que citar tus géneros por excelencia, tanto audiovisuales como de videojuegos, ¿cuáles serían?
Sin duda, la ciencia ficción. Tiene una libertad creativa infinita. Un mundo de ciencia ficción puede empezar desde un punto y crecer por miles de ramas. Los mejores diseños de sets, personajes y props, en mi opinión, siempre han estado en obras de ciencia ficción. Ahora mismo estoy leyendo Neuromante y una de mis cosas preferidas es cómo el autor tiene tanta imaginación al inventarse objetos y describirlos en un mundo donde la tecnología está en auge, pero la calidad de vida es baja. Uno de mis mundos favoritos, hablando del apartado artístico, es el manga/anime Dorohedoro: ultraviolencia, estética punk y humor negro. Tiene algunos de los mejores diseños de personajes que he visto jamás.
Cada vez hay más variedad, se produce más y es más accesible tanto crear como consumir. Pero, a veces, parece que es a costa de la calidad. Estamos en la era de las plataformas de streaming y se ha perdido parte de esa cultura de experimentar el cine casi como un ritual. ¿En qué estado se encuentra el arte audiovisual? ¿Consideras que se ha perdido esencia o sigue ahí y solo hay que saber cómo encontrarla?
Pienso que nuestra relación con el arte se ha transformado, no que esto sea necesariamente malo. La evolución social y la tecnología van de la mano, y creo que el arte audiovisual está en un punto muy bueno (sin contar el contenido generado por IA, claro; eso es basura). El streaming cambió el ritual del cine por el consumo inmediato y, tristemente, convirtió las películas en contenido de fondo. Pero la esencia sigue ahí; simplemente hay que buscarla entre tanto algoritmo dopamínico e insípido.
Tienes presencia en varias plataformas, como YouTube, TikTok, Instagram e incluso Letterboxd. Aunque también exploras el formato largo, son los vídeos cortos, a modo de píldoras culturales, los que más produces. ¿Cómo crees que afectan las tendencias actuales de internet, las redes sociales, la inmediatez o el ecosistema digital al contenido cultural, quizás más de nicho, y a la cultura en sí?
El otro día, mi amiga Anna me comentaba que le parece sorprendente que haga contenido cultural o de nicho, que mis vídeos duren más de minuto y medio y que tenga el número actual de seguidores. En la actualidad, la mayoría de los grandes creadores de contenido suelen tener un modelo de retención ‘agresiva’ o una fórmula dopamínica, lo que hace que al público ‘promedio’ le parezca entretenido.
A pesar de que uso ‘ganchos’, intento con todas mis fuerzas que mis vídeos no caigan en ese tipo de edición y sobreestímulos. Las redes sociales son un arma de doble filo: desde mi punto de vista, nos pueden enseñar muchísimo en poco tiempo; perfiles como Blanca Aguilera, Lara Pampinoplas y Bea Jordan educan de una manera creativa. Pero, por otro lado, han creado un efecto muy negativo en la salud mental: comparación social, ansiedad y dependencia digital.
“Hay ciertos creadores de contenido que han visto que la provocación, el machismo y el odio les dan visitas y dinero. Es frustrante.”
Detrás de cada vídeo dejas alguna reflexión o idea con la que identificarse. ¿Nacen de tu propia experiencia vital o vienen simplemente de tu forma de habitar y entender esas obras?
Siempre haré contenido que refleje mis ideales, emociones y obsesiones. Conecto de manera muy directa e intensa con las obras audiovisuales, los videojuegos y la literatura, hasta el punto de que no los veo como un simple entretenimiento, sino como un espejo en el que puedo conocerme mejor a mí misma.
Como creadora de un contenido que durante muchos años probablemente estuvo estigmatizado para la mujer, ¿cómo has vivido el proceso?
El inicio fue un poco difícil, ya que mi tercer vídeo se hizo viral y llegaron comentarios tanto positivos como negativos. Era consciente de que en redes había una presencia muy marcada por parte de los incels, pero jamás pensé que podrían afectarme. Aunque me esfuerce, el setenta y cinco por ciento de mi público es masculino y es algo que intento cambiar cada día, pero, cuando hago un vídeo sobre feminismo o simplemente sobre mujeres, en vez de atraer la atención de mujeres, acaban llegando hombres, y no muy majos… (Risas). Con quienes más mantengo el contacto dentro de mi comunidad es con hombres y los aprecio muchísimo, pero también echo en falta el apoyo femenino. En parte entiendo ese porcentaje, ya que mi contenido también se enfoca en gran medida en la industria de los videojuegos y, a pesar de que la mitad de las personas gamers en España son mujeres, el algoritmo no suele echarme una mano.
Últimamente hay un auge de ciertas corrientes retrógradas. Este tipo de pensamientos, como el machismo, la discriminación o la irrupción del término ‘woke’, tan usado en este gremio, ¿tienen un poder real en las redes y la sociedad o son una minoría? ¿Crees que ha habido avances en los últimos años o ha sido más bien un retroceso?
Como he dicho en la pregunta anterior, pienso que hay un porcentaje alto con ese perfil que comenta ‘woke’. En mis días de bajón siento que la sociedad se va a la m*****, pero quiero pensar de manera positiva y que estos perfiles son minoría o bots. En uno de mis vídeos anteriores mencionaba la dead internet theory y cómo hemos llegado a un punto en el que no sabemos si estamos hablando con personas reales o con bots, y es una realidad.
Pero es innegable que vivimos un auge de discursos de extrema derecha entre los jóvenes. Hay ciertos creadores de contenido que han visto que la provocación, el machismo y el odio les dan visitas y dinero. Usan el término ‘woke’ para ofender a cualquiera que busque empatía, diversidad o justicia social, y eso ya roza el sinsentido. Es frustrante.
¿Consideras que han evolucionado tanto el ecosistema digital como los productos culturales en cuanto a la representación femenina? ¿Hasta qué punto es tan importante, o más, cómo se hace esa representación que el mero hecho de tener presencia?
Totalmente. Durante mucho tiempo nos han dicho que la ‘representación’ era poner a un personaje femenino fuerte en el cartel, darle un par de frases épicas y ya. Pero si esa mujer sigue estando escrita desde la mirada masculina o si solo existe para cumplir algo, no hemos avanzado tanto.
La representación va mucho más allá.
Personalmente, lo que mejor define a una mujer es que haya complejidad: que el personaje sea contradictorio, imperfecto y hasta mediocre. Hace unos días se estrenó la película de Resident Evil y me pregunté: si esto lo hubiera protagonizado una mujer habría recibido muchísimo hate, pero mucho más del poco que ha recibido. ¿Por qué? Porque el protagonista es humano, se equivoca, tiene miedo e insulta mucho. Quienes han escrito críticas negativas mencionando esto esperaban a un profesional como Leon, pero, si hubiese sido una mujer… Bueno, me lo puedo imaginar.
“Los creadores tienen que perder el miedo a recomendar a creadoras, directoras o escritoras. No puede ser que el canon de un canal de cine empiece en Nolan y acabe en Fincher sin pasar jamás por Sofia Coppola o Greta Gerwig.”
¿Qué se puede hacer, tanto por parte de creadoras como de consumidores, para mejorar en este sentido?
Para cambiar esto hay que romper la idea de que la perspectiva femenina es un ‘género’ o un nicho cuando en realidad es la mitad del mundo. Los hombres, por lo general, consumen contenido masculino, y las mujeres consumen contenido tanto masculino como femenino. Las creadoras ya hacemos lo correcto: seguir ocupando espacio sin pedir permiso ni justificarnos. Hablar de lo que nos dé la gana y demostrar que nuestra mirada es tan universal como la de cualquiera. Pero los creadores tienen que perder el miedo a recomendar a creadoras, directoras o escritoras. No puede ser que el canon de un canal de cine empiece en Nolan y acabe en Fincher sin pasar jamás por Sofia Coppola o Greta Gerwig. Hay que romper esa barrera y construir una cultura sin sesgo de género.
Como en todo buen epílogo, no pueden faltar los créditos. ¿Con qué personajes femeninos has conectado más o cuáles citarías como referentes?
Esta pregunta siempre me va a costar (Risas). Creo que, con la que más, con Maka, de Soul Eater: es determinada y fuerte pero también llora y se compara. También con Kim, de Scott Pilgrim vs. the World, por su sarcasmo, sus comentarios directos y su odio a la superficialidad. Con Céline, de Before Sunrise, porque soy una romántica muy dedicada. Y, por último, con Aerith, de Final Fantasy VII, porque puedo leer bastante bien a las personas. Creo.
Y, ya para terminar, a modo de cliffhanger, ¿tienes algo en mente para lo que está por venir en el universo de Seventh Core?
Muchísimas cosas. Quiero seguir creciendo, aprendiendo y creando. Dentro de poco publicaré mi primer proyecto personal como directora creativa y, desde luego, no será el último que haga. Gracias a las personas de mi alrededor y a mi comunidad he recuperado la motivación que perdí hace años. Me siento muy, muy afortunada.