El terror por lo general se asocia a emociones negativas: pánico, angustia, inquietud. Pero, paradójicamente, también es capaz de mostrar los rincones más inhóspitos de la mente, de navegar por la psique y poner a cualquier alma frente a frente con sus miedos. Justo por ese motivo ha sido, desde tiempos inmemoriales, una de las formas de expresión más espeluznantes y especiales. Se acerca la noche del terror por excelencia y qué mejor momento para reconectar con esa realidad tan magnética como inexplorada con algunos de sus exponentes más recientes.
Cada año, en la frontera entre octubre y noviembre tienen lugar una serie de festividades vinculadas a lo lúgubre, lo tétrico y lo sobrenatural. Esta temática suele asociarse a Halloween en su versión estadounidense, pero no es necesario irse tan lejos. Buena parte del origen está en el Samhain celta, que en la actualidad todavía se celebra en Galicia. La noche de las ánimas o el Día de Muertos son otras tradiciones que abrazan la conexión con el más allá. Sea por creencias, por espiritualidad o por conectar con quienes ya no están, todas son celebraciones de lo intangible y lo esotérico. Toman lo oscuro como algo propio de la naturaleza humana. Esa idea se ha visto muchas veces plasmada en mitos, leyendas y tradiciones. También en obras culturales. Desde Lovecraft y su terror cósmico en papel hasta Hitchcock en el celuloide, pasando por el teatro noh japonés o las pinturas negras de Goya.
Con los videojuegos llegó una nueva forma de experimentarlo. Ya no desde un rol pasivo, sino como protagonistas. Alone in the Dark, Silent Hill, Resident Evil o Fatal Frame fueron la semilla. Luego vendrían Dead Space, Outlast o Alien: Isolation. Y así, el género ha seguido evolucionando en su capacidad de recrear pesadillas y sumergirnos en ellas. Por eso traemos cinco juegos que han llegado este año con los que pasarlo de miedo la noche del 31 de octubre.
Clive Barker’s Hellraiser: Revival
Si hubiera que definir el concepto de cine bizarro, transgresor y sin concesiones, Hellraiser sería un buen ejemplo. Estrenada en 1987, es una película de nicho ya considerada de culto y en la que los únicos límites los marca la más macabra de las imaginaciones. Pues bien, Saber Interactive ha logrado trasladar todo eso a nuestro salón con Clive Barker’s Hellraiser: Revival, para experimentarlo de primera mano. Es el survival horror en su máxima expresión y tiene la intención clara de llevar al protagonista hasta los confines de su cordura. Psicológico, perturbador, visceral, descarnado y opresivo como pocos, reúne todo lo necesario para hacer de cualquier noche algo inolvidable, para bien o para mal.
No todo en el terror pasa por generar impresión, y la gente de Wych Elm lo sabe bien. Entre las sombras también hay lugar para la cocción a fuego lento, para el tacto y la reflexión. Y Silver Pines es exactamente eso. Una desaparición por investigar, un mundo roto entre el cine negro y lo paranormal, una estética arrebatadora y una atmósfera al más puro estilo Twin Peaks. Todo ello con un enfoque metroidvania. Esta es la premisa para ir desenredando los horrores que albergan tanto el pueblo que da nombre al juego como Red Walker, el protagonista.
Si se habla de la camada de estudios que están marcando la nueva era del terror en videojuegos, hay que hablar de Tarsier Studios. Primero crearon Little Nightmares y después llegó su último universo de pesadilla: Reanimal. En esta aterradora aventura enfocada en los puzles y el plataformeo, un hermano y una hermana emprenden un retorcido viaje en busca de sus amigos desaparecidos. El equipo sueco nos acerca una vez más a lo siniestro y lo vuelve a hacer desde la inocencia, sin complejos de ningún tipo y con un fuerte componente cooperativo.
A la vista está que la creatividad y las propuestas interesantes están muy presentes en el calendario de lanzamientos. Pero para que unas puedan correr hoy, otras caminaron antes. Y, lejos de quedarse en su época, hay franquicias que supieron progresar de la mano de la tecnología y la concepción del género. Silent Hill es una de ellas. Townfall es una suerte de spin-off que combina los rompecabezas intrincados con momentos de sigilo y combate. Todo ello ambientado en una versión noventera del inquietante universo de la saga de Konami, en esta ocasión con Screen Burn Interactive como responsable.
El virus T desatado por Umbrella fue la primera piedra de muchos estándares que aún hoy se siguen en la industria. Aquella clásica cámara fija, la reinvención con Resident Evil VII: Biohazard, las obras maestras en tercera persona… Por no hablar de los aclamados remakes. Requiem, la novena entrega numerada de la saga de Capcom, llegó en febrero como un homenaje al camino recorrido, dejando claro que la madre del survival horror está más viva que nunca. Grace Ashcroft es la supervivencia, el sigilo y la gestión de recursos. El legendario Leon S. Kennedy es la acción, el dinamismo y el combate. Ambos regresan a una Raccoon City en ruinas para cerrar el círculo en el trigésimo aniversario de la franquicia.
A lo largo de los años se ha llegado a nuevos niveles de inmersión y a nuevas vías para explorar emociones difíciles de digerir. Sin embargo, el terror permanece vigente, sea por la dichosa adrenalina o por cómo es capaz de transmitir lo que ningún otro género puede. Por eso siempre ha estado presente en la sociedad y ha copado obras culturales de todo tipo. Porque, para bien o para mal, saca a relucir todo aquello que las personas no se atreven a mostrar, concebir o enfrentar, y no es negativo adentrarse en esos mundos de vez en cuando. Aunque sea en compañía y, a poder ser, con la luz encendida.