Llega el otoño y, con él, el ocaso de un año de cambios para los videojuegos. Despidos masivos, cierres de estudios, el principio del fin del formato físico… Nada esperanzador. Pero, irónicamente, en un momento tan complicado para el medio no paran de emerger obras que siguen elevando su techo. Sagas como The Legend of Zelda, Castlevania o GTA llegan en las próximas semanas para seguir manteniendo viva la llama en medio de la tempestad.
La industria del videojuego no atraviesa la mejor de sus etapas. La sensación de saturación y las políticas anticonsumidor hacen de 2026 un año que, si de esos factores dependiera, no dejaría un buen recuerdo. Pero si algo ha demostrado ser capaz de sobreponerse y persistir todo este tiempo es el talento de las personas. Sus ideas, su creatividad y su trabajo. Como el árbol que se resiste a dejar caer sus hojas. La realidad es que no han parado de salir grandísimos videojuegos. Obras como Forza Horizon 6, Onimusha: Way of the Sword, The Blood of Dawnwalker, Control Resonant o Gears of War: E-Day son la mejor prueba de ello. Y 2026 todavía no ha dicho su última palabra. Desde nuevos proyectos hasta la vuelta de franquicias legendarias, el tramo final del año guarda bajo la manga algunos de los títulos más esperados en décadas.
El primero de los estrenos que no hay que perder de vista es lo nuevo de One More Level, que verá la luz el 13 de octubre. El estudio polaco encargado de los Ghostrunner sorprendía en la Gamescom de 2025 con una premisa tan atrevida como llamativa. En una Europa decadente del siglo XIX, el protagonista es William, una suerte de soldado de la Grande Armée de Napoleón afectado por algún tipo de plaga sobrenatural que le ha devuelto la vida. Su propuesta jugable no se queda atrás: fantasía oscura, combate visceral en primera persona y una atmósfera opresiva para sumergirse en una historia con tintes de terror y un enfoque soulslike. Carisma no le falta.
Porque romper moldes también pasa por arriesgar. Podría parecer una locura combinar las artes marciales tradicionales con el steampunk, esa estética retrofuturista en la que artefactos de metal y prótesis mecánicas están a la orden del día. Pues no solamente es posible, sino que el equipo de S-GAME, con sede en China, lo ha denominado ‘kungfupunk’. Inspirada en el folclore popular y en el cine wuxia, la apuesta de Phantom Blade Zero es clara: un combate vertiginoso que roza la excelencia estética y que por momentos se asemeja más a una coreografía, pero que no por ello es menos desafiante. Complejidad, tintes de hack and slash y más de treinta armas principales para recorrer Wulin, el mundo marcial que podrá visitarse a partir del 29 de octubre.
Call of Duty: Modern Warfare 4
Pero no todo van a ser nuevas IP. El buque insignia de Activision intentará revitalizar una fórmula que lleva tiempo mostrando síntomas de agotamiento con sus entregas anuales. El caso es que con el shooter bélico por antonomasia nunca se debe dar nada por sentado. Call of Duty no deja de estar en lo más alto en lo que respecta a impacto mediático. En esta ocasión, el escenario será la península de Corea, en una campaña que apunta a ser sórdida y frenética. Con una amplia variedad jugable y un modo multijugador siempre diferencial, Modern Warfare 4 estará disponible desde el 23 de octubre.
Castlevania: Belmont’s Curse
También habrá leyendas que despiertan de su letargo. Por eso Castlevania: Belmont’s Curse no puede pasar desapercibido. Ni lo hará. Porque es el regreso a sus raíces de la saga precursora de un género: el metroidvania en dos dimensiones. Será el retorno del clan Belmont, responsable de la primera caída de Drácula en Castlevania III: Dracula’s Curse (1989). Rose, hija de Trevor y Sypha, es la última portadora del linaje y de su maldición. Llega el 15 de octubre de la mano de Evil Empire y Motion Twin, responsables de Dead Cells. Su demo ya es jugable y es el mejor de los avales: personalidad, dirección de arte exquisita, dinamismo, mapeado intrincado, verticalidad y, sobre todo, vampiros. O cazavampiros, más bien, porque eso es justo lo que necesita el París gótico medieval de 1499 en el que se ambienta el título.
Aunque, si de regresos va la cosa, también los hay en forma de remake. Por un lado está uno de los plataformas 2D más laureados de lo que va de siglo y el favorito de muchas personas. Un vestigio de lo que llegó a ser Ubisoft en cuanto a calidad y originalidad, con un impecable diseño de niveles que colocó a la saga Rayman en un lugar privilegiado dentro del género. Con contenido añadido, conservando su esencia y con un renovado apartado gráfico, desde el 3 de diciembre podrá revisitarse el Claro de los Sueños trece años después del estreno del juego original.
The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake
Pero es que, por otra parte, está la definición de mito. La historia hecha juego y uno de los títulos más importantes y trascendentales de todos los tiempos. Zelda: Ocarina of Time salió en 1998 para Nintendo 64 y marcó un antes y un después. Supuso un hito en el salto a las tres dimensiones y fue precursor del estilo de combate que derivó en lo que hoy podría denominarse el estándar de lucha en 3D para videojuegos de acción y aventuras: fijación de cámara, bloqueos, esquivas, contraataques y todo un abanico de posibilidades. El 5 de noviembre llega a Nintendo Switch 2 totalmente rehecho y adaptado a los tiempos actuales. Es tal su entidad que ha tenido la osadía de colocarse en el mismo mes que un gigante. Porque no tiene nada que demostrar cuando ya lo significa todo.
Sin embargo, la valentía de Nintendo no debería obviar el motivo por el que noviembre ha sido el mes que han evitado las desarrolladoras. Si algún contexto se sale de toda lógica es el del estreno de GTA VI. Incomparable con nada antes visto y, probablemente, inconcebible hasta que ocurra. Grand Theft Auto es otra de esas franquicias de leyenda: Niko Bellic, San Andreas o GTA V y su modo online están en el Olimpo cuando se habla de repercusión global.
Para la sexta entrega, las expectativas hablan por sí solas: estreno de un vídeo de gameplay en Netflix, colaboración con Atlantic Records para el álbum oficial de la banda sonora y unas cifras de reservas que superan las previsiones internas de Take-Two, según el propio Strauss Zelnick. Ese bagaje, unido a la reputación de la compañía, cuyos juegos destacan por romper barreras técnicas y por su distinguido sello de calidad, hace de este un fenómeno sin precedentes. Todo lo que rodea al juego adquiere una magnitud que hará que el mundo del entretenimiento se paralice el próximo 19 de noviembre.
Sea como sea, no es motivo para sacar del radar el resto de joyas que llegarán en lo que queda de año. Variedad, novedades y series clásicas para un final de 2026 que no dará tregua en lo que a grandes estrenos se refiere.