Hay una valentía magnética en romper el molde justo cuando el público se ha acomodado a tu forma. Sara Terraza apaga las luces de los clubes de jazz tradicionales, al menos de momento, para encender los neones de la pista de baile con Supernova. Este nuevo EP es el reencuentro de una auténtica pop girl con la influencia de sus primeros amores musicales.
En un panorama fuertemente saturado de ritmos urbanos, apostar por la nostalgia de los ochenta denota un inconformismo refrescante más alineado con las corrientes globales. La catalana completa su particular metamorfosis y en su nueva etapa ya no pide permiso para brillar con luz propia.
El título del EP, Supernova, evoca la explosión y el brillo máximo de una estrella. ¿Sientes que este disco representa el momento de mayor luz y expansión de toda tu carrera?
Sí, siento que representa la época más luminosa y expansiva a nivel profesional y personal. Tuve que esperar unos meses entre que terminé la grabación y que se pudo publicar, pero siento que la espera ha merecido la pena y que Supernova ha acabado llegando en el momento perfecto.
Venías de un camino muy consolidado en el jazz y el soul orgánico con Ja ploraré després. ¿Hubo un detonante o un momento exacto en el que decidiste romper con las expectativas y lanzarte ‘a la pista de baile’?
Más que un detonante exacto, hubo una inquietud que iba creciendo y que sentía que tenía que explorar. Antes de estudiar jazz, yo era una pop girl que cantaba todas y cada una de las canciones que sonaban en la radio y atesoraba discos de Beyoncé y Rihanna. Del mismo modo que hubo un punto en el que necesité explorar el mundo del jazz y del soul, lo mismo ha pasado con este EP pop-disco. Siento que en todos estos caminos que recorro, a pesar de cambiar las formas, la esencia no lo hace, y sigo reconociéndome en cada faceta. En mi opinión, si hay algo que te estimula o te llama la atención, hay que acercarse y experimentarlo.
Llevabas tres años sin sacar música propia. ¿A qué se debió este parón y cómo te ha servido para reencontrarte artísticamente?
Ha sido una etapa de muchos cambios tanto a nivel personal como profesional, y he necesitado este tiempo para reformularme. Durante un tiempo me sentí estática, acomodada, y decidí salir de mi zona de confort en todos los sentidos. Ponerme incómoda y aprovechar la energía que te da el vértigo de empezar de cero en un lugar nuevo para reencontrarme conmigo misma desde una perspectiva diferente, libre de límites creativos que, sin querer, a veces el contexto o una misma termina por ponerse.
El pop-disco y el synth pop suelen asociarse a la evasión, pero tus letras mantienen una fuerte carga emocional. ¿Cómo logras el equilibrio para que convivan la euforia del baile con la introspección íntima?
La verdad es que estoy muy contenta del equilibrio que mencionas porque siempre fue un objetivo sonar ligera pero no vacía. Supongo que esa debe ser mi marca personal. Si te ha parecido que Supernova tiene carga emocional, prueba a escuchar Ja ploraré després (risas).
“Antes de estudiar jazz, yo era una pop girl que cantaba todas y cada una de las canciones que sonaban en la radio.”
Defines este trabajo como tu propuesta más atrevida. ¿Te dio vértigo en algún momento mostrar este lado tan desenfadado y pop al público que te seguía desde tus inicios?
La verdad es que sí, no te mentiré. Pero si realmente sientes y crees en lo que estás haciendo, hay que confiar en que eso se percibirá desde fuera. Y también aceptar que, seguramente, habrá una parte del público a la que no le gustará, pero que al mismo tiempo tendrás la oportunidad de llegar a lugares a los que no habrías podido antes. Quien no arriesga no gana, dicen.
Supernova combina perfectamente la nostalgia de los años ochenta con el pop moderno contemporáneo. ¿Qué referentes musicales tenías en mente mientras componías este EP?
Del mismo modo que comentas esa combinación, creo que también es palpable en los referentes que he tenido: Donna Summer, Bee Gees, Earth, Wind & Fire o incluso Michael Jackson, hasta Daft Punk, Bruno Mars, The Weeknd o Dua Lipa. Me parece que esta lista se explica bastante bien por sí sola.
Puesto que no hay colaboraciones vocales, ¿qué artistas nacionales crees que podrían encajar en tu nuevo proyecto?
La Casa Azul o la Fundación Tony Manero serían buenas colaboraciones para este proyecto.
Los visuales del EP están creados con IA, y la verdad es que el resultado es brutal. ¿Cómo se consolidó esta idea?
La verdad es que yo amo todo el mundo de los audiovisuales, y si hubiera tenido el presupuesto, hubiera hecho una película con todos los temas del EP, con un vestuario y atrezo increíbles. Tenía muchas ideas para la estética de estas canciones, y teniendo un presupuesto limitado, usar la IA me pareció la mejor idea para conseguir esa estética al máximo. Además, partíamos de una sesión de fotos muy cuidada y comprometida con la estética, y eso nos dio un muy buen punto de partida.
Pasar de instrumentación puramente orgánica a sintetizadores brillantes y bajos envolventes cambia mucho las reglas del juego. ¿Cómo fue el trabajo de producción en el estudio para lograr ese groove tan sofisticado?
Siempre me han encantado los sintetizadores, en mi primer EP ya había bastantes, así que quise recuperarlos. Eso, y el peso del bajo. Para mí era imprescindible que el bajo fuera protagonista y trabajar con un productor bajista no fue casualidad. Pedro Campos es bajista, contrabajista, productor y, en resumen, músico increíble sin el que este EP, sin duda, no habría sido lo mismo. Justamente él se encargó de grabar los sintetizadores y los bajos, así que supongo que el talento, los años de práctica del instrumento y el buen gusto son la verdadera receta.
Eres graduada en canto de jazz por el Taller de Músics ESEM, tu control vocal es impecable. ¿Cómo adaptaste tu forma de cantar a las exigencias y dinámicas del funk contemporáneo y el pop electrónico?
La técnica vocal que te da el jazz es muy, muy rica, y el autoconocimiento del instrumento de la voz es brutal. Aunque, estilísticamente, la técnica y sobre todo el lenguaje que se usa al cantar no sean lo mismo, he aprovechado ese control del instrumento para llevarlo a un terreno más pop. Aun así, el pop ya había estado muy presente en otras etapas de mi vida, así que, del mismo modo que se podía apreciar cuando empecé a cantar jazz, siento que en mi propuesta vocal pop también se puede escuchar esa mezcla, que al final es lo que configura mi personalidad vocal.
Tras este cambio de identidad sonora, ¿cómo te imaginas trasladando Supernova al directo?
Siempre me lo he imaginado con banda, incluso con cuerdas y vientos en mis mejores sueños. Lógicamente todos conocemos el coste que eso representa en relación con los cachés que se pagan, al menos para una artista independiente, así que será una banda en directo que irá creciendo con las circunstancias. A nivel escénico y de vestuario también acompañará esa estética pop disco que se puede apreciar en los visuales del EP.
El EP se abre paso con Digan lo que digan, un tema que habla de la seducción y el flirteo. ¿Querías romper el hielo con una declaración de intenciones?
El porcentaje de realidad y de ficción prefiero dejarlo al aire (risas). Y que cada uno haga sus apuestas. Solo diré que hay uno mucho más elevado que el otro.
Pegaos nos lleva directos a la complicidad y la pasión en la pista de baile. ¿Crees que la música de baile es, hoy en día, una de las formas de conexión humana más puras que nos quedan y que quizá se está perdiendo?
Sí, es una de las formas de conexión humana más puras que nos queda, pero más que estarse perdiendo, diría que está mutando. Al final todo son modas, y el contexto histórico en el que se vive tiene mucha fuerza en eso. Es obvio que han cambiado las formas pero me atrevería a decir que, aunque con otra estética, la seducción y el deseo siguen estando presentes en las pistas de baile.
Una de las canciones inéditas es Al mando, descrita como un himno de reafirmación. ¿Qué significa para ti, a nivel personal y profesional, estar al mando en este momento de tu vida?
Para mí significa minimizar el exterior y darse voz a una misma. Personalmente no siempre he estado allí y me pareció importante escribir esta canción para recordármelo. No solo a mí, sino también a quien me escuche.
La otra cara nueva del proyecto es Solo para mí. ¿Qué historia esconde este tema y por qué decidiste que fuera el broche de oro para cerrar el viaje del EP?
No soy especialmente fan de las redes y de la presión y el estrés mental que nos suponen. Solo para mí es una propuesta de poner el modo avión y dedicarse tiempo a uno mismo. Vivir el momento presente y dejar el móvil para luego.
Has colaborado componiendo canciones para Olivia Bay y Laura Muñoz en la academia de Operación Triunfo. ¿Cómo fue la experiencia de pisar la academia y ver tu música interpretada en un formato con tanta exposición mediática?
Me encantó ir a la academia y ver desde dentro cómo trabajan los chicos y chicas para poner el pie en la industria de la música. Especialmente en una etapa como esa, poder conocerlas y ayudarlas en sus primeras composiciones me pareció muy inspirador. Estar detrás de una canción con tanta exposición mediática te da satisfacción, en primer lugar, por ver a la artista contenta con el resultado, pero también por ver a la audiencia feliz, aprendiéndola palabra por palabra, cantándola y haciéndola suya. Escribir una canción que llegue a tanta gente es, desde luego, un logro por el que estoy muy agradecida.
“Han cambiado las formas pero me atrevería a decir que, aunque con otra estética, la seducción y el deseo siguen estando presentes en las pistas de baile.”
También has compuesto para Daniela Blasco, finalista del Benidorm Fest. ¿Te ayudó sumergirte en proyectos pop tan grandes y masivos a perderle el miedo al pop comercial para aplicarlo a tu propio EP?
Pues mira, creo que no lo habría dicho en ese momento, pero ahora con un poco de perspectiva creo que sí. Trabajar con artistas de la industria, con Daniela, con Chanel o con cantantes de OT, te da simplemente otro punto de vista, bastante revelador, por cierto, sobre cómo funciona el sector. Y sí, ¿por qué no? De algún modo te muestra otro punto de vista que puede ayudarte en tu propio camino.
Al ver el éxito de tus composiciones en voces de otros artistas, ¿has sentido alguna vez la tentación de quedarte con alguna de esas canciones para tu propio repertorio?
Lo que escribo para otros artistas la mayoría de las veces no está alineado con mi proyecto personal, pero es cierto que hubo una composición en la que sí que lo pensé. Supongo que es inevitable que de vez en cuando pase.
¿Qué disfrutas más en el día a día, el proceso de escribir y componer las canciones, o el momento de salir a cantarlas?
Cada cosa tiene lo suyo; disfruto muchísimo de los dos procesos, no podría elegir.
Mirando hacia atrás, desde tus inicios con tu primer EP Sara Terraza & The Black Sheep, hasta hoy, ¿cuál dirías que ha sido la mayor lección que has aprendido sobre la industria musical?
Saber rodearse bien. Rodéate de buenos profesionales, pero sobre todo de buenas personas, a las que les guste tu música y crean en ti. La música es algo muy humano y tendrás que compartir y pasar muchísimas horas con tu equipo. Elige a la gente que te haga sentir bien y te sepa acompañar.
¿Sientes que España está viviendo un buen momento para la música de raíz funk, disco y electrónica?
A nivel nacional, no especialmente. Pero a nivel internacional, sobre todo en Estados Unidos o incluso Reino Unido, sí, y con proyectos que me inspiran muchísimo.
Una supernova explota y transforma todo su entorno. Una vez que pase la ola de este EP, ¿hacia dónde te gustaría que se dirigiera tu universo sonoro? ¿Seguirás explorando la pista de baile o volverás a sorprendernos?
La verdad es que con Supernova he encontrado un lugar en el que estoy muy a gusto, y creo que voy a quedarme un rato aquí. Ahora, ¡no me cierro las puertas a nada!
¿Hay a la vista algún show en directo para estrenar Supernova?
Pronto anunciaremos las fechas de los conciertos de presentación en Barcelona y Madrid en otoño. Estad atentos a mis redes sociales donde iré dando todos los detalles.

