Hay quien sale del último examen de selectividad pensando en las horas que va a dormir del tirón o las que va a echar en la Play. Saúl Rodríguez (Santa Comba, 2008) salió sabiendo que su primera mixtape ya estaba fuera. Y es que, si a la presión de prepararte la PAU le sumas hacerte un hueco en la escena, la cosa se complica más. Sobresaliente no es solo una referencia a sus notas: es el álbum debut de Lg1do que llegó sin avisar y con una fiesta para celebrarlo como se merece. Con la calma de entrar en la carrera que quiere, hablamos de compaginar facetas, sus últimas colabos y encasillarse en un nicho.
Lo primero, ¿qué tal las notas de la PAU?
Algo decepcionado con Filosofía y Gallego, pero vi que a mucha gente le pasó igual. Me pusieron dos seis ahí, pero bueno. Quiero entrar en Psicología y me quedó en un 12,364, así que muy bien, contento.
¿Estabas más nervioso por la selectividad o por la salida del álbum?
Por la selectividad porque el álbum ya estaba hecho, estaba la suerte echada. Selectividad también era miedo a lo desconocido. El álbum pues bueno, estaba en manos del equipo de trabajo. Aunque a ver, siempre quiero que salga todo bien.
Entiendo que preparar un álbum a la vez que la selectividad ha sido complicadísimo.
Sí. Tuve suerte porque mi equipo hizo un trabajazo, sabían que yo priorizaba mucho los estudios. Como era mi último año de bachiller, con mucha presión, sabían que iba a estar muy centrado. Mi trabajo era hacer temas y ellos se encargaban del resto, o sea, yo daba ideas y ellos le daban la forma. Espero que en los siguientes proyectos sí que pueda estar más presente y quitarle algo de trabajo a los chavales.
Todo esto lo hacías durante segundo de bachillerato, ¿te decían algo tus compañeros o los profes?
Sí, al final sí que me decían. A lo mejor me salía mal un examen y los profesores me decían “por ir a cantar el fin de semana”. Mis compañeros tampoco me decían mucha cosa, al final soy el Saúl de siempre, no me tomaban como Lg1do. Los profesores sí que sacaban más ese tema.
¿Qué examen estabas haciendo cuando salió?
Estaba haciendo el último, que era Mates II, las mates difíciles, que les llaman. Fue el que mejor me salió, saqué un nueve y medio, así que perfecto.
“Está claro que si esto no acaba siendo el trabajo de mi vida, tengo unos estudios y puedo dedicarme a ser psicólogo, pero el sueño y lo que quiero es la música.”
Qué suerte. Dijiste que querías estudiar Psicología, ¿por qué no optar por una carrera que te pudiera ayudar a potenciar esa faceta musical que tienes?
Pues no lo sé, la verdad. Creo que Psicología sí que puede potenciar esa faceta musical. Lo que pretendo con mi música es conectar con las máximas personas posibles y la psicología intenta entender las cabezas y las preocupaciones de cada uno desde un punto más profesional.
¿Y te gustaría poder dedicarte solo a la música o también, una vez acabes la carrera, ser psicólogo?
Quiero estudiar porque sé que si me cojo un año sabático no retomo ni de coña. Lo pienso como algo para nutrirme, para seguir estudiando. Está claro que si esto no acaba siendo el trabajo de mi vida, tengo unos estudios y puedo dedicarme a ser psicólogo, pero el sueño y lo que quiero es la música.
Fue una salida muy repentina, ¿por qué no anunciarlo con tiempo y lanzarlo con calma?
Era el mensaje que queríamos dar y la realidad. Por ejemplo, el último adelanto, Bye bye, lo hice una semana antes de que saliera. Fue todo repentino, da a entender cómo fue todo. La portada del disco estábamos la noche anterior dándole. Era el mensaje del disco, el efecto sorpresa de dar esa imagen de un chaval que estaba haciendo la PAU y de repente pum, un álbum que se llama Sobresaliente. Era el efecto sorpresa que nos ayudó.
Justo hablas de la portada y te iba a preguntar porque es tu foto de la orla, vaya flex. Y, por lo que veo, no tenías nada claro que iba a ser esa la imagen.
No, de hecho esa no es mi foto real porque la de la orla la saqué más tarde. Pero sí que teníamos esa idea en mente porque va totalmente en conjunto. Tomamos como referencia una foto de Madison Beer, que creo que era editada, que subió en un dump de Instagram.
Con Sobresaliente cierras una etapa y abres otra, ¿dirías que fue el debut perfecto?
Para mí sí, estoy muy contento independientemente de los resultados, de los que también estoy contentísimo. Es sacarse un peso de encima, la presión de sacar el álbum y la de selectividad de todo el año, porque es un año que nos meten todo el rato presión y no es fácil compaginarlo, intenté mantener lo máximo posible las notas. El día cuatro fue como “hoy se acaba todo”, hice Mates y lo celebramos tanto los artistas invitados como el público y yo. Para mí fue el debut perfecto.

Tu nombre se pronuncia como ‘elegido’, en Instagram te defines como ‘chosen one’ y la intro del álbum se llama Elegido. ¿Qué significado tiene para ti esa idea de ser el elegido?
Tiene que ver con mi nombre porque tiene esa connotación si nos vamos atrás, a la religión. Siempre he creído mucho en Dios, ahora más que nunca, porque manifiesto mucho y utilizo eso de manifestar, de visualizar cosas y se están cumpliendo tal cual las veo. Entonces, cada vez se refuerza más, no esa visión prepotente de ‘soy el elegido’, sino la de creértelo tú primero. Porque si yo no me lo creo, no lo va a creer nadie. Es empezar por ese paso de: yo soy el elegido, sé que lo voy a conseguir, y, a partir de ahí, trabajar.
¿Dirías que la religión juega un papel importante en tu vida, en tu día a día?
Sí, me hace sentir más tranquilo en muchas cosas. Soy un tío muy rayado, sobrepienso todo, soy muy ansioso, y [la religión] me permite soltar aquellas cosas que no están en mis manos. Es decir: Dios, ayúdame, no puedo hacer nada más. Yo lo doy todo, pon tú tu granito de arena y vamos a por todas. Y, por ahora, se cumple. El día que no se cumpla también seguiré creyendo, no todo va a salir siempre como queremos. Hay que valorar el hecho de estar vivo y tener salud, esto ya es una bendición. El día que no lo esté o si esto dura toda la vida, siempre estaré agradecido.
En el disco hay canciones que ya habías sacado, pero otras como Darche o Como estás? se quedan fuera, ¿qué criterio seguiste para meter unas u otras?
Tampoco tuve un criterio muy allá, decidimos que a partir de ahí serían adelantos y así fue. Creo que Non me culpes fue el primer adelanto, si no me equivoco. No, Volar fue el primer adelanto. Dijimos que a partir de ahí era la visión del álbum, ir trabajando en él. El resto eran singles. Además, funcionaron muy bien así. No hubo un criterio tal, era una mixtape, ese hilo conductor tampoco era tan fuerte como si hubiese sido un álbum.
Y para los videoclips, ¿en qué te basaste para elegir el sitio donde está grabado cada uno?
En el criterio de mi equipo de trabajo, si te soy sincero. Todo se basa en Galicia, que siempre haya algo gallego ya que fue un elemento esencial para que yo creciera. Queríamos transmitir esa visión de ambición: empezamos en Galicia, que siempre va a estar en mí, pero ahora también queremos llevarla fuera sin sacarla de mí. Por eso fuimos a espacios representativos.
Hay mucha presencia del rojo en la estética del disco, un color que se asocia a la pasión, el amor y la sensualidad, pero también a la ira y el peligro, ¿por qué optaste por detalles en este tono?
Principalmente por el rubí del colgante. Lo que representa es esa joya que está ahí, que permanece. En clase llevo un collar, es decir, ser sobresaliente en clase y en los estudios, y en un concierto llevo el mismo. Son como dos vidas pero en las dos permanece esa ambición, esa pasión. Es eso, creerse sobresaliente en aquello que puedas hacer.
Hablando de portadas, me llama la atención que los singles son cuadros de Edvard Munch, ¿es tu pintor favorito?
Se puede decir que sí. Tampoco soy muy fan del arte, o sea, mentiría si dijera que sé mucho. La primera fue casualidad. Estaba en clase de gallego, tenía esa canción en la cabeza, la de Frente a frente, y pasando páginas apareció un cuadro de Munch, que ahora no recuerdo cómo se llama. Apareció el cuadro y la primera canción y dije, ese. Las siguientes portadas, para ofrecer una esencia propia, seguimos con ese pintor porque tiene una forma muy característica de hacerlo todo, ves una obra suya y enseguida sabes que es de él.
¿Y te has planteado alguna vez pintar tú las portadas de tus singles?
Uf, soy muy malo pintando, pero no me echa para atrás la idea de expresarme a través de esa faceta artística. Me gustaría aprender pero por ahora se lo dejo a Munch o a quien quiera (risas).
Colaboras con gente que suena fuerte a nivel estatal como B10 o Vreno Yg, ¿cómo se dan esos feats?
La verdad, por su humildad, quisieron ayudar y confiaban en el proyecto. Con 9Louro fue más fácil porque hacemos cosas parecidas. Habíamos hablado a principios de año, él estaba liado con su álbum. Una vez que salió, me dijo que si quería que lo hacíamos. Ese fue el más dinámico porque somos de aquí. Con Vreno vino de que coincidí con él en mi primer festival, en el Mariñas. Le comenté la idea porque me gusta mucho lo que está haciendo, me parecen innovadores esos temas con un toque indie pero metiéndole parte de rap urbano. Y con B10 me ayudó el equipo de trabajo, porque desde Corner, en Madrid, tenían relación con él. Le enseñaron el proyecto y dijo “dejadme montarme ahí, no sé qué”. Claro, yo no soy nadie para decirle que no a él (risas). Fue por confiar en el proyecto, les gustó y salió así.
“Es sacarse un peso de encima, la presión de sacar el álbum y la de selectividad de todo el año, porque es un año que nos meten todo el rato presión y no es fácil compaginarlo.”
Y hablando de colabos, habéis subido Kid Mount, 9Louro y tú una historia con Hard GZ, ¿qué estáis planeando, si se puede saber?
No sé si se puede saber pero es lo que se ve ahí. Él puso una historia de Lacosta III y nos etiquetó. Tampoco sé si puedo decir mucho, pero creo que se puede sacar algo ahí.
¿Tenías a Hard GZ entre tus referentes dentro de la escena gallega?
Sí. Él es más rap y yo más melódico, aunque también tiene temas así, pero sí que tira más hacia el rap de la vieja escuela. Son cosas distintas pero es una leyenda, ¿quién no escuchó nunca a Hard? Cuando fui al Lingua Urbana el año pasado y lo vi actuar me quedé sorprendido por la esencia, no sé, todo lo que transmite en el escenario. Y claro, que me llame y me diga que me acerque para hacer algo… uf, es una locura.
Ahora que mencionas el Lingua Urbana, fue cuando C. Mari te sacó al escenario, ¿no?
Totalmente, por eso es todavía más loco, fue como cerrar un ciclo. Además, no es que hubiera ido mucho a festivales, no tenía mucha edad. Fui al Lingua Urbana sobre todo para ver a Mvrk con los colegas. Me sacó C. Mari en Vigo y, ahora, voy a cantar en Santiago. Todo ha sido muy vertiginoso.
¿Y no intentaste llamar a C. Mari para ver si quería entrar en algún tema?
Sí, no para el álbum como tal pero estuvimos hablando bastante a raíz de Frente a frente y, obviamente, había que tirarle. Por temas externos no se pudo, de todas formas yo sigo abierto a ello. Fue muy loco que alguien a quien escuchaba en verano, en noviembre me subiera al escenario por mi tema o suba un TikTok. Supongo que si nuestros caminos se tienen que cruzar, se cruzarán.
Metiste Darche en la lista de lo más escuchado en España, qué fuerte fue eso, ¿no? ¿Te afectó de alguna forma?
El recibimiento fue una locura. Estaba estudiando, tirado en la cama, y de repente me llama mi mánager diciéndome que me meta en esta lista. Claro, veo Darche, un tema en gallego con un verso pequeñito en castellano de parte de Guzmán, que está en la lista top cincuenta… me quedé loco. Además, fue un elemento de marketing fundamental, muy resaltable. Era como: ‘el chaval de diecisiete años que metió un tema en gallego en el Top 50 Viral’, ese tipo de titular. Me dio muchísima visibilidad y nombre.
TikTok tiene mucha presencia en la forma en la que os promocionáis, ¿cómo crees que te ayuda?
TikTok es esencial, creo. No entiendo a la gente que lo evita porque dice que no somos influencers, que somos artistas. Prefiero no gastarme cinco mil pavos en anuncios de Spotify, porque si tienes una buena visión, sabes conectar con la gente y tienes ese engagement, con cero euros puedes meter una canción en el Top 50 Viral. La canción tiene que ser buena, eso es lo que creo. Pero si sabes conectar con la gente, crear contenido, no hace falta ser influencer.
Aprovechando la cami que llevas, tengo que sacar al Dépor. Cuando anunciaste Volar resubieron el tema y te llamaron para actuar en la celebración del ascenso, ¿cómo te hace sentir siendo deportivista?
En una nube, mi familia y mi abuelo somos del Dépor desde siempre. Es increíble. Cuando iba a grabar el videoclip de Volar, nos llamaron y nos dijeron, ‘venid aquí, que tenemos una camiseta para ti’. Después vino el TikTok colaborativo y todo eso. Llevo meses, no llevo ni un año sacando temas, y ya están confiando en mí. Me llamaron para el ascenso, que es algo histórico, hacía años que no volvíamos a estar en Primera y yo estoy ahí, que no tengo ni los años de ver al SuperDepor. Estoy muy emocionado y mi familia también.
¿Preferirías cantar para la mitad del estadio de Riazor o para un Balaídos lleno?
No, para la mitad de Riazor, eso está claro. O sea, no tengo nada en contra del Celta, ojalá les vaya bien en las competiciones. Al final somos todos gallegos, tampoco entiendo ese odio. Pero, jobá, a ver… (risas).
En las letras vemos varios guiños a Madrid, como en Parecemos tolos, 100k preguntas o la misma intro, ¿a qué se deben?
Porque cada vez estoy más cerca, mi equipo de trabajo es de allí. Cada fin de semana suben para los bolos y después vuelven. Yo también voy allí, no tanto como ellos aquí, eso está claro. Nada más acabar la PAU fui una semana a trabajar, también algún finde en medio del año. Yo no me mudaría de Galicia nunca, pero Madrid para los contactos, trabajar y estar más cerca de la industria pienso que es fundamental. Creo que todos tenemos que vivir allí un tiempo o, al menos, pasar allí mucho rato, aunque se viva aquí, en el Norte. También es un poco el guiño de ampliar el proyecto, que no se quede solo en la esquinita de arriba. Poder transmitir todo lo que yo transmito a la gente que ya lo hace, pero a muchísima más gente de toda España, de Latinoamérica y de todas las zonas hispanohablantes.
Ya te vimos en festivales por Galicia y, hace nada, en Madrid, ¿se viene tour de Sobresaliente?
Esa era la idea. Viendo las estadísticas y los números pienso que es el momento de hacerlo, de experimentar, de hacerme ver por toda España. No quiero que me encierren en el nicho de ‘el chico que canta en gallego’, quiero estar en el nicho de ‘el chico que hace música’. Cante en gallego, en castellano... como si meto un verso en inglés o aprendiera italiano y metiera algo, no considero que el idioma sea un elemento fundamental. Sí que Galicia siempre va a estar ahí porque me crié aquí y eso es lo verdaderamente importante. Ojalá poder llenar un Wizink cantando en gallego.
Si te ves obligado a mudarte fuera de Galicia para estudiar, ¿te da miedo que afecte a tu forma de hacer música?
No, yo creo que esa esencia está ahí. Siempre hice música en casa, entonces, donde esté, sería lo mismo. Llevo dieciocho años viviendo en Galicia, hablando en gallego todo el rato, con mi familia, con mis colegas, con todo. Estos meses son las veces que más hablo castellano, incluso se me hacía difícil hablarlo por falta de práctica. La verdad es que no creo que afectase. A lo mejor sí que me abriría más puertas porque si me voy fuera seguramente pueda juntarme con muchos artistas y productores. La esencia de Lg1do no creo que se perdiese.
Empezaste cantando al cien por cien en gallego y, ahora, mezclas el español a veces, ¿a qué se debe ese cambio? ¿Con qué idioma te sientes más cómodo?
Me es indiferente. Siempre hice música en castellano, después empecé a hacer un poco en gallego y ahora estoy mezclando los dos. Lo que pasa es que la primera canción que se hizo viral fue en gallego, así que tenía ese miedo de que me encerrasen en ese nicho. Supongo que ahora se demuestra más que no se tiene techo, pero tampoco veo necesario cantar solo en gallego cuando sé cantar en los dos idiomas. Como dije antes, si mañana supiese francés, pues a lo mejor haría algo también en francés. Es una forma de expresar el mensaje que quiero dar. La música es música, me da igual el idioma.

Cuando salió Darche, el adelanto al que estabais dando más bola era la parte en español, así que se te llenaron los TikToks de comentarios de ‘no cantes en español’, ‘vuelve al gallego’ y cosas así. ¿Qué pensabas?
No le hacía mucho caso, no puedo encerrarme a eso. También es escoger a tu público, saber quién quieres que te escuche. Si la gente quiere escuchar a alguien que siempre cante en gallego, yo no puedo amoldarme solo a lo que me piden porque mi esencia no es esa. No voy a cambiar mi esencia por culpa de esas personas. Pienso que existe un público que quiere escuchar a Lg1do y otro que quiere escuchar a alguien que cante solo en gallego, ¿sabes?
En la entrevista que hice con XianPais me dijo que hace poco te metieron en el grupo de WhatsApp, ¿cómo ves la escena desde dentro?
Una maravilla. Son muy buenos chavales todos, siempre lo fueron y ahora todavía más. Me ayudaron desde el principio, superhumildes, majos y confiando en el proyecto como todos. Y, ahora que estoy ahí dentro, pues muchísimo más de colegueo. Ya no es solo música, es para cualquier cosa: tomar algo, hablar, ayudarse en conciertos, etc. Todo muy natural y bonito. Es una unión en la que no hay maldad por ningún lado, estamos todos yendo hacia arriba y nadie quiere bajar a nadie.
¿Y desde fuera?
En auge totalmente. Desde dentro ya se ve que está en auge, pero desde fuera todavía mucho más. Con muchísima variedad, nuevas olas, una lengua que hace nada estaba llena de estereotipos. Que sigue estándolo, pero cada vez hay muchos menos. Mucha gente que habla en castellano está cantando ahora en gallego y antes era como ‘ay, cantas en gallego, qué mono’; ahora es como ‘canta en gallego, que si no, no te escucho’. Es un cambio de mentalidad que me enorgullece.
Tampoco quiero ninguno de los extremos: ni ‘solo canta en gallego’, ni ‘nunca cantes en gallego’. No considero que los extremos sean buenos. Me parece muy bonito este auge que está habiendo y esa variedad. Hay que demostrar que el gallego es válido para todo, como lo hizo el catalán en su momento.
Tampoco quiero ninguno de los extremos: ni ‘solo canta en gallego’, ni ‘nunca cantes en gallego’. No considero que los extremos sean buenos. Me parece muy bonito este auge que está habiendo y esa variedad. Hay que demostrar que el gallego es válido para todo, como lo hizo el catalán en su momento.
“No quiero que me encierren en el nicho de ‘el chico que canta en gallego’, quiero estar en el nicho de ‘el chico que hace música’.”
Sobresaliente vino con fiesta de presentación, un evento que no se sabía que era para eso, ¿de quién fue la idea?
La idea fue de todo el equipo. Lo hablamos porque queríamos hacer una listening party tocha. Queríamos hacerlo influyente, sobre todo en Santiago, porque sería allí. Rober, mi mánager, confiaba mucho en la idea. Yo tenía mucho miedo, pensaba ‘y si no aparece ni Cristo’; el mismo día, eran las cuatro de la tarde y yo pensaba que no iba a venir nadie porque claro, se anunció todo ese día. La idea de la sorpresa funcionó, así que, a partir de ahora, voto de confianza.
En la fiesta decías que estaban algunos de tus artistas favoritos. Con algunos de ellos ya tienes un tema, pero con muchos otros como Maseda o Kid Mount no, ¿veremos nuevas colabos?
Por mí perfecto, me gusta mucho lo que hacen. Maseda fue el primero que me habló cuando empecé a salir por TikTok y todo eso, el primero que me escribió y que confió en mí. Cuando no tenía ni idea, era al que llamaba. Y Kid Mount también es un genio, me gusta muchísimo lo que está haciendo. Su último proyecto, Perreo paradiso, me parece increíble.
Con tu debut en proyecto largo ya fuera, ¿qué más te queda este año?
Seguir hacia arriba. Tenía pensado featurings con gente. Ojalá poder verme con esos y con muchísima gente, no solo de Galicia, sino también moverme a nivel estatal. Es el mensaje que quiero transmitir con el proyecto. Lo que queda es eso, seguir creciendo. La cabeza en el cielo, los pies en el suelo, con mi familia, con mis amigos, con mi gente y con mi novia. No tengo un objetivo cerrado, veo que no hay techo. Hay que soñar a lo grande.


