Hay una expresión en Hollywood muy socorrida y contraria enteramente al género de acción que se refiere a las películas dramáticas como de “gente hablando en distintas habitaciones”. Esas pelis tienen su belleza y no tienen, como producto cinematográfico, nada que pedirle a las pelis de acción.
Tom Cruise es el más famoso de los actores. Su cara es la del Hollywood de las grandes producciones, los enormes presupuestos, el fanatismo y la carencia de valores. Una peli de Tom Cruise actualmente es una que no nos va a decepcionar porque tendrá intriga internacional, balazos y explosiones sin ton ni son. Sin duda la franquicia de Mission: Impossible es la máxima representante de todo lo anterior y aunque con Top Gun: Maverick Cruise se tomó un descanso de la enorme saga, con otro refrito, Mission: Impossible ha resultado en un hito de la inercia y aunque los trucos son inagotables y su pacto con el diablo persiste permitiéndole romperse la pata y seguir corriendo, nada es para siempre.
Aquí llega el mexicano Alejandro González Iñárritu, a quien no le gusta hacer cine; le gusta sufrirlo. No somos pocos los que pensamos que el pináculo de su carrera se resume con Birdman. Todo lo demás es demasiado complejo y demasiado llorón en el sentido en el que, por poner un helado ejemplo, con The Revenant el buzz tenía que ver con lo difícil que fue hacer la película. Gracias a su obsesión por la fisicalidad, la luz natural y el conflicto creativo pocos recuerdan de qué va la película pero muchos podemos nombrar al menos tres anécdotas de la producción.
En la mención anterior Iñárritu le cumplió el sueño a Leo DiCaprio de ganar un Oscar. Por fin. Ahora con Digger nadie puede aventurarse a adivinar si la Academia va a tomar en cuenta la película para algo pero lo que sí le regaló a su protagonista son dos cosas que son vitales para una estrella de cine: relevancia y permanencia.
Hay aún quien recuerda que Tom Cruise era una joven promesa de la actuación cuando Rain Man, Risky Business, Magnolia o Jerry Maguire; antes de que la Scientology y sus parejas muy disparejas ocuparan los tabloides y nublaran la respetabilidad de Cruise como actor. A lo anterior añadámosle que las pelis de acción, aunque representan un reto físico, no exigen mucho rango actoral de nadie.
En Digger Tom Cruise encarna a Digger Rockwell, un magnate petrolero muy o demasiado gringo que a veces nos recuerda mucho a Donald Trump o a cualquier magnate de película que se desentiende de la miseria y hasta muerte que prodiga en su búsqueda de la acumulación de riqueza. Este personaje es lo que es y no se pelea con una caricatura de cualquier potentado estadounidense de esos que sacrifican a todos por un mendigo dólar.
Toda la premisa es caricaturesca y exagerada. Desde Bardo sabemos cuánto se ama González Iñárritu a sí mismo y que sus pelis son cartas de amor a su persona y nada más. Digger no es la excepción pero tiene una involuntaria franqueza en el horror que presenta.
Entendamos que lo malo de Digger es que es una exacerbación del cine en el que las personas hablan en habitaciones. Lo malo es una gran actuación de Tom Cruise que cada vez que miras la pantalla está hablando en círculos y con diálogos gratuitamente poéticos para hacerlos complejos sin sustancia y sin un espíritu que resuene en el espectador.
Insisto, la actuación de Tom Cruise es excelente y no debió ser fácil con un texto tan terrible y una producción que aplastaría a cualquier otro buen actor sin experiencia. De hecho todas las actuaciones son buenas aunque Tom Cruise, John Goodman y Riz Ahmed estén ahí todo el tiempo.
Ellos te ayudan a sobrellevar la película sin duda pero, como siempre, el trabajo de Emmanuel Lubezki en la cámara es lo que llevó a mucha gente a las salas. En general la producción es impecable y el recurso de la obra de teatro dentro de la peli (ya explorada en Birdman) le da a Digger una capa extra de algo que permite crear mayor profundidad al relato que en realidad resulta equis frente a la enormidad del vehículo en el que se sostiene.
Digger ostenta una plasticidad exquisita gracias al diseño de producción y a los decorados a los que El Chivo otorga vida brindándoles esa luminosa mirada que ya todos conocemos.
Pero la historia no aporta nada a un tema tan presente, a una catástrofe tan inminente. Con ojos cerrados y abiertos si tu mirada no vaga por la pantalla apreciando los valores de producción toda la película es Tom Cruise predicando en todos los tonos de su amplio rango actoral, toda la película es una moraleja con todo lo chocantes que estas son.
Es buen momento para recibir un mensaje ecológico antibillonarios y proplaneta pero nadie quiere a un predicador. Lo que sería ultrainteresante es conocer las verdaderas intenciones del par de estrellas a los que les debemos esta cosa, ahora en cines. ¿Es la intención dividir? ¿Es la intención provocar? Digger no ha sido bien recibida pero sabemos que a Iñárritu no le interesa ganar en taquilla sino en titulares.
Como todo lo que vale la pena en este mundo: hermosa y terrible. También como la vida: demasiado larga para no querer que termine mientras la estás viendo.