Granada está últimamente que cocina el talento a chorro. A decir verdad, nunca ha dejado de hacerlo, pero ahora parece que las voces del barrio suenan más fuertes. Cantan y escriben desde lo urbano, el R&B, el flamenco, y, sobre todo, desde la verdad. Así lo sentimos, al menos, con el último y más consolidado álbum de estudio de Antony Z, Le f*llen al miedo, cuando suelta factos como que “lo puro no se puede fingir” o cuando vemos a su inseparable hermana, la actriz Mia Zafra, rompiéndose en los visuales de La ciudad de las estrellas. Tiene razón: nunca se sintió tan increíble.
Entrevista extraída de ACERO vol. 13, publicada en mayo de 2026. Hazte con tu copia aquí.
El granadino lleva desde 2022 sembrando versos como si fueran habas mágicas que, al final, han germinado en un largo de once canciones que escupen verdades y alguna que otra lección. “Es un respiro entre tanto barullo”, definía muy bien Vera GRV en uno de los comentarios del videoclip de YouTube de De to se sale, uno de los temas del disco. Dos meses más tarde, ese respiro se ha convertido en algo más, quizás en la confirmación de algo grande.
Es viernes y este encuentro virtual llega después de una muy larga semana de fiebre y promoción de su nuevo disco Le f*llen al miedo, del que lleva meses lanzando pildorazos y creando hype. Antony Z arrastra sonriente varias entrevistas, grabaciones, ensayos, podcasts, programas de radio, termómetros y hoteles en Madrid sabiendo que es parte del show y que ya ni puede ni quiere hacer uso del ticket regalo.
Asume, sigue y descuelga la llamada camino de un café para llevar. Dice que lo necesita para charlar conmigo “en condiciones”, “espabilado”. Pregunta si soy andaluza. “Olé, alegría pura”, responde al escuchar mi respuesta afirmativa. Dice que mi acento le suena casi a Jaén, que sus padres son de allí, que está deseando volver, que mañana comerá con su abuela, por fin. Contesta a las preguntas respetando los silencios y las pausas, tratando de hallar respuestas honestas. Le da igual el tiempo, detenerse más o menos. Es un tío que habla desde dentro, “aterrizado”, pese a llevar unos meses en el cielo. Y sí, era inevitable. Antony Z, sin duda, está en el aire.
¿Qué tal has dormido sabiendo que hoy salía tu nuevo disco?
Pues llevo unos días que me falta el sueño. Me cuesta dormir por los nervios, y realmente me acuesto muy tarde, me levanto temprano... Estoy en un punto de mi vida que el sueño es con cuentagotas. Tengo carencia de sueño. Como esa gente que tiene unas ganas de viajar que flipas o unas ganas de tener una experiencia que flipas, yo tengo ganas de tener una semana para dormir que flipas.
Ha llegado a mis oídos que ayer acabaste con un nuevo corte de pelo improvisado.
Ya ves. Increíble. Allí en los estudios de la sesión de fotos. Estaba sin pelar y como llevo toda la semana atravesando una entrevista y otra, no he tenido tiempo, literal, para pelarme. Se colocó el día de la sesión y estaba sin pelar. Y tuve que pelarme allí. Y nada, estuve ahí con Abdel, que me peló de puta madre y ya fuimos para la sesión acicalados.
Con los flashes pareces estar familiarizado. ¿Eres de los que aman posar frente a las cámaras o prefieres ser el que está detrás?
No te creas, prefiero estar detrás. Prefiero estar tranquilo, hacer música. Me gusta mucho la moda y me gusta mucho verme bien en una foto. Pero es una cosa que, si puedo reducirla al máximo, la reduzco. Estar delante de la cámara, en las sesiones de fotos, realmente no es mi fuerte, la verdad.
¿Con las redes sociales te pasa igual?
Totalmente. Rehúyo las redes. Cada vez me gusta menos tener las redes activas y tener esa constante interacción o input de otras personas. Y me siento más feliz cuando me tiro un par de semanas con todo desactivado.
¿Se os mide mucho en este aspecto dentro de la industria?
Sí, inevitablemente sí. Con este disco ha habido mucha gente que ni siquiera ha escuchado las propuestas. Hay muchos artistas que no han visto lo que les he mandado por el hecho de no estar superconsolidado aún y no tener unos números grandes. Obviamente es una locura. Independientemente de que hagamos una cosa que esté bien trabajada y tenga mucho cariño y muchas horas. Al final hay mucha gente que no lo mide de la misma manera que nosotros.
Dices no estar totalmente consolidado en las redes, sin embargo, apenas han pasado unas horas del nacimiento del álbum y la gente no para de comentarlo y darte la enhorabuena en Instagram y X.
Considero que tengo el mejor público de España porque es un público que, aunque todavía no son muchos, creo que van a muerte conmigo y siempre que subo algo están ahí dándome apoyo. Yo los llamo “mis primos”. Cuando estamos en la sala tengo esa sensación de cercanía y siempre me gusta estar cerca de ellos, y creo que ellos conmigo tienen una sensación parecida.
Bueno, dicen que los primos son los mejores amigos que no elegimos.
Ay, qué guay. Pues esa me la apunto. Al final, yo creo que de alguna manera estoy construyendo una relación de confianza con mi público. Es difícil de explicar, porque yo hago música y no los veo, y ya cada vez son más, y yo, al final, no sé cómo son. Pero creo que tienen un nivel emocional y una calidad d persona que a más de un artista le gustaría encontrar en su público.
Me encanta que digas eso de que no sabes cómo es tu público, porque hace unos días te invitaron al pódcast El Recreo y el programa empezaba hablando precisamente de que somos lo que escuchamos. ¿Cómo crees tú que es la gente que escucha a Antony Z?
Qué buena pregunta, tío. Pues yo creo que mi público es un público que ya ha pasado varias rachas de fuertes emociones, y creo que están disponibles emocionalmente para recibir algo un poco más allá, de alguna manera. Les siento un brillo en los ojos que es difícil de explicar. Siento que lo que quieren con mi música es elevarse y sanarse.

Eso es una gran responsabilidad.
Totalmente. Pero estoy superorgulloso de tenerla. De tener esa música, porque al final ha sido mi música la que ha conectado con ellos y los ha traído. Estoy muy seguro de mí mismo porque lo que he estado haciendo es desde la verdad, que no creo que eso me vaya a faltar nunca. Es mi verdad y es mi relación con la vida y cómo vivo mi vida.
Te veo hablando muy tranquilo y en calma y me sorprende. Entre el trancazo que llevas, el estrés de toda la semana... Siento que aún debes estar con los nervios del momento a flor de piel. ¿Cómo se afronta ese puñado de sensaciones?
Esto es mucho más aterrizado y normal de lo que parece. Y se siente como haber salido de un examen. Para todos los que hemos sido estudiantes, se puede sentir como salir de un examen, cuando tienes un montonazo de apuntes por todos lados y la casa llena de cosas y de post-its. Yo compararía eso con los equipos que tengo ahora mismo funcionando. El equipo de vídeo, el equipo de foto, mi equipo de management, mi equipo de la música. Diferentes partes, diferentes chats de WhatsApp. Y llega el momento de parir, por así decirlo, o el momento del examen. Además, yo llegué a la presentación con fiebre porque estaba agotado, y también por los cambios de temperatura y tal. Pues, bueno, llegué e hice la presentación del disco con fiebre. Así que me mantuve tranquilo, porque literalmente no podía tener más energía. Y después de la presentación estaba más agotado
aún. Y todavía, si te soy sincero, no me he parado a ver ni siquiera los mensajes ni el cariño ese del que me hablas por redes, ni de esas sensaciones que la gente tiene ahora mismo. Todavía no lo sé bien porque no me ha dado tiempo. Estoy en un constante torbellino ahora mismo, así que tengo ganas de llegar a casa, a Granada, poder salir al campo y empezar a leer esas críticas, ese amor de la gente, y poder llegar, por así decirlo, a ese día en el que te dan las notas. Tengo que llevarme ese feedback y decir: “Vale, vale, lo hemos conseguido”. Pero ahora mismo todavía estoy en trance.
aún. Y todavía, si te soy sincero, no me he parado a ver ni siquiera los mensajes ni el cariño ese del que me hablas por redes, ni de esas sensaciones que la gente tiene ahora mismo. Todavía no lo sé bien porque no me ha dado tiempo. Estoy en un constante torbellino ahora mismo, así que tengo ganas de llegar a casa, a Granada, poder salir al campo y empezar a leer esas críticas, ese amor de la gente, y poder llegar, por así decirlo, a ese día en el que te dan las notas. Tengo que llevarme ese feedback y decir: “Vale, vale, lo hemos conseguido”. Pero ahora mismo todavía estoy en trance.
En ese parto tuyo has bautizado el disco Le f*llen al miedo. Menudo titulón.
Sí, sí, sí. Muy directo.
Casualmente ha coincidido con lo nuevo de Bad Gyal, que lleva más o menos el mismo tiempo que tú sin sacar álbum. ¿Destino o casualidad?
Bad Gyal es de las artistas que más admiro. La admiro un montón. Supongo que cuando te tomas tanto tiempo para sacar algo es porque le has puesto amor y le has puesto cariño, y quieres ir a contracorriente de la industria. A mí me apetecía parar un poco y traer algo real. Porque a mí lo que me gusta con los álbumes y con la música es traer algo, contar algo. No quiero contar una cosa que ya se ha contado o repetirme, o volver a una cosa que me ha funcionado. Si me funcionó Barquito de vela, no quiero hacer otro Barquito de vela. A mí me gusta contar algo nuevo, tener una historia nueva, tener un nuevo sonido. Y todo eso se ha demorado y por eso me he tirado dos años.
Estando acostumbrado a contar estas historias nuevas de las que tú hablas cada año desde 2022, ¿cómo has experimentado este tiempo de espera?
Pues la espera la he hecho prácticamente trabajando a tope, porque he tenido muy pocos meses o semanas de parón. Entonces ha sido un trabajo constante hasta el sprint final de trabajo del último mes. Pero realmente ha sido lo que ha tardado en cocinarse. Luego también está esa cosa de seguridad, de convivir con ese miedo de no estar presente, por el que no te voy a negar que he pasado al 100%. Pero la fe y la intuición en que esto iba a merecer la pena eran mayores.
¿En todos estos meses has vivido algún cambio radical que te haya hecho cambiar, de alguna manera, la intención o el prisma del disco?
Han ocurrido muchas cosas durante estos dos años. Ha sido el disco con el que, por primera vez, he empezado ya dedicándome a la música. Entonces se planteó de esta manera desde el principio, en plan: “Vamos a hacerlo más largo”. Esto conlleva un proceso más dilatado porque ya había sentado las bases de mi carrera musical y había dicho, vale, ahora esto es mi manera de vivir. Entre las cosas que me han pasado, me he mudado a una nueva casa en Granada, la he reformado entera para poder estar y poder hacer el estudio ahí. Me he enamorado. He pasado por algún que otro mal momento familiar. Y ha habido varias cosas que han ido dilatando el tiempo y nutriendo este álbum de manera directamente proporcional. Todo eso se ha quedado impregnado en este trabajo, como cuando le echas el abono a las plantas. Entonces, de alguna manera, todo lo que he vivido en este tiempo, bueno y malo, sí que forma parte del disco.
Ya en 2025, en el tema Si alguna vez con Sosad, hacías mención textual a ese Le f*llen al miedo. ¿Dirías que es una especie de mantra?
100%. La primera vez que mencioné “le follen al miedo” fue en Cuando me duermo, en 2021. Y decía: “Sé que todo es por algo, que tiene su causa, le follen al miedo”. En esa época yo trabajaba en una oficina, y esa canción la escribí para recordarme a mí mismo que, aunque en ese momento no estuviera haciendo lo que quisiera hacer, todo tenía su porqué y todo iba a ser más grande. Y “le follen al miedo” fue el punto de inflexión. Ahí lo mencioné como el punto de partida: “Voy a hacer lo que quiero hacer, voy a empezar a dedicarme a la música”. En este momento titulo el álbum así porque siento que, a nivel de la industria, a nivel de las carreras artísticas y tal, hay un punto donde yo no quiero ser un chaval que ha tenido cierta canción y le ha ido bien o algo así, sino que quiero dar un golpe fuerte con este disco para sentar una base sólida de cara a todo lo que tiene que suceder ahora. Por eso quería que tuviera ese mantra, para que todo lo demás esté apoyado sobre eso.
Ahora que tu disco ya es de todos, ¿qué es lo que más te asusta y lo que más te ilusiona de lo que está aún por llegar?
Mira, todavía no sé exactamente la gente que lo ha escuchado. Pero yo siempre voy a convivir con el miedo, porque soy un chaval que ha hecho música en un cuarto y no la ha escuchado nadie año tras año, año tras año. Entonces, aún tengo ese miedo de que no lo vaya a escuchar nadie o que no llegue a todos los oídos que me gustaría. Ese miedo convive conmigo. A mí me gustaría que llegara a las máximas personas posibles. Esa es mi ilusión y mi objetivo con el disco. He hecho un álbum que es un derivado de las raíces que yo tengo, urbana y flamenca, y de todo mi imaginario creativo para que pueda llegar a ser un disco de música popular. Considero que hemos hecho un disco de la música popular de esta época.
“Estoy aprendiendo a equivocarme y, sobre todo, estoy aprendiendo que equivocarse no tiene nada de malo”.
Cuentas que eres una persona muy de discos, que te gusta trabajarlos como un concepto. Teniendo esto presente, dime uno que te obsesione. Uno que siempre te haya acompañado en el camino.
Te diría que My Beautiful Dark Twisted Fantasy de Kanye West ha sido uno de los discos que yo escuchaba canción tras canción y decía: “Madre mía, todas tienen un porqué”. Y todas las canciones cuentan algo, encima tienen un apoyo y un imaginario visual que te cagas, y todo está soportado por un chaval, al final. La escucha de ese disco me cambió bastante.
En Corazón dame alas, uno de los temas más crudos del álbum, pides por favor que no se te juzgue. ¿Tú eres de juzgarte mucho a ti mismo?
Sí, constantemente. Es verdad que me gustaría caminar más libre de esos juicios. Estoy aprendiendo a equivocarme y, sobre todo, estoy aprendiendo que equivocarse no tiene nada de malo. En el día a día aprendo a partir de los errores, y eso me tranquiliza.
¿Te sueles olvidar de ti o de tu objetivo?
Normalmente no. No me ocurre. Estoy bastante conectado conmigo, bastante aterrizado, y siento que tengo claridad mental. Eso no quita que haya épocas de vacío, que haya épocas de incertidumbre, de miedo. Pero creo que es una cosa con las que tenemos que convivir sí o sí. No puedes vivir sin miedo.
¿El miedo es necesario?
Sí, el miedo es necesario. Pero lo mismo que el miedo es necesario, es necesario el control del miedo. Y saber cuándo hay que lidiar con él. Vencer al miedo va a ser parte del verdadero crecimiento y de la verdadera elevación.
Has mencionado a Kanye West, pero en ocasiones también te he oído decir que admiras a Dellafuente y C. Tangana, y lo cierto es que noto mucho de ambos en este disco. ¿Hay algún nombre en concreto del que hayas bebido más durante todo este proceso?
Pues creo que Bruno Mars es una de mis influencias. Pero yo creo que, en general, la cultura del flamenco siempre me ha llamado mucho la atención y ha sido algo con lo que he convivido de manera más indirecta. La emoción que me han transmitido las canciones, ese pequeño pellizco, creo que es lo que más ha influido en mí. Y siempre me ha gustado mucho el show y la performance. Y creo que los artistas performáticos como Bruno Mars, Stromae, CA7RIEL & Paco Amoroso, Guitarricadelafuente, Rosalía, obviamente, Lady Gaga, etc, me han traído un abanico de posibilidades más allá del corro donde rapeábamos de chicos.
Ill Pequeño y Marquitos son dos de las colaboraciones de este álbum. ¿Por qué ellos? ¿Qué viste en estos artistas que cuadraba tan bien con este momento tuyo?
Pues para mí era importante tener un abanico de colaboradores grande en este disco. Quería que en el tracklist de Le f*llen al miedo tuvieras ese abanico de diferentes artistas. También es el primer álbum que he sacado con colaboraciones como tal. Antes nunca he tenido un álbum que tuviera colaboraciones; había sacado algún single, eso sí. Pero quería que fuera el reflejo de mi identidad y de Antony. Ill Pequeño, para mí, es el mejor rapero de España y, bueno, nos conocemos desde hace tiempo, y tener unos versos de él en mi obra es gloria bendita. Me parece que representa al barrio y a la identidad de Madrid de la mejor manera, desde el lado más crudo. Eso para mí es precioso. Haber podido convivir con él en una canción me parece increíble. Además, hacerlo desde las buenas sensaciones, porque muchas veces llevamos la vida del barrio desde un punto de vista más de “estoy trabajando mucho, no llego” y tal. Y en la canción con Ill Pequeño, que se llama Nunca lo sentí tan increíble, siento que él y su verso han tendido a hacer de la vida de barrio algo positivo. Encontramos el bienestar ahí. Todas las lecciones que él ha encontrado en sus propias calles son una lección de vida. Por otro lado, a Marquitos lo admiro desde hace mucho tiempo y soñaba con que se diera ese junte. Cuando vivía en Madrid, conectamos y hablamos de hacer algo. Entonces, en su concierto en Granada, cuando bajó con la banda, lo invité a casa, le enseñé algunas canciones del álbum y él me dijo: “Quiero estar aquí”. Más que buscada, esa colaboración fue encontrada, se dio de manera muy orgánica. Él se sumó tanto como escritor como productor. Cuando entra su parte en la canción, el universo cambia: nos vamos de Antony a Marquitos, y al final, cuando entramos los dos juntos, hay una mezcla de ambos universos. Fue superemotivo.
Sobre tu featuring con Pablo Alborán en Besos dorados te han preguntado y solo has tenido palabras de afecto y admiración. Siempre cuentas que has aprendido muchas cosas de esta collab. ¿Pero hay algún aprendizaje en especial que destaques de tu trabajo con él?
Me gusta mucho esa pregunta porque yo de Pablo he aprendido y aprendo mucho. Sobre todo aprendo que cuando eres un artista grande no te tienes que volver un gilipollas. Pablo es muy buena persona y eso me extrañó mucho, porque siempre ha tenido tiempo, siempre me contesta al toque. Yo ahora le escribo a Pablo y seguro que me contesta al toque. Siempre me ha dado palabras de tranquilidad. No ha sido como: “Sí, sí, a las seis”. No, no, no. Él me suele responder: “¿Cómo estás? ¿Qué tal ha ido esto? ¿Quieres que a las seis…?” Fíjate qué cosa más aterrizada y cotidiana. Pero es que parece que cuanto más creces, menos energía y tiempo de calidad tienes para la gente. Por eso lo que me ha inspirado de él es su chip mental a la hora de afrontar su carrera. Es la persona que más
veo trabajar de todos los artistas que conozco y me parece el artista más talentoso. En todos los playbacks del videoclip que hizo, todos se los tiró cantando a chorro, en modo Pablo Alborán, que yo estaba flipando. Y yo ahí moviendo los labios porque estaba cansado y diciendo, este tío viene de ensayar doce horas durante cuatro días y se está pegando los playbacks aquí a chorro. Eso es una cosa que me inspira todos los días.
veo trabajar de todos los artistas que conozco y me parece el artista más talentoso. En todos los playbacks del videoclip que hizo, todos se los tiró cantando a chorro, en modo Pablo Alborán, que yo estaba flipando. Y yo ahí moviendo los labios porque estaba cansado y diciendo, este tío viene de ensayar doce horas durante cuatro días y se está pegando los playbacks aquí a chorro. Eso es una cosa que me inspira todos los días.
Al inicio de Besos dorados vemos claro un mensaje de regreso al pueblo, a casa. Es Cambil, en Jaén, ese pueblo que aparece en el videoclip como símbolo de esa vuelta al hogar. ¿Cómo de importante es para ti conservar las raíces que te atan a tu tierra?
Pues aprovechando que sabía que este tema iba a ser muy importante para mí, quise que el apartado visual estuviera conectado con mis raíces. Y mis raíces y mi ascendencia al final vienen de agricultores de Jaén, de Castillo de Locubín y de Jamilena, pueblos de Jaén. Y justamente mi directora de fotografía, Alma, es de Cambil y quiso que fuéramos allí. Yo dije, de una, vamos a darle. Así que por eso surgió lo de Cambil. Y el hecho de conectar con las raíces para mí es una cosa que llevo día a día. Para mí es como tomar café por las mañanas. No me lo cuestiono. Es como el agua. Es una cosa como que te nutre y de ahí sale todo lo demás. Estar conectado con mi raíz es un input fundamental. Y más allá de buscar los nuevos estímulos o las nuevas referencias, yo siempre absorbo de la raíz y de la historia de pequeño. Mucho antes que buscar de las nuevas tendencias o de un libro nuevo que me acabo de leer.

Tengo entendido que este tema fue posible por culpa de un correo furtivo al típico email info@universal o algo así. Si no hubieras obtenido respuesta a ese email, ¿cuál habría sido tu plan B?
Pues dar con él. Además, esto ya fue un plan B o un plan C de otras alternativas que ya hicimos. Quiero decir, que al final el objetivo era que Pablo conociera esa canción y poder llegarle. Ten en cuenta que yo esa canción la tenía hecha desde hace dos años. Entonces ya eso lo había intentado y me habían dicho que no en la misma oficina. Vaya, yo había estado allí, lo intenté y me habían dicho que no. Que son gente con “una agenda muy ocupada”, que “como tú comprenderás…” Y yo: bueno, pues sí, es verdad que lo comprendo, sí, sí, sí. Y claro que lo comprendo, pero yo sabía que la canción estaba a la altura. Y así luego lo materializamos.
Callando bocas.
Total. De alguna manera sí. De alguna manera todo se pone en su lugar.
Cada videoclip del álbum cuenta una historia en un escenario distinto. De to se sale se graba en Londres, En el aire en Islandia… ¿Qué te llevó a escoger esas localizaciones?
Pues, mira, en Londres grabamos De to se sale porque era la primera canción de adelanto del álbum y para mí De to se sale o Le f*llen al miedo tienen un punto de partida que es la zona más oscura que yo pasé, o la zona donde yo más perdido estuve, que fue cuando trabajé en Londres. Me fui y estuve allí trabajando una temporada. Allí me hice muchas preguntas, como qué coño estaba haciendo con mi vida. Y era un pozo del que veía difícil salir, porque estaba de camarero, de kitchen porter y de food runner ahí en el Dishoom, en Carnaby Street, en el centro de Londres. Yo ahí tenía a lo mejor veintidós o veinticuatro años. Por eso para mí es importante tener en cuenta mis raíces y mis propias vivencias, para contar las cosas de nuevo. Decidí ir allí a grabar por eso mismo, para sacar la luz de todo aquello. Quería hacer un videoclip en el mismo lugar donde sentí toda aquella oscuridad.
¿Y por qué Islandia?
Islandia fue porque el director de mis vídeos, Chamo, es un tío que se siente muy conectado con la naturaleza, con la montaña y tal. Y ya había hecho un par de viajes a Islandia. Y al hacer En el aire sentí que era la canción de amor más pura que había encontrado, que había hecho. Entonces Chamo me dijo: “Tío, vámonos a Islandia. Qué sitio más puro y con más naturaleza que Islandia para hacer esto”. Y entonces hicimos un viaje de Islandia de amigos, de cinco colegas. Y Chamo y yo íbamos parando en los sitios en plan, chicos, dadnos media hora que vamos aquí a grabar y tal. Y así grabamos el videoclip. O sea, éramos Chamo y yo. Ahí no hay iluminación, no hay estilismo, no hay maquillaje. Y fue así como sucedió. Islandia fue por la pureza de la naturaleza combinada con el amor más puro.
Wow. Siempre viene bien tener un Chamo en el grupo de amigos entonces.
Un Chamo, tío. Pon un Chamo en tu vida.
En el videoclip de De to se sale hay comentarios en YouTube que no tienen desperdicio. En uno de ellos se refieren a ti como “maestro de sentimientos”. ¿Estás de acuerdo?
Qué bonito, coño. Joder, pues a ver, ¿qué te voy a decir? A mí me gusta hacer música que emocione. Estamos muy paraditos, y a mí me gusta hacer música que remueva, para bien y para no tan bien. Me gusta hacer música que potencie las emociones, sea como sea. Entonces, bueno, “Maestro del sentimiento”, ¿por qué no?
¿Y por qué crees que estamos tan paraditos actualmente?
Pues porque creo que estamos todo el rato viviendo en el futuro y en el pasado, y no somos plenamente conscientes de a quién tenemos delante y de cuándo hay que sentir de verdad. Y, sobre todo, la sobrecarga de información hace que no nos paremos
mucho a asimilar. A mí me gustaría que este disco se escuchase con el móvil en modo avión treinta y cuatro minutos, que es lo que dura. Treinta y cuatro minutos para ti, para dejarte llevar y no quedarte indiferente.
mucho a asimilar. A mí me gustaría que este disco se escuchase con el móvil en modo avión treinta y cuatro minutos, que es lo que dura. Treinta y cuatro minutos para ti, para dejarte llevar y no quedarte indiferente.
Volviendo un poco a esa linealidad del álbum, tanto en Intro incertidumbre como en Ciudad de las estrellas, además de abrir y cerrar toda la idea principal del disco, apelas directamente a la Gran Manzana, aunque para ti ningún Nueva York superará jamás a Granada. ¿Es para ti la verdadera ciudad de las estrellas?
Así es. Así lo siento y así se está demostrando en la música y en todos lados. Al final La ciudad de las estrellas se la escribí a mi hermana, que ha sido mi inspiración desde que soy chiquitillo. Mi hermana mayor, que decidió ser actriz, y yo iba detrás a todo lo que ella iba. A todos los cursos de actriz iba yo también. Iba a todo. Por eso yo bailaba Chayanne, o los Backstreet Boys o las Spice Girls. Tuve esa influencia de la melodía, en gran medida, por toda la música que me puso mi hermana. Y esta canción se llama así haciendo alusión a todos los actores y actrices que tienen que convivir con esa incertidumbre diaria de no saber si les van a coger o no les van a coger. Y sí, La ciudad de las estrellas es Granada 200%. Para mí es la ciudad. Y cada vez que subo a una azotea o algo así y miro Granada, digo: es que esto es insuperable.
“Estar conectado con mi raíz es un input fundamental. Yo siempre absorbo de la raíz y de la historia de pequeño”.
Dime el secreto de Granada para que emerja tanto talento.
Yo creo que es el ritmo que tiene la ciudad en sí misma. Es un ritmo que no llega a ser de gran ciudad, pero tampoco es un ritmo de aldea. Creo que tiene toda la energía que entra de los estudiantes, de los artistas. Hay mucha convivencia de artistas. Hay una riqueza cultural y una disponibilidad... Hay mucha variedad de cosas y de conciertos a los que puedes ir. Yo vi a Bad Gyal o a Ralphie Choo en Planta Baja cuando estaban empezando. Entonces, claro, un chaval que tenga esa referencia en su propia ciudad, al sitio donde va a tomar una cerveza, pues imagínate lo que puede hacer. Porque, cuando los ves de cerca y después los ves conseguir ciertas cosas, es inevitable inspirarse.
En algunos de los videoclips está presente tu hermana como actriz.
Exacto, la que sale en el videoclip de Besos dorados de panadera es mi hermana, y también sale en La ciudad de las estrellas, precisamente.
En La ciudad de las estrellas concretamente hace una actuación brutal. ¿Cómo fue grabar juntos algo tan emocionante y tan desgarrador?
Uf. Mira, sí, literalmente te tengo que confesar que eso lo grabamos el día de antes de la presentación. Presentamos el álbum a las seis de la tarde. Pues eso se grabó el día anterior a la una de la mañana. Es decir, doce horas antes de presentar el álbum y poner el videoclip en la presentación, estábamos
rodando eso. Totalmente a contrarreloj, recién llegado conduciendo de Granada. Mi hermana vive aquí en Madrid. Montamos todo el set en un teatro con el piano y tal. Un teatro que nos dejó el Ayuntamiento de Griñón, que es el Teatro Municipal, aunque eso parezca el Teatro Real. ¡Mis niños son los mejores! Y fue superemotivo. Imagínate, porque además fue el último rodaje del último videoclip. Además, mi hermana en ese momento no había escuchado la canción y no quería que la escuchara. Entonces toda la parte de la actuación la hizo ella escuchando otras canciones y luego ya la editamos con todo. Imagínate el día de la presentación cuando mi hermana escuchó la canción.
rodando eso. Totalmente a contrarreloj, recién llegado conduciendo de Granada. Mi hermana vive aquí en Madrid. Montamos todo el set en un teatro con el piano y tal. Un teatro que nos dejó el Ayuntamiento de Griñón, que es el Teatro Municipal, aunque eso parezca el Teatro Real. ¡Mis niños son los mejores! Y fue superemotivo. Imagínate, porque además fue el último rodaje del último videoclip. Además, mi hermana en ese momento no había escuchado la canción y no quería que la escuchara. Entonces toda la parte de la actuación la hizo ella escuchando otras canciones y luego ya la editamos con todo. Imagínate el día de la presentación cuando mi hermana escuchó la canción.
A lágrima viva, ¿no?
Buah, locura, locura.
Iniciaste tu gira de salas en Granada, en Industrial Copera, el veinte de marzo. Tus fans granadinos apenas tuvieron dos semanas para aprenderse el repertorio. Con el disco ya en la calle, ¿qué tema pensabas que se iba a pegar más y cuál el que más iba a sorprender?
Pues Hay un muro entre los dos creo que va a ser el tema que más va a sorprender, y el que más va a pegar o el que más energía va a tener va a ser Insoportable.
¿Y Un piketon no?
Es que si tengo que escoger solo una... Es que van a flipar con todas realmente, te lo digo en serio. Si solo puedo contestar dos canciones, te diría esas. En la gira se va a ver el primer show en el que yo actúe, más allá de cantar o de hacer un concierto al uso. Van a ver al Antony más actor, contando toda esa historia; relatándola, de alguna manera.
Tú que eres una persona que cuida mucho el imaginario estético, la puesta en escena, la imagen, la moda... ¿De qué manera tienes pensado llevar al escenario todo lo que se siente y todo lo que tú cantas en estas once canciones?
Pues va a ser el show. Vamos a meter más músicos que nunca. Paquillo Torres viene de percusionista y Toni Anzis viene tocando los teclados, la guitarra eléctrica, la guitarra española. Va a haber elementos con los que voy a ir interactuando. Va a haber un show de luces espectacular. Y, sobre todo, va a haber mucha interacción y cercanía con el público. Si el disco se siente como un torbellino de energía una vez lo escuchas, o te remueve un poco las emociones y los
sentimientos, creo que el show es como una extrapolación de eso al contar con todos los elementos que hay en una sala, con todos los elementos que llevamos a nivel de escenografía y de música, y que el público también sea uno de esos elementos para remover la energía y crear algo guay en directo.
sentimientos, creo que el show es como una extrapolación de eso al contar con todos los elementos que hay en una sala, con todos los elementos que llevamos a nivel de escenografía y de música, y que el público también sea uno de esos elementos para remover la energía y crear algo guay en directo.
Me gusta, tiene buena pinta.
Oye, pues sí, te tienes que venir.
Ganas no me faltan. Y ya para terminar, no podía dejar de preguntarte: ¿cuál es a día de hoy el mayor miedo de Antony Z?
¿Cuál es mi mayor miedo? Joder. Nunca lo había pensado... Esto me lo tendría que haber preparado yo, porque era obvio que alguien me lo iba a preguntar si el disco se llama Le f*llen al miedo. Todavía no me lo habían preguntado y mira que he hecho entrevistas este año. Pues no sé, creo que el miedo a perder las riendas de mi mente. Creo que eso es algo que me asusta. El miedo a perder esa estabilidad mental que tanto tiempo me ha llevado conseguir, y volver a esos días de oscuridad.
¿Cómo se combate eso?
Con mucho amor. Yo creo que eso se combate con la verdad y con amor. Tomando decisiones en torno a eso y no en torno a qué me conviene ahora como artista. Decidir en función de lo que me hace sentir bien, tranquilo, en confianza. Yo con la gira estoy arriesgando todo lo que he ganado con la música. Todo el rato se están asumiendo esos riesgos. Pero cuando haces algo en base a lo que tú intuyes, en base a una verdad y a un equipo que te quiere y quiere hacer las cosas contigo, las cosas salen. Ahí es.
Confirmamos entonces que Antony Z se folla al miedo.
Sí, por supuesto. Todos los días y muy fogosamente.

Camisa y chaqueta FENDI, anillo y collar TWOJEYS.

Chaqueta DÜA DÜA, camiseta CARRER de WOW CONCEPT, pantalón y botas OAKLEY.

Chaqueta DÜA DÜA, camisa PALOMO SPAIN, pendiente SUOT.

Camisa PALOMO SPAIN, camisa de cuadros PARFOIS de ZALANDO, pantalón ADIDAS de ZALANDO.
