Antes de llenar el Palacio de los Deportes, antes de las nominaciones al Latin Grammy y antes de convertirse en la artista mexicana más escuchada en Spotify, Kenia Os era solo una adolescente de Mazatlán subiendo videoblogs a YouTube, construyendo una comunidad a punta de autenticidad y carisma mucho antes de subirse a un escenario. De creadora de contenido a artista, su transformación ha sido constante: en 2018 decidió apostar por su propio camino con Por siempre, y desde entonces ha construido, canción a canción, uno de los catálogos más versátiles del pop en español.
Con éxitos que seguro tienes en el radar o alguna que otra playlist, como Malas decisiones, Tommy & Pamela o Toketeo, y álbumes que han marcado etapas completamente distintas como Cambios de luna, el global K23 e incluso el introspectivo Pink Aura, Kenia ha demostrado que su evolución nunca se detiene. Y en ese viaje, sus ‘keninis’ han estado siempre ahí: una comunidad que creció con ella desde sus primeros videos, que hoy se ha casado, ha tenido hijos y ha cambiado de vida, pero que mantiene intacta esa lealtad que define al fandom.
Ahora llega K de Karma, su cuarto álbum de estudio, el más experimental y honesto hasta la fecha, nacido de año y medio preguntándose qué energía quería representar después de tantas versiones de sí misma. En esta entrevista, Kenia se sienta a hablar sin filtros: de Belladona como su lado más oscuro y real, de lo que significa crecer junto a sus fans, de Carla Morrison y del proceso casi obsesivo detrás de algunas canciones, y de un año en el que, por primera vez en mucho tiempo, se permitió parar para escucharse a sí misma.
¿Cómo estás? ¿Es tu primera vez de promo en España?
Muy bien, feliz de estar en España. Es mi primera promo aquí; ya había venido antes pero no había tenido la oportunidad de hacer promo, y me está gustando mucho.
¿Habías venido a Madrid o vas a estar también en otras ciudades?
Estuve en Madrid y en Sevilla. Sevilla me fascinó, y la vida nocturna de Madrid me encanta; siento mucha vibra similar a Ciudad de México, donde vivo desde hace tres años. Soy de Mazatlán originalmente. Llevo diez años fuera y mi acento ya se mezcló viviendo con mi madre y mi hermana.
Desde tus inicios hasta hoy, ¿cuál ha sido tu mayor aprendizaje en la industria musical?
Ha sido un aprendizaje de todos los días. Cada cosa nueva me convierte en una mujer más fuerte y más segura. En un momento de mi vida no podía visualizar todo lo que iba a lograr, y siento que ese camino de ver como posibles cosas que antes parecían imposibles ayuda mucho a inspirar a mis fans, porque ellos vienen del mismo contexto que yo. Obviamente me ha costado muchísimo trabajo; los sueños se cumplen, pero hay muchísimo trabajo detrás.
Tus álbumes pasados marcaron etapas muy claras de tu vida. ¿Cómo describirías cada uno?
Cambios de luna estuvo muy centrado en mi fandom. K23 me llevó global, con Malas decisiones, y abrió muchísimos caminos. Pink Aura fue más personal. Y este nuevo proyecto es un statement de lo que ya viví, ya sufrí y ya sé cómo manejar en mi país; es como estar parada frente a un muro gigante viendo todo el panorama que sigue.
“Cada cosa nueva me convierte en una mujer más fuerte y más segura. Los sueños se cumplen, pero hay muchísimo trabajo detrás.”
¿Eso significa abrirte a nuevas posibilidades, no?
Exacto. Mucho de este proyecto se trata de experimentación. Era muy arriesgado, todos teníamos miedo (el equipo, la disquera, todos) porque podía ser un flop. Pero logramos conectar con mi público y eso trae un respeto gigante al tomar un riesgo así, sobre todo en un mundo donde el pop en español no es el sonido más global en este momento.
¿Cómo ha cambiado tu relación con tus fans, los keninis, con el tiempo?
Hemos crecido juntos. Muchos que antes dedicaban doce horas al día a hacer contenido ahora se casaron o tienen hijos; su vida cambió, igual que la mía. La forma de conectar es distinta pero la esencia, el amor y la lealtad siguen siendo los mismos. Cuando tienen que salir a defenderme, dejan todo y salen como guerreros.
¿En qué momento sentiste que era el momento de llevar el concepto de karma a tu música?
Siempre que arranca un nuevo proyecto me voy adentro de mí y pienso qué quiero mostrar. Sentía que siempre mostraba un papel muy soft, de la Kenia que salió de adversidades, pero también quería mostrar a esa Kenia más sólida, con un carácter distinto, que se enfrenta a la industria. Todo el concepto de K de Karma también es mostrar ese lado más escorpiónico de mí.
Belladona abre el disco con una propuesta teatral, más oscura. ¿Esa Belladona existe en tu día a día o es una armadura?
Sí soy de armaduras, pero no tanto realmente. No es que viva a través de un personaje; siento que Kenia como persona y Kenia como artista están muy conectadas, son una misma realidad. Vivo mi música a través de cómo hablo y de lo que proyecto.
El álbum incluye Breaking News, que usa el formato de noticiero para burlarse del hate. ¿Cuál ha sido el titular más absurdo que has leído sobre ti?
Últimamente siempre decimos que es la semana que alguien quiere destruir a Kenia Os (risas). Breaking News, más que para los haters, es para los fans, un grito de: somos uno mismo, defendemos este proyecto. Quería regresarles un granito de lo que ellos me dan para que también se defiendan cuando les toca salir a la guerra por mí.
De este proyecto, ¿qué canción fue tu mayor reto musical?
Belladona. Fue un día entero de grabación, empecé a las doce y terminé como a las nueve o diez de la noche. Después de dos semanas, todo el equipo volvió a escucharla y decidimos regrabar un pedazo. Tenía que ser muy perfecta.
¿Hubo un disco o una película que te inspirara directamente para este concepto?
No fue algo en concreto; quería representar una energía que vive en mí, y fue un proceso muy largo encontrar cómo llevarla a lo visual y lo auditivo. Soy muy fan de Ariana Grande y de artistas Disney, pero trato de admirar sin copiar. Trabajé con un director creativo, mi amigo Daniel, armando PowerPoints con visuales, videos y sonidos para bajar mis ideas.
Hablemos de tus colaboradores, ¿cómo eliges con quién trabajar?
Para mis propios proyectos tengo una estética y un concepto definidos, y espero que el artista se adapte. Pero cuando colaboro en un proyecto ajeno soy un libro abierto. No busco muchas colaboraciones activamente; prefiero que salgan genuinas, de conocernos y platicar, y por eso a veces tardan mucho en salir.
Y de este disco, ¿qué colaboración es tu favorita o de la que tienes mejor recuerdo?
Todas las colaboraciones son muy especiales para mí, de verdad lo digo, pero Carla Morrison. Me atrevo a decir que es la persona más increíble con la que he entrado a un estudio. Es muy empática, te entiende, te lleva por el camino que necesitas y te echa porras. Es gigante trabajar con ella.
Ahora que tu carrera está mucho más mediática que cuando creabas contenido, ¿cómo manejas esa exposición?
Cuando eres una persona pública te toca conocer lo más bonito de la humanidad, pero también la parte más fea, el hate. Es un trabajo constante para que eso no penetre mi burbuja ni afecte mi paz. A mis casi veintisiete años sigo aprendiendo a manejarlo mejor cada día, y ayuda mucho tener un equipo sólido: mis amigos, mi familia y mi disquera, que es como mi segunda familia.
Dijiste que en álbumes anteriores el marketing no te dejaba disfrutar el proceso. Esta vez paraste para enfocarte de lleno. ¿Qué descubriste de ti misma?
Después de tres años de tanto trabajo, no había tenido tiempo de ver lo que había internamente. Cuando paré el año pasado, salieron muchas cosas que no había tenido oportunidad de trabajar, y eso me transformó mucho como mujer.
¿Cómo descansas o sacas tiempo para ti?
La única manera en que realmente paro es cuando me enfermo, lo cual me da mucho coraje porque normalmente me cuido mucho. Cuando me enfermo, me enfermo feo, y eso me obliga a cancelar y mover toda la agenda. Mis vacaciones son pocas: unas semanas en verano y las fiestas decembrinas con mi familia, que no lo perdono. Este verano probablemente trabaje por el Mundial, aunque espero sacar tiempo para algo de belleza.
Para quienes conocen tu historia, has atravesado muchas fases hasta llegar al punto en el que te encuentras. ¿Cómo resumirías tu transformación hasta hoy?
Empecé siendo una mocosa en esta industria. Me ha tocado aprender, caerme, que me traicionen, llorar, levantarme, subir y bajar. Ha sido una transformación constante cada año, cada mes, cada semana, cada día. Aparte, soy muy abierta a cambiar mi manera de pensar cuando la vida me demuestra algo distinto.
¿Qué sigue ahora para Kenia?
No puedo adelantar mucho porque mis keninis se emocionan muy rápido y no quiero crearles expectativas tan rápido, pero voy a disfrutar del Mundial y después voy a seguir trabajando en todos los proyectos que tengo en mente, tanto musicales como personales.


