Goa lleva años haciendo música entre la melancolía, la distorsión y una sensibilidad que encuentra la belleza incluso en la oscuridad. Su proyecto ha evolucionado y ha recorrido distintos territorios, pero hay algo que permanece: una mirada inconformista, incómoda y profundamente humana. Porque detrás del imaginario apocalíptico de Goa está Jaime, alguien que, lejos de haber perdido la fe en el mundo, sigue creyendo que estamos aquí para amar y ser amados.
Ahora llega con Niños bomba, un estallido de rock alternativo que cuestiona las contradicciones del mundo que estamos construyendo y la herencia de violencia que dejamos a las generaciones que vienen detrás. Hablamos con el artista sobre esta nueva etapa, el disco que está por venir, las grietas de la industria y la posibilidad de romper con todo lo impuesto sin dejar de creer en el amor.
Después de todo lo que has ido explorando musicalmente llegas con Niños bomba. ¿Cómo estás viviendo este momento artístico y qué te apetecía hacer de forma diferente con este tema?
A nivel conceptual me dirijo hacia un punto de ruptura con el mundo en general porque cada vez me siento menos partícipe de todo, excepto de la música. A nivel musical llevo un tiempo haciendo música orgánica y colaborativa. Estoy intentando contar con más gente para que me ayude a acercar mi visión y crear un proyecto conjunto e instrumental.
La canción cambia un poco el foco de tu música y mira más hacia fuera. ¿Cuándo surgió la necesidad de escribir sobre el mundo que nos rodea?
No ha sido un cambio personal, siempre he sido así. Cuando empecé a hacer música todo era más dulce y me dejaba llevar por las emociones del inicio. Estaba contento de conocer a tanta gente y de sentir que encajaba por fin en un sitio, y eso se reflejaba en las canciones. Pero, con el tiempo, he ido cogiendo perspectiva, vi que esta industria es muy transaccional, que poca gente actúa de corazón y empecé a desconfiar.
“A veces el mundo me da pena, a veces lo quiero explotar / niños crecen con una bomba, después se van a inmolar”. ¿Qué representa para ti esa bomba?
Parte de la pregunta es: ¿para qué estás criando hijos? ¿Por ti, porque es lo que te han dicho, porque quieres mantener tu apellido y tus genes? ¿Viene del amor o de algo impuesto? Se supone que a la sociedad nos importan los niños y la educación, pero llega un día en que esos niños crecen y explotan. Quería ‘reventarlos’ para lanzar ese mensaje: tus hijos se van a inmolar el día de mañana porque han nacido en la tierra que tú les has creado. Es una metáfora y una dualidad: los niños son el futuro y pueden hacer explotar todo lo que hemos creado para mejorar el mundo, pero también quiero hacer reflexionar a la gente sobre a qué mundo estamos condenando realmente a estos niños.
“Me dirijo hacia un punto de ruptura con el mundo en general porque cada vez me siento menos partícipe de todo, excepto de la música.”
La portada recupera una fotografía tuya de niño. ¿Qué viste en él y en esa imagen?
Con esa foto quería reflejar esa dualidad: los niños que parecen adorables y luego crecen y todo cambia. Pues ese niño soy yo, que de pequeño siempre he sido inocente y un ‘buenazo’, y ahora me ves intentando romper con el sistema. Quería ponerme a mí como ejemplo para reforzar la verdad del mensaje. Me gusta que sea yo ese niño porque soy yo quien te está contando esta mierda.
A lo largo de tu trayectoria, tu sonido ha ido pasando por distintas etapas y transformándose contigo. Si miras lo que haces hoy, ¿cómo dirías que ha evolucionado Goa? ¿Sientes que has encontrado tu lugar o que todavía te queda mucho por explorar?
No creo que me quede tanto camino por recorrer en cuanto a lo que quiero hacer con mi música, me siento muy yo con lo que estoy haciendo ahora. Mi sonido de antes formaba más parte de un movimiento. Es algo con lo que en su momento conectaba mucho y que forma parte de mi evolución artística y personal, pero no va a volver. Lo que hago ahora responde más a una voluntad personal y siento que son canciones con más poder para perdurar en el tiempo.
En Niños bomba te acercas mucho al rock alternativo, pero también hay grunge, shoegaze y punk. ¿Qué referencias tenías en la cabeza cuando entraste al estudio?
Me gusta mucho la gente que rompe con el sistema. Algunas de mis referencias, por ejemplo, son Nirvana, Deftones o The Strokes. Me gustan las letras más ambiguas y poéticas porque dejan un espacio abierto a la interpretación.
Después de Cómo vivir sin cuerpo, ¿estamos ante el comienzo de algo completamente distinto?
Lo nuevo viene bastante en la misma línea que Cómo vivir sin cuerpo, en el sentido de seguir evolucionando hacia una música cada vez más estridente y bonita a la vez. Que se noten la distorsión, la crudeza y la violencia en los ritmos, pero que, al mismo tiempo, las letras y lo que te hagan sentir sean preciosos.
¿Niños bomba forma parte de un proyecto más amplio que ya tienes en marcha? ¿Qué puedes adelantarnos?
Sí, estoy preparando un nuevo disco al que creo que voy a llamar Second Life, porque a veces siento que la música es como mi segunda vida. En el día a día soy una persona muy normal y casi todo el tiempo soy Jaime, y luego, con Goa y la música, aparece esa ‘second life’.
También tienes un historial de grandes colaboraciones con Yung Beef, Gloosito o La Zowi. Si mañana pudieras meterte en el estudio con cualquier artista, ¿a quién llamarías?
Siempre he dicho que me encantaría trabajar con Julian Casablancas. Y artistas de ahora con las que me haría ilusión trabajar son, por ejemplo, Amore o Lusillon. Luego hay un grupo que también me gusta que se llama Rata. Sobre todo me llaman la atención las chicas; a día de hoy, en ellas veo más profundidad emocional. Me cuesta encontrar eso en hombres. En mi opinión, la masculinidad tóxica ha afectado bastante al discurso de ‘tengo dinero, soy famoso y follo putas’.
“La música me lo ha dado casi todo y me ha ayudado mucho. He podido conocer a gente maravillosa y encontrar una manera de expresarme. No sé qué hubiera sido de mí sin ella.”
La canción refleja la idea de que la ayuda a veces llega cuando ya es demasiado tarde. ¿Qué lugar ha ocupado la música en tus momentos más difíciles? ¿Te gusta pensar que con tu música puedes ayudar a otra gente?
A mí la música me lo ha dado casi todo y me ha ayudado mucho. He podido conocer a gente maravillosa y encontrar una manera de expresarme. No sé qué hubiera sido de mí sin ella, quizá me hubiera vuelto loco. O, si no, supongo que sería pintor, escultor o dibujante, yo qué sé. Desde pequeño escuchar música me reconfortaba y me hacía sentir querido. Y sí, tengo la convicción de que ayudo a gente por los mensajes que recibo en redes. Creo que aporto algo para que los demás sientan y eso me alegra.
Vivimos expuestos al horror las veinticuatro horas del día; hasta parece que dejamos de escandalizarnos con lo que vemos. ¿Cómo evitas tú que todo ese ruido te acabe anestesiando?
Sí que noto la inmunidad y lo insensible que te hace ver todos los días todo lo que vemos. Intento llevarlo hacia la otra perspectiva y decir: oye, esto es importante y hay que echarle un vistazo.
Hay mucho debate sobre la responsabilidad de los artistas y su posicionamiento ante conflictos sociales y políticos. ¿Tiene un artista la obligación moral de posicionarse ante lo que ocurre en el mundo o también es legítimo guardar silencio?
Estoy a favor de que los artistas se posicionen. Lo que me jode es que mucha gente convierte algo importante en un circo. Tú escuchas Goa y sabes que estoy en contra del genocidio, de que no te puedas comprar un piso, y a favor de que todo el mundo pueda ser quien quiera. Si tú me escuchas, ya sabes mi forma de pensar, queda explicada en el mensaje de mi arte. Cuando estudiaba Bellas Artes iba a todas las manifestaciones y nos pegábamos con la poli. Ahora soy más mayor, hago música y toco estos temas de una forma artística. Intento plantar el germen de la rebelión y la lucha para que tú sientas algo y, a través de eso, reacciones.
¿Qué diferencia hay entre posicionarse de verdad y hacerlo solo por aparentar?
Si tú eres un artista que canta sobre tetas, pues entiendo que te posiciones porque a lo mejor la gente tiene dudas y se piensa que eres gilipollas. También creo que hay gente que se posiciona sobre temas que ni siquiera conoce solo por aparentar. No te puedes creer lo que dice todo el mundo. A lo mejor un notas, para subirse al carro, sale diciendo que está a favor de Palestina y luego no sabe ni dónde está. ¿Realmente quieres cambiar las cosas o solo eres un narcisista de mierda que utiliza el sufrimiento de los demás?
Hay una imagen de Goa que la gente conoce, pero ¿qué hay de Jaime que no se imaginan quienes solo te conocen como artista?
Pues, por ejemplo, que soy una persona superfamiliar, que tengo una relación muy estable y bonita desde hace quince años, que no me drogo... Igual eso rompe un poco con la idea de Goa. Puede parecer que una persona como yo esté todo el día amargada y triste, pero la verdad es que soy muy feliz. No me paso el día pensando cómo destruir el planeta. Quizás eso es algo que choca.
Más allá de los escenarios y de Goa, ¿cómo es tu día a día cuando no estás haciendo música?
Llevo una vida muy sosegada. Gracias a Dios vivo de la música y no tengo que trabajar para nadie porque eso lo odiaba. Odiaba tener que coger cada día un autobús, trabajar para una empresa y que me pagaran cuatro euros la hora. Que toda mi vida se redujera a eso. ¿Entonces para qué he nacido? ¿Para estar en una primera cárcel como el colegio y luego entrar en la del trabajo? Estoy muy contento con mi camino porque quería salir de la Matrix, vivir para mí y para mi gente, y lo he conseguido. No soy millonario ni superambicioso en lo material, tengo para comprarme unos pantalones y un cocido y con eso soy feliz.
“Estoy a favor de que los artistas se posicionen. Lo que me jode es que mucha gente convierte algo importante en un circo. Tú escuchas Goa y sabes que estoy en contra del genocidio, de que no te puedas comprar un piso, y a favor de que todo el mundo pueda ser quien quiera.”
¿Crees que todo el mundo puede encontrar su propio camino?
Vengo de una familia normal, he tenido padres, la oportunidad de ir a la universidad, de viajar. Conozco a gente que lo ha pasado peor y entiendo que puede resultar difícil encontrar el camino. No quiero ir con el discursito de ‘todo es posible si crees en ti’ porque tampoco es eso. Pero es cierto que ayuda; a mí me ha ayudado. A alguien le cuesta diez, a otro quince y a otro cinco años porque no todos nacemos con las mismas posibilidades. Pero yo siempre intento inspirar a la gente a salir de la Matrix. Creo que la clave está en encontrar tu pasión y rodearte de gente buena que te ayude.
Con los años también has ido conociendo mejor cómo funciona la industria. ¿Qué les dirías a los artistas que empiezan ahora?
Pienso mucho en la gente y los artistas jóvenes que se creen que esto va a durar para siempre y están muy equivocados. Las tendencias de ahora son la rapidez, la viralidad y el beneficio rápido. Cuando la gente se aburra de ti, saldrá alguien nuevo que haga lo mismo. La industria ha cambiado mucho. Está guay ser independientes y muchos recursos de hoy te lo ponen más fácil, pero los hombres de negocios malos también lo tienen más fácil para aprovecharse de ti en su propio beneficio y luego abandonarte. Tú nunca le vas a hacer el lío al sistema; el sistema a ti sí. Está muy bien empezar pero a la hora de profesionalizarte no te van a dejar hacerlo a tu manera.
También has hablado de la importancia de trabajar de forma colectiva en esta nueva etapa. ¿Quiénes te están acompañando en este proyecto y qué significa para ti contar con ese equipo?
Mis objetivos no los he cumplido yo solo, hay mucha gente que me ha ayudado y me ha dado fuerza. Compartir con los demás siempre te lleva más lejos. Para este disco quiero un sonido conjunto, por eso me puse a trabajar con LocoAlien y con Prxfanity. También estamos preparando los directos con banda, que es algo que nunca había hecho. Quiero aprovechar para agradecer a María Balboa y a todo el equipo detrás de las fotos porque han hecho un gran trabajo.
Y para terminar, si Niños bomba habla de lo que heredamos antes de poder elegir, ¿qué herencia te gustaría dejar a ti?
Si yo me muero mañana, me gusta pensar que no he hecho mal a nadie. Al contrario, que he aportado algo bueno al planeta Tierra, ¿sabes? Me gustaría que con mi música la gente ame un poco más y también que se sienta amada. Porque al final el mensaje de mi música es el amor, eso es lo que da sentido a todo. El amor nunca me ha hecho sentir peor persona, al contrario, y al final eso es lo que nos hace diferentes de cualquier máquina o IA.