El shoegaze se niega a morir. Con bandas pioneras como Slowdive de nuevo en activo y llenando salas ante un público mucho más joven que el original, y con Loveless, un festival dedicado al género que celebró su primera edición el 24 de octubre en la sala Upload, Barcelona vive su propio revival. Y Fake Bliss no se quiere perder esta nueva oportunidad. Su nuevo single, rabioso y catalizador, Angelface, sienta las bases del disco que entrarán a grabar en los próximos meses.
Angelface es una patada en la puerta que les permite abrir su nueva era de sopetón. Aunque no formará parte de su próximo disco, la banda opta por un single cargado, pensado como una tarjeta de presentación. Su sonido es más intenso que el de trabajos anteriores y los aleja del aire nirvanero de su álbum debut, Flowers Keep Growing in My Room (2024), y los acerca a la irreverencia sonora del shoegaze más ruidoso de My Bloody Valentine. Angelface mantiene la mirada en los noventa pero cambia sus referentes.
Ideada como una canción para “pasárselo bien en el escenario”, Angelface explora la falsedad que puede esconderse tras las interacciones en los ambientes culturales, donde prima el rédito que uno pueda sacar de ellas. Son casi tres minutos de rabia condensada que explota en los últimos segundos con una especie de screamo poderoso: una catarsis que convierte una situación incómoda en una experiencia furiosa y sanadora.
Queda por ver si, en directo, la canción se acercará a la energía de Turnstile o a la mirada cabizbaja que tanto caracterizó al género en sus inicios. Lo que está claro es que los Fake Bliss ya no quieren mirarse los pies.