Piensa en esas noches tipo Sex and the City pero con acento madrileño: margarita en mano, conversación que se convierte en un plan de vida y una amistad que termina creando algo real. Así nació Dolila: tres chicas de provincia, residentes en Madrid, que un día se preguntaron, ¿y si lo hacemos?, y, en vez de quedarse en la idea, se pusieron manos a la obra.
Nada de sacar colecciones cada semana, todo lo contrario: lanzamientos pequeños de piezas cuidadas y con historia, pensadas para sentirse elegidas con calma, no compradas por impulso. Su primera colección nació para regalar a sus amigas, con el Vestido del Verano y el New York Dress incluidos, y de ahí evolucionó a lo que es hoy. Su filosofía se resume en una frase: vivir sin tomarse las cosas demasiado en serio. Y si tuvieran que definir su moodboard, sería exactamente esto: un margarita entre amigas, una foto con flash y un viaje a Nueva York. Nos sentamos a hablar con este team para que nos contaran de dónde viene todo, cómo trabajan las tres sin pisarse (spoiler: a base de mucha improvisación) y qué se viene para Dolila.
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¿Podéis empezar esta entrevista presentándoos vosotras y también la marca?
Somos tres chicas de provincia pero residimos en Madrid. Dolila es nuestro proyecto más personal, nace de una bonita amistad y del deseo de divertirnos creando prendas y accesorios con historia. Simplemente hemos creado piezas especiales que no siguen el ritmo frenético de la industria, sino que se sienten elegidas con calma y cariño.
¿Quién tuvo la idea inicial de Dolila? ¿O fue algo que salió hablando las tres a la vez?
Una noche, entre copas de vino y una conversación sobre la vida, pusimos sobre la mesa qué nos faltaba en el armario y, de repente, nos preguntamos, ¿y si lo hacemos?
Dentro del proyecto, ¿cómo os habéis repartido el trabajo? ¿Cada una tiene un rol claro (diseño, producción, comunicación) o vais improvisando?
Nuestra forma de trabajar se basa en la improvisación, eso sí, con mucho esfuerzo y dedicación. Cuando alguna se atasca en algo le pasa el marrón a otra, y así va rotando hasta que, de una forma u otra, el trabajo sale adelante.
Si tuvierais que explicarle a alguien que no os conoce qué es vivir como una chica Dolila en una sola frase, ¿cuál sería?
Es vivir sin tomarse las cosas demasiado en serio.
Si tuvierais que escoger tres cosas, personas, películas o canciones que estén en el moodboard de Dolila, ¿cuáles serían?
Un margarita con amigas, una foto con flash y un viaje a Nueva York.
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Contadnos más sobre vuestra primera colección, que es algo muy importante.
Nuestra idea era crear dos vestidos y dos pulseras para nuestras amigas. Creamos todo esto para ellas.
Decís que la colección es “pequeña y cuidada”: ¿cómo decidís qué entra y qué se queda fuera?
De momento vamos sobre la marcha, ahora estamos enfocadas en esto y mañana quién sabe.
El primer vestido de la colección, ¿nació de una imagen, una tela o un recuerdo concreto?
Después de muchas conversaciones decidimos que lo que queríamos crear, en un primer momento, era el Vestido del Verano. Fue una mezcla entre una silueta que nos obsesionaba y la búsqueda de un tejido que fuera cómodo pero impecable.
¿Cómo surgió la idea de trabajar con María Barrier para la primera sesión y qué buscabais transmitir con ella delante de la cámara de Paula Alaba?
María es el claro ejemplo de una amiga nuestra que no se toma las cosas demasiado en serio, y eso era lo que queríamos transmitir con Dolila. Paula captó nuestra idea y esencia a la perfección; se refleja en las fotos.
Producir “de forma consciente y pausada, sin prisas ni grandes producciones” implica ir más lento que la mayoría. ¿Qué es lo más difícil de sostener ese ritmo entre las tres?
Vivir en la era de la inmediatez hace que a veces nos cuestionemos si vamos demasiado despacio, pero nos recordamos constantemente que la calidad y el respeto por el proceso no tienen atajos. Lo difícil es mantenerse firme en esa filosofía cuando el ritmo externo te empuja a correr.
“Vivir en la era de la inmediatez hace que a veces nos cuestionemos si vamos demasiado despacio, pero nos recordamos constantemente que la calidad y el respeto por el proceso no tienen atajos.”
Cuando os falta inspiración, ¿qué hacéis para desbloquearos?
La mayoría de ideas nacen de quedadas entre las tres y de muchas conversaciones. Realmente no hacemos nada en concreto; la comunicación y la diversión son lo que más nos ayuda a mantener la mente creativa 24/7.
Ya adelantáis que iréis sacando piezas y accesorios poco a poco. ¿Hay algo que tengáis en la cabeza pero que aún no os atrevéis a contar?
No tenemos nada claro todavía.
‘Ser un lila’ viene de alguien despistado o ingenuo, y le disteis la vuelta. ¿Cuál de las tres es la más lila del grupo y por qué?
Diríamos que las tres somos personas bastante parecidas: somos serias cuando tenemos que serlo y divertidas y alocadas siempre.
¿Hay alguna costumbre entre las tres que se haya colado, sin querer, en cómo es la marca?
Tomarnos un margarita después de haber estado atando cabos (Risas). Gran parte de la filosofía de Dolila se ha escrito ahí, entre risas y brindis.
Si tuvierais que definir la amistad entre vosotras con una sola prenda de la colección, ¿cuál sería?
El New York Dress, nos volvió locas cuando vimos el resultado final.
Como marca, ¿cuál es vuestro siguiente paso?
Nuestra idea es que siga siendo nuestro proyecto personal, pero el tiempo dirá.
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