Si algo define la cultura pop actual es la nostalgia revisitada. Un ejemplo más es la nueva campaña que Dsquared2 lanza para su ya icónico Roxy Bag. Fotografiada por el aclamado Hugo Comte, la sesión sitúa en el centro absoluto a la Embajadora Global de la firma, Bad Gyal, acompañada por el modelo Noah Brown. Moviéndose entre la pura fantasía del Wild West y el pulso vibrante de las calles de Barcelona, la propuesta rescata la estética de persecución de los paparazzi para dar a luz a lo que ya huele a la próxima gran obsesión del streetwear de lujo.
La narrativa visual del proyecto rinde homenaje directo al espíritu Spring/Summer 2006 de la firma canadiense, entrelazando el imaginario del Viejo Oeste con la energía desbordante de la era Y2K. Entre el polvo romántico del desierto y el asfalto urbano, Alba Farelo se consolida una vez más como ese referente indiscutible de estilo que no pide permiso ni perdón. En las tomas callejeras estilo paparazzi, la pareja avanza a paso firme acaparando todas las miradas, mientras el Roxy Bag brilla con luz propia como el accesorio definitivo para elevar cualquier look a categoría de culto.
Para terminar de redondear la jugada, Dean y Dan Caten (fundadores y directores creativos de la marca) hacen un cameo junto a la catalana. Este guiño irónico, juguetón e irreverente inyecta ese sentido de la diversión desenfadada que siempre ha sido la firma personal de Dsquared2, sumando un punto extra de complicidad a una colaboración que se siente tan orgánica como explosiva.










