Los accesorios tienen la capacidad de transformar por completo un estilismo y de aportar personalidad. Pero ¿qué ocurre cuando un accesorio tradicional se convierte en el punto de partida de un universo creativo propio? En el caso de
Scuer, la boina adquiere todo el protagonismo. Roberto Plaza se aleja de los códigos habituales de este complemento para explorar nuevas siluetas, volúmenes y materiales. Plaza confecciona cada pieza a mano. Hablamos con el diseñador sobre artesanía, creatividad y las posibilidades de reinventar un objeto tan cotidiano como singular.
Para empezar, ¿cómo estás, Roberto? ¿En qué momento personal y creativo te encuentras ahora mismo y cómo estás viviendo esta etapa de Scuer?
¡Hola! Pues tengo la cabeza muy ocupada. Estoy estudiando y trabajando mucho, y voy viendo cómo poco a poco todos esos esfuerzos tienen su recompensa. Estoy contento con lo que estoy haciendo creativamente. Scuer siempre es mi proyecto principal y ver cómo más gente lo conoce, lo usa o habla de ello es ver cómo crece el sueño que tengo desde pequeño.
Scuer nace de la experimentación y de las ganas de construir la boina desde otro lugar, alejándose del patronaje clásico. ¿En qué momento surge la necesidad de reinterpretar este accesorio y convertirlo en el centro de tu proyecto?
La necesidad de crear las boinas que hago viene de que en redes sociales veía a mucha gente haciendo todo tipo de accesorios para la cabeza y me encantaba. La cosa es que a día de hoy no sé hacer una boina clásica tal como la conocemos, pero eso no me iba a impedir hacerlas, así que experimenté con formas geométricas. Me di cuenta de que con ellas podía jugar más que con un patrón común. La boina se ha convertido en el centro de mi proyecto porque tengo mil formas de jugar con ella.
Antes de ocuparte de las boinas desarrollaste proyectos como Albor, centrados en la corsetería, la construcción textil y la transformación de la silueta. ¿Qué queda de aquella etapa en tu manera de entender y trabajar el diseño actualmente?
Esa etapa no ha terminado. Simplemente está archivada de momento y espero retomarla en 2027. El proyecto Albor y mi TFG son el inicio de lo que quiero que sea el universo de mi marca y de lo que será la próxima colección, en la que ya estamos trabajando. Sin embargo, el mundo de la sombrerería apareció entre medias y lo aproveché para darme a conocer primero por un producto y tener un público más definido. De hecho, mi plan hace un año era presentarme a la semana de la moda en septiembre de 2026 y por eso se ha ido posponiendo la colección. Voy a exprimir al máximo todas las posibilidades de la sombrerería.
En tus diseños partes de formas geométricas muy sencillas, especialmente del cuadrado, que después transformas en volúmenes y nuevas siluetas. ¿De dónde nace esta metodología y qué papel juega la experimentación en el resultado final?
Nace porque, como decía antes, no sé hacer el patrón de una boina clásica. Así que he jugado con las formas geométricas para desarrollar el patrón que más me gusta y crear las piezas. La experimentación juega un papel principal en cada una de las piezas. El patrón es siempre el mismo, pero el tejido cambia. El grosor, la calidad, el peso o la rigidez de las telas hacen que siempre sea una aventura. Eso me permite descubrir nuevas formas con las que jugar.
“A día de hoy no sé hacer una boina clásica tal como la conocemos, pero eso no me iba a impedir hacerlas.”
La sombrerería es un oficio con una tradición artesanal muy marcada. ¿Cómo enfocas esa artesanía desde una perspectiva contemporánea?
Me interesa el trabajo manual y la tradición que hay detrás de la sombrerería, pero llevándolos a un lenguaje más actual. En Scuer parto de un accesorio clásico para experimentar con sus formas, materiales y usos, y encontrar nuevas maneras de llevar y entender la boina. No busco reproducir la tradición, sino reinterpretarla desde mi propia visión como diseñador.
¿Existe alguna conexión familiar o personal con el mundo de la sombrerería, la confección o algún oficio artesanal, o tu acercamiento surge principalmente de la curiosidad y la experimentación?
Mi única conexión con la confección fue mi abuela, aunque nunca la conocí. Trabajaba en una empresa muy conocida, Los Certales, y cosía y bordaba, por ejemplo, las cortinas del Teatro Campoamor de Oviedo. Antes, mi tatarabuelo era el sastre del pueblo y le hacía los trajes a la gente. Siempre he estado conectado al arte. Pinto desde pequeño y lo primero que quise estudiar fue Bellas Artes.
Aunque Scuer se aleja de la construcción tradicional de la boina, trabaja con un objeto cargado de historia y referencias culturales. ¿Hay algo de esa tradición que te interese conservar, como determinados patrones, técnicas u oficios, o prefieres partir de cero?
Es algo en lo que me quiero formar, quiero aprender más sobre su historia. Conocer sus patrones y técnicas seguro que me abre nuevas posibilidades para crear. Pero también creo que no saber nada de ello hace que se me ocurran más ideas porque parto de mis propias referencias y de lo que voy aprendiendo.
¿Cómo definirías el imaginario de Scuer? ¿Qué referencias artísticas, arquitectónicas, culturales o estéticas alimentan tu universo creativo?
Siempre me ha gustado mucho Balenciaga, tanto el de Cristóbal como el de Demna. Me encanta esa idea de la deconstrucción de las piezas. Además, me inspiran mucho las formas de la naturaleza y sus posibilidades de desarrollo. También me inspiran diseñadores como John Galliano, Alexander McQueen o Robert Wun.
Cada pieza se confecciona a mano desde cero y de manera individual. En una industria dominada por la inmediatez y la producción en serie, ¿qué significa para ti dedicar tiempo a construir cada sombrero y qué valor aporta esa dimensión artesanal?
Para mí, dedicar tiempo a cada pieza significa poder cuidar todo el proceso creativo, desde la elección del material hasta los últimos detalles de confección. Al trabajar de manera individual, cada pieza tiene sus propias características y nunca hay dos exactamente iguales. Creo que ese es precisamente su valor: no producir por producir, sino cuidar el proceso, aprovechar las posibilidades de cada material y hacer que cada cliente tenga una pieza única.
¿Cómo condiciona el material disponible el proceso creativo? ¿Diseñas primero la pieza y después buscas el tejido o dejas que el propio material te sugiera nuevas posibilidades?
No me condiciona, me da la posibilidad de desarrollar nuevas formas y ver qué me aporta cada material. Antes jugaba primero con el tejido y veía qué resultado me daba. Ahora, con la experiencia, primero diseño y luego creo la pieza. Ya sé qué me aporta cada tejido y cómo puedo jugar con su rigidez o su forma.
La sostenibilidad parece estar integrada de manera natural en vuestra metodología, más allá de funcionar como un discurso o una tendencia. ¿Crees que reutilizar materiales y producir de forma consciente debería ser una responsabilidad inherente al diseño contemporáneo?
Creo que sí. Debería formar parte de la responsabilidad de cualquier diseñador. No veo la sostenibilidad como una limitación creativa, sino como una oportunidad para explorar otras posibilidades. En Scuer intento aprovechar materiales que ya existen y darles una nueva vida. Así se puede crear algo diferente sin depender siempre de producir desde cero.
Tus piezas han estado presentes en contextos como Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y 080 Barcelona Fashion, formando parte de las colecciones de otros diseñadores. ¿Cómo ha sido esa experiencia y qué supone para una marca independiente especializada en accesorios encontrar su espacio dentro de la industria?
Ver en un desfile boinas que he cosido en mi casa, probablemente en pijama, me da un choque de realidad. No me parece real que lo que creo con mis manos pueda terminar en un sitio tan expuesto como una pasarela. Y, sobre todo, me llevo la experiencia de ver cómo trabajan en sus proyectos otros diseñadores como Apolíneo, Paco Benavente o Carrieri. Como marca independiente es toda una oportunidad para darme a conocer y ver cómo me puedo integrar en otras marcas que no se parecen a la mía, sin perder mi identidad creativa.
“Los diseñadores independientes tenemos la oportunidad de cuestionar lo establecido y recuperar accesorios tradicionales dándoles nuevas formas, usos y significados.”
¿Crees que actualmente los accesorios más arriesgados y experimentales están perdiendo presencia frente a propuestas más comerciales, o estamos viviendo un momento de reinvención en el que diseñadores independientes están recuperando su capacidad de transformar complementos tradicionales?
Creo que conviven las dos realidades. Es cierto que hay una gran presencia de propuestas comerciales, pero también veo un interés por piezas más experimentales. Creo que los diseñadores independientes tenemos la oportunidad de cuestionar lo establecido y recuperar accesorios tradicionales dándoles nuevas formas, usos y significados. Para mí, ahí está precisamente lo interesante de diseñar: no limitarse a seguir lo que funciona, sino proponer algo diferente.
Si pudieras imaginar una colaboración con cualquier firma, diseñador o casa de moda, sin límites ni condiciones, ¿con quién te gustaría trabajar y qué te gustaría crear juntos?
Si Demna o Dsquared2 me escribieran para crear una pieza, sería un sueño, pero creo que de momento es algo lejano. En España, me gustaría mucho trabajar con Antonio del Canto, Palomo, Abra o estilistas como Alba Melendo.
¿Hay alguna persona, artista o figura de la cultura contemporánea a la que te haría especial ilusión ver llevando una pieza de Scuer? ¿Quién crees que representa mejor el universo de la marca?
Me encantaría ver a Rosalía, Sita Abellán, Belén Aguilera o Filip Custic con alguna de mis piezas. Más que una persona concreta, me interesa alguien que conecte con la pieza, la haga suya y la lleve de una manera que quizá yo ni siquiera había imaginado.
Si miras hacia los próximos años, ¿hacia dónde te gustaría llevar Scuer? ¿Te imaginas explorando nuevos accesorios y territorios creativos o prefieres seguir profundizando en las posibilidades de la sombrerería?
A largo plazo, me gustaría que Scuer fuese algo más que una marca. Me gustaría hacer algún proyecto relacionado con la comunicación o crear nuevos formatos para compartir moda. Pero tengo claro que me gustaría presentar colecciones, colaborar con marcas más grandes y llegar cada vez más lejos. No tengo plan B. ¡La moda es a lo que me quiero dedicar y trabajaré para que pase!