404 Studio no es una marca que intente caer bien, ni falta que le hace. Anaïs Vauxcelles, la mujer al timón de la firma, no maquilla su discurso ni lo hace más digerible para que encaje mejor; habla como piensa. “Emprender es una putada, y emprender en España en moda es una putada más grande aún”. Así, sin rodeos. No hay relato aspiracional ni épica vacía, sino trabajo, desgaste y una forma muy concreta de hacer las cosas donde el crochet, su core, funciona como algo más que técnica: es identidad.
Entrevista extraída de ACERO vol. 13, publicada en mayo de 2026. Hazte con tu copia aquí.
Su historia tampoco sigue una línea clara. A comienzos de 2020, tras presentar en Londres dentro de una de esas plataformas que, en teoría, te abren puertas, todo parecía alinearse para que la marca despegase de verdad. Era el momento. Y de repente, se acabó. El Covid lo paró todo, sin aviso y sin plan B. En moda se insiste mucho en una narrativa de éxito continuo, pero la realidad es otra: hay cosas que no controlas, y aun así tienes que decidir qué hacer. En su caso, cuando estaba a punto de mandarlo todo a la mierda, decidió seguir.
Esa decisión atraviesa todo: cómo trabaja, cómo habla y cómo se posiciona. 404 ha cumplido muchos de los checks que hoy se asocian al éxito, al menos en su versión más superficial, como vestir a artistas como Dua Lipa o Lisa o desfilar dentro y fuera de España. Pero aquí no se trata de eso, sino de lo que hay detrás del brillo; la parte más incómoda, más real.
En esa misma línea aparece una mirada feminista clara, no desde lo complaciente, sino desde decir las cosas como son. Una mirada que también atraviesa su nueva colección, inspirada en figuras como Emily Brontë y otras autoras del siglo XIX que ya cuestionaban su lugar, que presentamos en exclusiva en esta editorial. 404 funciona así: no es una marca pulida ni pretende serlo; va más de fricción que de agradar, y ahí está precisamente lo interesante.
acero-404-studio-09.webp
Anaïs, ¿me escuchas bien? ¿Cómo estás?
¡Bien! Ahora estoy en Valencia, me he venido unos días. Llevo una semanita por aquí.
¿Y luego vas a Madrid?
Me voy para mi casa en Milán, y luego ya vendré para el shoot con vosotros otra vez. Tengo allí todo, mi vida está allí realmente.
¿Cuánto llevas por Italia?
Pues justo un año.
Hablando de tu nuevo hogar, he visto que has ido a varios desfiles en la última temporada de Fashion Week. ¿Qué has hecho por ahí?
Sí, he ido porque como ahora estoy de consultant y tengo libertad absoluta, pues voy por proyectos. Me dijo Pau de 25
Gramos: “Pues ahora que estás por allí y más libre, vete y lo cubres”. Pensé que sería divertido, es una experiencia muy única porque tú, que eres periodista, seguro que has ido a tres mil shows, pero realmente si no eres periodista es imposible entrar. Entonces dije, qué bonito poder tener esta experiencia ahora que tengo la suerte de estar más libre.
¿Y qué te han parecido?
Pues si te digo la verdad, después de ver shows grandes digo: no son para tanto (risas).
Cuéntame más sobre esto, ¿cómo ves los shows con ojos de diseñadora?
Pues mira, he ido a GCDS, Diesel, Avavav y Cavalli. Pero el top 1 de todo lo que he visto, antes que un show, ha sido el re-see de Bottega. El nivel que tienen de craftsmanship es insano. Tenían una pieza de punto que… Yo traduzco muy bien el punto porque soy una diseñadora de punto, y tenían un vestido que, si tuviese que hacerlo yo sola, tendría que estar un mes solo haciéndolo. Entonces, claro, compite tú con eso, ¿sabes?
¿Y escribes sobre los desfiles, haces reviews en web o algo?
Escribo de vez en cuando desde mi perspectiva de designer, algo interesante porque normalmente no lo hacemos. Al enfocarme en el diseño, no le doy tanta importancia a las celebrities. Sé que en los medios el clickbait manda y que sacar a Emilia Mernes da clics (con perdón, porque es majísima), pero a mí eso me interesa menos dos mil. Me gustaría más hacer como quien acompaña a
Anna Wintour: escribir mientras ve el show sin mirar el ordenador (risas). Eso va más conmigo, aunque claro, tenía que hacer algo de contenido visual. Al entender la voz de los creadores y de dónde vienen las cosas, mis reviews de desfiles son mucho más críticas que las de alguien que no entiende de diseño.
¿Pero crees que en las revistas y en los medios no se habla de moda desde un prisma tan de diseño porque venden más las celebrities, o porque realmente no hay suficiente cultura de moda?
Cada vez hay más gente que se interesa, pero todavía no tienen la cultura suficiente. Considero que hay demasiada rotación ahora mismo entre designers, pero no hablo de los directores creativos que van cambiando, a mí esos me dan igual. Yo me refiero a los equipos de diseño; no se habla de eso, y a mí es lo que me parece más dramático ahora mismo en la industria. El otro día me decía una recruiter que ahora lo que hacen es hablar mucho más con recursos humanos y les pasan una lista de las marcas de las que quieren que vengan las personas que van a fichar. Por ejemplo, yo quiero gente que venga de Loewe, de Gucci, etc. ¿Qué pasa? Que todos los equipos de diseño están rotando, pero no entra casi gente nueva. A mí me ha costado mucho, pero he tenido mucha suerte en poder entrar a un equipo de diseño ajeno al mío, en otro país y sin contactos. Es muy complicado.
¿Y cómo lo hiciste?
¿Sabes cómo se rompe la barrera? Es triste, pero conociendo a gente. Y no es por no ser válido, pero es que no entras si la gente que tiene que llegar a verte no te ve. Compañeras amigas de profesión de Milán me decían que cuando estaban buscando trabajo lo que hacían era salir, irse a restaurantes a ver si coincidían con no sé quién. Yo todo lo he hecho por mí misma. Por ejemplo, ahora acabo de hacer el tour de Lisa, pero eso se ve como algo poco importante. Vengo de Bellas Artes, sé hacer crochet, que muy poca gente sabe hacer crochet al nivel que sé hacer yo… O sea, mi currículum es muy interesante para un equipo de diseño, pero me dicen: “Ya, pero es que no has trabajado en Gucci”. Y pienso, ¿de verdad es más importante haber llevado cafés en Gucci que tener un currículum interesante?
“Emprender es una putada, y emprender en España en moda es una putada más grande aún.”
Pues eso no es buen síntoma para la industria, qué triste.
Yo hablo en plata, lo que no quiero es que la gente venga y se crea las mentiras que les dicen en la uni.
¿Cuál sientes que es la mentira que más se repite?
Pues, por ejemplo, se hacen colecciones que no es lo que luego se pide en el mercado real. Ahora hay tantas universidades de moda… no se necesitan tantos diseñadores de moda. Si tú no conoces a nadie y no te trabajas tu red, lo siento, pero es que vas a aspirar a un trabajo en fast fashion y suerte que te llamen de Zara. Es muy difícil encontrar trabajo en este sector, lo consigue, yo creo, un 10 % de toda la gente que está estudiando moda ahora mismo. Yo ni siquiera he estudiado moda.
¿Y cómo ves a las generaciones más jóvenes? A veces tengo la sensación de que cada vez son más los estudiantes de moda que persiguen el éxito inmediato, tal vez amplificado por las redes sociales. No es tanto una pasión por el oficio o una ambición creativa, sino el poder salir a saludar al acabar el desfile y que le aplaudan, y que eso lo vea todo el mundo desde sus casas. No sé si siempre ha sido así, la verdad.
No sabría qué decirte, pero sí creo que ahora mismo hay demasiada gente. Yo adoro mi marca porque gracias a ella he conocido a mis mejores amigos, a Santi, a mi novio, a mogollón de gente supercool, incluido tú, a gente de la industria de moda que flipas… Me han pasado cosas muy bonitas con la marca, pero siempre digo que si volviera atrás no sabría si lo haría.
¿Sí?
Tal cual, porque realmente no es un camino fácil, no te sientes realizada como tú piensas que te vas a sentir. Emprender es una putada, y emprender en España en moda es una putada más grande aún. Emprender en Milán o en Londres en moda es una putada, pero menos que en España. Siempre es menos putada que en España.
Habemus titular (risas).
Yo la marca la lancé en 2017-2018, pero estuve dos o tres años sin hacer show. No hice shows hasta 2019, por eso la gente piensa que la empecé más tarde, pero yo realmente comencé con la marca en París, en Silencio, con toda esta historia. Luego hice mis eventos. La empecé de una forma más low-key, y luego me enganché a la adrenalina de los shows, porque realmente es lo que nos gusta a los diseñadores, el rush que te da un show. Yo lo he hablado con Miguel Becer, con David de Outsiders Division, con la gente de la industria que somos colegas y tal, y realmente lo que nos mola no es salir a saludar, es el rush de que todo tiene que salir perfecto, de que quede cool, de ver a las modelos, etc. Es como cuando un pastelero saca la tarta y la ve acabada. Es como poder ver lo que tenías en la cabeza. Si haces unas fotos no es lo mismo, no ves las prendas en movimiento…
¿Cuál ha sido el momento más difícil que has vivido con 404?
El no saber si cerrarla al mudarme a Milán.
¿Te llegaste a plantear un cierre definitivo?
Lo bueno que tienen Francia, Italia e Inglaterra, que no tiene España, es que tú puedes seguir trabajando en tu proyecto personal aunque trabajes para otros. Les da igual, no tienes cláusulas que te impidan seguir trabajando en tu marca. Aquí se respeta esto mucho y les hace gracia que tengas un proyecto propio, se valora como algo positivo. Cuando yo estaba trabajando en Off-White, salía de currar y me ponía a tejer el look de Lisa.
Pero es curioso porque tener un proyecto personal se valora, pero luego te piden que hayas pasado por Gucci, aunque tu única tarea haya sido poner cafés. Es paradójico, ¿no?
Por los recruiters y los de recursos humanos, que son el embudo. No son por lo general gente creativa. Con todos mis perdones, la mayoría son Paquita Salas (risas). Hay algunos recruiters que llevan muchos años trabajando y tienen un poco más de ojo. Pero el problema es si contratas a gente que todos tienen el mismo recorrido profesional, o pides que todos hayan salido de Central Saint Martins. ¿Qué visión creativa tendrán? La misma. Por mucho que sean individuos diferentes, les han enseñado los mismos profesores, y tienen una línea de vida muy similar.
¿Y de qué marca aprecias especialmente su equilibrio entre legado y sangre fresca, entre riesgo y cautela?
Prada, siempre Prada. Es que es increíble.
¿Hay mucha desigualdad en la moda?
Toda la vida en moda es desigualdad, todo el rato. A mí me llaman de menos cosas y de menos colaboraciones porque estoy en Valencia, no estoy en Madrid; porque soy mujer y no soy un tío, lo siento pero voy a sacar ese tema porque es verdad. El otro día hicieron una exposición con diseñadores que habían pasado por EGO, y todo lo que veía en redes sociales eran tíos. Igual que en la 080, en las últimas ediciones eran todos tíos. Estábamos Ana, que trabaja con Margil en Reparto, y yo. Es como cuando dicen: “Pero sí que hay directoras creativas, Miuccia Prada”. Claro, la fundadora. “No, pero Donatella Versace”. Claro, la hermana. No cuenta. Pero diseñadoras emergentes mujeres hay muy pocas, ya no hay tías. La última vez que presenté yo allí eran MANÉMANÉ, Ernesto Naranjo, Habey Club, Dominnico, y yo.
acero-404-studio-02.webp
Es verdad que las firmas que conforman una de las generaciones de diseñadores actuales que más está dando que hablar, después de la última edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, también son casi todas, por no decir todas, marcas lideradas por hombres, de Juan Vidal a Acromatyx.
No hay ni una mujer. Y, sinceramente, eso me tiene a mí hasta los ovarios. Como mujer, estoy hasta los huevos de ver este tipo de cosas. Siempre son tíos arriba, no tiene sentido porque la mayoría hacen ropa para mujeres. ¿Dónde está la voz femenina aquí? A mí me han llegado a decir: “A mí solo me gustan los diseñadores hombres”. En mi puta cara. “Es que las mujeres no me gustáis como directoras creativas, no sois suficientemente cool”. Eso me lo han dicho en mi cara. Los diseñadores que están arriba son muy misóginos, cuando somos nosotras su público principal y nadie conoce mejor el cuerpo de una mujer que una mujer. Y eso no implica que a mí no me encante el trabajo de marcas como MANÉMANÉ o Ernesto Naranjo, que para mí son de lo mejor que tenemos en la moda española.
¿Tú crees que a ti la industria de la moda española, la gente que toma las decisiones y que está en los puestos de poder, te ve como amenaza de alguna forma? ¿Sientes que te tienen miedo porque no te callas y dices lo que piensas, aunque sea incómodo?
Uy, ¡yo soy muy toca huevos! Yo toco cosas que no le gustan a la gente. Defiendo lo mío, por mí y por todos mis compañeros, porque nos viene bien a todos. A mí no me interesa que venga un influencer vestido de Willy Chavarria a mi desfile.
Bueno, creo que ha llegado la hora de hablar de tu marca, después de haber diseccionado la industria de una forma tan honesta (risas). Cuéntame algo del crochet que la gente no sepa.
Las horas (risas). Las horas y la intuición. Yo tejo de forma muy intuitiva.
¿Siempre ha sido así?
A mí me enseñaron los tres puntos básicos, y luego a partir de ahí empecé a crear mi universo. Mi madre, cuando me ayuda, porque cuando hay show pringa todo el mundo, intenta buscar un tutorial para entender primero cómo funciona. Por ejemplo, si vamos a hacer un calcetín, busca un tutorial sobre cómo hacer un calcetín en crochet. Yo no, yo tejo freestyle. Empiezo con el punto y va cogiendo forma, pero muchas veces no sé lo que voy a hacer. Hago paneles de crochet, y voy construyendo con el punto del crochet en moulage.
Esto no debe ser muy común, ¿no?
No, no es nada común. La gente que hace crochet hace normalmente crochet muy clásico.
¿Cuál ha sido la pieza que has creado a la que le has dedicado más horas?
Lo más heavy que he hecho fue el vestido de cierre de la colección que ganó el EGO, con ese me tiré casi dos meses. La gente que sabe tejer ve mis colecciones con una perspectiva muy diferente a aquellos que no saben.
¡Esa era justo mi siguiente pregunta! Cuando haces estudio de mercado, ¿qué ves que es lo que más valora tu público de tu producto?
La parte de artesanía que tiene 404 es inviable. Es decir, no es viable económicamente, hablando claro. Es una cosa que ahora mismo estoy haciendo just for fun porque yo ahora tengo otro trabajo. Una marca no se puede sostener así, mira Romualda. La artesanía así, sin un grupo de inversión grande detrás, no se puede sostener, porque tienes que sacar la pasta de otra parte. Por ejemplo, este año me replanteé cambiar el modelo de negocio de 404 y apostar por una prenda más accesible, hacer algo más sencillo, algo un poco más comercial. Suena fatal decirlo en voz alta, pero considero que 404 tiene uno de los universos visuales más obvios de toda España. Tú ves una cosa de la marca y no hace falta que te lo diga, sabes que es 404. Le pasa también a Ernesto. Te voy a decir una gran frase que me dijo Ausias Pérez de TOT Studio, que es muy amigo mío de toda la vida y gracias a quien aprendí Photoshop. Me dijo: “Anaïs, las marcas hacen su imagen con la repetición. En la repetición está la clave”.
Totalmente de acuerdo.
La repetición consolida una estética, y esto es un consejo que él me dio cuando yo tenía veinticinco años. Y yo repito mucho pero no repito. Repito tejidos, repito siluetas, pero las hago cada vez de forma diferente, intentando salir fuera de la caja, pero manteniendo el core de la repetición.
Pero cuando estableces ese core del que hablas, ¿no te da un poco de vértigo? ¿Qué pasa si te cansas y un día quieres cambiar el ADN del proyecto? ¿No corres el riesgo de que la marca caiga por sí sola?
El core realmente nace de ti, de tus entrañas. Por eso las marcas independientes como nosotros, que no emergentes, nacen por pasión pura. Nacen como una necesidad de contar algo, de hacer algo o de reinterpretar algo. MANÉMANÉ, que vuelvo a ellos porque acabo de ver sus shows, también tiene su core. Tú ves a Miguel y es la persona que mejor hace upcycling del mundo, es capaz de ver un objeto y reinterpretarlo en otro. Mi core es el crochet trabajado como si fuese tejido, tela, como si fuese plano, no como si fuese punto; que es una forma diferente de pensar. Yo pienso en la forma, en patronaje antes que en punto. Primero veo qué silueta voy a hacer, y luego ya veo qué punto haremos. Y si no se puede hacer, ya veré cómo lo hago.
Yo lo que veo es que en tu core hay una actitud rebelde, un poco antisistema.
El problema es hacer tu core en base a una tendencia. Mira Chet Lo, que a todo el mundo le encantaba durante un tiempo y ahora nadie se acuerda de él. Eso es lo que pasa cuando no haces un core, sino una tendencia.
“Las mujeres tenemos que enfadarnos, deberíamos enfadarnos más.”
Crónica de una muerte anunciada.
Cuando se acabe la moda, ¿cuál será tu core? Pues ninguno, porque nunca lo hubo.
Y si hablamos de la inspiración detrás de 404, no podemos no hablar de las películas, uno de los grandes motores de la marca. ¿Cuál ha sido la última peli que has visto?
La última que he visto y que me ha gustado ha sido Promising Young Woman. Por supuesto, directora mujer, habla de problemáticas feministas… Yo soy un poco pesada, la verdad (risas). La colección que he creado para este shoot está inspirada en Emily Brontë y todo este tipo de escritoras de 1800, que eran realmente mujeres increíbles. Mujeres que ya en 1800 decían: “Me cago en tus muertos”. A mí me gusta mucho un documental de feminismo que se llama She’s Beautiful When She’s Angry que es chulísimo, que habla un poco de esto, de que el patriarcado hace que estemos calladitas, sonriendo. Que estemos como una ameba, que todas parezcamos lo mismo. Las mujeres tenemos que enfadarnos, deberíamos enfadarnos más.
Si 404 fuese una película en este momento, ¿a qué género pertenecería?
Surrealismo mágico.
¿Y cómo la visualizas? ¿Estaría empezando la trama, ya acabando…?
Me ha venido una de mis pelis favoritas del universo mundial, Jodorowsky evidentemente, con el surrealismo mágico. Sus pelis nunca sabes cuándo empiezan, y nunca sabes cuándo acaban; y creo que 404 es un poco así. No sabes exactamente quién es el personaje principal ni qué hace, no tienes mucha idea de nada, pero es bonito de ver (risas). De vez en cuando te hace cuestionarte cosas, pero luego se calla media hora. Es un poco eso.
¿Cuál sería el soundtrack?
¡Me encanta! Para mí la música es superimportante en 404, de hecho he creado una playlist de cada colección, y las he compartido alguna vez. La música siempre me la han hecho ad hoc para cada colección. A mí me gusta muchísimo Oklou, Brian Eno, este tipo de música. Soy una persona un poco así, me gustan las cosas que mezclan muchas cosas, creo que esa es la gracia. El eclecticismo va mucho conmigo. Que me guste solo una cosa es un rollo, me tienen que gustar muchas.
Nos gusta la diferencia. No queremos que todo el mundo haya salido de Gucci ni que vengan de Saint Martins. ¡Reivindiquemos lo diferente! (Risas).
Tal cual. La mayoría de la gente en moda viste muy igual, ¿eh?
Antes hablabas de Silencio y París, del origen de 404. ¿Qué te hace sentir el recordar esa experiencia?
Lo primero que me viene a la cabeza es lo naïf que era. Yo empecé 404 sin entender nada. Creo que cuando empiezas una marca deberías haber trabajado para otros, y no me refiero a una marca pequeñita, sino a un estudio grande, o incluso una marca de fast fashion. Yo empecé sin tener ni puta idea de nada. Recuerdo esas cosas con cariño de lo ridículo de todo, te diría.
¿Qué fue lo más ridículo de todo?
Me tiré a la piscina sin tener idea de relaciones públicas y no entendí cómo funcionaba esto hasta mi segunda colección. Mi gran consejo: busca a alguien que te ayude a articular lo que quieres contar. A mí me ayudó mucho una amiga futura periodista. Tras horas escuchando mis inquietudes, me hizo ver algo obvio que yo ignoraba: con cada colección estaba creando una película sin querer. A veces necesitas soltarle tus sueños a alguien que sepa guiarte, porque cuando estás tan metido en lo tuyo, vas con orejeras y no ves lo evidente.
Qué guay.
Y yo empecé a articular lo que era la marca un poco gracias a ella.
Cuando conectas con esa época, ¿te sientes un poco disociada? ¿Te ves como otra persona?
Total. No era una nena entonces, tenía unos 26 años, pero tampoco era tan adulta. También me da un poco de añoranza esa época, aunque no me reconozco. Me daba igual todo, yo creaba sin pensar si iba a ser comercial o no, sin una limitación real en mi mente. Fue la época más pura. Salían cosas muy cool porque ahora tengo demasiado bagaje quizás, entonces tal vez está demasiado estudiado. También salían cosas muy mal hechas.
acero-404-studio-06.webp
¿Tenías más ilusión entonces que ahora?
Sí, porque no me había dado la hostia todavía de cómo funcionaba la industria.
¿Cuál fue la hostia más grande?
El Covid. Yo antes de la pandemia hice una pasarela en una plataforma de Londres, en On|Off, que creo que ya no existe. Fui la única europea que cogieron fuera de UK en años, para mí fue muy fuerte pensar que diseñadores como Jonathan Anderson habían empezado ahí. Estaba muy ilusionada, recuerdo que tenía dos boutiques interesadas, la marca estaba empezando a despegar… Y de repente, al volver de Londres, nos encerraron en casa.
Es que además fue justo después de que presentases, a los días.
Lloraba todos los días. Volví a casa con mis padres, que trabajaban haciendo gel hidroalcohólico y no estaban en casa en todo el día. Mi proyecto se había ido a la mierda, el mundo estaba en la mierda… fue el momento más horrible. Lloraba todos, todos, todos los días. Fue la gran hostia porque era el momento en el que pensaba que la marca podría empezar a ser algo y el Covid lo rompió todo. Tuve que empezar desde el punto de partida.
Y luego fue cuando ganaste EGO, ¿no?
Sí, ya había presentado en EGO dos veces, pero lo gané en 2021. Yo quería dejarlo, y recuerdo que mi madre, Santi y todo el mundo me decían: “No tienes otra cosa que hacer, hazlo”. Me animaban a que hiciese una última colección, diciéndome que no tenía nada que perder. Y dije, venga, haré una última. Y la última que hice la gané.
¿Qué significa ganar cuando ya te estás prácticamente despidiendo de tu proyecto personal? ¿Te dio energía para seguir adelante?
No significa nada. Es un premio de mierda, ahora que lo puedo decir. Es absurdo, y eso que tuve algo de suerte porque era Covid y me dieron algo de pasta, pero me dieron menos de lo que me había costado la colección. Es un premio que lo que te daba en su momento era una persona que se llama Sandra Bódalo que te hacía la prensa, pero nada más. ¿Hasta qué punto esa prensa española te ayuda a convertir tu marca en un proyecto real? Es un premio de mierda, no sirve para nada. Pero es verdad que en ese momento te hace ilusión, claro.
Claro, yo me refiero a lo emocional, a si produce un cambio en tu mindset en ese momento.
Sí, porque no me lo esperaba. Yo después de esto seguramente hubiera chapado la marca, pero esa colección me funcionó muchísimo. Vendí un huevo con esa colección, es con la que más he vendido. A nivel de venta real, gané dinero.
¿Por qué crees que funcionó mejor? ¿Te compró gente en España?
No, en España no me compró ni Dios. Me compraron en Los Ángeles, Norte de Europa… Recuerdo tener un pedido de una pava de seis mil euros, se compró muchísimas cosas. Mi ticket medio en ese momento era de mil euros.
Tal vez tenía que ver con que estabas vistiendo a gente famosa, a artistas, ¿no?
Ya, pero yo ahora estoy vistiendo a Lisa y no se traduce tanto. No sé si en ese momento la gente estaba hasta la polla del Covid y se gastaron el dinero porque tenían ganas de salir, culturalmente creo que cuajó.
Sabes que en ACERO hablamos mucho de música, y de la conexión entre música y moda. No puedo evitar preguntarte, ¿cuál ha sido la artista musical que más ilusión te ha hecho vestir?
Te vas a reír, pero la primera que se puso algo mío fue Dua Lipa en sus inicios, hace muchísimos años. Antes no éramos tantos, pero ahora me hace gracia este auge del 'director creativo'. Amore, si coses tú solo en tu casa sin nadie a cargo, eres un diseñador independiente, no director de nada. Yo también empecé así y no tenía el papo de ponerme esa etiqueta en Instagram. Ay, que se me ha ido lo que estaba diciendo...
Me estabas hablando de Dua Lipa.
Sí, la vestí en la época de New Rules. Lo recuerdo como algo increíble. Tú imagínate que tu marca tiene un año, estás en tu casa haciendo cosas… Yo estaba en ese momento además trabajando de directora de arte para anuncios de juguetes infantiles.
“Yo tejo freestyle. Empiezo con el punto y va cogiendo forma, pero muchas veces no sé lo que voy a hacer.”
¿En serio?
Sí, sí. Hacía los anuncios de Playmobil, las muñecas de Famosa, mientras tejía. Trabajaba de camarera, de directora de arte…
¡Qué fuerte!
Yo estaba con tres trabajos haciendo mi proyecto. La gente no entiende el sufrimiento que hay. He renunciado a tener un alquiler, a tener una casa, a tener tiempo con mi familia, con mi pareja, con mis amigos, por volcarme en mi proyecto. Al principio fue duro, entonces cualquier cosita así era un caramelo.
Si pudieses hacer un programa de televisión sobre moda en España, ¿cómo sería? ¿Quién presentaría el formato?
Tiene que ser alguien divertido. ¡Deberíamos presentarlo Miguel Becer y yo!
¿Y cómo lo enfocarías?
Yo creo que deberíamos tener varias secciones. Una de aprendizaje, algo cultural, como el Canal Arte de Francia. Debería ser algo así, enfocado a la cultura y no al gossipeo, porque creo que gossipeo ya hay suficiente.
¿Crees que tendría audiencia?
No, no lo vería nadie (risas). Ni Dios, pero a mí me encantaría (risas). En Barcelona se hace lo de Moritz Feed Doc, que eso está muy guay.
Sí, es increíble.
En Barcelona hay mucha más calidad. Es muy cool, a mí me gustaría hacer algo así, como el Moritz Feed Doc. Yo por supuesto de prota (risas). Me quejo mucho de 080, pero estoy muy enamorada del proyecto, en verdad. 080 siempre ha sido bastante cool, el espacio era espectacular.
Bueno, creo que hemos tratado un montón de temas, ¿no? Y ha quedado claro lo que piensas del sistema de la moda actual.
Sí, considero que le falta un poco de alma a la industria en general, ese core del que hablábamos. Ahora mismo se está primando el producto por encima de la creatividad. Siempre pongo el mismo ejemplo: ¿cuándo funcionó Loewe? Cuando trajeron a un chaval joven con su propia marca que empezó a hacer locuras. No estaba la merchandiser diciendo “la camiseta blanca necesito que me la saques en el show”, ¿sabes? Falta un poco de eso. Creo que se está apostando por muchos directores creativos, pero no siempre se les deja tener voz. Dejad que la marca sea otra cosa, ¿por qué no?
Tendremos que seguir remando para que las cosas cambien entonces (risas).
¡Yo lo intento! Somos jóvenes, tenemos tiempo.
acero-404-studio-08.webp
acero-404-studio-05.webp
acero-404-studio-04.webp
acero-404-studio-07.webp