El tiempo en la música urbana corre a una velocidad absurda. Sin embargo, hay obras pensadas no para el consumo efímero de las redes, sino para echar raíces. Un año después de publicar La vida era más corta, el álbum que lo ha consagrado entre las nominaciones al Latin Grammy y lo sitúa como un aspirante firme a Álbum del Año, Milo J vuelve al origen de sus canciones. Lo hace no con un disco de remezclas al uso, sino con La Jangada: una relectura en directo de ocho cortes del álbum grabada sobre una plataforma flotante en pleno río de la Plata.
Hay algo profundamente poético y contestatario en llevar a la juventud a mirar hacia las raíces. En un contexto industrial donde el directo suele medirse por la pirotecnia y las pantallas LED, Milo J propone una puesta en escena orgánica donde la vegetación, la luz natural del atardecer y una modesta casita de madera sirven de único escenario, porque es este el escenario que debe contemplar una obra así. Acompañado de bandoneones, bombos legüeros, contrabajos y violines, el artista bonaerense convierte un set en vivo en una gran guitarreada de patio, eliminando cualquier tipo de jerarquía o postureo de estrella innecesario.
Esa horizontalidad se refleja de manera magistral en la selección de invitados. La Jangada une en un mismo espacio geográfico y emocional a figuras de tradiciones y generaciones aparentemente distantes: la sofisticación dramática de Mon Laferte, la energía callejera de Trueno, el folclore histórico de Soledad Pastorutti, Raly Barrionuevo, Orellana Lucca o Cuti y Roberto Carabajal, pasando por la potencia murguera de Agarrate Catalina (esta vez despojados de sus característicos vestuarios para ser una voz más en la ronda). Nadie irrumpe para robarse el protagonismo; cada colaboración entra a la canción, aporta su matiz y vuelve a sentarse en la ronda como un familiar más.
Al final, La Jangada demuestra que Milo J ya no es solo una de las promesas más brillantes del panorama hispano, sino un conector cultural capaz de tender puentes entre la vanguardia urbana y la memoria colectiva del continente. Un recordatorio de que, aunque el mercado intente acelerarlo todo, la música de raíz siempre encuentra la manera de volver al río.
Track favorito: Jangadero, con Mon Laferte.