La sonrisa es lo que más destaca en la cara de Milo J. Tanto por la forma como por el contenido. Una curva imperfectamente perfecta que sale cuando tiene que salir y de la que se deducen las cosas que se tienen que deducir. Ante una fachada seria y adulta, con la sobriedad de alguien al que le ha tocado crecer antes de tiempo, su quiebre de boca es un reflejo de su verdadera edad, de su inocencia y de su timidez. Hablar con él, objetivamente, es hablar con un artista consagrado, virtuoso y seguro de su talento, pero de vez en cuando su comisura demuestra que no deja de tener menos de veinte años. Aparece poco para no desmontar el personaje, pero cuando aparece, da fe, junto a una corta y vergonzosa risa, de su vulnerabilidad. Y que nadie confunda vulnerabilidad con debilidad, no es el caso. Aquí se habla en el sentido de la sinceridad, de la sensibilidad, de lo que revela en su música sin miedo; es personal e intransferible de Camilo y, sin duda, la clave de su éxito y la razón por la que se ha convertido en uno de los artistas más viscerales y magnéticamente empáticos del panorama.
Entrevista extraída de ACERO vol. 12, publicada en noviembre de 2025. Hazte con tu copia aquí
Si a todo lo dicho anteriormente, a esa sensibilidad vulnerable que conecta con quien sea, le añadimos música orgánica y folclórica rioplatense, con esa fuerza melódicamente emocional, tenemos como resultado el disco más personal del artista argentino. Una obra culmen de su proyecto, donde se mezclan sus letras característicamente introspectivas con ambientes sonoros que le vienen al pelo y las potencian por mil. La vida era más corta es la vuelta a sus raíces y desde el subsuelo, Milo J ha sacado todo lo que tiene. Un viaje sonoro e histórico que te mete en su mundo desde que empieza y que nos ayuda a los que vivimos al otro lado del Atlántico a entender una cultura en la distancia. También un viaje para él, quien parece haber descubierto mucho de sí mismo en el camino. Damos las gracias por un trabajo al que seguro se recurre constantemente.
Con motivo de la presentación del álbum por España, los compromisos del de Morón y su apretada agenda obligaron a que esta entrevista fuera telemática. Qué pena recibir esa sonrisa tan cargada de significado a través de una pantalla, pero a caballo regalado no se le mira el diente. Teniendo que ver tanto con las raíces, aprovechamos la oportunidad para indagar en sus hilos y entender mejor de dónde surge todo. De su familia, de su barrio, de su contexto y de su círculo. Hablar del trabajo era obligatorio, y no por acuerdo, sino por su genialidad. También habrá mucho de eso. Qué corta se quedó la hora de charla. Ojalá sesenta minutos en el gimnasio pasaran igual de rápido.
Estamos en Madrid, una ciudad que te ha dado muchas cosas. Creo que tu primer gran estadio fue el Metropolitano, sacaste el EP En dormir sin Madrid, junto a Bizarrap, ¿tenías ganas de volver? 
Bueno, tanto Madrid como Barcelona son importantes para mí, pero siempre hago base en Madrid. España en general es un país que me gusta muchísimo. Me siento muy cómodo y el público me lo hace sentir también. 
Tuve la suerte de estar presente en La Velada del Año cuando subiste al escenario del Metropolitano y la verdad que sentí tu emoción. Se te veía abrumado. 
Sí, eso fue re loco. Igual antes de hacer el Metropolitano hice como dos lugares de mil o dos mil personas en España. Uno en Madrid y otro en Barcelona que fueron como el tercer o cuarto show de mi vida. 
La gestación conceptual de En dormir sin Madrid también se dio en esta ciudad. 
Sí, 100% se concibió aquí. Eran sesiones de diez de la noche a diez de la mañana en Madrid.  
Se suele decir que Madrid es muy parecida a nivel arquitectónico a Buenos Aires. ¿Notas alguna semejanza con Morón, que es tu ciudad natal? Con España en general. 
Bueno, siento que Barcelona es más parecido a Buenos Aires arquitectónicamente, pero con Morón, si bien está urbanizado, tiene lugares que son más como un pueblo. Lo más parecido que veo es la gente con la que voy, que eso no cambia (risas). En Barcelona la primera vez que vine estaban metiendo presos a unos y dije: ah, tan distinto no es (risas). Puede que haya algo ahí, una similitud en lo quilombera que puede llegar a ser la gente. 
¿Morón es una ciudad que define mucho el carácter? 
Siento que, si te cruzas a uno de Morón, o de zona oeste en general, notas a una persona que conoce mucho. El de zona oeste es una persona que caminó muchísimo. Nos movemos mucho, por todo el suelo del oeste o por todo Buenos Aires. 
Y en lo personal, ¿en qué notas que te ha definido a ti ser de Morón? Tú eres una persona muy reflexiva para tu edad y no sé si tiene algo que ver. 
Nos tocó una realidad en la que vimos muchas cosas, en general, desde muy chicos. Ya de más grande te pones a reflexionar sobre ciertas cosas y yo soy una persona que me hago mucho la cabeza, que sobrepienso mucho. No sé si Morón tenga que ver, pero las cosas que me pasaron las viví ahí. Ese fue mi paisaje. 
No sabes si Morón tiene mucho que ver con esa reflexividad, pero lo mismo tener una madre abogada y militante por los derechos humanos sí que da una mirada crítica. 
Mi mamá para retarme, tipo cuando yo mandaba alguna cagada, me hacía mirar un documental (risas). ¿Entendés? Uno de los castigos que me ponía era sentarme y obligarme a mirar un documental de algo que no me interesaba. Con mi mamá tenía charlas sociológicas sobre lo que está pasando, y mi abuela siempre fue superparanoica con el noticiero. En mi casa no era tabú hablar de política. Nunca hicimos vista para el costado con las cosas que pasan ahora en el país. Esas charlas y las peleas en mi casa por distintas opiniones, me han marcado muchísimo en este sentido. 
Y creo que la culpable de tu acercamiento a la música fue tu hermana mayor, Alma, ¿verdad? 
Es verdad. Mi hermana iba a todas las compes, a todos los lugares, y a veces me llevaba. Yo ahí fui aprendiendo un montón de cosas cuando iba con ella. Fui viendo cómo rapeaba la gente buena. En Argentina hubo una ola importante con todo eso del freestyle y todos los pibitos en esa época querían tirar freestyle. 
Le debes mucho a tu familia en muchos sentidos… 
Todo, todo. Obviamente me doy mérito a mí mismo por varios descubrimientos que he hecho por mi cuenta, pero la influencia de situaciones que cuento en las canciones o data que yo tengo desde que soy muy chico son cosas de mi casa, de mis hermanas, de mi mamá.
¿Cómo gestionaron ellos la exposición tan brutal que tuviste desde tan joven? 
Mis dos hermanas y mi mamá son parte de mi equipo de laburo, así que medio que tuvimos que vivirlo todos juntos. Al que capaz le habrá sorprendido o chocado más por la edad es a mi hermano, Santino. Me llevo un año y medio con él y somos culo y calzón. Fue un poco raro. Como que se le distorsionó la realidad, por lo que me cuenta él. La gente arrancaba a verlo distinto. Fue loco, fue loco. Para todos fue un cambio en un montón de sentidos. 
Me imagino que para todos sería un cambio tremendo. Por eso me surge la duda. Aunque parte de tu familia formen parte de tu equipo de trabajo, el día que les pediste ayuda tuvo que ser un shock. 
Es que no fue tanto decirles necesito ayuda con esto, sino que fue mi vieja salvándome las papas con unos contratos y cosas que me mandé con quince años. 
Con quince años… Suena hasta ridículo hablar de problemas con contratos a los quince años. 
Es que como mis primeros éxitos los tuve a esa edad… Fue una época en la que funcionaba automáticamente. Era solo hacer música, pero bajo esa lógica había un montón de lagunas rarísimas en las que mi vieja tuvo que entrar y resolver. También se sumaron un montón de mis amigos que tuvieron que aprender a hacer un montón de cosas y saltar quinientas etapas para acompañarme, que no me quemase la cabeza y acabase mal.
“Durante todo 2022, mi mamá pensaba que yo era youtuber porque con quince o dieciseis años iba a un montón de lugares para ir a grabar nomás”.
Al principio, no podías tener en mente un proyecto a largo plazo; es normal que tuvierais que aprender sobre la marcha.
Es que al principio no había proyecto como tal. Era sacar canciones y ver qué pasaba. 
Cuando hablas de tus amigos, imagino que parte de ellos son de tu crew Bajo West. ¿Ellos te dieron enfoque artístico?
Me dieron casi todo, la verdad. Me dieron mi primer estudio, mi primer lugar fijo donde irme a grabar, y todo a un par de cuadras de mi casa. Era una locura. Me escuchan desde un montón de países y estaba haciendo temas a un par de cuadras de mi casa. Y todo con mis amigos. 
¿Qué es lo que más has aprendido de ellos?
Aprendí a generar comunidad casi por convicción. Capaz que fui yo quien la pegó, que soy la cara visible y representante, pero siempre hemos estado juntos apoyándonos el uno al otro. 
¿Tu relación con ellos sigue siendo la misma que antes?
No estoy tanto en el día a día como antes, pero todo está igual que siempre en cómo nos llevamos. No ha cambiado mucho la cosa en eso. 
¿Y cómo le dijiste a tu madre que con catorce años te estabas juntando con gente más mayor para hacer música?
Mi mamá no sabía nada (risas). Durante todo 2022, mi mamá pensaba que yo era youtuber porque con quince o dieciseis años iba a un montón de lugares para ir a grabar nomás. Si mi mamá se enteraba no iba a querer que fuera con ellos. 
¿Sacabais las canciones con la intención de llegar a algún sitio?
No sabía qué iba a ser de mi vida, pero sí quería que tuviera algo que ver con la música. Entonces, la verdad que sí que tenía expectativas de que llegaran los temas. Pensaba, ojalá con este tema pase algo.
¿Tenías más claro que querías tener una vida relacionada con la música que una dedicada al fútbol? Creo que estuviste en la cantera del Sacachispas, un equipo de la tercera división argentina. 
Sí, pasa que era abismalmente mejor en la música que en el fútbol (risas). Jugué un tiempo, pero la verdad que me lo tomaba muy tranqui. No estaba seguro de nada de lo que hacía hasta que me di cuenta de que podía hacer algo con la música. Mi hermano está más cerca del fútbol. Santino juega muy bien. 
Igualmente, el fútbol tiene que tener un gran peso actualmente en tu vida. Ahora mismo creo que eres patrocinador oficial del Deportivo Morón. 
Yo amo el fútbol. Jugar un fútbol 5 con mis amigos y que se pique es como un tercer Movistar Arena (risas). Tengo esa pasión por las cosas, no tengo nivel medio. La música y el fútbol son mis dos pasiones como aficionado. El Morón está haciendo una gran campaña, y me gusta más la música como aficionado que como intérprete. 
¿Y cómo se dio lo del patrocinio de Morón? 
Fue muy orgánico, la verdad. Estaba la oportunidad y junto con mi mamá dijimos de proponer a ver qué tan viable era. Prácticamente spawneamos en el Morón. 
El sentido de comunidad es muy importante para ti, como has dicho antes. Con todo el mundo que trabajas parece que creas ese tipo de sociedad en miniatura. 
100%, hacer sociedad en todo momento lo tengo como gusto y no sé si por necesidad. Llevarlo para todos los sentidos y ámbitos. 
El resto de la escena argentina también tardó muy poco en acogerte y supongo que también lo sentiste como parte de esta convicción por crear comunidad. 
Eso también fue una enseñanza al mismo tiempo en el sentido de, bueno, la escena me está agarrando y ya soy parte. 
Supongo que el apoyo de figuras como Duki o Nicki Nicole quita un poco de síndrome del impostor. 
Claro, sí, 100%. O sea, lo del Duco ya fue demasiado zarpado. Me hizo ser más consciente de lo que estaba pasando. 
He visto por ahí que tienes una playlist que llamas Mis temiita en la que tienes de todo: Héctor Lavoe, Willie Colón, Mercedes Sosa…  A pesar de tener estos referentes, ¿por qué no ha sido hasta este último disco, La vida era más corta, que has tomado la decisión de involucrarte más claramente en la música folclórica latinoamericana? 
Bueno, ya venía fanatizado por la música folclórica, prestando mucha atención y realmente escuchando las canciones. Y fue idea de Tatool si mal no recuerdo. Él dijo de hacer un camp y de hacer canciones así. Yo le había mandado una maqueta de Bajo la piel, con el estribillo y los acordes, nada concreto, y me dijo: “Hay que hacer uno así, de música folclórica”. Es folclore rioplatense en realidad. Me metí con La vida era más corta al mismo tiempo que 166. De noche hacía 166 y de día La vida era más corta. Todo esto a finales de 2023 y a principios de 2024. 
“me servía hacer música regional y folclórica como una forma de conectarme conmigo mismo y adentrarme en mi ser. Musicalmente, eso se tiene que reflejar: hay que ir al núcleo, a la raíz, y para mí la traducción de eso es el folclore de tu país”.
Es interesante porque pensé que DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny podría haber sido un germen de esta idea tuya, ya que remarcó la importancia del folclore en la industria pero, claro, esto empiezas a producirlo antes de su publicación. 
No tuvo nada que ver en este caso. Sí que me puso muy contento que artistas de ese nivel de mainstream estén haciendo esas cosas. Lo de Bad Bunny es muy importante porque significa que la industria va por acá, pero no hubo una influencia ni en la idea ni en el sonido. 
Sin saber que la industria iba por ese camino en el momento en el que ideaste La vida era más corta, ¿no te dio vértigo apostar por eso cuando tu público podía no estar acostumbrado? 
La verdad es que fue una idea que fuimos tanteando los dos hasta decidir hacerla. Cuando hago algo, lo voy a hacer sin miedo, si lo hago con miedo creo que no me va a salir. Tengo que estar seguro. 
Además, como has comentado alguna vez, aunque que no sea tu sonido principal sí que es un sonido que puede ser mainstream intergeneracionalmente. 
Objetivamente, creo que el disco es bastante digerible. No está tan alejado del mainstream. También tiene este espíritu urbano de no seguir una historia cronológicamente. 
Tu música, tu lírica, se ha caracterizado siempre por la melancolía, por expresar cierto pesimismo. ¿Estos géneros te han ayudado a ambientar mejor tus letras?
Este disco es la zona de confort para las letras que yo quiero tirar en general. A mí me salen letras tristes, siento que estos géneros me piden que los tire acá. Era el disco para escribir como me gusta escribir. 
¿Es importante para ti hablar y darle importancia a la música tradicional? 
Depende para qué y para quién. A mí, por ejemplo, me servía hacer música regional y folclórica como una forma de conectarme conmigo mismo y adentrarme en mi ser. Musicalmente, eso se tiene que reflejar: hay que ir al núcleo, a la raíz, y para mí la traducción de eso es el folclore de tu país. Además, al hacer un disco tan personal, va necesariamente ligado a eso. Así que depende de quién lo haga, de la necesidad del artista para contar algo en ese momento. 
Hablando de raíces, creo que tienes antecedentes en Santiago del Estero.  
Mi bisabuela era de Santiago del Estero, pero como tal no es que tenga familia ahí. Me conecté ancestralmente con este disco. Conceptualmente tiene que ver, “debajo de la piel tengo tatuajes que no cicatrizaron”, tiene mucho que ver todo un poco. 
Que suerte que en Argentina el folclore se haya respetado tanto y tengas tanto documento al que acudir. 
Sí, 100%. Son géneros muy respetados y vivos. 
¿Y cómo es haber contado con artistas tan grandes en el género, tanto vivos, como Cuti y Roberto Carabajal o Soledad, y también a título póstumo como Mercedes Sosa?
Es re loco, es el lado premium de la vida. Es hermoso cantar con Cuti y Roberto, dar con la Sole, todo lo que pasó con Mercedes Sosa… Que Silvio Rodríguez quiera hacer una canción conmigo también es una locura. Esas cosas me vuelan la cabeza. Creo que no termino de ser muy consciente de todo. 
En el disco también hay referencias a la música andina. ¿Ha sido importante para ti representar la música indígena de alguna manera en el trabajo?
Sigue muy viva esa influencia. Costó encontrar samples como tal, pero fue una búsqueda re linda.  
“Nunca pretendo nada que no dependa de mí. Intento no pensar demasiado en el lugar en el que me ponga la gente, porque si no se me va mucho la cabeza”.
Supongo que el diggeo con los samples fue un trabajo difícil. 
No te creas que tanto porque hay muchas cosas que yo ya escuchaba. El sample que está en Niño es de Puente Pexoa, que es de un tema que yo tengo en mi playlist. O lo de Lucía con Zamba del amor en vuelo, o el tema de Radamel, que en realidad es una canción que se llama Zamba para un bohemio guitarrero que yo también la re escuchaba. Encontramos un disco de un show en vivo de 1987 que se llama Cantos de origen de donde sacamos todos los samples así más indígenas que es oro puro. 
En los créditos del disco, aparecen un montón de artistas colaboradores que no participaron directamente en la producción como los poetas Hamlet Lima Quintana o Jaime Dávalos o cantantes como Jaime Roos, Totó La Momposina o Fito Páez, ¿esto es solo una imposición legal o también quisiste darles su mérito?
Imposición legal va a ser siempre y yo como mínimo siempre les voy a dar créditos por respeto al artista por todo lo que representan para Latinoamérica. Este disco es en cierta manera un homenaje a la música latinoamericana. 
¿Te ha dado feedback gente de otra generación sobre el disco? 
Eso es una locura. Que le pueda llegar a generar algo a la gente grande es una locura. Hay gente grande a la que no le gustó, pero hay otra gran parte que sí le gustó y eso es increíble. 
Aparte de todo el fondo conceptual que tiene la selección de sonidos, le has querido dar también un importante peso a la parte lírica. Llegaste a presentar un manifiesto explicativo sobre tu visión de la vida en torno a los flashes y momentos brillantes, sintiendo el resto de una forma negativa. ¿Te diste cuenta de algo internamente antes de escribir este disco que has querido expresar?
Fue más un momento por el que yo estaba pasando, lírica y conceptualmente. Hubo un par de sueños y pesadillas que acabaron en canciones. Fue todo un proceso que pasé y un par de detalles que… perdón, pero no los puedo dar, que tuve que verterlos en el disco. Te diría que era hasta un compromiso representarlo en el disco.  
¿Has conseguido sanar estos temas a través de la composición del álbum?
Este disco es el mayor acto de liberación que tuve en mi vida. Nunca liberé tanto como en este disco. 
En mi opinión, este disco es tu obra cumbre. ¿Tuviste la intención de trascender con él? Si es que algo así se puede premeditar…
No, no pretendía nada en ese sentido. Nunca pretendo nada que no dependa de mí. Intento no pensar demasiado en el lugar en el que me ponga la gente, porque si no se me va mucho la cabeza. Pero sí, también en mi opinión, iba a ser mi mejor disco. Sí o sí iba a superar a mis dos discos anteriores. Eso era lo único que sabía. Sí es verdad que la gente me está diciendo que es mi obra culmen, cosa que me pone muy contento, pero no sabía que iba a pasar esto con el disco. 
Reflexionando sobre todo esto, sabiendo del esfuerzo que te ha supuesto y viendo todo el feedback que te está llegando sobre que es tu mejor trabajo, ¿sientes algo de vacío después de haberlo soltado al público?
No, porque lo hice con amor y siempre lo voy a seguir haciendo con amor. No estoy condicionado absolutamente a nada. El disco no estuvo condicionado absolutamente a nada, por suerte. 
Te entiendo, pero quería enfocar la pregunta más en el sentimiento de que se acaban las cosas a las que aspirar. Recuerdo una entrevista a Duki en la que se emocionaba hablando de que ya no sabía cuál sería su próxima cima, y eso lo hacía sentir mal.
Eso surge cuando sentís que siempre tienes que superar lo anterior, pero yo no pienso así, la verdad. Pienso que la vida son etapas y las etapas son distintas. Ninguna tiene que superar a la otra, así que estoy intentando disfrutar de este posparto de La vida era más corta, una experiencia hermosa que me conectó con una banda de gente y de culturas a las que nunca había llegado. Eso es lo mejor que me llevo. 
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Chaqueta ATELIER MOLINA, pantalón DAME APRÈS PARIS, broche INES BONADEO.
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Chaqueta HEDONE, pantalón ATELIER MOLINA.
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Chaqueta ELIXIR.
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Chaqueta HEDONE.
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Chaqueta HEDONE, pantalón ATELIER MOLINA, zapatillas SALOMON.
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Gorra ATELIER MOLINA.
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Chaqueta ATELIER MOLINA.