La actualidad se ha convertido en una especie de imitación de la vida. Algo que se parece a lo que era vivir, pero que, en esencia, ya es completamente distinto. La tecnología nos ha cambiado por completo, tanto como individuos como sociedad. Y ahí es cuando hay que parar, reflexionar y volver a parar. Acromatyx nos ayuda a entender este fenómeno a través de su nueva colección, Untitled 010, en la que sus fundadores, Franx y Xavi, exploran cómo los procesos de innovación nos han llevado a esta mediocridad en la que solo estamos pendientes del móvil.
Vivimos rodeados de imágenes, información y estímulos que avanzan a una velocidad difícil de seguir. Frente a este ruido constante, Acromatyx propone algo que hoy parece casi un lujo: parar. “Necesitábamos parar un poco. Reflexionar, escuchar y expresar lo que estábamos sintiendo”, explican Xavi y Franx sobre su décima colección. La propuesta nace de una sociedad cada vez más saturada y de la necesidad de entender cómo convivimos con una tecnología que ya forma parte de nuestra vida. Pero no se trata de rechazar el futuro, sino de encontrar el equilibrio entre innovación y tradición, entre los tejidos técnicos y la artesanía. “Nos apasiona la contradicción y trabajar con elementos opuestos”, cuentan.
Después de cinco años de trayectoria y diez colecciones, Acromatyx mira hacia un nuevo capítulo con París en el horizonte. Una evolución que, sin embargo, sigue teniendo una misma palabra como punto de partida y destino: libertad.
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Franx, Xavi, ¿cómo estáis? Muchas gracias por hablar con nosotros. Después de la intensidad de presentar Untitled 010 en pasarela, dentro de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, ¿cómo estáis viviendo ahora este momento de sacar a la luz un proyecto en el que lleváis tantos meses trabajando?
Felices, más tranquilos y muy satisfechos con el resultado. Siempre que presentamos una colección nos queda una sensación un poco extraña, como de vacío. Han sido meses de muchísimo trabajo y hay un agotamiento físico y mental importante, pero, al mismo tiempo, enseguida vuelven las ganas de seguir creando. Nos pasa siempre: una colección nos lleva directamente a la siguiente.
¿Por qué sentisteis que este era el momento adecuado para hablar de la calma y del silencio como una forma de lujo? ¿Ha sido también una necesidad vital hacer de esta colección una reivindicación de la pausa y de recuperar tiempo para la vida real, especialmente en un momento en el que la tecnología ocupa una parte tan grande de nuestro día a día?
Surgió de una manera bastante natural. Estamos viviendo un momento social muy complejo a nivel internacional. Da miedo ver las noticias: guerras, crisis, racismo, derechos humanos que parecen estar constantemente en peligro, desahucios, etc. Y tenemos la sensación de que, de alguna manera, nos estamos volviendo insensibles. Lo vemos todo pero cada vez reaccionamos menos. A esto se suma la cantidad enorme de imágenes e información que recibimos constantemente, muchas veces incluso falsa. Cada vez cuesta más diferenciar lo real de lo irreal, mientras la tecnología avanza a una velocidad enorme. Tenemos que aprender a convivir con la tecnología, que nos acompañe y en ningún momento sea una imposición o verla como un enemigo. Por eso necesitábamos parar un poco. Reflexionar, escuchar y expresar lo que estábamos sintiendo.
El concepto de la colección parte de una sociedad saturada de imágenes, información y estímulos. Es una idea muy compleja pero está muy presente en el resultado final. ¿Cómo habéis conseguido traducir esa saturación y esa necesidad de silencio en decisiones concretas de diseño, de silueta, de materiales o incluso de puesta en escena?
A través de prendas limpias, líneas puras y siluetas que se contradicen entre sí. Las proporciones tienen muchísimo peso en la colección, igual que el color. El negro sigue funcionando como base, como algo estable y reconocible para nosotros, pero convive con rosas y azules pastel que transmiten cierta calma y, al mismo tiempo, chocan con colores mucho más intensos, como el azul o el verde lima. Y el blanco tenía que estar presente porque aporta esa sensación de luz y de calma que necesitábamos expresar.
En Untitled exploráis mucho los contrastes. Una de las cosas que más sorprende es la gama cromática, que justo comentabais. La dualidad está muy presente en vuestro lenguaje. En la colección conviven luz y sombra, tradición y tecnología, precisión y fragilidad. ¿Hay alguna de estas contradicciones que os interese especialmente explorar y por qué?
Nos apasiona la contradicción y trabajar con elementos opuestos; forma parte del propio ser humano. No podemos mirar hacia el futuro sin conocer el pasado. Nos interesa muchísimo la tecnología y creemos que tenemos que aprovechar todo lo que nos puede ofrecer pero sin perder la tradición y la artesanía. Nos gusta pensar que pueden convivir los avances tecnológicos, la investigación y los nuevos materiales con la delicadeza, el tiempo y la dedicación que tiene el trabajo artesanal.
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El color tiene aquí una presencia diferente a la que asociamos tradicionalmente con Acromatyx. ¿Este cambio cromático supone una nueva etapa para la firma o lo entendéis simplemente como otra posibilidad dentro de vuestro propio lenguaje?
Cada colección es, de alguna manera, una nueva etapa para Acromatyx. Es una forma diferente de mirar y transmitir unos códigos que siguen siendo los mismos. En esta ocasión el color nos ayudaba mucho a expresar el mensaje. Aunque el negro es probablemente el color que más nos identifica, no queremos ponernos límites. Nos interesa investigar y trabajar con el color cuando tiene sentido dentro de lo que queremos contar. No queremos tener barreras a la hora de crear.
Esta colección revisita patrones de vuestro propio archivo y los reconstruye a través de nuevos materiales, proporciones y combinaciones. ¿Qué habéis descubierto al volver a mirar vuestro propio pasado con los ojos del presente?
Sobre todo, que tenemos una identidad bastante clara y que hemos conseguido algo que nos obsesiona desde el principio: que las prendas puedan tener cierta atemporalidad. Volver al archivo también nos ha servido para comprobar que hay ideas de las primeras colecciones que siguen teniendo sentido hoy, pero que podemos mirar y construir de otra manera.
Trabajáis con organzas, nylons, satén, algodón, lana fría y materiales rígidos, transparentes o translúcidos. ¿Qué papel juega el material en vuestro proceso creativo? ¿Partís de una idea y buscáis después el material adecuado o muchas veces es el propio material el que termina generando la idea?
Para nosotros el material es importantísimo. Y aquí vuelve a aparecer esa contradicción que tanto nos gusta: nos apasionan los tejidos técnicos y experimentales pero sin dejar de lado los materiales naturales y tradicionales. Nos interesa mucho investigar cómo reaccionan distintos materiales sobre un mismo patrón, cómo cambia completamente una prenda dependiendo del tejido o incluso sacar determinados materiales de su contexto habitual. A veces encontramos un tejido que nos fascina y empezamos a desarrollar una pieza pensando en él. Otras veces sucede justo al contrario: tenemos clarísimo el patrón, el volumen o la textura que buscamos y entonces empieza la búsqueda del material adecuado.
“Nos gusta pensar que pueden convivir los avances tecnológicos, la investigación y los nuevos materiales con la delicadeza, el tiempo y la dedicación que tiene el trabajo artesanal.”
En colaboración con Pyratex habéis trabajado con materiales de origen vegetal, materia celulósica recuperada de residuos textiles y fibras recicladas. ¿Qué posibilidades creativas os abren estos materiales más allá de su dimensión sostenible?
Trabajar con Pyratex ha sido increíble porque compartimos muchos principios y una misma preocupación por hacer una moda más responsable. Pero, además de la parte sostenible, poder trabajar con materiales nuevos abre muchísimas posibilidades creativas. Descubrir cómo responde un tejido que nunca has utilizado puede cambiar incluso la manera en la que habías imaginado una prenda. Y tener la posibilidad de trabajar juntos para desarrollar o adaptar un material específico es muy interesante para nosotros.
En esta colección hay varias colaboraciones, entre ellas la de Tito Pérez Mora, además de Pyratex y Paulet. ¿Qué significan para vosotros estas colaboraciones y qué aportan al universo de Acromatyx que quizá no podríais construir solos?
Las colaboraciones nos ayudan a terminar de construir el mensaje de una colección y, sobre todo, aportan otras miradas. Con Tito Pérez Mora llevamos colaborando años. Fue también el responsable del interiorismo de nuestra tienda y existe un entendimiento muy natural entre nosotros. Sabe interpretar lo que queremos contar, pero siempre desde su propia visión artística. En esta colección hablábamos también del espacio que habitamos, así que tenía todo el sentido volver a trabajar juntos.
Le contamos el concepto prácticamente desde el principio y empezamos a trabajar mano a mano. Incluso le dimos prendas como si fueran lienzos para que pudiera intervenirlas y expresar su propia visión de Untitled.
Con Pyratex ocurrió algo muy bonito. Cuando vieron los bocetos de la colección nos propusieron ser los primeros en utilizar un tejido de última generación que acababan de lanzar y encajaba perfectamente con algunos de los looks. Y con Paulet nos apetecía precisamente unir dos universos que, a primera vista, podían parecer alejados. Nos gusta muchísimo hacer eso: coger algo que aparentemente no pertenece a nuestro mundo y llevarlo al universo Acromatyx. Las joyas terminan de cerrar los looks y también ayudan a romper y unir los códigos de género presentes en la colección.
Tito Pérez Mora interviene algunas de las piezas y también desarrolla el espacio conceptual del desfile. ¿En qué momento entendisteis que su trabajo tenía que formar parte de Untitled? ¿Qué buscabais en ese diálogo entre arte, espacio y moda?
En casi todas nuestras colecciones existe algún vínculo con el arte, ya sea como inspiración o directamente a través de una colaboración. Para nosotros no son disciplinas separadas. Todo está conectado y forma parte de un mismo universo. Trabajar con artistas como Tito nos nutre muchísimo porque nos permite ver nuestro propio proyecto desde otra mirada y otra estética, aunque compartamos un lenguaje muy parecido. En Untitled, además, él estuvo vinculado desde el minuto uno. Ha vivido todo el proceso y también cómo la colección iba mutando desde aquella primera conversación hasta lo que finalmente presentamos en pasarela.
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Para entrevistaros también creo que es importante mirar atrás y entender vuestra experiencia en el mundo de la moda. Esta es vuestra décima colección y coincide además con vuestro quinto aniversario. ¿Qué ha cambiado más en Acromatyx desde aquella primera colección?
En esencia, creemos que no ha cambiado tanto. Seguimos teniendo la misma ilusión y los mismos valores que cuando empezamos. Evidentemente hemos aprendido muchísimo por el camino y la marca ha ido madurando de una manera bastante orgánica. Quizá ahora tenemos mucho más claro quiénes somos, qué queremos hacer y qué queremos transmitir. La identidad se ha ido afianzando colección tras colección.
En vuestra trayectoria habéis construido un lenguaje muy reconocible alrededor del negro, el volumen, las proporciones, la deconstrucción y la experimentación. Después de diez colecciones, ¿qué elementos sentís que siguen siendo absolutamente esenciales para que una prenda pueda llamarse Acromatyx?
Que tenga identidad. Puede cambiar el color, el material, la proporción o incluso la manera de construirla, pero tiene que existir algo que haga que reconozcas que esa prenda pertenece a nuestro universo.
Y enhorabuena por el Maison Pyramide Showroom Award. Este reconocimiento os permitirá presentar vuestro trabajo en el showroom internacional de Maison Pyramide durante Paris Fashion Week 2027. ¿Qué significa para vosotros llevar Acromatyx a un contexto internacional como París? ¿Qué os gustaría que descubriera allí el público que todavía no conoce la firma?
Estamos muy agradecidos a Maison Pyramide por habernos elegido en esta edición y también a MBFWMadrid y a Valentina Suárez-Zuloaga por impulsar estos premios. Para nosotros es un paso más en el crecimiento de Acromatyx. Tener la oportunidad de presentar la colección en París ante compradores internacionales y dar más visibilidad a la marca es muy importante. También lo vemos como una oportunidad para entender mejor cuál puede ser nuestro siguiente paso.
Somos muy conscientes de que es un mercado complicado y de que existe muchísima competencia, pero también sentimos que es el camino lógico para la marca. Creemos que tenemos un producto preparado para crecer internacionalmente. Lo que necesitamos son más medios y apoyo para poder hacerlo. Y, sobre todo, nos gustaría que quien descubra Acromatyx en París pueda ver la calidad de las prendas, pero también entender lo que hay detrás de ellas: ese mensaje de libertad e identidad que intentamos transmitir.
“Creemos que tenemos un producto preparado para crecer internacionalmente. Lo que necesitamos son más medios y apoyo para poder hacerlo.”
Si el silencio es uno de los conceptos centrales de esta colección, ¿qué ruido os gustaría que desapareciera de la moda actual?
El consumo masivo y sin reflexión. Consumir por consumir sin preguntarnos qué estamos comprando, cómo está hecho, cuánto va a durar o si realmente nos gusta. Nos gustaría recuperar un poco más de coherencia, de calidad y de valorar las cosas bien hechas.
Y al contrario: ¿qué conversación creéis que la moda debería estar teniendo ahora mismo y todavía no está teniendo? ¿Hay alguna inquietud o concepto que tengáis en mente y que quizá pueda acabar convirtiéndose en el punto de partida de una futura colección?
Quizá deberíamos preguntarnos más quiénes somos y quiénes queremos ser. Ser más conscientes de nuestros actos y asumir también cierta responsabilidad sobre lo que sucede a nuestro alrededor. La moda no está aislada de la sociedad; forma parte de ella y, de alguna manera, también habla del momento que estamos viviendo. Es una reflexión que tenemos muy presente ahora mismo y que seguramente seguirá apareciendo en nuestro trabajo.
Después de diez colecciones, cinco años de trayectoria y ahora este paso hacia París, ¿qué os gustaría que Acromatyx significara para alguien que descubre la marca por primera vez? Si, como decís, el futuro susurra, ¿qué os gustaría que susurrara Acromatyx?
Libertad. Para nosotros esa palabra resume bastante bien todo: libertad para vestir, para construir tu propia identidad, para cambiar, para contradecirte y, sobre todo, para ser quien quieras ser.
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