A través de metáforas que juegan con la identidad, la feminidad contemporánea y el aislamiento, este proyecto nos invita a entrar en una casa de muñecas donde cada habitación es un sentimiento, producido con una delicadeza que roza lo cinematográfico. Tras sumergirnos en el universo visual y sonoro de este EP, Dollhouse, Xenia nos cuenta de primera mano los secretos de su proceso creativo y lo que hay realmente detrás de esas paredes que parecen ser de cristal.
Solo con el título y la portada se prevé una historia donde Xenia, ausente y manipulable, se puede comparar con la figura principal de una casa de muñecas. Sin embargo, también hablas de la Femme Fatale en el tercer tema, un personaje que oscila entre la bondad y la maldad y que usa la sexualidad para atrapar a algún héroe desventurado. ¿Qué visión le has querido dar a este trabajo?
El proyecto juega con esa ironía: una Xenia manipulable y pasiva, como una muñeca, pero una vez entras en ese mundo y lo entiendes, ves un proceso de aceptación donde la vulnerabilidad y la transparencia dejan de ser algo frágil para convertirse en una forma de fuerza y de verdad. Dollhouse parte de querer habitar esa fragilidad y mirarla de frente. Me interesaba coger el arquetipo de femme fatale y darle la vuelta, hacer de una figura fría, alguien que siente, que se expone y que se abre emocionalmente. El EP es un recorrido íntimo, va desde la duda y el conflicto interno hasta llegar a la aceptación. Me permito ser vulnerable como una forma de construir mi identidad.
La portada me parece impecable, transmite a la perfección la figura de una muñeca de carne y hueso. Con una pose rígida, seria, caracterizada como una bailarina y en una casa antigua en mitad del campo. A la vez, algo va mal, se concibe soledad y fragilidad. 
Me gusta que se perciba así porque justo juega con esa dualidad; esa imagen más rígida o de figura colocada en un espacio bonito pero donde hay algo que no termina de encajar. La idea era transmitir esa sensación de quietud y de aparente perfección pero que por dentro hay emoción, fragilidad y también cierta incomodidad. Esa soledad forma parte del mundo interior del que habla Dollhouse. Y al final, aunque pueda parecer un lugar frío o vacío, es también un espacio propio donde puedo habitarme y mostrarme de forma transparente.
Este trabajo de cinco temas evoca al desamor, la tristeza, los miedos, la añoranza. ¿En qué ambiente escucharías Dollhouse? ¿Conduciendo sola de madrugada, quizás
El coche es un lugar ideal, sí, aunque me lo imagino más al final del día.
Has conseguido crear una historia compacta y singular acompañada de una producción musical bestial que forman junto a tu voz y letra una simbiosis perfecta. ¿Cómo surgió la idea de este trabajo y cómo ha sido colaborar con un asiduo en tus proyectos como es Ignacio López?
No fue un proceso de crear primero el concepto y luego las canciones, sino al revés. Empecé a hacer música y, sin darme cuenta, todo encajaba en la idea de mostrarme de una forma más transparente y sincera. Siempre he sentido esa vulnerabilidad en mi música, pero con este EP he querido empezar a profundizar más en eso y acompañarlo con mis letras, seguir trabajando en decir lo que soy y lo que siento de una forma cada vez más honesta. Trabajar con Ignacio ha sido muy bonito. Con él puedo ser yo misma sin tener que fingir nada, y para un trabajo como este ha sido una pieza clave contar con él.
Tienes una gran virtud de vital importancia en la música: suenas a ti misma. Una propuesta nutrida de varios géneros y que es fresca y atrevida. La gente que te escucha, ¿suele sacarte parecidos con otros artistas?
Muchas gracias, jo… Una vez me dijeron que era una mezcla entre Amaia y Björk (risas). Suena ambicioso pero a mí me hizo el día.
¿Mostrarle al mundo tus letras crudas, contenidas de vulnerabilidad, miedos o errores puede llegar a dar vértigo? 
¡¡Mucho!! Desde luego creo que es de lo más chocante como artista para mí. Dejar que los demás te conozcan desde tus letras puede dar miedo, pero justo es lo que quería trabajar con este EP. Quiero seguir explorando mucho más esta sensación.
¿Qué tipo de música escuchas en la actualidad? ¿Hay algún artista del que te influyas o que hayas tenido en bucle durante el proceso de creación de este EP?
Escucho mucho ambient, música española y latina de los 60, mucho pop experimental. He estado escuchando mucho a Imogen Heap, Jeannete, Ethel Cain y Lana del Rey.
No sueles hacer muchas colaboraciones, de hecho, en este trabajo no tienes ningún featuring, ¿qué es necesario para que se dé?
No he hecho muchas colaboraciones, ¡pero estoy abierta a ellas! Creo que la admiración mutua es lo esencial. También sentir la balanza equilibrada y confianza en el proceso de creación. Tras este EP me apetece trabajar con otras artistas y aprender de ellas.
“Ir al estudio de vez en cuando me ayuda a centrarme, seguir un propósito o juntarme con otras personas, pero trabajar en casa me da un espacio más abierto a fallar, a experimentar y a sentirme más segura expresándome”.
¿Cómo de importante es tener un buen equipo de trabajo en los diversos campos que involucran el producto final de un artista? Desde la dirección creativa hasta el estilismo o la mezcla y el máster.
Para mí es muy importante. Es necesario saber tú antes que nadie a dónde quieres ir y qué referentes tienes, siempre dejando la puerta abierta a la improvisación, claro. Elegir un equipo que comparta dirección, ideas y quiera compartirlo contigo es increíble, y marca mucho la diferencia el saber repartir cada papel: dirección creativa visual, foto, mezclas, máster, etc.
Tres de las cinco canciones se han grabado en el interior de una casa. Percibo que es un lugar donde habitan buenos momentos de tu vida o una recreación de ello ¿es así? ¿Cuán importante es ese escenario para ti?
Casi siempre trabajo desde casa y es como más cómoda me siento. Ir al estudio de vez en cuando me ayuda a centrarme, seguir un propósito o juntarme con otras personas, pero trabajar en casa me da un espacio más abierto a fallar, a experimentar y a sentirme más segura expresándome.
En el videoclip de Berrea, la confrontación entre los dos ciervos me da a entender que estás teniendo una conversación a base de reproches y consecuentes berridos. 
Más que una conversación es una forma de representar esa tensión emocional, ese enfrentamiento donde también hay una necesidad de decir lo que duele aunque sea incómodo. Berrea parte de esa idea de exponerse desde un lugar crudo, casi instintivo, desde la necesidad de enfrentarse a la emoción, de darle espacio incluso cuando implica conflicto. La proyección visual va por ahí, mostrar esa vulnerabilidad en su forma más intensa, entendiendo el enfrentamiento como una forma de conexión y de verdad emocional.
Es muy notorio el fuerte vínculo que tienes con el arte. ¿Qué piensas de que atravesemos una época donde se empieza a valorar mejor la cantidad frente a la calidad y lo efímero frente a lo atemporal?
Me da un poco de pena. Ahora mismo se está poniendo mucho foco en la inmediatez, lo viral, lo rápido, lo catchy, y muchas veces se deja de lado el trabajo más conceptual o el cuidado detrás de un proyecto. A mí me gusta trabajar desde el concepto, cuidar la imagen, la historia y todo lo que rodea a la música. A veces ese tipo de trabajo no se valora tanto o se da por hecho. Al mismo tiempo, también soy consciente de que los tiempos están cambiando y de que, sin dejar de ser fiel a mí misma, tengo que encontrar la manera de hacer que mi proyecto conecte y llame la atención en este contexto.
¿Cómo te ves con la parte no artística de la música que quizás no guste tanto? Las promociones, entrevistas, estar activa en redes sociales, feedback del público… 
La parte de promocionarme a mí misma me resulta un poco extraña. No es algo a lo que esté muy acostumbrada, y siempre me ha gustado mantener mi proyecto en un lugar un poco más misterioso o no tan directo. Siendo una artista no comercial, sé que a veces es necesario estar presente y poco a poco estoy intentando encontrar la manera de moverme en eso sin dejar de sentirme yo misma. En entrevistas me siento más cómoda, porque al final es hablar de algo que ya he creado y que me es muy cercano. Y en cuanto al público, sobre todo en conciertos es algo que disfruto mucho. El feedback de la gente me ayuda a seguir con ilusión y me parece muy importante.
¿Qué podemos esperar en tus próximos shows?
Para mí el directo es una de las partes que más disfruto y ahora mismo estoy muy centrada en construir el show de este EP. Voy a tocar tanto temas antiguos como nuevos, y estoy trabajando en todo el concepto; hay más instrumentos que antes, trabajo también la iluminación, los visuales, pequeñas partes de coreografía… un poco de todo. Sobre todo, quiero que sea un show muy íntimo y especial de ver. Estoy cuidando mucho los detalles, las transiciones y también creando elementos sonoros que forman parte de la narrativa.
Muchos artistas, sobre todo raperos, suelen ir evolucionando en registros y sonido poco a poco en busca de una frescura eterna que mantenga la llama creativa viva. Aunque tu sonido es amplio siempre se denota esa oscuridad y honestidad que se entrelaza con pop y electrónica. ¿Eres una artista que es fiel a su estilo y punto, o probarías otras vertientes musicales si tu mente te lo pide?
Aunque hay una esencia y una oscuridad que creo que siempre va a estar en mi proyecto porque es algo natural, si comparo mis primeros trabajos con lo que hago ahora, he cambiado muchísimo. Diría que soy una persona bastante distinta, y me hace mucha ilusión pensar que dentro de unos años volveré a ser otra versión de mí misma, con otra forma de hacer música. Siempre estoy abierta a probar cosas nuevas y a dejar que mi música evolucione conmigo.
“Me hace mucha ilusión pensar que dentro de unos años volveré a ser otra versión de mí misma, con otra forma de hacer música. Siempre estoy abierta a probar cosas nuevas y a dejar que mi música evolucione conmigo”.
¿Qué cuadro o representación artística se te viene a la cabeza cuando piensas en Dollhouse?
Me vienen a la cabeza obras como The Artist Is Present, de Marina Abramović, por esa idea de estar expuesta, sostener la mirada y habitar el silencio desde un lugar muy vulnerable. Y también The Cradle, de Louise Bourgeois, por su atmósfera íntima y esa sensación de protección y vulnerabilidad al mismo tiempo.
¿Cómo te ves de aquí a cinco años? 
Dentro de cinco años me gustaría seguir haciendo música, ser una artista consolidada, hacer conciertos y, ojalá, con un público más amplio y más oportunidades. Me gustaría seguir cuidando mucho todo lo que hago y continuar creando proyectos que me definan tanto a nivel artístico como personal. Y me hace ilusión pensar que, con el tiempo, seguiré mejorando. Me he dado cuenta de que con los años crezco mucho, así que me imagino haciendo música mejor y siendo una versión más madura de mí misma.
acero-xenia-dollhouse-5.jpg
acero-xenia-dollhouse-3.jpg
acero-xenia-dollhouse-6.jpg
acero-xenia-dollhouse-2.jpg
acero-xenia-dollhouse-7.jpg
acero-xenia-dollhouse-4.jpg