Entrar en el peligro pisando fuerte y convertir el miedo en una pista de baile. Villano Antillano es ese tipo de artista, ese tipo de persona. En su nuevo disco, Ante el umbral del peligro no siento temor, la puertorriqueña se planta frente a todo aquello que amenaza con hacerla retroceder y responde como mejor sabe: rapeando, perreando, provocando y dejando espacio también para la duda y la vulnerabilidad.
Este es, sin duda, un álbum de contrastes en el que la oscuridad convive con el exceso, el sexo con el dolor y el miedo con unas ganas enormes de seguir avanzando. Villano Antillano es una figura abanderada del colectivo trans y lo representa con orgullo. Sin miedo, sin pedir permiso. Cuando intentan poner límites a tu cuerpo, tu identidad o tu deseo, la mejor respuesta puede ser bailar encima de ellos, y eso lo hace Villano a la perfección. Porque no hay mayor acto de resistencia que vivir exactamente como te da la gana.
Desde la intro, Bichifokel, queda claro por dónde van a ir los tiros. El audio del inicio y ese beat tan oscuro que entra de repente son perfectos para abrir el disco: parece que la misma daga de la portada te atraviesa desde el altavoz ya en el primer minuto. Villano entra reivindicativa, poderosa y con una energía que no necesita demasiadas explicaciones. Y justo después llega Crack, un trap pegadizo que funciona directamente como hit. Dos canciones y ya estamos dentro. Con Bon Appétit aparece otra de las grandes constantes del álbum: el ego como forma de supervivencia. “Una puta yegua, soy una mustang” y a correr. Es una declaración de amor propio, un ‘aquí estoy yo’ que Villano sabe defender como pocas. Y el LP bebe mucho de esto. Es una constante reivindicación.
OTA cambia completamente el escenario y nos lleva al club. Un house con bajos más graves de lo normal, casi un perreo electrónico, que quizá no descubre una nueva Villano, ya que sabemos que es una de sus zonas de confort, pero tampoco hace falta. Si funciona, funciona. Y aquí funciona a la perfección. Se lo volvemos a comprar, sí. A partir de ¡Ráspate! el disco empieza a enseñar otra cara. Más rap, más frontal, con Me ven. (Interlude) haciendo de puente hacia entre2AGUAS: dos momentos que se sienten como partes de un mismo discurso. Porque detrás de todo el exceso, el sexo, la fama y la imagen de Villano también aparece la dificultad de confiar, de soltar y de entender qué coño hacemos con aquello que nos hace daño. Entre dos aguas no solo por el amor, sino también por todo lo que implica estar constantemente entre el placer y el dolor, entre el personaje y la persona, entre lo que se desea y lo que finalmente termina pesando. Y ahí está quizá una de las partes más interesantes del álbum: no intenta esconder ninguna de esas contradicciones. Es excesiva y agresiva en el mensaje, sin dejarse nada.
Después de ese tramo más emocional, Muggy nos devuelve al trap puro y duro. Y Tiger Queen se mete en una mezcla especialmente divertida: algo así como cruzar un 808 de Sexyy Red con un trap puertorriqueño a lo de Dei V. Villano sigue saltando entre códigos y géneros sin necesidad de justificarlo demasiado. Rap, trap, electrónica, reguetón: todo acaba pasando por su universo y sale con la misma personalidad. Y si algo faltaba era volver a romper la pista. rrrapidita y XXL son los dos últimos golpes de reggaetón antes de cerrar el disco. Después de pasar por la rabia, la vulnerabilidad, el deseo, el ego y todas las aguas intermedias, Villano decide que la mejor manera de terminar es, básicamente, volver al club y dejarlo todo ardiendo.
Un disco muy sólido, con muchísimos mensajes: unas veces elípticos, escondidos entre los excesos de “la vida de artista”; otras veces, gritados a los cuatro vientos. Ante el umbral del peligro no siento temor funciona precisamente porque no intenta escoger una sola versión de Villano Antillano. Y es el título perfecto, porque no se percibe el miedo en ningún momento del álbum: lo mata la confianza. Sin pedir permiso y sin intentar encajar en una sola etiqueta, está la artista provocadora, la rapera, la perreadora, la persona vulnerable, la que se ríe, la que desea, la que se cabrea y la que también tiene miedo. Todas caben en el mismo disco. Y el disco acaba demostrando que no se trata de no temer a nada, sino de avanzar más fuerte teniéndolo delante.
Track favorito: entre2AGUAS.
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