¿A cuántos de los que han logrado cumplir sus sueños les hemos escuchado decir que volverían a los primeros días en los que todo era ilusión y en vez de estadios eran salas de fiesta con cuatro locos? Ver tu nombre en un cartel de Razzmatazz ya es un sueño para un chaval de Berga que se mudó a Barcelona dispuesto a aprovechar todas las oportunidades que le vengan. Puede que pensemos que lo grande está por venir, ya que la sensación es que esto irá a más y de momento solo ha conquistado la pequeña de las tres salas, pero lo que uno se lleva dentro son las emociones fuertes. Y esta jaula de grillos nos da que Ultralone la va a recordar durante mucho tiempo.
Tocar en Razzmatazz 3 en tus inicios es algo que casi seguro no se olvida jamás. Especialmente si propones algo de caos. El hecho de ser la más pequeña de las tres, lejos de ser un inconveniente, la convierte en uno de los espacios más dados a la locura de la ciudad. Las vistas desde el escenario son lo siguiente: una marabunta de fans saltando en un espacio reducido, gritándole las canciones a la oreja del de delante y abriendo huecos que, por lo juntos que ves los cuerpos, parecen imposibles de abrir. Es el sitio, es el momentum y es el público de esta ciudad. Como decimos, seguro que dará más conciertos y que lo de esta noche será solo el principio de algo más grande, pero este bolo lo das una vez en la vida y hay que disfrutarlo. “Barna, esteu locus”; Ultralone, tienes razón.
El directo no ha tenido muchas sorpresas a nivel de show: estaban él, esuOk pinchando los temas y unos visuales de fondo (el set típico, vaya). Pero teníamos curiosidad por verle, descubrir cómo es su puesta en escena y su energía, porque su imagen es un tanto misteriosa, pero en persona siempre cuesta más ocultarse. Mantiene su misterio con un gorro que casi llega a cubrirle los ojos, da la sensación de que no le gusta exponerse y él mismo nos lo confirma en un punto del concierto, que es más bien tímido. Pese a ello, cuando empiezan a sonar las instrumentales, hay algo en él que cambia, de repente se lo cree y se crece, no le da miedo dar la cara y alimentarse de la intensidad del público. La música le transforma. Incluso a medida que pasan las canciones, le vemos tener salidas graciosas, pero aun con todo, no puede ocultar estar flipando por dentro.
Dentro de que el concierto ha tenido que pasar por tocar Farmàcia de guàrdia, también ha cantado un poco de todo lo que ha sacado hasta el momento e incluso nos ha dejado un par de sorpresas de lo que nos adelantó será su próximo trabajo, Síndrome de l’impostor
Últimamente se está hablando de si los pogos en este tipo de conciertos suelen ser excesivos y, a mi juicio, sí lo son, pero en este caso el público era tan joven que lo más normal es que hubiera un desmadre, y así ha sido, pogo sí y pogo también. Sobre el escenario han pasado tres invitados, Yung Mare, Xico Palma y Lil jlayy. La única que ha faltado, Mushka, ha sido baja por lesión, pero igualmente Putuguiri ha sido una de las más aclamadas.
Aunque la guinda del pastel ha sido una imagen curiosa para alguien nuevo en su música: todo el mundo botando y cantando Toni Cruanyes Freestyle con la cara del presentador de TV3 en la pantalla presenciando el acontecimiento. Esto debería salir en el TN vespre, como mínimo. Así ha cerrado una noche que recordará, al menos estos próximos días, y si tiramos a lo largo, lo mismo la recuerda de viejo.
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