Nacida en Ciudad de México, hija de madre sueca y padre mexicano,
Sofia Monroy creció en Luleå, a un paso del círculo polar ártico, y hace tres años volvió a la ciudad donde nació para reencontrarse con una parte de sí misma que aún no sabía cómo expresar. Su pop nace de ese choque: la melancolía nórdica frente al dramatismo sin pudor que le enseñó México, lo frío y lo cálido sin necesidad de escoger bando. Ahora prepara
WO[E]MAN, su segundo álbum, que llega el 6 de noviembre. Un disco sobre la identidad, el género y la distancia entre quiénes somos y quiénes creen los demás que somos.
¿Qué puedes contarnos de tus orígenes?
Nací en Ciudad de México, de madre sueca y padre mexicano, pero crecí en el norte de Suecia, en una ciudad llamada Luleå, muy cerca del círculo polar ártico. Creo que desde pequeña viví un poco entre dos mundos, aunque no fuera algo que entendiera del todo en ese momento. Mi padre falleció cuando yo era niña, así que también hay una parte de mi identidad mexicana que he tenido que reconstruir a través de los años, de mi familia y de mi propia relación con el país. Hace tres años decidí volver a México y apostar por mi carrera aquí. Siento que, de alguna manera, estoy conociendo una parte de mí que siempre estuvo ahí, pero que todavía no sabía cómo expresar.
Habitualmente cantas en español. ¿Cuál es la parte de ti en la que encuentras esa conexión con Suecia? ¿En qué crees que se plasma musicalmente?
Creo que Suecia está muy presente en mi manera de construir la música, incluso cuando canto en español. Hay una cierta melancolía, una atención a los detalles y una búsqueda de espacios dentro de las canciones que relaciono mucho con la música con la que crecí. Al mismo tiempo, México me ha enseñado a abrazar el exceso, el dramatismo y las emociones sin tener que contenerlas tanto.
Me gusta jugar con esos contrastes: lo maximalista y lo minimalista, lo frío y lo cálido. No siento que tenga que elegir una de las dos culturas para definir mi sonido. Precisamente, lo interesante para mí es ese choque entre ambas y todo lo que nace de él.
¿Cómo ha servido de precedente tu reciente actuación en Londres para motivarte en tu nuevo álbum, y qué podemos esperar en él?
Tocar en Londres, en SXSW, fue una experiencia que me hizo pensar mucho en hacia dónde quiero llevar mi proyecto y en cómo quiero presentarme al mundo. Cada vez me interesa más construir un universo artístico que no dependa únicamente de la música, sino que también se exprese a través de lo visual, las letras y la manera de contar historias.
Mi segundo álbum se llama WO[E]MAN y sale el 6 de noviembre. Es un disco que explora la identidad y la perspectiva: quiénes somos, cómo nos vemos y cómo cambia esa imagen cuando nos miramos a través de los ojos de otra persona. También cuestiona las ideas que tenemos sobre el género y los papeles que aprendemos a interpretar.
Musicalmente, sigo explorando el pop desde un lugar muy personal, jugando con contrastes y con diferentes formas de expresión. Es un disco que me ha permitido hacerme preguntas que todavía no tengo del todo resueltas, y creo que eso también forma parte de su esencia.
Se te ha criticado por salir en ropa interior a cantar, pero sin embargo, esto también es un acto de liberación. ¿Cómo se está moldeando tu identidad a medida que creces cada vez más como artista?
Creo que todavía estamos muy acostumbrados a mirar el cuerpo de una mujer y decidir qué significa antes de escuchar lo que tiene que decir. Me parece interesante que una misma imagen pueda interpretarse de tantas maneras diferentes, porque dice mucho de la persona que está mirando y de las ideas que proyecta sobre ella.
Para mí, no se trata de demostrar que soy libre por salir en ropa interior, ni de convertirlo necesariamente en una declaración política. Es una decisión estética y artística que también puede tener un significado, pero no creo que tenga que justificar cada decisión sobre mi cuerpo.
A medida que crezco como artista, me interesa cada vez menos intentar controlar cómo me interpreta todo el mundo. Estoy aprendiendo a aceptar que las personas pueden tener una imagen de mí que no coincida con la que yo tengo de mí misma. Y creo que esa tensión entre quién eres, quién creen los demás que eres y quién esperan que seas es una de las cosas que más me interesa explorar en mi música, ahorita, en mi nuevo álbum.
¿Qué tal te sentiste haciendo el opening para Zayn? ¿Eras directioner cuando fuiste pequeña?
¡Fue una locura! Abrir para Zayn en Ciudad de México fue una experiencia muy especial. Crecí escuchando a One Direction, así que hay algo bastante surrealista en pasar de escuchar esa música en tu habitación a estar en el mismo escenario que uno de sus integrantes. Además mi primer concierto fue de One Direction, talk about full circle moment! Es de esas cosas que mi yo adolescente probablemente no se habría creído.
Además, el público de Zayn me recibió con brazos abiertos y con mucho amor, fue una experiencia muy muy especial.
¿Qué es lo próximo de Sofia Monroy?
Lo más inmediato es el lanzamiento de mi segundo álbum, WO[E]MAN, el 6 de noviembre, junto con un cortometraje. Es un proyecto al que le he dedicado muchísimo tiempo y energía y amor, así que estoy muy emocionada por compartir eso con el mundo.
También quiero seguir llevando mi música a otros lugares y encontrar nuevas maneras de presentar mi universo artístico. Siento que estoy en un momento en el que tengo muchas preguntas, muchas ganas de experimentar y cada vez menos interés en encajar en una sola categoría. Me gustaría que el proyecto siguiera creciendo sin perder esa parte personal que hace que todo tenga sentido para mí.