Hasta al mejor covereador le llega su tributo. La historia de la banda Molotov está plagada de grandes hitos musicales. Prueba de ello es este álbum y su insuperable inspiración para generar covers así como para producirlos ellos mismos. Muchas veces, los músicos versionan o coverean sus propias melodías para hacerlas más actuales y/o para adaptarlas a la madurez de su estilo o a la merma de sus habilidades vocales.
El primer cover que conocimos de Molotov formó parte de un tributo a Queen y es del mismo año que su disco debut ¿Dónde jugarán las niñas?, título que se burla de Maná y cuya portada fue censurada en las tiendas de discos de la época.
Ese cover ya nos mostraba un estilo impecable pero original. Rap, Soda y Bohemias es una rapsodia alterna, salida del universo alterno de Molotov y en la que aprendimos que un cover no se hace con respeto sino con pasión. De ahí que su propio álbum de covers del 2004 se llame Con todo respeto. Sus covers aunque respetuosos no son correctos, no se quedan con lo que el artista original hizo de su obra, sino que se atreven a adaptar la música a su estilo y a recrear la letra con base en lo que a ellos les place cantar. A sus 31 añitos de edad, Molotov no merece sólo respeto sino un homenaje digno que los represente insertados en la actualidad de la música global.
Se merecen un homenaje digno pero que sea una respuesta a su estilo y que ultraje las canciones del mismo modo que ellos lo hicieron. Es así como en agosto aparece el primer sencillo del álbum tributo u homenaje a Molotov, Somos Frijoleros.
El primer chingadazo que recibimos del disco es justamente “Frijolero” enaltecido por la famosa rapera Snow Tha Product, de ascendencia chicana que no latina porque nadie aquí habla latín y alguien que se caracteriza por entrarle a todo con un toque de Midas y una fama innegable; la siempre ganadora Belinda.
Aunque Frijolero respeta la letra a cabalidad, lo que revela un buen marketing para posicionar el primer sencillo, ubica la famosa canción un paso en el futuro de su predecesora, que sonaba a corrido. Hoy ese corrido ha sido tumbado por las damas que interpretan de manera brillante, Beli con su acento gringo haciendo que lo fuera de lugar de su tono contraste con lo que está rapeando, acompañada de la bien encanchada en el género rapero Snow, elevando su colaboración con un cover estilo Molotov que no puede pasar desapercibido; no lo digo yo, casi cinco millones de reproducciones lo confirman.
Este proyecto es sin duda un testamento de nuestros tiempos, así como Molotov retrata la pesadilla vívida y recurrente del cambio de siglo, Somos Frijoleros es el puente hacia el salto cuántico que representan los últimos 29 años desde que la banda irrumpió con su primera placa aunque ya llevaba años rockeando.
Cualquier oído detecta los ritmos con los que en el tributo se actualizan las rolas pero, ¿quién hubiera imaginado a finales del siglo XX que Molotov iba a sonar en voces femeninas cuando, desde la primera portada y sus letras, siempre fue un grupo considerado misógino y homofóbico?
Es una de las feats más deliciosas en Somos Frijoleros, las participaciones de las damas son el botón de muestra de que los tiempos han cambiado, ¿son mejores estos tiempos? No creo, pero para nuestra fortuna la música hecha por mujeres está más presente que nunca y no me refiero a baladas lacrimógenas ni a rolas de despecho.
Muchas de las más delicadas pero combativas voces más presentes en el paisaje musical actual están presentes en Somos Frijoleros. Ya mencionamos a Belinda y a Snow Tha Product, pero están las virtuosas Cachirula y EMJAY, además de la súper vanguardista Malcriada por mencionar algunas. Una versión que suena exquisita porque tiene una mujer al frente es Rastaman- Dita, con la Cachirula haciéndola suya literal y figurativamente. ¿Quién tocaba la original?
Y nada de lo magnífico de este producto es gratuito porque se necesitaba un productor legendario para lograr algo así de complejo, en este caso el líder es Toy Selectah, que, si eres melómano de verdad y mexicano sin que haya otra, escuchaste la maravilla que fue Control Machete que lo fue en gran medida gracias a este señor, que después se volvió un productor que trabajó con Gustavo Cerati y cuya prolífica carrera nos conduce a la maravilla que suena ahora mismo gracias al Bluetooth, tecnología que no existía cuando escuchamos a Molotov por vez primera en las fiestas de la universidad.
Ya que hablamos de la producción y por falta de espacio para diseccionar merecidamente cada canción de este álbum, otra actualización del software que se hizo de las rolas tiene que ver con los ritmos más que con los géneros. No dejamos atrás las influencias de Molotov como Cake, Beastie Boys y Fun Lovin’ Criminals por citar tres pero de verdad que tenemos nuevas y fabulosas versiones 1000.0 del hip hop rockero original de los temas.
Tenemos reguetón, corridos tumbados, cumbia, hip hop, urbano, ¡blues! y hasta 8bit. Nos encanta porque confronta a quienes defienden la virtud de las versiones originales; cuando escuchas Somos Frijoleros, tus neuronas entran en shock: ¿me gusta Molotov porque viví en esa época o me gusta porque es música y toda la música bien hecha me gusta? En este caso es la segunda porque no puedes versionar a Molotov y ser respetuoso como ya quedó claro más arriba. Con todo respeto había que hacer versiones que emputaran a los Molotov y a los chavos rucos quedados en los noventa.
Otro acierto que salta al oído es que, sin importar los ritmos, siempre tenemos los riffs de Tito Fuentes para guiarnos en esta experiencia extracorporal que es Somos Frijoleros.
En este mismo tenor llegamos a lo más exquisito: las letras, las que se quedan como están se agradecen pero, así como Molotov no respetó en sus covers letra alguna, estas versiones tienen fantásticas actualizaciones de los temas en las que se manda a sentar a lo viejo para platicarnos de la industria musical en los tiempos de las redes sociales como en la fabulosa versión de Here We Kum de Doony Graff, Ezya y Toy Selectah o en Hit Me de Víctor Mendivil, Lefty Gunplay e Ivana. Los letristas trapperos tomaron el espíritu más profundo de las letras y las volvieron a cantar mezclando las ideas de los Molotov con la actualidad de las barras.
En este sentido la renovación a la suscripción de los covers que hizo Molotov a los de Somos Frijoleros tiene igual letras fantásticas que modernizan las originales como en el caso del cover del cover de Amateur, que Molotov agravió tomándola de Falco y que Kevis & Maykyy y la EMJAY transforman en una de las mejores letras que vas a escuchar acá.
Quiero agradecer a quien tuvo la magnífica idea de sacar de su sarcófago con una imagen de la virgen morena a Alex Lora para ponerlo a rapear a ritmo de blues con el fenómeno de Billy F. Gibbons (googléalo) en la guitarra. Apreciamos volver a escuchar a la leyenda de Avándaro puteando nuevamente respetando la letra original pero creando un clásico instantáneo que eleva a este disco (ahora sí disco) como para escucharlo en un vinilo bien rayado. Esta versión es el mejor ejemplo de cómo conviven las épocas en la música igual, blues, rap, y la nada grata mención de personajes horribles como Luis de Llano. Más aquí y ahora no es posible.
Canción favorita: Frijolero.