Estar lejos de casa, para alguien que anhela lo que fueron su adolescencia o su pasado, se convierte en ‘algo raro’. Una carga de nostalgia que acaba siendo una mochila cuando estás de fiesta y no sabes qué haces ahí. Ese sentimiento se puede trasladar a muchas situaciones de la vida: la historia con un ex, la mala relación con un familiar, o el inconformismo con uno mismo. A veces, como dice Saramalacara en esta entrevista, nos echamos la culpa solo para fustigarnos. Mataderos es el nombre del barrio de Buenos Aires de la artista, pero también es un álbum con el que todos compartimos alguna de las sensaciones que aborda.
El nuevo disco de la cantante ha dado un vuelco a su carrera, pero no significa que sea una nueva Sara. Productores de la talla de Lucian, Lukrative o F1lthy la han acompañado en el proceso para crear este proyecto de diecisiete canciones. “Es completamente trap”, dice ella. No tiene ni una sola colaboración: “Era un diario íntimo donde iba a tener que invitar a un amigo a escribir una página”. Para ella esto puede sonar un tanto egocéntrico pero no todo en la industria musical es como parece; de eso habla en Mataderos. “Después de un álbum completamente sola, se vienen feats gordos”, comenta.
Su relación con España es perfecta, y dice que es la industria con la que mejor se lleva. Tiene en el corazón a amigos como Rojuu, con quien ya tiene varias colaboraciones. Ha visitado varias veces nuestro país pero quedan muchas más, sobre todo para acercar a las salas españolas su barrio natal. Porque, aunque el suelo se sienta como Tierra con cristal, “estoy en el baile, vamos a bailar”.
Vuelve Saramalacara y su universo neogótico, pero ahora de la mano de Interscope Records. Un momento muy importante para ti. ¿Cómo te encuentras en esta nueva etapa?
Para cualquiera que fue independiente, cuando llega el momento de tomar esa decisión es grande. Es la típica cosa que anhelas cuando no la tenés y cuando la tenés no la disfrutás, digamos. Pero bueno, no se entiende muy bien dónde entra el sello en el proyecto. Al principio no estaba muy convencida de hacerlo porque estaba temerosa de perder libertades. Pero tengo charlas con amigos cantantes y es como que si a vos te ofrecen una cantidad de plata por algo, es porque ellos saben que van a hacer más con eso o por lo menos están apostando a eso. Aunque no fue el caso, ellos lo único que me dijeron fue: queremos que tu equipo siga trabajando como funciona ahora, que hagas lo que estás haciendo ahora y no queremos cambiar nada.
Este nuevo trayecto va de la mano de un nuevo disco y lleva el nombre de tu barrio, Mataderos. ¿Qué le debes a tu lugar para que sea el título de un proyecto tan importante para ti?
Es medio terapia esto, lo estoy pensando mientras me lo preguntas. Es raro porque es la primera vez que lo hablo con un medio fuera de Argentina. Es loco de explicar por qué le debo todo. Siento que lo que engloba todo, donde viví con mi mamá y mi hermano toda mi vida. Cuando empecé a hacer música, cuando empezó mi carrera, seguía viviendo ahí. Todo fue como volver para atrás.
Mataderos es un barrio un poco desconocido en Buenos Aires, en Argentina en general. Entiendo que si no estás en Buenos Aires directamente no conocés sus barrios, pero incluso dentro de la capital ni siquiera se conoce. En España, por ejemplo, hacéis el chiste de que Teruel no existe, pues en Buenos Aires a muchos barrios que están en los suburbios de la ciudad no se les toma en cuenta. Cuando viví en Catalunya durante un tiempo estuve en L'Hospitalet y me recordó mucho a Mataderos: casas bajas, tranquilidad, mucha variedad de personas, etc.
Mataderos es un barrio un poco desconocido en Buenos Aires, en Argentina en general. Entiendo que si no estás en Buenos Aires directamente no conocés sus barrios, pero incluso dentro de la capital ni siquiera se conoce. En España, por ejemplo, hacéis el chiste de que Teruel no existe, pues en Buenos Aires a muchos barrios que están en los suburbios de la ciudad no se les toma en cuenta. Cuando viví en Catalunya durante un tiempo estuve en L'Hospitalet y me recordó mucho a Mataderos: casas bajas, tranquilidad, mucha variedad de personas, etc.
¿Sientes que hay una correlación entre el nombre del álbum y que todos los productores sean de lugares lejanos a tu país?
Sí, es como trazar una línea de kilómetros y kilómetros de cultura en un mismo proyecto. A ver, cultura muchas veces se malinterpreta, parece que yo voy a salir ahí con unas empanadas y una pelota de fútbol y tipo, ¡ah, dale, Argentina! Pero hay otra cultura muy de nicho que la compartimos todos a través de internet. Mucho de la comunidad otaku, más gamer, nerd, del cine, de lo que viene siendo el trap. Entonces es algo que si yo hubiera ignorado y a mi disco le hubiera puesto Unicornios, nunca hubiera saltado el tema de conversación, ¿me entendés?
Estaba muy nostálgica. Entonces es como que cumplís un sueño por más micro que sea y después estás el resto del tiempo tratando de replicar esa sensación. Cuando te vas haciendo mayor y sigues teniendo esos sueños, cada vez que los cumples te da menos satisfacción porque estás perdiendo la ilusión. Es lo que nos pasa con el amor, nos vamos enamorando cada vez menos de las personas. Nunca volverá a ser como ese primer amor. A mí Estados Unidos siempre me dio igual, o sea, siempre quería Europa, el continente europeo. Siento que su cultura, arquitectura, su historia, el cristianismo, ¡WOW!
Estaba muy nostálgica. Entonces es como que cumplís un sueño por más micro que sea y después estás el resto del tiempo tratando de replicar esa sensación. Cuando te vas haciendo mayor y sigues teniendo esos sueños, cada vez que los cumples te da menos satisfacción porque estás perdiendo la ilusión. Es lo que nos pasa con el amor, nos vamos enamorando cada vez menos de las personas. Nunca volverá a ser como ese primer amor. A mí Estados Unidos siempre me dio igual, o sea, siempre quería Europa, el continente europeo. Siento que su cultura, arquitectura, su historia, el cristianismo, ¡WOW!
“Es mucho más fácil sentir amor por otras personas que por uno mismo porque no las conocés tanto y las puedes idealizar, puedes permitirte amar mucho más.”
Lo que hablamos de la correlación es porque la mayoría de los productores que te ayudaron son estadounidenses y personas muy importantes en la industria. ¿Cómo ha sido trabajar con gente como F1lthy, Dylan Brady o Aaron Shadrow?
Esta situación de irse para Los Ángeles a grabar el disco era surrealista. Toda la vida vengo diciendo que Yung Lean y Playboy Carti son mis padres y el resultado de que yo escuchase sus canciones es lo que a mí me nace hacer después. Pero en esa ecuación entra también Hatsune Miku de repente, que es mi parte más otaku de la infancia pero que nunca se fue.
Lo que me tranquilizó también es que la conexión con los producers no fue íntegra de Interscope. Hubo algo que me sorprendió muchísimo, que de alguna manera mi música había estado en el radar de estas personas. Me pasó mucho con Lucian, por ejemplo, o con Lukrative, que estuvieron muy presentes en Whole Lotta Red de Carti, se me pasó directamente por mi cabeza y me automaticé en hacer música. Dejé el fanatismo en lo superficial. Esto era más como tipo, tener acá a esta persona, quiero aprovecharla, quiero nutrirme de esto y quiero que esa persona también se lleve algo de nosotros. La conexión fue tremenda porque era charlar sobre estas cosas constantemente, no era solamente sentarnos a hacer una canción, era tener estas charlas todo el tiempo.
Lo que me tranquilizó también es que la conexión con los producers no fue íntegra de Interscope. Hubo algo que me sorprendió muchísimo, que de alguna manera mi música había estado en el radar de estas personas. Me pasó mucho con Lucian, por ejemplo, o con Lukrative, que estuvieron muy presentes en Whole Lotta Red de Carti, se me pasó directamente por mi cabeza y me automaticé en hacer música. Dejé el fanatismo en lo superficial. Esto era más como tipo, tener acá a esta persona, quiero aprovecharla, quiero nutrirme de esto y quiero que esa persona también se lleve algo de nosotros. La conexión fue tremenda porque era charlar sobre estas cosas constantemente, no era solamente sentarnos a hacer una canción, era tener estas charlas todo el tiempo.
Tienes muchos productores pero no hay colaboraciones en el disco. ¿Esto significa que hay un siguiente proyecto que sí tenga colaboraciones?
Sí, obvio. Es algo que mientras hacía el disco yo misma decía que si tanto me iba a amar que no voy a poner ni una persona a colaborar. La parte de los feats la estaban cumpliendo los productores. Al final sentí que era tan personal que nadie estaba a la altura, nadie podía meterse en semejante proyecto así. Era un diario íntimo donde iba a invitar a un amigo a escribir una página. Dentro de lo que es el proyecto, es todo un poco egocéntrico y en algún momento hubo cierta preocupación por cómo se viera eso, pero la verdad es que es mi disco, me chupa un huevo.
También te digo, creo que por hacer trap y por ser mujer ya directamente hay un montón de gente que no quiere colaborar con vos. En cambio, en el rap y en el trap son todos hombres horribles y todos se piensan que son los mejores y no colaboran con una mujer. Colaboran todos entre ellos, se están chupando la pija entre ellos. Entonces es como que, salgan de una vez de este closet que se hicieron de rapero porque se aman.
Pero bueno, habiendo sacado este disco ahora, sí, totalmente, le diste en el clavo, ahora lo que quiero hacer es featurings. En Chile tengo una canción tremenda con… es que no quiero decir con quién. Hay pocas opciones. Chile mínimo dos, después con gente de España también tengo muchas ganas y de Estados Unidos, también. Tenemos que ver cuál sería la mejor manera de soltar todo eso, pero definitivamente después de un álbum completamente sola se vienen feats y se vienen gordos.
También te digo, creo que por hacer trap y por ser mujer ya directamente hay un montón de gente que no quiere colaborar con vos. En cambio, en el rap y en el trap son todos hombres horribles y todos se piensan que son los mejores y no colaboran con una mujer. Colaboran todos entre ellos, se están chupando la pija entre ellos. Entonces es como que, salgan de una vez de este closet que se hicieron de rapero porque se aman.
Pero bueno, habiendo sacado este disco ahora, sí, totalmente, le diste en el clavo, ahora lo que quiero hacer es featurings. En Chile tengo una canción tremenda con… es que no quiero decir con quién. Hay pocas opciones. Chile mínimo dos, después con gente de España también tengo muchas ganas y de Estados Unidos, también. Tenemos que ver cuál sería la mejor manera de soltar todo eso, pero definitivamente después de un álbum completamente sola se vienen feats y se vienen gordos.
El proyecto consiste en diecisiete tracks. Empezaste sacando como singles Creo que nos podemos ir y Despacio. ¿Sentías que iban a ayudar a que la gente entendiera el proyecto desde el principio?
Cuando esas canciones se hicieron, la mitad del disco no existía aún. Despacio fue el primer tema que hice con Lucian, que era un beat que ya tenía hecho en parte con Lukrative. De la nada oí ese beat y dije, lo grabo ya de ya. Y así fue. La mayoría de los temas fueron, no te digo que one take, pero casi. Creo que nos podemos ir fue criminal, fueron dos o tres tomas todo el tema y ya. El trabajo de voces posterior de Creo que nos podemos ir es casi nulo, lo grabamos ese día y fue tipo, che, esto está. Ese día me sonrió la creatividad, la lírica en general.
El tema que más tratas es tu visión sobre el amor. Desde Cosas malas, que abre el disco, ya lo vemos. ¿Cuánto está presente el amor cuando te sientas a escribir?
Está muy presente, soy una chica muy sensible, escorpiana, y siento que el amor es un tema ancla. A lo mejor suena raro pero mi personalidad es bastante baddie, no es tan romántica, pero no baddie como lo vemos en La Zowi o Metrika sino de otra manera. Odio decirlo pero es un poco masculina también, a veces me siento un fuckboy. Es como el típico chico lastimado que después está con gente para llenar el vacío. Siento que estoy bastante en ese momento de mi vida y que tengo muchos problemas en cuanto al amor en otros sectores, en cuanto a la familia, en cuanto al amor por la vida, el amor por uno mismo.
Es mucho más fácil sentir amor por otras personas que por uno mismo porque no las conocés tanto y las puedes idealizar, puedes permitirte amar mucho más. Yo veo que el amor que tengo hacia mí misma es más bien hacia mi trabajo.
Es mucho más fácil sentir amor por otras personas que por uno mismo porque no las conocés tanto y las puedes idealizar, puedes permitirte amar mucho más. Yo veo que el amor que tengo hacia mí misma es más bien hacia mi trabajo.
¿Qué significado crees que tiene el amor dentro de tus canciones?
El amor en mis canciones está más enfocado hacia algo existencial. Casi siempre cuando nombro a alguien es más aplicable hacia un ex, un padre, un examigo. Trato mucho el desamor, cuando aparece está enlazado a la traición: sobre lo que uno pensaba que iba a hacer de una manera y no fue, cuando se ausenta una figura muy importante en tu vida, cuando no cumple las expectativas que vos le diste.
Va a sonar super egocéntrico pero muchas veces también es hacia mí, o sea, es conmigo. Obviamente que estoy proyectando hacia un chico que no me cuidó y ahí pueden ir por dos lados, un exnovio o mi papá, ¡Freud! La mayoría de veces, cuando resignifico esa letra, termina siendo sobre mí, es como que digo que a una chica le dejaron llorando pero la culpable es ella por haber confiado en él.
Va a sonar super egocéntrico pero muchas veces también es hacia mí, o sea, es conmigo. Obviamente que estoy proyectando hacia un chico que no me cuidó y ahí pueden ir por dos lados, un exnovio o mi papá, ¡Freud! La mayoría de veces, cuando resignifico esa letra, termina siendo sobre mí, es como que digo que a una chica le dejaron llorando pero la culpable es ella por haber confiado en él.
También cantas sobre cómo te sientes con el ambiente que te rodea. En MTD Dreams dices: “Cuando termine el party no quiero a nadie”. ¿Ese círculo llega a sobreestimular tanto que a veces necesitas estar sola?
Sí, es terrible. Es una cosa muy extraña, no sé cómo será para la gente que es aún más conocida, pero para mí en general es una locura. Tenés la mirada de un montón de personas posada en vos, por eso uno se aísla mucho. Tengo mi círculo de amigos y con eso me basta. A veces me siento sola aunque luego me doy cuenta que mis planes a lo mejor no encajan con todo el mundo. Entonces, salvo que sea una cosa que tengo que ir sí o sí, por compromiso, pero cuando vas a un boliche o a una fiesta, es como que estoy ahí y digo, ¿qué estoy buscando acá?, ¿qué es lo que busco?
En Señal de Dios también hablas de esto pero desde otro punto: “En el escenario yo sé dónde estoy”. ¿Sientes el directo como un safe place?
Sí. Total. Como vos decías, la otra barra habla de la industria, de lo que me pasa en ella. Comunicarse con un montón de gente, en Instagram, lo que sería hablar con mi público, me cuesta mucho. Siento que eso me expondría mucho, tendría muchas fallas, muchos puntos débiles donde después me podrían atacar. Siento mucha desconfianza en ese sentido, y en el vivo es donde más plena estoy porque no tengo que hablar yo, habla la música. Estoy cantando mis letras, lo que escribí, no hay margen de error para que me sienta incómoda.
Luego llega Tierra con cristal, donde también hablas de lo que es el ambiente que te rodea. ¿Ves a lo que rodea la industria como caminar sobre un suelo frágil y doloroso?
La entendiste muy bien, caminar por mi barrio donde hay tierra y algún cristal, y de repente el ambiente de ahora también vuelve a ser lo mismo, pisar cristales. Uno tiene esa idea de que como trabajamos de lo mismo y estamos en lo mismo, lo más lógico sería llevarse bien y compartir, pero es todo lo contrario, hay mucha hipocresía y muchísima competencia. Un día te aman y un día te odian, están cuando les conviene y cuando no, no. Pasa lo mismo con las personas con las que trabajas, aparecen por el momento, que te aman por el segundo. O sea, es muy frágil ese suelo. Es difícil de caminar pero al fin y al cabo estoy en el baile, vamos a bailar.
A veces el éxito confunde y agobia; hay personas que lo llevan genial y otras que no tanto. En Despacio, dices: “Estoy creciendo pero es raro”. ¿Por qué lo es?
Es como que hay distintas etapas en la vida, ¿viste? Mi terapeuta dice mucho que cuando ganás algo, perdés algo. Hay mucho sacrificio. La vida se resume en hacer sacrificios, que para mí tiene que ver con esto de crecer. Hay distintas maneras de crecer, puedes interpretarlo como crecer de una chica pasando de su adolescencia a su adultez, o lo puedes interpretar como una chica pasando del under al mainstream. Todo ese tipo de crecimiento es raro porque tenés que abandonar ciertas cosas para darle la bienvenida a otras. Despegarse de las cosas es muy difícil. Es como si tuvieras algo que te está agarrando y vos por sacártelo pierdes un poco de piel.
Justo hablaste de la piel. Mi favorita de todo el álbum es Tenemos piel.
¿Sabés que es mi favorita de ahora también?
Me encantaría saber a qué te refieres cuando dices, “A veces, baby, siento que tenemos piel.”
A veces siento que es como un ‘pero’. Podés tener piel con la persona más tóxica del universo, que te quiere asesinar, pero tenés piel igual y es increíble y se besan increíble, pero es la peor persona del mundo. Entonces, es como que el tener piel se puede tener con cualquier persona.
Se apoderó de ti la nostalgia. La primera y la última canción parecen hablar de la misma situación: “yo nunca quise dejarte” y “quisiera ir a buscarte”. ¿Sientes que con la música calmas ese exceso de nostalgia?
Sí, total, de alguna manera lo estoy diciendo. ¿Cuántas personas tenemos en nuestra vida a las que quieres dejar y después quieres ir a buscar? Me pasa mucho que sé que algo me hace mal y debo que renunciar a eso, pero después me ataca la nostalgia y vuelvo a repensar situaciones de otra manera y quiero volver a buscarlo. A veces quiero decirle adiós a un montón de versiones mías. Fue una versión mía autodestructiva que yo no quería, pero después hay otros momentos de mi vida donde digo, ¿dónde está ella?, I need her again.
“En el vivo es donde más plena estoy porque no tengo que hablar yo, habla la música.”
¿Cómo te sientes con la industria urbana aquí en España? Tienes grandes amigos como Rojuu y has visitado festivales importantes como el Riverland.
Con España me siento muy bien. De todas las industrias que conozco, con la que mejor me llevo es con la española, es innegable. Me pasa algo raro, siento que en la industria argentina tengo muchísimos amigos del corazón y de entendernos, de las situaciones vividas, etc., pero no tanto en cuanto a lo musical. Hay algo en el oído español que es más freak. En Argentina, obvio, también con la secta, pero no era una mayoría. Cuando voy a Barcelona o a Madrid y estoy caminando por la calle, veo muchísimas personas que se visten como yo o que se ponen lo que yo me pondría y lamentablemente acá en Buenos Aires no me pasa tanto.
España te quiere muchísimo. ¿Llegará Mataderos a pisar España?
Eso cien por cien va a suceder. Estamos trabajando en lo que va a ser el show. Lo demás está todo hecho y ahora lo que toca es llevarlo al lenguaje del escenario y de la música en vivo, que es donde más segura me siento. Me siento muy tranquila al ir para allá y llevarlo. Confío en que ellos van a poner todo para entender el lore por más de que sea una piva de un país de ‘la loma del orto’.
Hay mucha gente que no puede ir hasta allá pero tienen ganas de poder conocer tu mundo. Muchas gracias, Sara.
Va a ir, va a ir Mataderos para allá. Así es. Muchas gracias, Aram, de verdad.

