Vienen de una Revolá que lo ha puesto todo patas arriba, de un disco debut que ha funcionado como onda expansiva de una resistencia rural que ha impactado en media España. Sanguijuelas del Guadiana no son sino unos cuantos veinteañeros de La Siberia Extremeña dispuestos a cantar cosas que todos pensamos y nadie era capaz de decir en voz alta. O, al menos, no desde el plató de La Revuelta. Nominados en varias categorías de los MIN, pregoneros del Carnaval de Badajoz, dignos regentes de su propio kiosko en Casas de Don Pedro, Carlos, Juan, Víctor y los demás avanzan un 2026 brillante, a punto de empezar el segundo round de su gira de presentación con Verbena en vena. Y esto no ha hecho más que empezar.
Llegan puntuales, cada uno desde alguna habitación propia de sus respectivas casas. Carlos y Víctor son los primeros en aparecer en pantalla, Juan se une poco después. Llaman la atención: zarcillos cuelgan de sus orejas, lucen prendas más o menos oscuras y alguna que otra rasta asoma desde la nuca del más calavera de los tres, en apariencia. Ordenados, se van pasando las preguntas unos a otros y se muestran honestos al responderlas. Son tres chavales ahí sentados, cuesta imaginarlos tocando en unos meses en el Teatro Romano de Mérida o en una Riviera sin entradas durante tres días seguidos. Y ahí están. Ni rastro de las ínfulas de otros artistas como ellos. Puede que tablas no les sobren, pero tampoco les hacen falta. Con lo jaribe que están ahora.
¡Hola, chicos! Viernes, cinco de la tarde, hora complicada para una videollamada. ¿Dónde y cómo os pillo?
Juan: Aquí, cada uno en su casa.
Estáis a punto de empezar una nueva gira. ¿Cómo os encontráis?
Carlos: Con ganas de entrar a la gira y llevar a cabo lo que hemos preparado y pensado para esta ocasión. Con ganas de coger el verano porque tenemos mucha ilusión por ir a bastantes sitios que tenemos, a algún festival, a algún pueblo y de seguir recorriendo España.
Despedíais el año con más de cien conciertos. En un par de semanas arranca el segundo round con Verbena en vena y el cartel no para de engordar. Ya mismo vais a tener que subirlo en formato galería para que quepan todas las fechas, ¡es bastante heavy!
Carlos: Ciento cinco, vaya.
Juan: Tampoco hace mucho que hemos sacado el disco, entonces sigue siendo la gira de presentación y creemos que una primera gira de una banda es lo mejor que puede hacer. Estamos muy agradecidos. Seguimos ahí, en ese camino de tocar en todos los sitios que nos dejen.
Como dice Juan, vuestro primer disco, Revolá, no ha cumplido aún el año y ya os ha dado tiempo de recorrer muchos de los festivales y rincones más grandes de España. ¿Alguno que recordéis con especial ilusión?
Víctor: Yo creo que coincidiremos los tres en que uno de ellos es el de la Plaza del Trigo, en el Sonorama Ribera, y más con la compañía que nos llevamos allí entre la charanga: Antonio, Celia Romero y demás. Es uno de los que más cariño le tenemos. Otro en el que vamos a coincidir es el de la presentación del disco en el pueblo, que, obviamente, presentar allí el disco el día de la romería, fue muy especial.
Revolá explora el proceso de regresar al pueblo. A casa, en definitiva. En Spotify, este proceso aparece desglosado por tres capítulos, Jaribe, El Barrunte y De vuelta a casa. ¿Cómo decidisteis hacer esta diferenciación?
Carlos: Las partes están ordenadas cronológicamente, como los pasos que hemos ido viviendo nosotros, por así decirlo. El Jaribe representa la infancia y los veranos en el pueblo; El Barrunte, cuando ves que tu círculo se va reduciendo porque la gente se va yendo a la ciudad, y el tercero ya es cuando te tienes que ir y todos los domingos toca ir de vuelta a la capital. Es el proceso que se hace aquí, el que hacen todos los jóvenes cuando te tienes que ir a estudiar o a trabajar porque no te queda otra. Todo ese círculo lo cierra la Revolá, que es lo que tú estabas diciendo de esa vuelta a casa. El hacerlo todo desde el pueblo. Es lo que cierra el círculo del disco.
En esa canción que cierra y da nombre al álbum, cantáis algo muy concreto y muy breve pero que muy pocas veces se ha cantado con tanta puntería, que es eso de: “To’ los domingos de vuelta a las capitales / Suerte la tuya de poder vivir ‘onde naces”. ¿Vosotros estuvisteis mucho tiempo fuera de vuestras casas hasta que se tomó la decisión de regresar?
Víctor: Estuvimos unos cuantos años. En mi caso, que fue estudiar, me tocó irme más cerca, estuve en Cáceres. Pero Juan y Carlos sí que estuvieron en Madrid y echaron, no sé, que te digan ellos, a lo mejor cuatro o cinco años, por lo menos, por ahí. Como dices tú, es un concepto muy concreto pero muy global porque lo entiende todo el mundo.
En general, el disco está plagado de letras muy buenas. Por eso, Carlos, me llamó especialmente la atención que confesaras en una entrevista en El País que no habías leído un libro en tu vida. ¿Cómo es eso?
Carlos: Una bronca de mi madre me cayó ahí, macho.
(Risas) ¡Tu madre te echó la bronca! ¿Pero cómo puede ser que luego escribas esas barbaridades?
Carlos: No sé, nunca me ha atrapado leer, nunca me ha enganchado. Soy más de escuchar muchísima música, puedo estar el día entero, ponerme discos sin parar. Ahora, como lee todo el mundo y tiene que ser así, pues... pero bueno, tampoco está mal decir que no me he leído un libro nunca.
Claro que no, si lo dijo María Pombo. En cualquier caso, vosotros no sois mucho de seguir la corriente, porque lo habitual cuando un grupo despega es mudarse con todo a la gran ciudad: Madrid, Barcelona. En vuestro caso fue completamente a la inversa. Resulta esperanzador que haya pasado así y no de otro modo. ¿Creéis que esto ha podido remover algo ahí fuera?
Carlos: ¿En la gente, te refieres?
Sí, en la gente, en la industria, en los artistas que buscan la manera de despegar. ¿Sentís que ha habido un cambio de mentalidad?
Carlos: Nos alegraría bastante si por lo menos la gente se lo puede plantear lo hiciera. Desarrollar lo suyo desde su pueblo, o, bueno, donde haya nacido, donde quiera, y que no tenga que ser obligado a irse a las grandes ciudades. Nos hemos dado cuenta que desde aquí también podemos llegar a todo el mundo y que, además, también creíamos que tenía más sentido hacerlo desde aquí.
¿Desarrollar un proyecto de futuro en el pueblo entraba en vuestros planes?
Víctor: Yo iba por otro lado. Siempre nos hemos juntado, desde bien chiquininos, a tocar, pero más por hobby. Cuando fuimos más adolescentes, sí que lo hacíamos en serio pero nunca acabábamos de echarlo a andar. Luego yo, por ejemplo, me fui a estudiar y decía: hombre, si sale esto, de puta madre, porque es lo que has querido toda la vida. Pero siempre tenía ahí la otra opción, siendo más ‘realista’, porque por otra parte pensaba, es difícil, ojalá que sí, pero yo me voy por otro lado. Carlos, por ejemplo, tiene una historia distinta porque escogió otro camino y sí que se veía más en la música.
Carlos: Sí. A ver, aunque uno a lo mejor lo haya tenido siempre más presente o no, sí que hubo un momento de dejarlo todo. Dijimos, este año lo dejamos absolutamente todo y probamos suerte en la música. No de intentarlo, sino de dedicar las veinticuatro horas del día a la música. La suerte está ahí pero también nosotros ese año lo dejamos todo a un lado y nos pusimos cien por cien con esto, y se notó muchísimo.
Víctor: Claro, aunque cada uno estaba en su movida, separados, sí que cuando vimos el momento dijimos: o nos tiramos a la piscina ahora o a saber cuándo se va a dar esta posibilidad, si es que se vuelve a dar. Y como dice Carlos, ahí decidimos los tres irnos al pueblo y poner la carne en el asador, a ver qué pasaba.
¿Qué estudiasteis vosotros?
Carlos: Yo, Sonido y Producción musical.
Juan: Yo, Producción Audiovisual.
Víctor: Yo hice ADE.
¿ADE? Madre mía, la última carrera que me esperaba que dijeras, Víctor.
Víctor: ¡Yo también (risas)!
Carlos: ¡Alguien tiene que llevar las cuentas!
Volviendo a la gira, hace unos días revelabais vuestro último concierto en Extremadura. Nada más y nada menos que en el Teatro Romano de Mérida. Se dice pronto.
Carlos: Sí, sí, sí.
En el anuncio de redes sociales, decís que allí visteis vuestro primer concierto. Teniendo en cuenta vuestra admiración y la canción que acompaña al post... imagino que os referís a Robe.
Juan: Sí. No lo queríamos poner tan, tan claro, pero sí, era por eso.
¿Ese primer concierto juntos fue con Robe o Extremoduro?
Carlos: Era Robe, su primera gira, cuando tocó la primera vez en el Teatro Romano.
¿Qué se os pasa por la cabeza al veros en ese mismo lugar?
Carlos: Son cosas que chocan. No sé vosotros, pero a mí me hace pensar en todo lo que está pasando. Cuando llegan momentos así, que te has imaginado tantas veces y ves que van a pasar, te hace tomar conciencia de todo.
Juan: Sí, y además impone bastante, tanto el sitio como eso, el hecho de decir, pues yo hace cuatro o cinco años estaba aquí viendo un concierto flipando, alucinando y ahora lo voy a estar dando yo.
Otro teatro en el que os veremos este año es el de la Axerquía, con motivo del 45° Festival de la Guitarra de Córdoba. En ese mismo escenario actuó también Robe hace un par de veranos agotando todas las localidades.
Juan: Fíjate, no sabía yo que había tocado en la Axerquía.
La verdad es que el cartel de Verbena en vena es de lo más ecléctico. Teatros emblemáticos, tres Rivieras, en las que ya habéis hecho sold out, grandes festivales, pero también otros muy pequeños, e incluso tocáis en la Fiesta de la Primavera de Hinojosa del Duque (Córdoba), un pueblo muy cerquita del mío.
Carlos: Ah, mira, pues ese va a estar muy bien. Ahí además estrenamos la escenografía.
¡¿Sí?! No me lo puedo perder entonces.
Carlos: Sí, allí en Hinojosa.
Con vuestra música pasa igual. En los temas mezcláis de todo: electrónica, rock, jotas, incluso un poco de flamenco, por eso resulta complicado encasillaros en un género. En ese sentido, vuestro sonido lo han llegado a comparar con el de La Plazuela.
Víctor: Sí, a nosotros nos ha llegado obviamente eso, que yo creo que es entendible de primeras, porque La Plazuela hacen música también pensando en sus raíces y demás. Nosotros por esa parte también, pero en cuanto indagas un poco y escuchas, ves que ellos tiran más por el flamenco y nosotros somos más del rock.
Carlos: Claro, sí. Hay influencia y cosas que pueden ser parecidas, como dice Víctor, pero luego es verdad que unos beben más del flamenco y otros del rock de raíz, sobre todo de nuestra tierra.
¿De dónde sale esa amalgama de sonidos? ¿Quiénes ha sido vuestros referentes para la elaboración de Revolá?
Juan: Nuestros referentes no los hemos cogido como tal, de decir, venga, vamos a hacer los temas como estos de… Sino que han ido llegando de la música que teníamos en nuestra cabeza, de lo que hemos escuchado siempre. A lo mejor nos daba por Extremoduro, por Marea, o Los Delinqüentes. Ha sido la música que nos ha acompañado siempre, era lo que sentíamos.
¿Cuál diríais que es la clave diferencial para que Sanguijuelas haya conectado tan fuerte?
Víctor: Esto lo dice Carlos un montón de veces, que es hacer las cosas porque lo sientes de verdad y no por querer parecerte al resto o seguir una moda. Igual que nos fuimos al pueblo porque tenía más sentido para nosotros en lugar de quedarnos en Madrid porque entre comillas... Bueno, entre comillas no, hay más posibilidad de llegar a más gente. Es eso, hacerlo de un modo que tenga sentido para ti.
Carlos: Sí, siempre que hemos intentado mirar a lo grande, a lo universal, nos hemos dado cuenta de que, al final, esas cosas pequeñas y cotidianas de las que hablamos son más universales incluso que intentar hablar de algo todavía más universal. Esas cosas que pasan diariamente, en este caso a los chavales jóvenes que viven en un pueblo y que se tienen que ir fuera, y pueden llegar a más número de personas porque pasa de verdad. Aunque sea algo contando como una historia personal, se puede sentir identificado todo el mundo. Es algo que ocurre no solo de ahora, sino de muchísimos años atrás, cuando también se tenían que ir de los pueblos, y será algo que seguirá pasando.
La cuenta Viento de Pueblo compartía este verano un vídeo con vosotros a orillas de la playa de Los Calicantos. En él, Juan hablaba de la importancia de soñar cuando se es joven y de atraer vuestros objetivos. ¿Recordáis el momento exacto en el que el grupo dejó de ser ‘una cosa entre colegas’ y se convirtió en un proyecto real? En el que dijisteis: vale, esto ya no es un sueño, es nuestro trabajo?
Juan: La verdad es que yo no tengo un momento concreto en el que pensara eso. Nos hemos ido metiendo poco a poco: lo dejamos todo y nos pusimos a hacer el disco, empezar una cosa y otra y venga, un concierto. Sin darte cuenta, casi todo eso se convierte en no solo tu trabajo, sino en tu forma de vida. En tu todo, básicamente.
Carlos: Cuando te tiras muchísimo tiempo pensando en ‘el sueño’, cuando pasa de verdad y estás aquí, no eres tan consciente de que estás viviendo eso que soñabas tanto. De repente te das cuenta de que te ha cambiado la vida y estás viviendo una vida que te encanta, aunque estés trabajando mucho. De eso sí te das cuenta, de que a lo mejor no tienes las obligaciones que sentías antes de hacer cosas que no te gustaban. Ahora estás haciendo todo el rato cosas que te gustan.
Sobre esto, da la sensación de que sois muy cuidadosos con el contenido que subís a redes, que traspasa lo musical. Por ejemplo, el reel que publicasteis en la apertura de vuestro kiosko, en vuestro pueblo. Prácticamente era un corto documental.
Juan: Sí, desde que empezamos a hacer publicaciones más a menudo siempre nos ha gustado hacer algún vídeo para que sea más ameno y currarnos un poquino eso, los vídeos, los posts, para que tenga un poquino de cosas.
Víctor: Claro, que no sea todo carteles. Porque si no te aburres.
¿Cómo nace la idea de montar un kiosko en vuestro pueblo?
Víctor: Pues eso digo yo (risas). Mucha gente pedía camisetas y lo decíamos de cachondeo, al final vamos a poner una tienda aquí para que no nos lo digáis más. Y ya dijimos: acho, ¿y si la ponemos? La verdad que también necesitábamos un almacén y un local y pensamos, pues vamos a ir preparándolo. Estamos muy contentos.
Carlos: Sí, lo de la tienda lo queremos ver como un proyecto más a futuro, a modo de espacio para que también se aproveche para bandas de aquí de Extremadura que a lo mejor no puedan vender sus discos. Estamos en un proceso de intentar usar la tienda no solo para nosotros, sino para la gente que quiera hacer algo con ella.
¿Y cómo acogieron los vecinos del pueblo la tienda?
Carlos: ¡Boh! Se lió una zapatiesta el día de la inauguración.
¡Tú verás! Ya mismo pone el Ayuntamiento oficialmente una calle con vuestro nombre.
Juan: ¡Una calleja, una calleja!
¿Para los chavales de pueblos como Casas de Don Pedro resulta fácil soñar a lo grande?
Carlos: Soñar yo creo que sí, que luego ese sueño se frustre la mayoría de veces también es posible, pero yo creo que soñar no te lo impide el pueblo.
Sin embargo, desde bien pequeños se nos mentaliza a tener que irnos fuera en un futuro para estudiar o trabajar.
Carlos: Claro, te refieres a que ya te están educando a irte.
Exacto. Socialmente, de algún modo, se te empuja para desarrollar tu vida fuera del pueblo.
Carlos: Sí, en nuestro caso, tú sueñas mil cosas pero en ese sueño tienes claro que debes irte del pueblo para poder lograrlo. A lo mejor eso alguien de una ciudad no lo tiene en su cabeza cuando de crío sueña con ser algo.
Vosotros nunca habéis romantizado el pueblo. Siempre exponéis tanto las bondades que os ofrece como los aspectos negativos. Más de una vez habéis dicho que en verano, por ejemplo, os morís del asco allí. ¿Qué cambiaríais para que se invirtieran los roles? ¿Para que la gente soñara hacia el pueblo y no hacia fuera?
Juan: Pues lo que decíamos antes, que por lo menos se planteen si de verdad se puede hacer desde su pueblo y no se vea obligado a irse a la ciudad. Mientras lo pueda desarrollar allí, pues guay.
Víctor: También hay que darle más posibilidades a los chavales que están en el pueblo, que desde pequeños ya se les están diciendo que se tienen que ir cuando lleguen a cierta edad. Que haya más cosas en los pueblos para que piensen en quedarse.
Carlos: Sí. También hay que pensar que hay cosas que nunca va a haber en un pueblo, como la universidad, por ejemplo. Inevitablemente habrá que salir y así seguirá, pero no hay que verlo como un ‘me voy del pueblo, tengo que hacer mi vida fuera y no volver nunca’, sino como una manera de buscar las herramientas fuera y llevártelas al pueblo para hacer lo que tú quieras desde allí.
Seréis pregoneros del Carnaval de Badajoz.
Juan: ¡Así es!
¿Cómo recibisteis la noticia y qué significó esto para vosotros?
Juan: ¡Hombre! Impacta de primeras. Nos hicieron la propuesta y ¡hostia! la verdad es que nos quedamos flipando, pero dijimos: venga, vamos para allá, hombre, claro que sí.
¿Sois muy carnavaleros?
Víctor: Lo justo, ¿no?
Carlos: De disfraz, no, porque acordamos el disfraz siempre los quince minutillos antes de salir de casa. Este año vamos por el mismo camino. 
¿No tenéis aún disfraz para este año?
Juan: Si tienes alguna idea, aconséjanos algo, a ver si…
Víctor: Habrá que pensar en algo porque…
Decidme vuestra colaboración soñada.
Juan: Yo creo que siempre lo hemos dicho que Robe y Estopa.
Con Estopa, si le tiráis, os dirían que sí. Me cuadra.
Juan: Ojalá. Hemos tenido la suerte de estar con ellos un par de veces y son unos chavales de oro, así que se puede intentar.
¡Es verdad! Habéis sido teloneros de La Raíz y de Estopa. ¿Qué tal esta experiencia con dos grupos con esas trayectorias?
Víctor: Con Estopa hemos coincidido un par de veces, estuvimos la primera allí en Barcelona, luego en Madrid, coincidimos en el Río Babel y muy bien. Con La Raíz también fuimos teloneros en Málaga y genial. La gente nos trata bien, se portan, y aunque la gente los vea muy lejos, son normales y para echar una cerveza falta lo justo. Y para sacar un tema, si se animan, pues también ¿no? (Risas).
No será casualidad que la familia de Estopa sea extremeña (risas).
Víctor: ¡Claro!
Juan: ¡Vaya!
En vuestro pueblo, según habéis comentado en alguna ocasión, la religión está muy presente, y también en Revolá señaláis ese imaginario. Algo que me llamó especialmente la atención fue que mi pueblo y el vuestro comparten patrona: La Virgen de los Remedios, a la que, creo, hacéis referencia en 100 amapolas.
Carlos: ¡Vaya! Sí, aquí en el pueblo, lo sabrás tú también, desde pequeño vas a misa. Siempre lo decimos: estamos bautizados, hemos hecho la comunión, la confirmación… lo tenemos todo.
En las ciudades no es tan habitual.
Juan: Si tus abuelos y tus padres son creyentes, te van a inculcar eso. Valores cristianos, en este caso, pero en las ciudades se dará también aunque no se vea tanto. También hay más mezcla.
Carlos: Claro. Yo creo que no solo con la religión sino con todo, aquí se mantienen más las tradiciones que en las ciudades. No sé muy bien por qué, pero quizá el estilo de vida hace que se sigan manteniendo esas tradiciones y esas cosas que siempre han estado ahí.
Con el paso del tiempo también nacen tradiciones diferentes. La de ir a los conciertos de los Sanguijuelas en familia podría ser una muy buena, porque en vuestro público hay tanto niños de seis años como padres de cuarenta y cinco o abuelos de ochenta.
Carlos: Sí, ojalá. Nosotros no nos habíamos parado a pensarlo, pero te das cuenta de que el mensaje no es solo para la gente joven. Para la gente que escucha Revolá y se fue hace no sé cuántos años a vivir fuera, como el abuelo de Víctor, que se tuvo que ir al Norte, el mensaje es el mismo. Se siente igual para una persona de setenta que de dieciocho.
Me salía el otro día en TikTok un vídeo de una niña superpequeña en un programa de Canal Extremadura adivinando una canción vuestra.
Juan: ¡Sí, lo vi en directo! Lo tenía puesto mi padre y reconocí la canción.
El boom de este año ha sido muy loco. ¿En algún momento os habéis sentido presionados?
Víctor: No, yo creo que no. Obviamente no lo ves venir, y menos con un primer disco que no lleva ni un año. Pero nosotros, como seguimos aquí en nuestro pueblo, no lo notas prácticamente. Estamos encantados con la acogida de toda la gente y seguimos intentando llevar la vida que hemos llevado siempre, y con la música hasta que dure.
Si este proyecto no hubiera funcionado, ¿dónde estaríais ahora?
Carlos: Buena pregunta. A saber.
Víctor: En el pueblo yo no estaría seguramente. Estaría en Cáceres o me hubiera ido a otro lado. Porque aquí es difícil, o te vas al campo o teletrabajas. Si pudiese teletrabajar, igual sí que me hubiese venido.
¿Sentís que había sed de referentes extremeños últimamente?
Carlos: Había sed de referentes que hiciesen el proyecto desde Extremadura. Sí hemos tenido referentes que se tuvieron que ir fuera siendo extremeños, pero en su día se tuvieron que ir porque aquí no podían desarrollarlo. Eran de Extremadura, pero a lo mejor el proyecto no tenía la sede aquí.
¿Creéis que era necesario el surgimiento de un grupo con sede aquí?
Víctor: Bueno, necesario a lo mejor no, pero creo que es importante que se vea esta otra cara de la moneda. Sin ir más lejos, el Robe y toda su banda eran músicos extremeños y muchos se preguntaban de dónde habían salido. Como contaban en el programa este de Ángel Carmona: “Si es que estaban en Extremadura, lo que no se les veía tanto porque no estaban en Madrid”.
¿Qué es para vosotros el éxito?
Carlos: Vivir de esto como estamos haciendo y no tener que preocuparnos por otra cosa que, a lo mejor, no nos gusta.
Juan: Sí, tener la suerte de ganarte la vida haciendo lo que te gusta y no tener ninguna preocupación más que hacer las cosas bien y ya está.
Víctor: Sí, eso. Es poder hacer lo que te gusta, para mí eso ya es un éxito y, además, con amigos de toda la vida con los que he soñado siempre. Es un éxito rotundo.
Sanguijuelas-del-Guadiana_3.jpg