El indie está más vivo que nunca y así lo demuestra San Tosielo con su nuevo disco, Vida es una, un proyecto que cierra etapas, y mira de frente al futuro. Un álbum pensado tanto para quienes quieren divertirse como para quienes necesitan desahogarse.
Vida es una es vuestro segundo álbum tras Siento tanto. Veo muchas ganas de estar mejor, de saltar al siguiente capítulo, ¿qué temas centrales o sensaciones queríais explorar y cómo ha cambiado vuestro proceso creativo respecto al anterior trabajo?
Después de Siento tanto, vivimos probablemente el peor año de nuestras vidas. Este segundo álbum refleja tanto las ganas de pasar página como la nostalgia por los tiempos que hemos dejado atrás, como si estuviéramos indecisos entre mirar hacia atrás o hacia delante, pero deseando salir del momento presente.
Canciones como Good Old Days desprenden una nostalgia muy marcada, como si hubiera un diálogo continuo entre pasado y presente. ¿Cómo se traduce este sentimiento en la narrativa del disco?
Good Old Days fue la primera canción que compusimos para este disco y abrió el camino narrativo que seguimos. Nos inspiramos en un discurso del último capítulo de la serie The Office, que habla de lo difícil que es darnos cuenta de que estamos viviendo momentos que luego echaremos de menos. Justo ahí nos encontrábamos cuando empezamos el disco: extrañando momentos pasados. Por suerte, hemos ido recuperando muchas cosas y estamos aprendiendo a vivir y apreciar los momentos mientras suceden.
En Soy un avión, hay una imagen muy potente de volar para huir de lo cotidiano. ¿Qué significa para vosotros esa metáfora en el contexto de Vida es una, y cómo creéis que conecta con la idea de disfrutar la vida pese a todo?
Escribimos Soy un avión con varios amigos buscando formas de expresar la sensación de estar creciendo y de vivir emociones muy intensas, como cuando te habla alguien que te gusta. Frases como “un avión partiendo el cielo” o “un Peugeot picando 200” captan esa euforia. Al mismo tiempo, nos gusta que las canciones tengan espacio para interpretaciones; no siempre explicamos todo al detalle y disfrutamos viendo los significados que cada persona les da.
En Claro que sé vivir sin ti, el título parece afirmar independencia emocional, pero sabemos que las letras de San Tosielo ocultan dobles sentidos entre lo que se dice y lo que realmente se siente. ¿Cómo jugáis con esa tensión entre autonomía y vulnerabilidad en esta canción y en el disco en general?
Jugamos mucho con los dobles sentidos porque así somos en la vida real. Cuando no estamos seguros entre dos opciones, solemos explorar ambas. En Claro que sé vivir sin ti afirmamos que “sé vivir sin ti” pero desde un punto de vista dependiente y poco convencido. Es un poco como decir: es broma, pero si quieres, no lo es.
Visto que vuestro proyecto nace de redes sociales y colaboraciones como con Toldos Verdes o Cruz Cafuné, ¿cómo ha influido esta interacción digital en vuestras composiciones y en la forma de conectar con el público?
Las redes están muy presentes. Nos gustaría depender menos de lo digital, pero hasta ahora nos han servido para comunicar todo, conectar con otros artistas e incluso crear música. De hecho, empezamos el proyecto estando uno en Tenerife y el otro en Holanda.
Mucha gente comenta que vuestro sonido remite a bandas como Her’s o incluso Mac DeMarco. ¿Qué conexión sentís con la escena indie o qué referentes sentís que os han marcado?
Esos proyectos fueron referentes cuando creamos el nuestro y se nota especialmente en nuestras primeras canciones. Ahora estamos en otro momento musical pero seguimos mirando hacia fuera de España y, últimamente, también hacia atrás en el tiempo.
Personalmente, creo que el indie en España ha tenido un auge notable desde el 2020, especialmente con propuestas que mezclan lo emotivo y lo bailable. ¿Cómo veis la evolución de la escena y qué papel creéis que os toca jugar dentro de ella?
Nuestro objetivo es hacer la música que nos gustaría escuchar en español, llevando referencias anglosajonas a nuestro país. Creemos que la escena evolucionará hacia sonidos más clásicos y orgánicos y queremos formar parte de ese proceso.
¿Hubo momentos en los que al trabajar Vida es una sentíais que os estaba llevando hacia territorios inesperados? ¿Algún momento en el que pensasteis: esto no es lo que pensábamos al empezar?
Sí, completamente. A nivel sonoro, el disco fue evolucionando a medida que lo trabajábamos. Surgieron nuevas temáticas, y descubrir música y artistas nuevos nos inspiraba a integrar elementos distintos a lo que ya teníamos. Por eso el disco cambió tanto durante el proceso, incluyendo también aspectos visuales y la forma de comunicarlo, incluso en el título.
“Nos gustaría depender menos de lo digital, pero hasta ahora las redes nos han servido para comunicar todo, conectar con otros artistas e incluso crear música.”
Mucha música indie tiende a la introspección y el minimalismo, pero en vuestro caso hay ritmo, energía y hooks potentes. ¿Cuál es vuestra filosofía al combinar letras íntimas con sonidos tan dinámicos?
Nuestra filosofía es hacer música que nos gusta y hablar de lo que sentimos. Nos atraen los sonidos enérgicos, pero también somos nostálgicos y melancólicos. En lugar de luchar contra eso, lo abrazamos e intentamos integrarlo con la energía del sonido.
Por último, próximamente tenéis varios conciertos planeados, ¿cómo imagináis la experiencia de llevar este nuevo disco al directo? ¿Hay alguna canción de Vida es una que creáis que va a ser ‘esa que cambie todo’ cuando suene en vivo y por qué?
Tenemos muchas ganas de tocar el disco en directo y de descubrir cuál será esa canción que ‘cambie todo’ porque a menudo es el público quien lo decide. Nos sorprende casi siempre ver cuáles se convierten en favoritas. Nosotros ponemos todo de nuestra parte para que el show sea especial, superando los conciertos anteriores en calidad y magnitud, y dejando claro al público que vida es una.


