Poncelam vuelve a la escena en uno de los momentos más conscientes de su carrera con su nuevo EP, Zenit. Tanto la portada como las cinco canciones que lo componen buscan transmitir calma, naciendo desde la escucha interna y un proceso creativo muy trabajado y autoproducido. Lejos de la necesidad de demostrar o sobreproducir, la artista no busca el éxito ni el reconocimiento externo, sino estar en paz consigo misma, mirando siempre hacia dentro. Con colaboraciones orgánicas, definiéndose cada vez más como artista y con una visión de futuro clara, Zenit se convierte en un statement de madurez y equilibrio dentro de su carrera.
Si tuvieras que describirte en tres palabras, ¿cuáles serían?
Intuitiva, pura y perseverante.
Acabas de publicar nuevo EP, Zenit, un proyecto que además produces tú misma. ¿Qué retos has tenido al compaginar esto con la composición de las canciones?
La producción es algo que desde hace muchos años para mí va ligada al momento de componer. Quizá el mayor reto ha sido aprender a escucharme y saber cuándo parar. He tenido que confiar más en mi intuición y aceptar que no todo tiene que estar sobreproducido para funcionar, a veces lo más sencillo es lo más honesto.
En No certificada partías de temáticas muy claras. En este nuevo EP, ¿qué ideas o emociones querías explorar? ¿Crees que has conseguido transmitirlas?
En Zenit me conectaba con la idea del proceso, de ese camino en el que empiezas con claridad, te pierdes, te decepcionas y al final llegas a un punto de calma. Más que querer explorarlas, simplemente estaba en un momento en el que me sentía así y creo que implícitamente se nota, aunque no me interesaba demasiado que las letras hablaran de nada espiritual.
El disco cuenta con colaboraciones de artistas como Albany, 3dnan y B10. ¿Cómo surgieron?
Con Albany fue muy orgánico: descubrió un vídeo en TikTok del live de No certificada, empezamos a hablar y le envié algunos beats. Me dijo que le apetecía cantar juntas y todo fluyó muy rápido. Grabamos en Madrid y fue muy especial para mí. Con B10 fue curioso porque yo llevaba todo el año escuchándolo y ya tenía la demo del tema hecha antes de que habláramos. Sentía que tenía que ser con él y, justo cuando se puso en contacto conmigo, todo encajó. Lo grabamos en los estudios de Korner Collective. Con 3dnan ya había una conexión previa, también a través de T-Cun y por ser los dos de Barcelona. Le mandé la demo y se subió al tema inmediatamente. Fue todo muy natural.
¿Con quién más te gustaría colaborar en el futuro?
Hay muchos artistas que me inspiran, como Lia Kali, Eladio Carrión, y quizá también me gustaría ir al estudio con artistas de Francia, ya que me gusta mucho la escena del urbano de allí.
La portada del EP la ha hecho la fotógrafa Natalia Cornudella. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué buscabas transmitir visualmente?
Buscábamos algo muy limpio y natural. Zenit significa calma y claridad, así que la imagen tenía que ir en esa línea. Con Natalia conectamos porque entendió muy rápido lo que queríamos transmitir con la portada. Yo ya admiraba su trabajo y la verdad que ahora incluso más.
Zenit es una palabra poco habitual y muy ligada a la espiritualidad. ¿Qué significa para ti?
Para mí el zenit es ese punto en el que todo se ordena después del caos. No tiene que ver con el éxito ni con el reconocimiento externo, sino con estar en paz contigo misma. Es un lugar al que no se llega desde fuera, sino hacia dentro.
¿Te consideras una persona espiritual?
Sí, pero de una forma muy íntima. No desde lo místico, sino desde la reflexión y la escucha interna. La música es una de las formas en las que más conecto con eso.
Empezaste en la música desde muy pequeña y más tarde te formaste en el Conservatori del Liceu. ¿Qué te ha aportado esa formación?
Me ha dado herramientas pero sobre todo criterio. Saber por qué haces algo y no solo cómo hacerlo. A partir de ahí, he podido romper normas con más conciencia. Aunque lo cierto es que yo siempre había tenido una conexión especial con hacer mis canciones y con la música, mucho antes de estudiar, y para mí eso es lo realmente importante.
“He tenido que confiar más en mi intuición y aceptar que no todo tiene que estar sobreproducido para funcionar, a veces lo más sencillo es lo más honesto.”
Han pasado casi siete años desde tu primer single, Cicatrices. ¿Cómo dirías que ha evolucionado tu música?
Ahora soy mucho más honesta conmigo misma. Antes tenía más necesidad de demostrar, de probar cosas. Hoy entiendo mejor quién soy, qué quiero contar y cómo quiero sonar.
Has experimentado con distintos géneros. ¿Hay algún otro estilo que quieras explorar?
Me interesa seguir profundizando más que cambiar de rumbo. Creo que todos los géneros que quería tocar ya los he explorado y ahora quiero crear mi propio sonido.
Has participado durante varios años en Batalla de Promesas. ¿Cómo influyó esa experiencia en tu desarrollo musical?
Creo que BDP fue mi primera experiencia en una ‘escena’. Yo venía de hacer canciones desde mi habitación sin pretensiones, enseñándolas a cuatro amigos y cantando en algún recital de la escuela, y allí entendí qué era mostrar lo que hacías, que la gente pudiera opinar y, sobre todo, la exposición.
Presentaste No certificada en directo en Madrid y Barcelona. ¿Estás pensando en hacer otro concierto pronto?
Sí, el directo es una parte muy importante del proyecto. Estamos preparando nuevos formatos que encajen con esta nueva etapa y con lo que transmite Zenit.
Para terminar, ¿cómo te imaginas dentro de la escena musical de aquí a cinco años?
Me imagino con un proyecto sólido, fiel a sí mismo y con recorrido. Si dentro de cinco años sigo haciendo música con sentido y conectando de verdad con la gente, sentiré que he hecho bien las cosas.

