La nostalgia suele ser un terreno peligroso: o te cansas de hablar de ella o caes en la trampa del recurso estético. Sin embargo, en
COM HO FÈIEM ABANS,
Poggioli utiliza el recuerdo no como un refugio melancólico donde esconderse, sino como un motor de aceleración para entender su presente. El artista del Baix Montseny entrega un trabajo de trece cortes que no solo culmina una obsesión creativa cocinada desde la adolescencia, sino que se posiciona como una rotunda celebración de la amistad y el estado de gracia de la nueva escena catalana.
Producido junto a Galgo Lento y Marc Gelabert, el álbum es un ejercicio de arquitectura sonora. Poggioli transita con soltura por las costuras del pop, el rap y ese indie contemporáneo donde los sintes envolventes y los ritmos pausados se cruzan con estribillos diseñados para sonar masivos. Lejos de ser un collage dislocado de géneros, el disco funciona como una novela de formación articulada en canciones. A través de su tracklist se cartografían los altibajos emocionales de cualquier veinteañero: las grietas en la autoestima, los picos de euforia, las dudas vocacionales, el amor atolondrado y el inevitable miedo al paso del tiempo.
El verdadero pilar conceptual sobre el que se sostiene el proyecto es su indiscutible filosofía comunitaria. En una industria que empuja al artista hacia el individualismo y la hiperproductividad solitaria, Poggioli opta por abrir las puertas del estudio y montar una celebración compartida. Las alianzas con figuras clave de la escena como Xicu, Lluc, Rodi Li!, Meri Prata, Miks on the Mic y el propio Galgo Lento no funcionan como meros reclamos para las plataformas de streaming, sino que cada voz que entra en el disco suma un matiz generacional, reforzando la idea de que la música cobra sentido cuando es colectiva.
COM HO FÈIEM ABANS brilla porque consigue equilibrar la ambición de sonar grande con la calidez de lo que está hecho en casa, entre amigos y sin prisas. Mirar atrás para recordarte quién eras es, muchas veces, la única forma de no perderte en el camino. Poggioli firma aquí el proyecto más maduro y luminoso de su carrera: un disco que dialoga con su pasado, se abraza a su presente y, por encima de todo, nos recuerda lo revolucionario que sigue siendo reunirse a hacer música simplemente por el placer de sentirse vivos.
Track favorito: Xecs, con Lluc.