La artista María Bueno, mejor conocida como Pezones Revueltos, traslada esa actitud a sus cuadros: rostros de mujeres fusionados con la moda, llenos de color y alegría. Ahora presenta en la Galería Olga Julián de Zaragoza la exposición Casa revuelta, que se puede visitar hasta el 28 de marzo. En esta muestra individual, centrada en la pintura, María aborda una herida generacional: el acceso a la vivienda, la subida del coste de la vida y la precariedad estructural. La artista deja de representar el hogar como un espacio seguro para convertirlo en símbolo de crisis. Hablamos con ella sobre ello, sus inicios, sus mantras y su obra.
Supongo que esto te lo habrán preguntado mucho, pero, ¿de dónde viene el nombre de Pezones Revueltos?
Necesitaba distinguirme y quería un nombre que fuera divertido y, a la vez, reivindicativo. Por eso elegí una parte del cuerpo femenino que está continuamente censurada. Es curioso ver cómo a mucha gente le cuesta simplemente decirlo en voz alta.
Desde luego, es original y reivindicativo. Con el paso de los años, ¿sientes que te sigue representando a ti y a tu obra?
Creo que ya lo he normalizado mucho, forma parte de la obra.
Empezaste compartiendo tus dibujos en redes sociales en 2016. ¿Cómo ha cambiado tu mirada y tu forma de crear desde entonces?
Nunca me hubiera imaginado que esos dibujos escaneados podrían terminar siendo cuadros de gran formato en una galería de arte. Han cambiado muchísimo y yo con ellos, hemos crecido a la vez.
Naciste en Zaragoza y ahora vives en Madrid. ¿Sientes que ambas ciudades han inspirado tu obra?
Sí, totalmente. Madrid es esa vida soñada, moda, eventos, sueños que se cumplen y color. Zaragoza es refugio para cuando no me encuentro bien; oscuridad y tranquilidad.

Si tuvieras que definir tu universo artístico en tres pilares fundamentales, ¿cuáles serían?
Moda, color y feminismo.
Ahora presentas Casa revuelta, tu primera exposición individual en Zaragoza. ¿Qué significa este momento para ti?
No es la primera exposición individual, pero sí la primera en una galería de arte yo sola. Para mí es un gran paso, siento que estoy donde siempre quise, con un pie dentro del arte contemporáneo. Me siento bien con la palabra artista.
Abordas un tema generacional específico: la dificultad del acceso a la vivienda y la subida del coste de vida. ¿Por qué has decidido tratar esta problemática?
Porque es la herida de mi generación y quise construir mi primera casa dentro del arte contemporáneo, un lugar donde todo el mundo se sintiera acogido, incluida yo.
De los treinta cuadros expuestos, ¿hay alguna pieza a la que le tengas un cariño especial?
Sí, un cuadro que se llama Jóvenes caracoles. Creo que es la primera pieza que dio sentido a toda la exposición.
“Siento que estoy donde siempre quise, con un pie dentro del arte contemporáneo. Me siento bien con la palabra artista.”
Si tuvieras que escoger una sensación concreta para que sintiera el público al acabar de ver la exposición, ¿cuál sería?
Esperanza y alegría. Me gusta abordar siempre así cualquier problema de la vida, y creo que en esta exposición eso se refleja muy bien.
En tu obra conviven la pintura y la moda. ¿Cómo dialogan estos dos lenguajes en tus obras?
Nunca he sabido elegir solo una, es algo que hago de forma totalmente inconsciente de siempre.
Siempre has querido que las mujeres se vean reflejadas en tus obras. ¿Qué significa para ti ser mujer hoy?
Para mí hoy ser mujer significa ocupar espacios y tomar decisiones sin pedir permiso.
Además de la pintura, publicaste Paso de ser una princesa: Manual de supervivencia para divas, un libro con un mensaje empoderador dirigido a las mujeres. ¿Qué motivación personal o artística te llevó a escribirlo?
Fue mi primer proyecto hace diez años con la editorial Lunwerg. Me propusieron dibujar y escribir un libro sobre lo que yo quisiera, me pareció un sueño y con veinte años, supongo que hice el libro que necesitaba leer. Estaba descubriendo qué era ser mujer.

Has dicho que te aburren las vidas serias y que es importante mantener viva a nuestra niña interior. ¿Qué haces tú para mantenerla viva y presente?
Para mantener viva a esa niña interior, recurro muchas veces a los pensamientos que tenía, a los sueños que quería cumplir y a la vida que imaginaba. Me pregunto constantemente si mi yo de hace veinte años estaría orgullosa de las decisiones que tomo hoy. Intento vivir como si todo fuera un juego, una película.
Durante mucho tiempo has repetido el mantra ‘nada es tan grave’ como una manera de darle demasiada importancia a las cosas. ¿Lo sigues aplicando? ¿O tienes uno nuevo?
¡Siempre tengo uno nuevo (risas)! No tengas miedo de comenzar de nuevo, puede que te guste más tu nueva vida.
En 2020 recibiste un encargo de Gucci, que significó un gran paso en tu carrera profesional. ¿Cómo surgió esa colaboración y cómo impactó en tu carrera?
¡Fue la primera vez que trabajé como artista para una marca y me di cuenta de que era lo que quería hacer! Fue divertidísimo y lo sigue siendo. Trabajar con marcas me sigue manteniendo activa, cada día es un reto nuevo.
Antes de despedirnos, ¿estás trabajando en algún futuro proyecto?
¡Sí! En septiembre comencé a ir a clases de corte y confección. Tengo varios proyectos enfocados en moda este 2026, pero, ¡no quiero desvelar nada aún!




