Fresco, genuino e inconfundible, Paulo Londra, El León, ha vuelto. El argentino ha conseguido trascender fronteras y generaciones sin perder su identidad, construyendo desde sus inicios una trayectoria repleta de temazos que han dado la vuelta al mundo y una comunidad de fans que ha permanecido a su lado incluso en las etapas de silencio. Por eso, la llegada de entre CIELOS es el final de una espera de casi cuatro años y el comienzo de una nueva etapa. Con una carrera y una identidad bastante asentadas, Londra se encuentra en una posición privilegiada: la de poder experimentar y jugar con su música. Porque, cuando ya has demostrado de lo que eres capaz, el cielo se convierte en el límite.
Precisamente de eso va su nuevo trabajo: de entender que no hay una única forma de mirar hacia arriba. A lo largo de sus diez canciones, Londra juega con sonidos más alegres, festivos y bailables y con influencias dosmileras, sin alejarse del todo del lado íntimo que lo caracteriza. Los adelantos, hIGhLIGhTS y me asfixia LA CIUDAD, ya dejaban entrever las dos caras del álbum: las ganas de bailar y la necesidad de parar. El desenfado y la vulnerabilidad.
Incluso la portada representa esa dualidad, con un cielo partido que invita a pensar en las diferentes realidades que pueden convivir debajo de él. “Bajo el mismo cielo atesoramos distintos momentos y aun así compartimos la misma inmensidad”, dice la frase que acompaña la imagen. La reflexión de un artista que puede mirar hacia distintos lugares, recuperar sonidos o probar caminos nuevos. Todo cabe bajo ese mismo cielo. La cuestión es descubrir hasta dónde se puede llegar cuando los límites desaparecen.
El recorrido comienza con no PAIN no GAIN, donde el rap vuelve a ocupar un lugar protagonista y Paulo demuestra lo cómodo que se siente entre barras. Hay una frescura en su manera de rapear, una naturalidad que hace que el tema fluya sin esfuerzo para recordar que, más allá de los estribillos pegadizos, su faceta como rapero sigue siendo uno de sus grandes puntos fuertes. “Lo más caro en esta vida es el amor y la lealtad” funciona casi como un recordatorio que Paulo se hace a sí mismo después de todo lo vivido, una manera de no perder de vista lo esencial.
De ahí pasamos al buen rollo de no VALE, que cambia el paisaje con una percusión de inspiración brasileña y una petición de volver a empezar con alguien del pasado: “Quiero que recorramos todos los mares. Si me dejas, yo curaré tus males”. hIGhLIGhTS, que ya conocíamos, refuerza la faceta más disfrutona del proyecto, mientras que angelical lo tiene todo para pasar los próximos meses sonando en todas las discotecas.
Luego aparece alucinaCIONES: la bachata no es precisamente el terreno más habitual de Londra y, aun así, el argentino aparece cómodo y decidido en él. Le sigue el SALVADOR, que recupera ese espíritu juguetón y despreocupado que nos conquistó con temas míticos como Adán y Eva, recordándonos lo bien que se le da construir canciones que entran solas y piden verano, aunque lleguen cuando el calendario diga otra cosa. hazme EL FAVOR, por su parte, sube la temperatura, siendo el corte más sensual y descarado del proyecto, alejándose de la inocencia melódica para traer una energía más provocadora.
En la recta final, hasta que LLEGUE YO tiene una vibra dosmilera y una melodía que remite al pop de aquella época, con ese punto de Justin Bieber argentino que tan bien le sienta a Londra. Luego, en me asfixia LA CIUDAD, baja las revoluciones pero no pierde el ritmo para hablar de la necesidad de escapar del ruido, ordenar los pensamientos y encontrar en otra persona un refugio en medio del caos. El cierre llega con maquiNÁNDOME, quizá una de las canciones más cercanas y reconocibles emocionalmente: un diálogo con la ansiedad y el sobrepensamiento. “¿Por qué no te puedo olvidar?”, una pregunta tan sencilla como complicada que todos nos hemos hecho alguna vez. En los momentos más personales la voz de Paulo brilla especialmente: aguda, melódica y clara, con una naturalidad que transmite emociones sin necesidad de complicar demasiado el mensaje.
Al final, entre CIELOS es un álbum que se disfruta y que demuestra que Paulo Londra todavía tiene mucho margen para jugar. Por momentos vuelve el Paulo de los orígenes, fresco y cómodo entre barras; en otros se deja llevar por el pop dosmilero, coquetea con la bachata y el merengue o se adentra en una faceta más festiva. Su versatilidad es uno de sus grandes aciertos. La espera ha merecido la pena por la oportunidad de descubrir esta nueva faceta más luminosa, bailable y abierta a otras influencias.
Aun así, explorar diferentes horizontes también puede tener riesgos y, en este caso, algunas canciones se sienten demasiado familiares, como si ya hubiéramos escuchado parte de ellas en otros lugares. Y, como pasa en muchos discos, no todas consiguen dejar una huella igual de profunda. Los fans de siempre reconocerán y disfrutarán de la voz y la sensibilidad que hacen de Paulo un artista especial, mientras que quienes sean nuevos encontrarán un disco accesible, variado y lleno de canciones para disfrutar.
Track favorito: hasta que LLEGUE YO.