Casi como una ráfaga de aire fresco, el nombre de Nico comenzó a sonar con fuerza a finales del 2024 como una propuesta nueva por parte del colectivo barcelonés Cutemobb. Desde ese instante hasta ahora ha pasado un año y medio, en el que Nico no ha parado de sacar música, formando una corta pero intensa discografía donde ya puede presumir de un total de tres EPs. El último se llama Perdedor, un proyecto de seis cortes donde destaca un sonido orgánico con el que busca distanciarse de la etiqueta urbana para destacar.
Con Perdedor, podemos apreciar una evolución en la breve carrera de Nico. En su primer EP, Nuevo, pudimos escuchar un sonido más cercano a lo digital, pero en esta ocasión el artista se desprende de todo esto y vuelve a una producción más acústica, destacando instrumentos como la guitarra o la batería. Pero el proyecto también destaca por su mensaje: Nico trata las relaciones amorosas como un juego, y entiende que cuando una termina aparecen dos roles bien definidos, el ganador y el perdedor. Nico se encarna en el segundo y habla de la desconfianza, la incertidumbre o el dolor que desencadena el amor.
“No me van a ver llorar jamás” es la frase con la que el artista abre Confianza, el primer tema del proyecto. Nico la acompaña con el creciente rasgueo de una guitarra, muy presente a lo largo del EP. En este primer corte, melodía y letra acompañan pero no encajan. Mientras que la melodía es alegre, la letra expresa todo lo contrario. Esto no quiere decir que la combinación sea mala, todo lo contrario. La melodía presenta la letra de manera irónica, y esta fórmula se repetirá en el resto de temas.
A lo largo de las seis canciones, Nico nos muestra varias de sus facetas, fruto de sus muchas influencias musicales. En So Bad!, por ejemplo, el artista se atreve a cantar en inglés ofreciéndonos un corte algo más enérgico, pero el despunte llega con El adivino, que se aleja totalmente de ese sonido digital para convertir la propuesta de Nico en pop urbano junto a un estribillo que destaca en la canción y que es la muestra de esta última sentencia, creando una canción pegadiza y fácil de recordar. Nico finaliza su obra con Perdedor, que comparte título con el EP y vuelve a sorprendernos, una canción azul y con una melodía con notas de reggae. La combinación es tan sorprendente como efectiva y demuestra una vez más que el artista es diferente al resto.
Al final del día, Nico nos demuestra que aceptar el rol de perdedor es, paradójicamente, su mayor victoria artística. A través de este viaje por guitarras, desamores y ritmos inesperados, el artista consigue humanizar la figura del ídolo urbano bajándole a la tierra. Con este tercer EP, Nico no solo firma una colección de canciones pegadiza, sino una carta donde la vulnerabilidad es su mejor arma y la experimentación, su única regla.
Track favorito: El adivino
