N2STALG1A es el segundo disco de la artista, una declaración de intenciones, de cambios, de una Natalia Lacunza que ha alcanzado una madurez musical clara y que viene con ganas de demostrar de lo que es capaz. El pasado jueves tuvimos una cita en Paral·lel 62, en Barcelona, para comprobar en primera persona si esta nueva etapa también se refleja en el directo. Y spoiler: sí lo hace. Puesta en escena sólida, un tracklist pensado para llevarte de la euforia a la introspección y una Natalia estelar.
La escena arrancó con un sofá azul en el centro del escenario, igual que en la portada del álbum, acompañado de una alfombra blanca que reforzaba esa sensación de que nos estaba invitando a entrar en su habitación. Y es que de eso trata este disco: de su intimidad, de abrirse y dejarnos asomarnos a su mundo sin filtros. No estaba sola, la acompañaba su banda. Pau Riutort a la batería, Mira Paula al bajo y Ganges Music al teclado.
No podía empezar con otra canción que no fuera Sabes qué???, la carta de presentación de esta nueva era. Cuatro niñas la acompañaban en el escenario, bailando, cantando y correteando a su alrededor, aportando esa mezcla de ternura y energía que define el tema. “Vamos a cantar una canción de lesbianas”, soltó al rato, y para sorpresa de nadie el público estalló en aplausos y gritos que se fundieron con las primeras notas de Te enamoraste. A esas alturas la sala ya estaba entregada.
Llegó el turno de echar la vista atrás, y cantó temas de su primer disco, Tiene que ser para mí, así como de su primer EP, Otras alas. Nos regaló momentos íntimos como Singapur, sentada en el sofá, al teclado eléctrico, solo su voz y las teclas en una versión acústica que puso la piel de gallina. También con Otro culito, logrando que la sala quedara en absoluto silencio. 
Pero también hubo espacio para lo festivo con Apego feroz y Nunca llega 05, que devolvieron la energía al público. Y no podía faltar a la cita su íntima amiga María Escarmiento, con quien revolucionaron la sala al ritmo de Prefiero. Pidió hacer un brindis por estar vivos y por poder compartir ese momento juntxs, sorprendió con una versión de El muchacho de los ojos tristes de Jeanette, y, por supuesto, no faltó la canción más esperada para quienes la siguen desde Operación Triunfo, Nana triste. Cerró la noche con Plastilina y, tras hora y media de concierto, todavía quedaban ganas de más. Un punto y final que confirmó la solidez de un directo cuidado y plenamente a la altura del LP.
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