Imagina que tu colega del barrio que hace música llena en dos años el pabellón más grande de Madrid, y que encima te monta en el proyecto y lo convierte en un éxito colectivo. Este es el caso del primer Movistar Arena de Mvrk, un evento importantísimo en la carrera del artista y también de esta nueva ola de raperos españoles que cada vez aumenta más y más los cercanos a su tendencia.
Hay una frase que caló mucho entre los cercanos a la NBA a comienzos de esta década: “look at curry man, so inspirational.” Algo así sentí viendo a Mvrk, un pibito de Vallecas, pasar junto a sus colegas de llenar la sala anexa del Movistar Arena, donde apenas caben ochocientas personas, a el estadio entero en tan solo un año. Los debates de si algo es rap o no son bastante curiosos porque acabas viendo a un estudiante de medicina con pitillos y mocasines diciendo que los macarrones del Mercadona son rap, que lo son, pero creo que no ha habido un evento reciente que sea más rap que lo que acaba de hacer Mvrk.
Hay algo imprescindible para hacer un estadio. Cuantas más personas entran en el venue de tu show, más despersonalizado se vuelve todo. Es complicado hacer que más de diez personas se sientan partícipe del espectáculo y, en este caso, Mvrk fue capaz de hacerlo. Su presencia en redes es pequeña y no da apenas entrevistas, aunque sí es cierto que es transparente en cuanto a sus procesos creativos, sobre todo en Portate bien!. Mvrk logra tenernos en el bolsillo porque nos vemos reflejados en él. Más que el Golden Boy, está en un estatus de elegido. Ha conseguido destacar en una generación con exceso de estímulos donde prima el contenido rápido y poco curado, convirtiéndose en un referente excelente para los artistas que lo tienen de referencia.
El tracklist del show también estuvo perfectamente balanceado entre releases anteriores y su último corte, sin echar de menos nada. Los momentos pico de la noche fueron sin duda las canciones más ragers como Suena cool con L’Haine de invitado. Forman buena dupla estos dos, deberían dedicarse a la música. A esta gran selección lo acompaña la excelente puesta en escena de un equipo de bailarinas con coreografías preciosas, destacando Auxilio. El balance entre su presencia y ausencia fue perfecto para no sobrecargar al público.
La escenografía también fue increíble: una colina enorme, una cruz con el branding the Portate bien!, y attrezzo de señales que cambiaban de gráficos según la canción que sonaba. El show fue dinámico en general y no dejó que el espectador desconectara ni un solo momento, sobre todo gracias a la gran cantidad de colaboraciones que se subieron a la tarima, como por ejemplo Dirty Suc, D Valentino o Natalia Lacunza.
Este show es más que un concierto normal. Es un grito de la nueva generación confirmando que tiene el poder de cambiar las cosas. Mvrk es perfecto como exponente de la suya porque su repertorio incluye referencias a artistas que no suelen tener cabida en nuestro país como Jim Legxacy o Mk.Gee. Plasma su visión y la de su equipo de producción en sus proyectos, ayudando a abrir el oído del consumidor medio a otro tipo de sonidos, como es el caso de Confío de+ o Dos caras. Estamos en buenas manos, y no hay nada mejor que el pueblo hablándole al pueblo, por eso conectamos tanto con él.




