Se ofende al leer y oír que la comparan con otras artistas a quienes admira. Dice que las respeta y que trata de evitar su terreno. También esquiva el monotema de sus recientes polémicas. “Ya se me hace bola”, confiesa. Porque puede que Thais Amores García aka Metrika aka Madre Fundadora aka lo que ella quiera sea muchas cosas, pero ante todo es honesta e imperfecta. No le tiemblan las palabras al responder, y cuando habla, habla de verdad. Así como hace en su último EP, Jane Doe in the Dreamhouse, el preludio de un año que promete ser imparable y muy dulce.
Metrika solicita unirse a la videollamada a eso de las cuatro y media de la tarde de un miércoles protagonizado por la borrasca Kristin. La vemos a través del móvil corre que te corre de camino a la lavandería. “Está a diez minutos andando”. Luce un maquillaje cincelado al milímetro, como sus museísticas uñas que de vez en cuando deja asomar. Natural, cercana, divertida, incorrecta, la de Castellón comienza la entrevista sin que esta interfiera en la parábola de su ropa hacia la secadora, y durante casi una hora paseamos de su mano (literal) por el barrio de Madrid en el que vive, y clonamos su habitual camino de vuelta a casa. Aunque el destino acaba siendo otro bien distinto.
¿Desde dónde nos llamas?
Estoy en Madrid, pero estoy yendo a poner una secadora a las lavadoras industriales porque no tengo tiempo ni para cagar.
Desde luego la cosa no está para secar mucho la ropa. Allí está nevando, ¿no?
No, ya no. Tía, mira qué sol de repente. No entiendo nada. Pero eso, como sabía que no se iba a secar para mañana y no tengo ni un tanga limpio, pues qué remedio.
Y este primer mes del año, ¿qué tal lo llevas?
Muy estresada, anémica, pero muy bien, muy ilusionada.
Acabas de lanzar el EP Jane Doe in the Dreamhouse. Inaugurando 2026 muy de rosa por tu parte.
Sí, cien por cien. Quería eso, que fuera así, muy de chicas. Sigo siendo una vampira pero ahora más muñecona. Me hacía ilusión cambiar la estética, siento que lo necesitaba.
¿Estaba entre tus propósitos de año nuevo seguir sirviendo?
Cien por cien. Y esta vez mucho más.
Para las más despistadas que aún no hayan oído hablar de ti. ¿Cómo presentarías a la Metrika de ahora?
Pues la Metrika de ahora es como una muñeca. Sigo siendo excéntrica y superextraña, pero más como una Barbie. Una Barbie vampira. ¿Sabes los juegos estos de ‘imagina ser’? Pues así, literal. En plan, imagina ser la Barbie vampira.
Eso es muy de los 2000.
Sí. Juego a eso cuando tengo que crear una variación del universo al ‘imagina ser’.

¿Dirías entonces que tu ‘imagina ser’ ahora ha cambiado mucho con respecto al de cuando empezaste?
Sí, bastante. Va variando también conforme a mi edad. Cuando empecé con el tema de los vampiros, de hacer mi música más oscura, tenía dieciocho años. Ahora tengo veintidós. Y cuando tenga treinta será otra cosa totalmente distinta. Forma parte de mi vida y de mi día a día, con lo que más me siento identificada. En ese momento estaba en una etapa más oscura, más violenta, con muchas sombras; ahora mismo estoy viviendo prácticamente en el Victoria’s Secret. Entonces necesitaba plasmarlo. Que no todo lo que canto es verdad, la mayoría de cosas son fantasías mías y eso es lo que más mola, pero que sea acorde con mi vida porque es que, si no, no sé qué contarte.
Me gustaría detenerme en el título que le has dado a este trabajo. ¿Por qué Jane Doe?
Jane Doe es el nombre de los cadáveres sin identificar en Estados Unidos. Aquí en España se llaman NN o SN, algo así, en plan, sin nombre. Me parecía superintenso, Jane Doe, que allí en Estados Unidos es anónimo, tipo Fulanito. Me mola porque es otra vez juntar mi mundo oscuro, mi puto rollo total de cadáveres e historias, y ese rosa de la Dream House de casa de muñecas, de Barbie, Monster High, todo junto, ¿sabes?
Además de ser el nombre que le ponen en Estados Unidos a los cadáveres de mujeres sin identificar, también lo usan como seudónimo de mujeres que quieren mantener oculta su identidad y respetar su privacidad. ¿Podría ser, en parte, tu caso? Al fin y al cabo, Metrika es un personaje.
Puede ser. De hecho, hubo una reflexión de una chica en TikTok que me moló, algo como que si yo era Jane Doe, y yo era una cualquiera en la casa de mi sueño. Pero no va por ahí. Esto es una transición al disco de final de año, que se llama La orden. Ahí se explica el porqué de Jane Doe in the Dreamhouse. En el EP no se entiende bien porque es una mixtape, una transición, quiero que se entienda la estética que voy a llevar en el disco, pero todo tiene que ver con el álbum de este año.
Qué hype.
La verdad que sí, tengo muchísimas ganas.
¿Cuánto hay de ella en la Thais del día a día?
Muchísimo. Supongo que al final es una cosa de muñecas también. El ocuparse de una y el hacer cosas para una misma, sobre todo eso: lavar a mí me parece un acto de self-care. El hecho de hacer la colada. Además, la tiendo y la veo toda rosa y todo perfecto, de leopardo y negro de encaje. Y es como, exacto, esa es mi colada.
“Las decisiones artísticas son mías. Nadie me va a venir a decir si puedo sacar un tema, si puedo decir esto, si me puedo decolorar, si me puedo teñir de negro. Nada. Mi música es mía y es para mí.”
Ahora que dices esto del self-care, ¿cuáles son esos momentos en los que desconectas y son para ti?
Me gusta mucho ir de compras, mirarme al espejo y a veces también me pongo o Aquí no hay quien viva o Una conejita en el campus, que es mi película favorita.
Me encanta que hayas mencionado Aquí no hay quien viva porque creo que no hay nadie que sea más Barbie que Belén López Vázquez.
Claro, es que ella es perfecta. Tengo amigas también que son así, que a lo mejor han trabajado de paracaidista y en el Bershka. Las miro y pienso, joder, son Belén López Vázquez. Literal ella es la Barbie multiuso. Ella es lo que le pongan, en una hamburguesería, en un tanatorio, donde sea.
Como ya has comentado, estamos asistiendo a una clara evolución desde el cierre de tu ‘Metrilogía’ con Neófita. Da la sensación de que estás adentrándote en tu etapa Una rubia muy legal.
Sí, además me preguntan que por qué ando así [enfoca la cámara del móvil para que le veamos andar por la calle]. Porque yo sé andar normal en tacones, pero cuando me pongo las plataformas ando como Shelly con los Pleasers. Sobre todo cuando tengo que performar, me parece superperformático. Y ando así, con pasitos muy cortos, mirando así. Es que literalmente Métrica está en su etapa Una conejita en el campus.
De esa estética dosmilera bebes mucho en este disco. Encontramos referencias explícitas en canciones como Bimbo por Madrid o Stiletto o cuadrás. Por ejemplo, mencionas el autobús del programa Next, pero también en los videoclips hay guiños a Jennifer’s Body o a Una conejita en el campus. A ti esa época te pilló muy, muy joven. ¿Qué te he llevado a querer explorar este universo más en profundidad?
Me gustan mucho los 2000. Me encantan. Me recuerda a cuando era pequeña y veía a mis primas con las gafas mosca, a mis primos mayores con las mechas decoloradas. Me devuelve a una etapa muy feliz de mi vida. Etapa de Gandía Shore, de Rafa Mora. Por eso también el hecho de lo que significa ahora mismo La Marrash me devuelve mucho a esa etapa y por eso la quiero tanto.
Pues llegas en el momento ideal. Imagino que habrás visto el famoso trend del 2016 en redes.
No, no, 2016 ya no. A mí me gustaba 2010. En 2016 me habéis perdido, no enseño nada (risas).
Eso es lo que hay que hacer (risas). Mantenerse un poco Jane Doe.
Yo no saco una mierda de ahí. ¡Qué vergüenza!
Este EP, además, es el primer trabajo que sacas con Universal. ¿Sientes que estar en una major ha influido en la transformación de tu sonido?
No, ha transformado lo que puedo llegar a hacer por los medios que tengo ahora mismo. Pero nada relacionado con mi sonido. Todas las decisiones artísticas son mías, el contrato está superrevisado por mi abogado. Estoy superbien con ellos. Tengo un equipo envidiable. Y de momento están haciendo las cosas muy bien conmigo. Las decisiones artísticas son mías. Nadie me va a venir a decir aquí si puedo sacar un tema, si puedo decir esto, si me puedo decolorar, si me puedo teñir de negro. Nada. Mi música es mía y es para mí. Así que estoy muy bien en ese aspecto. La gente se pensaba que me iba a comercializar, pero lo que no saben es que el día que me comercialice será porque quiero.
Muchos de tus fans se sintieron defraudados y hablaron mucho acerca del tema.
Sí, tenían miedo.
Pero es cierto lo que dices. Ahora tienes los medios y las herramientas. Digamos que lo tienes todo de tu parte para hacer y deshacer lo que quieras. En ese sentido, ¿qué obstáculos crees que podrían evitar que Metrika actualmente fuese imparable?
Ahora mismo siento que no me para nada, que es imposible. Que soporten, que aguante presión todo el mundo, porque ahora lo único que me podría parar realmente sería que me encerraran en un psiquiátrico. Que mi cabeza no aguantara más por lo que fuera y dijera: mira, hasta aquí hemos llegado, me he vuelto loca. Y ni eso, porque seguro que estaría haciendo los temas desde allí.

Hombre, de ahí sacas tú otra Metrilogía.
Literal. Salgo de ahí con cincuenta temas en tres meses.
En cualquier caso, en el EP la esencia sigue siendo la misma: barras afiladas y letras marcadas por el sarcasmo y tu particular humor. En Jane Doe in the Dreamhouse sigues sin tener pelos en la lengua. Es algo que te caracteriza como artista, aunque también suela levantar ampollas.
Sí. Me callo poco. El día que me calle será porque ya diga, paso. El día que me comercialice será cuando diga hay que callarse la boquita. Pero no veo el momento. Me gusta mucho tocar los huevos, me encanta.
He leído que haces la música que a ti te gustaría escuchar, aunque como Metrika no hay ninguna. ¿Qué artistas encontraríamos en tu Spotify?
En mi Spotify, ¡wow! Hago la música que quiero escuchar precisamente porque me falta, yo escucho de todo. Mira, tengo en la playlist de repente De qué vas, de María Isabel, La forma en que me miras, de Super Yei, Tate quieta, de ROA. Y de repente La madre de José, de El Canto del Loco, No respondo, de Justin Quiles, Muévelo, de Kali Uchis, Valió la pena, de Marc Anthony, me gusta mucho. Hips Don't Lie, de Shakira, Tengo que impedir esa boda, de La Húngara. Tengo de todo, me gusta toda la música.
Me encanta que La Húngara esté conviviendo con Super Yei. Me parece una fantasía.
Y El Canto del Loco.
Me has dicho antes que amas los 2010, así que El Canto del Loco sí o sí tenía que estar en tu Spotify.
Tía, además es que con ese tema justamente, La madre de José, siento una conexión muy heavy. Mi madre me dijo hace tiempo que cuando ella estaba embarazada se obsesionó muchísimo con esa canción. Yo he mamado El Canto del Loco de pequeña hasta ahora. Mis padres, además, fueron padres muy jóvenes, entonces tengo muy buenos recuerdos de ellos escuchando conmigo El Canto del Loco y con sus amigos.
Sobre esa nostalgia, ¿dirías que la imperfección vende más en la industria actual que en la de los 2000?
Puede ser. Antes era más normal ser imperfecta. Recuerdo que antes se podían decir más cosas. O sea, ahora mismo Auronplay sería superfunable, estaría canceladísimo ese hombre. Pero en esa época me acuerdo de esa peña: ElRubius, Ylenia, etc. No se tomaban las cosas tan a pecho y uno podía ser más natural. Ahora medimos las palabras y todo lo que hacemos. Me doy cuenta de que mido las palabras hasta con mis amigas.
“El día que me comercialice será cuando diga hay que callarse la boquita. Pero no veo el momento. Me gusta mucho tocar los huevos, me encanta.”
¿Hasta con tus amigas?
Sí, de la costumbre. Es como estar todo el rato sobreexplicando las cosas, de la costumbre de hablar en directo o en medios o en tal. Es que se te queda, te lo juro, la cosa esa de justificarte todo el puto rato. Y claro, estoy harta. Ya no me voy a justificar ni una cosa más. ¿Quieres explicaciones? Pues las doy, y si no te gusta ya te apañas. No voy a debatir contigo. Es como, tío, ¿pero por qué la gente no para de discutir todo el rato? Es lo de ‘prohibido divertirse’. Todo lo tienen que cuestionar, todo está mal y no se puede hablar. Y es como, a ver, cariño mío, igual no le puedes pedir tampoco la misma forma de hablar y de expresarse a un modernito de Madrid que a un chaval de barrio de Asturias, ¿me entiendes? Hay que entender el contexto social de cada persona. Joder, está claro que no os habéis criado igual. Y la putada de esa peña tan meticulosa es que promueve el odio por redes y no enseña nada.
¿Crees que en la música también se mide lo que se dice o se canta mucho más que antes?
Puede ser. La que le cayó a Ana Mena por el tema este que subió, lo de que hablaba de matar a su novio o a no sé quién, a un tío… Y es como, joder, tío, qué piel más fina tiene la puta gente. ¿Sabes qué es lo que me jode de la música? Que parece que tengamos que estar todo el rato hablando de cosas sociales o de lo que a ellos les apetece que hablemos, pero a un director de cine no se le exige esto para hacer arte.
Volviendo a lo de antes y a tu primer trabajo de 2026, da la sensación de que todo está volviendo, aunque en esto del flow 2000 hay ya exponentes que llevan años abanderando el estilo. Hace poco decían en Neo2 que Metrika era la nueva Bad Gyal y que muchos aún no lo sabían. ¿Tú qué opinas?
A mí me ofenden mucho esas cosas. Me ofende muchísimo porque yo no soy la nueva nada, yo soy yo. Me parece también superfaltoso para Bad Gyal. Para las dos me parece muy disrespectful, me parece horrible. Porque, joder, a las mujeres se nos enfrenta un huevo. Eso crea más rivalidad entre nosotras y más movidas de ese tipo. Cuando yo, realmente, a las grandes del trap en España las admiro muchísimo, les tengo mucho respeto y evito meterme en su terreno. Hay cosas que simplemente no nombro o no digo por respeto a ellas.
¿Tú sueles compararte?
De vez en cuando sí. Cuando estoy en momentos bajitos de mucha frustración, de poca inspiración, sí que me comparo. Creo que es una cosa también muy normal y natural. Pero pasa en todos los aspectos de la vida.
En una de las canciones dices que vas a automedicarte, y literalmente podrías. Tengo entendido que estás estudiando Farmacia. Wow. ¿Cómo lo llevas?
Pues nada, no lo llevo. No he podido seguir estudiando.
¿Cómo decides meterte en esa carrera?
Me gusta mucho la rama de la salud en general. También pensé matricularme en técnico de ambulancia. Tengo complejo de salvadora. Me gustaría ayudar a gente a lo largo de mi vida. Y la farmacia me gusta porque la siento mejor que un hospital. Vas al médico y te dan un problema, vas a la farmacia y te dan la solución. Además, las farmacéuticas me encantan. Son supermajas, están siempre de buen humor. No sé, me encanta ir a la farmacia de compras. Es una cosa que me fascina.
En tu canción Conejita Playboy dices que “tienen que ser gays los boys”. Necesito que me desarrolles esto.
Literal. Si vas a un sitio y hay zorras y bujarras, ahí ponen buena música, hay buen ambiente, en ese sitio lo son todo.
¿Nos quedan por ver muchas sorpresas por parte de la Madre Fundadora este año?
Hay alguna cosa pero estoy viendo si lo puedo hacer, entonces no lo quiero adelantar porque no sé si voy a poder. Pero lo que sí es seguro es que voy a bailar más, me voy a apuntar más a las coreos y que hay show nuevo, eso seguro. Y las otras cosas, más relacionadas con el disco, me encantaría contarlas, pero es que no sé si las voy a poder hacer. Ojalá.
Por último, ¿qué le pides al 2026?
Descansar. Comer bien. Y que los proyectos que me salgan me hagan ilusión y no me alivien.



