La última vez que hablamos con María Escarmiento, estaba en plena gira iCandy, su vida era un constante ajetreo entre shows y viajes a Madrid para ver a sus amigas y pasar unas horas en casa. Pero ahora, la artista se encuentra descansando y preparando su siguiente gira, que ya nos ha adelantado que será mágica.
Hemos vuelto a charlar con ella justo después del lanzamiento de su esperado álbum Forever. Entre risas, anécdotas y confesiones, nos cuenta cómo ha vivido el proceso creativo, desde las primeras ideas de las canciones hasta la selección de colaboraciones con amigos como Julieta Gracián, Fran Laoren, Samantha Hudson y Ade Martín. Hablamos también de cómo maneja la presión de publicar música en pleno auge de las redes, de sus momentos favoritos en directo y de cómo consigue mantenerse fiel a su estilo sin perder la espontaneidad. Una conversación que nos lleva a dar un paseo por el mundo de Forever desde la mirada de la artista.
Tu nuevo álbum, Forever, salió hace poco más de una semana, ¿cómo ha sido la reacción de la gente?
Sí, salió hace una semana y la verdad es que nunca intento esperar nada, aunque es imposible no hacerlo. A mí, al menos, me hacía muchísima ilusión que le gustara a la gente porque he puesto muchísimo trabajo y llevaba bastante tiempo sin sacar música. Siempre me pasa igual: me pongo supercontenta cuando veo que la gente entiende las referencias, disfruta las canciones y que, además, está yendo muy bien a nivel de números. Es un momento de alivio ver que la gente lo ha escuchado, que lo está disfrutando y que lo sigue escuchando. Y como digo siempre, esto es a largo plazo: es algo que va a estar para siempre y todo lo que venga después, para mí, será positivo.
Hay artistas que antes de sacar un álbum tienen algún tipo de ritual; Harry Styles, por ejemplo, la noche anterior escucha el álbum previo como una especie de despedida. ¿Tú haces algo parecido?
No tengo ningún ritual. Normalmente me cuesta quedarme despierta hasta las doce. Yo soy más de esperar al día siguiente, mirar el feedback, hablar con la gente, leer mensajes. Si es un disco, sí que intento regalarme algún momento: irme a comer por ahí, darme un capricho, celebrarlo un poco. Esta vez fue muy guay porque celebré el viernes con una fiesta, cuando ya había salido, la gente lo había escuchado y yo estaba mucho más tranquila. Estuve con mis amigas, salimos, fue perfecto. No es un ritual como tal, pero me gusta que sea un día guay.
En Una nueva canción, hablas de esa urgencia externa por publicar constantemente, incluso cuando tú no estás en ese momento creativo, lo que a veces te puede hacer sacar las canciones con prisas. ¿Te afecta eso? ¿Eres de las que busca complacer al público o de hacer las cosas a tu ritmo y cuando las sientes?
Yo creo que a todo el mundo le afecta, con las redes es muy complicado no compararte: ves a todo el mundo sacando cosas y piensas, yo debería haber sacado ya algo. Es inevitable, estamos en un momento de muchísima producción y creo que quienes hacemos música nos encontramos ahora en esa tesitura.
En mi caso, siento que tengo bastante paciencia. No me dejo llevar tanto por esa presión y prefiero hacerme un plan mental: pensar cuándo tendría sentido sacar un trabajo, cómo encajarlo con una gira, marcarme un esquema. A partir de ahí llego hasta donde puedo. Luego, la realidad es que casi siempre todo se retrasa, nunca sale exactamente cuando tiene que salir, porque hay muchos factores en juego. Yo no suelo trabajar desde esa idea de estar constantemente sacando cosas, aunque lo respeto mucho y me parece guay si a alguien le funciona. Cada una tiene que encontrar la forma que le sirva de verdad, no seguir ese delirio colectivo de producir sin parar. En mi caso siento que mi público entiende mis tiempos: me piden música, lógicamente, pero eso, lejos de ser negativo, a mí me anima mucho.
En mi caso, siento que tengo bastante paciencia. No me dejo llevar tanto por esa presión y prefiero hacerme un plan mental: pensar cuándo tendría sentido sacar un trabajo, cómo encajarlo con una gira, marcarme un esquema. A partir de ahí llego hasta donde puedo. Luego, la realidad es que casi siempre todo se retrasa, nunca sale exactamente cuando tiene que salir, porque hay muchos factores en juego. Yo no suelo trabajar desde esa idea de estar constantemente sacando cosas, aunque lo respeto mucho y me parece guay si a alguien le funciona. Cada una tiene que encontrar la forma que le sirva de verdad, no seguir ese delirio colectivo de producir sin parar. En mi caso siento que mi público entiende mis tiempos: me piden música, lógicamente, pero eso, lejos de ser negativo, a mí me anima mucho.
Mi favorita del álbum es A la mierda el namasté freestyle. Me encanta cómo en dos minutos has expresado lo que todos vivimos a diario en este mundo de locos. Parece bastante claro de qué habla, pero ¿cómo nació realmente esa canción?
Sí, total. Por eso le puse freestyle, porque realmente lo es. Quería que se entendiera como un interludio dentro de un disco donde las canciones están muy cuidadas, muy pensadas, con la estructura y la producción supertrabajadas. Esto, en cambio, tenía que ser un desahogo. Me animé a sacarla por varias razones. La primera, porque me hacía muchísima gracia cada vez que la escuchaba y me parecía guay meter en el álbum algo más ligero, como un skit gracioso. Y luego, porque siento de verdad que lo que expreso ahí es un sentimiento muy común. Muchísima gente se ha visto reflejada y me lo está diciendo, así que creo que fue una buena idea.
Te entrevistamos hace poco más de un año cuando estabas en plena gira iCandy, que fue una locura. Si tuvieras que resumirla en una palabra, ¿cuál sería? ¿Y qué palabra crees que definirá la próxima?
Una sola palabra es muy difícil, pero si tuviera que elegir una para la gira de iCandy, diría burbujeante. Todo era muy rosa, muy feliz, los conciertos tenían una energía brutal y la respuesta del público siempre fue increíble. Además, fue una gira muy larga, muy sostenida en el tiempo, y eso llenó mi vida de feedback constante con la gente. Me lo pasé teta, la verdad. Para la próxima gira creo que la palabra sería mágica. Es de lo que más ganas tengo ahora mismo. Ya estamos pensándolo todo, preparándolo, y me apetece un montón.
¿Habrá hueco en tu agenda para una gira de Sensación de calor 2?
No hemos hablado nunca de una gira, aunque muchas veces lo hemos fantaseado porque sería divertidísimo irnos por pueblos de playa. No nos ha dado la vida todavía, pero es un proyecto que tengo muy presente: en mis sets canto muchos temas de Sensación de calor, sobre todo en verano porque Fran se viene conmigo y aprovechamos para cantarlos; es uno de mis momentos favoritos del show. Tengo muchas ganas de dedicarle tiempo a ese proyecto, es algo que hemos creado, que nos encanta y que seguro vamos a seguir nutriendo.
En alguna ocasión también has mencionado que compones las canciones pensando en el directo, ¿cuál crees que va a funcionar mejor sobre un escenario?
Qué buena pregunta. Siempre juntas en directo es de los momentos que más me apetecen. Cuando la escribimos, es lo primero que pensé: esto es un himno. Me imagino cuando estemos en el concierto y lo canten todas las chavalas que vengan a verme y todos los chavales. Es desde luego el momento para mí más anticipado.
El iCandy Tour te llevó a estar medio año viajando entre ciudades e incluso países, porque fuiste hasta a Holanda. Estar tanto tiempo fuera de casa puede llegar a ser agotador. ¿Cuáles son tus tips para mantenerte ‘como en casa’ durante las giras?
Sí, totalmente. Lo que recomendaría sería darte el lunes libre, trasladar el descanso del fin de semana porque trabajas cuando todo el mundo descansa. Aunque la realidad, yo no lo he hecho ni una sola vez en gira. Lo que sí solemos hacer es volver lo antes posible al día siguiente: si tocas un sábado, coges el primer tren o sales pronto con la furgo para estar cuanto antes en casa y al menos tener el domingo. Ese día es raro, como si no existiera: llegas agotada, como si tuvieras una resaca monumental, miras el reloj y de repente son las seis de la tarde. Pero volver pronto y poder resetear en casa es clave.
¿Eres más casera o te gusta vivir en movimiento?
Creo que un poco de las dos. Ahora que llevo unos meses sin girar y voy a estar un tiempo más en casa, estoy muy deseosa de salir otra vez. Me he habituado mucho a la carretera: dormir en hoteles, comer fuera, todo eso me encanta. La vida de carretera, como dicen, siempre me ha encantado. Es verdad que la gira fue muy larga y había momentos en los que pensaba, necesito un finde en Madrid para cenar tranquila con mis amigas, pero luego, cuando paras, lo echas muchísimo de menos. Ahora voy a tener unos meses de estar más en casa y durante el verano también voy a descansar, así que cuando vuelva, sé que voy a tener aún más ganas.
“Cada una tiene que encontrar la forma que le sirva de verdad, no seguir ese delirio colectivo de producir sin parar. En mi caso siento que mi público entiende mis tiempos.”
La gira te hizo vivir muchos momentos especiales y llevar tu música a públicos muy diferentes. ¿Hay algún momento que guardes con especial cariño?
Para mí, el concierto de Sala Apolo en Barcelona, que fue el fin de la gira de sala, fue un momento superespecial, siempre lo digo. Nunca había estado y me impresionó mucho. Me encanta cantar en Catalunya y, encima, vinieron todas mis amigas, vino mi madre e incluso me dieron un ramo de flores. Fue como una graduación, fue muy espacial y emocionante. Nunca había visto la sala y cuando salí al escenario y vi a toda la gente alrededor, por todos lados, me emocioné muchísimo y me eché a llorar y todo, así que guardo ese momento con muchísimo cariño. Habíamos hecho sold out superrápido y sabía que el ambiente iba a estar caldeado, pero no tanto. Estaba que se caía, había gente por todas partes, fue muy guay.
En aquella entrevista también hablabas mucho de tus amigas como fuente de inspiración. Basta con scrollear tus redes para ver lo importantes que son en tu día a día, especialmente tus compañeras de OT. Compartir el salto a la industria, con todas las comparaciones que eso conlleva, no es fácil. ¿Cómo lo vivisteis? ¿Os unió más o fue un reto a nivel amistad?
No, para nada. Nosotras lo vivimos bien y creo que nos unió muchísimo. Desde el principio, teníamos todo muy colocado: nadie tenía grandes delirios de grandeza ni pensaba que se iba a comer el mundo; todas estábamos con los pies en la tierra y sabíamos cuál era nuestra posición. Claro que hemos vivido los desafíos de la industria musical en primera persona, pero, al menos en mi percepción, nunca ha sido una comparativa. Más allá de la comparación inevitable, como ver que alguien tiene muchos números y tú no, o que alguien puede vivir de esto y tú no, nunca ha sido algo que nos enfadara. Siempre ha sido más entender cómo funciona la industria y las circunstancias. Hemos hablado mucho de esto y siempre nos hemos alegrado cuando a alguien le iba muy bien. Lo hemos vivido de manera positiva.
En Forever, colaboras con amigos como Julieta Gracián, Fran Laoren, Samantha Hudson o Ade Martín. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones? ¿Fue algo natural o lo tenías ya pensado?
Pues un poco medio, medio. La canción de Samantha ya la teníamos muy hablada y pensada. No sabíamos si meterla en su disco o en el mío, pero al final la puse en el mío y estoy supercontenta, porque creo que es un hit tremendo. A la gente le está encantando y, además, encaja muy bien en el disco, le da un punto oscuro y divertido que me encanta. Esta también tengo muchas ganas de cantarla en directo.
Luego, la de Ade surgió más espontáneamente. Un día lo pensé y se lo mandé, simplemente le dije: tía, tenemos que hacer esto, y ya está. Con Julieta, en cambio, sí que lo tenía más en mente. Siempre quise trabajar con ella y, como coincidimos en un montón de festivales, surgió de forma orgánica. La canción es una bomba y estamos muy contentas.
Con Fran fue más al final. Ya habíamos terminado gran parte del disco juntos, pero él está presente en todo el proceso creativo, haciendo voces y mezclas. El productor le mandó el beat y le dije, ¡bua, ojalá pudiera estar en mi disco!, y le metimos porque no tenía sentido que no estuviera y hacía mucho que no hacíamos nada juntos. La canción salió en un día y me encanta. También tengo muchas ganas de tocarla porque ese estribillo es histórico y toda la energía que tiene, es puro hyperpop y me flipa.
Luego, la de Ade surgió más espontáneamente. Un día lo pensé y se lo mandé, simplemente le dije: tía, tenemos que hacer esto, y ya está. Con Julieta, en cambio, sí que lo tenía más en mente. Siempre quise trabajar con ella y, como coincidimos en un montón de festivales, surgió de forma orgánica. La canción es una bomba y estamos muy contentas.
Con Fran fue más al final. Ya habíamos terminado gran parte del disco juntos, pero él está presente en todo el proceso creativo, haciendo voces y mezclas. El productor le mandó el beat y le dije, ¡bua, ojalá pudiera estar en mi disco!, y le metimos porque no tenía sentido que no estuviera y hacía mucho que no hacíamos nada juntos. La canción salió en un día y me encanta. También tengo muchas ganas de tocarla porque ese estribillo es histórico y toda la energía que tiene, es puro hyperpop y me flipa.
Sacar un álbum va mucho más allá de componer y grabar: títulos, visuales, videoclips, gira… una lista interminable. ¿Qué parte del proceso disfrutas más? ¿Y cuál es la que menos te gusta, pero sabes que es inevitable?
Lo que menos me gusta es toda la parte de bajarlo a tierra. Este disco lo he sacado casi de manera totalmente independiente, no he tenido casi ni equipo, y eso significa que he tenido que ocuparme de toda la parte más tediosa: hacer presupuestos, firmar contratos, calendarios, tengo ochenta y siete documentos de evolución de las canciones, ver quién termina de producir o masterizar cada tema; todo ese trabajo de oficina. La parte creativa es la más libre, la más inspiradora, y la de bajarlo a la realidad es la que más me cuesta.
Lo difícil también es encontrar un equipo que te guste, que te inspire, que esté libre, dentro del presupuesto. En general, hacerlo todo real es muy difícil. Además, gestionar timings y fechas de lanzamiento, todo con mucha paciencia y mucho namasté que, sinceramente, a mí me cuesta un montón. Yo soy la que ha hecho la canción y la primera que quiere que esté fuera, pero me gustaría poder sacarlas y ya.
La parte que más me gusta, sin duda, es cantar y hacer los directos. Todavía no he llegado a tocar este disco en concierto, pero tengo muchísimas ganas. Para mí, el momento más feliz es estar encima del escenario.
Lo difícil también es encontrar un equipo que te guste, que te inspire, que esté libre, dentro del presupuesto. En general, hacerlo todo real es muy difícil. Además, gestionar timings y fechas de lanzamiento, todo con mucha paciencia y mucho namasté que, sinceramente, a mí me cuesta un montón. Yo soy la que ha hecho la canción y la primera que quiere que esté fuera, pero me gustaría poder sacarlas y ya.
La parte que más me gusta, sin duda, es cantar y hacer los directos. Todavía no he llegado a tocar este disco en concierto, pero tengo muchísimas ganas. Para mí, el momento más feliz es estar encima del escenario.
La cultura de la cancelación está condicionando mucho la forma en la que la gente se expresa en redes. Lo hemos visto, por ejemplo, en la última edición de OT, pero algo que admiro mucho de ti y de tus compañeros es que no os callasteis una, incluso cambiasteis la letra de alguna canción. En tu caso, ¿siempre has sido así o lo has ido forjando con los años?
No, la verdad es que siempre he sido así. Desde pequeña, en clase levantaba la mano y decía lo que no nos parecía bien a todo el mundo. Siempre he sido así, pero cada vez es más difícil, incluso a mí me cuesta más. Estar constantemente expuesta a las opiniones de todo el mundo es agotador. Siento mucha admiración por la gente que ha hecho esta edición; todo el mundo les decía que miraban mucho sus palabras, pero a ver quién se mete ahí a decir las cosas que piensa.
Es muy difícil, yo intento despegarme totalmente de todo eso y confiar en mi sensatez y mi raciocinio. Las cosas que diga no las voy a decir a malas. Me puedo equivocar, como todo el mundo, pero tengo claros mis ideales y sé que cuando abra la boca no voy a decir algo que vaya en contra de lo que pienso. Confío en que la gente me entienda, todo el mundo va a tener opiniones para todo, pero también va a haber gente que entienda la intención con la que hagas las cosas. Es complicado y agotador. Como artista, le tengo mucho miedo.
Es muy difícil, yo intento despegarme totalmente de todo eso y confiar en mi sensatez y mi raciocinio. Las cosas que diga no las voy a decir a malas. Me puedo equivocar, como todo el mundo, pero tengo claros mis ideales y sé que cuando abra la boca no voy a decir algo que vaya en contra de lo que pienso. Confío en que la gente me entienda, todo el mundo va a tener opiniones para todo, pero también va a haber gente que entienda la intención con la que hagas las cosas. Es complicado y agotador. Como artista, le tengo mucho miedo.
Las redes son una herramienta clave para los artistas, pero las tuyas se sienten más como un diario personal que como un escaparate. Hace un año decías que los números te importaban mucho. ¿Has aprendido a relativizarlos o siguen pesando?
Creo que eso siempre va a pesar. Por mucho que hagas el trabajo de decir ‘posteo lo que quiera y que funcione como sea’, si algo funciona mal, te rayas y, si funciona bien, te pones contenta. Eso es innegable, como también lo es que hay personas que están en un momento de hype máximo y todo les funciona, y hay momentos que estás más low profile y las cosas te funcionan menos. Creo que el error es intentar controlarlo y cambiar tu manera de comunicarte para favorecer al algoritmo misterioso, que nadie realmente conoce.
Se supone que tienes que postear de cierta manera a ciertas horas. Hay mil factores que dan la impresión de que los puedes controlar y, en mi experiencia, yo al menos no los controlo para nada y siempre me sorprende. Así que intento hacer la mezcla que puedo; no me voy a pegar un tiro en el pie y subir una foto rara que nadie va a entender pero tampoco voy a cambiar mi manera de expresarme. Es como todo, intentar buscar un equilibrio. Uso las redes como se hacía antes: subo las fotos que me gustan, cuando me acuerdo, y luego, cuando estás más en modo release, hay cosas que tienes que postear.
Se supone que tienes que postear de cierta manera a ciertas horas. Hay mil factores que dan la impresión de que los puedes controlar y, en mi experiencia, yo al menos no los controlo para nada y siempre me sorprende. Así que intento hacer la mezcla que puedo; no me voy a pegar un tiro en el pie y subir una foto rara que nadie va a entender pero tampoco voy a cambiar mi manera de expresarme. Es como todo, intentar buscar un equilibrio. Uso las redes como se hacía antes: subo las fotos que me gustan, cuando me acuerdo, y luego, cuando estás más en modo release, hay cosas que tienes que postear.
Para terminar, ahora que el álbum ya está fuera, ¿cuál crees que es la canción que más lo va a petar?
La que más está funcionando es Llaman y llaman y llaman, la de Julieta. Yo pensaba otra cosa, pero siempre te equivocas. Todas las canciones tienen potencial de hit, pensaba que Tú y yo primero lo sería. Creo que en el futuro le daré algún peso más, no sé cómo, pero es una canción que puede funcionar muchísimo. Con Llaman y llaman y llaman también lo pensé cuando la hice: esto es un hit de discoteca, y a la gente le está encantando. La verdad es que todas las colabos están funcionando muy bien y eso me pone feliz porque son canciones en las que he confiado y he pensado en la persona.




