El circuito underground de Barcelona lleva tiempo atestiguando un fenómeno que va más allá: el reflejo de un talento inagotable que emerge a gran velocidad desde una escena cada vez más asentada y con voz propia. Kara Boi ha sabido canalizar su propia juventud en un manifiesto sonoro que esquiva las etiquetas y abraza la vulnerabilidad como una declaración de intenciones.
Su propuesta, evidenciada en las doce canciones que dan forma a Relato de una noche, se aleja conscientemente de la timidez de sus primeros pasos para construir una arquitectura pop impecable. El tránsito por el duelo y la aceptación no se presenta aquí como un lamento inofensivo, sino como un mapa nocturno estructurado con la precisión y el pulso de un cuento clásico. Esta madurez se traduce en un sonido refinado que juega de manera constante con el contraste, donde las texturas electrónicas y los arreglos minuciosos se entrelazan con letras crudas que no buscan complacer, sino exteriorizar las vivencias de una generación quizás atrapada.
¡Hola! ¿Cómo estás? Cuánto tiempo.
¡Hola! Pues estoy genial, con las pilas muy cargadas, ¿y vosotras? Ya ha pasado un tiempo desde que hablamos por última vez (risas).
Hace unos días tocaste en Primavera a la Ciutat. ¿Qué tal fue la experiencia?
Pf, fue increíble volver al escenario, y más en un ciclo de conciertos tan curados y acompañada de gente tan guay. Me encantó cantar los nuevos temas en directo, fue como un soplo de aire fresco. Lo sentí un poco como la recompensa después de un trabajo bien hecho. Tocar y mostrarme delante de un público es lo que más me gusta, y más después del cambio que ha habido en el proyecto tras dos años sin pisar un escenario.
La última vez que te entrevistamos en ACERO tu nombre artístico era Krissia; ahora es Kara Boi. ¿Qué representa este nuevo aka en tu carrera?
¡Es verdad! Pues Kara Boi para mí representa cambio, evolución y autoconocimiento. Ha sido bastante clave cambiarme de nombre, ya que sentía que esta nueva etapa merecía un punto y aparte, tanto sonora como estéticamente hablando.
De hecho, el álbum que lanzaste en 2021 tenía este nuevo nombre. ¿Por qué has dado ese cambio recientemente?
¡Sí! Lo he hilado todo. He mutado a Kara Boi porque siento que cuando aún era Krissia y saqué mi primer álbum, era un proyecto cero ambicioso, en el sentido de que tuvo un alcance que jamás llegué a imaginar. El cambio ha sido debido a que ahora siento que puedo llevar ese aka con todas las de la ley, ya que ahora, con veintitrés años, ya sé lo que quiero y qué dirección quiero tomar.
¿Dirías que también ha habido una evolución en tu música o en tu forma de hacerla?
¡Desde luego! He aprendido muchísimo en el proceso. He notado mucha evolución a la hora de producir las canciones, ya que al estar acompañada de Juan Feduchi todo el rato he podido ver desde otro prisma el proceso creativo de una canción. Me he desprejuiciado de muchas cosas. Me he sentido lo suficientemente cómoda para hablar de mis cosas de una manera muy cruda en las canciones y que se me escuchara alto y claro. Juan me ha enseñado un montón de cosas preciosas que me quedan para siempre.
“Me he sentido lo suficientemente cómoda para hablar de mis cosas de una manera muy cruda en las canciones y que se me escuchara alto y claro.”
Relato de una noche es tu segundo trabajo largo, ¿qué dirías que ha evolucionado más en tu carrera: la escritura, el sonido o la manera de entender los proyectos?
¡Las tres! Pero diría que en lo que más ha evolucionado ha sido en la manera de entender un proyecto de tan larga duración, el ver la creación de un álbum desde dentro con un objetivo claro. Es algo realmente muy exigente y complicado a nivel de coherencia, discurso, etc. Mientras el álbum cambia y evoluciona, tú también lo haces, y por ende es complicado conectar con la canción que escribiste hace dos años en un momento muy concreto de tu vida. Lo he ido aprendiendo estos años mientras lo componía e iba hilando el concepto narrativo y cómo quería que fuese percibido. Después de este tiempo me siento más preparada para que, si en algún futuro próximo quiero hacer otro álbum, ya sé cómo plantearlo y cómo abordarlo.
Tu sonido abarca mucho terreno dentro de la etiqueta del ‘pop sofisticado’. ¿Sientes que has encontrado una identidad propia o sigues explorando nuevos caminos y formas de expresarte musicalmente?
Siento cierta comodidad donde me encuentro ahora mismo, pero siempre he funcionado de la misma manera: en cuanto siento que un proyecto ha terminado, necesito volver a encerrarme a buscar nuevas referencias y canciones que me ayuden a inspirarme. Estoy en constante exploración siempre. Siempre hay muchísima música por descubrir.
¿Cómo definirías este nuevo álbum?
Definiría Relato de una noche como una oportunidad que me he dado a mí misma. De poder emprender el camino que realmente quiero tomar y de atreverme a expresar mis emociones de una manera muy concreta, sin tapujos. Ha sido la culminación de todo lo que he aprendido estos últimos tres años. Mis canciones siempre son cartas que dicen cosas que nunca me atreví a decir en su momento.
¿Por qué decidiste llamar al disco Relato de una noche? ¿Qué representa esa noche para ti?
Esta noche ficticia para mí simboliza el proceso de un duelo importante. Lo planteé tal cual: pasa el suceso en cuestión, empieza el duelo, lo pasas fatal (risas), luego poco a poco vas aprendiendo a convivir con las incomodidades que supone aprender a vivir sin algo/alguien y, finalmente, cuando esa noche metafórica termina, empieza un nuevo día y, por lo tanto, una nueva oportunidad de empezar de cero.
Las doce canciones transitan por esa noche, empezando por La fiesta y terminando por la canción que lleva el mismo nombre del disco. Quería también que este álbum tuviese la estructura de un cuento: inicio, nudo y desenlace. Empieza la noche, transitas en ella y, finalmente, termina.
Entre el lanzamiento del primer single del álbum, La fiesta, y el del trabajo al completo ha pasado un año. ¿Sientes que fue mucho tiempo? ¿Qué inconvenientes hubo por el camino?
Un año justo, fue redondo. Fue una eternidad y a la vez un suspiro. A lo mejor es porque he estado muy ocupada y he ido viendo cómo poco a poco todo se ha ido materializando a medida que pasaba el tiempo. Ha habido inconvenientes, desde luego (risas). Más que nada porque al principio de todo el disco no estaba planteado para ser de tan larga duración, y con Juan fuimos dándole forma hasta conseguir que fuera lo que es hoy en día. Pero realmente fue todo un dilema decidir qué entra y qué no, darle forma a la narrativa audiovisual y musical, etc. Hacer un proyecto tan disipado en el tiempo es muy difícil de defender, no sé cómo explicarlo (risas). Porque claro, habla de cosas que yo ya he superado. Lo más complicado ha sido reconectar con el significado de según qué canciones.
¿Cuál fue la primera idea que dio origen al proyecto?
Pues estaba con mi amigo Albert, enseñándonos algunas demos y tomándonos algo en mi casa, charlando de nuestras cosas. En algún momento de esa tarde (que ya llevábamos unas cervezas) le dije que creía que necesitaba hacer un disco para sacar todo lo que llevaba dentro. Empezamos a teorizar sobre cómo se podría llamar y él dijo: “Lo que me estás contando parece el relato de una noche”. Y así fue. Estas cosas pasan así, supongo (risas).
¿Qué influencias de tu vida cotidiana inspiraron Relato de una noche?
Sobre todo, vivir con mis amigas, la relación que desarrollamos en ese piso. A todas nos pasaban movidas constantemente y siempre teníamos algo que contarnos, y las conversaciones que tuve con ellas mientras escribía el disco me ayudaron un montón a entenderme y a entender mis emociones, en ese momento complicadas.
¿Hubo algún artista o disco que te acompañara especialmente durante este proceso?
Uf, me encanta esta pregunta. ¿Por dónde empezar? Hay grupos atemporales que siempre han estado muy presentes en mi vida, fuese el momento que fuese. Pero, por ejemplo, TAT, de Ciutat, me encantó y lo escuchábamos un montón en casa. Fangoria, de repente, Javiera Mena, Gorillaz, Beach House. También Juan me enseñó muchos álbumes y artistas que yo desconocía y me sirvieron para ampliar mi visión a la hora de escuchar música y tener referencias claras.
Has comentado la importancia de toda la gente que hay detrás de este álbum. ¿Qué tipo de personas necesitas a tu alrededor para poder dar cabida a un proyecto artístico que requiere tanto tiempo?
Te diría que siempre me he rodeado de gente que disfruta de verdad haciendo canciones y tiene la paciencia suficiente para no acabar odiándolas (risas). Que sean divertidas. La música es puro disfrute y algo sanador. Siempre he estado muy bien rodeada a la hora de crear, la verdad. Javi, por ejemplo, es una persona que siempre me envalentona a probar cosas nuevas y a salir del molde siempre que puede, y eso me ha ayudado mucho a la hora de haber podido acabar haciendo el disco.
El único tema que tiene videoclip es La fiesta. ¿Por qué? ¿Dirías que es el focus track y el tema más especial?
Merecía un videoclip por la historia que tiene detrás y por lo que significaba para mí en su día. Quería darle protagonismo, ya que es el inicio de la historia entera del disco y era una canción que llevaba escrita muchos años. Ahora que ha pasado un tiempo diría que el focus track y, además, el tema más especial para mí es Creo que me creo. Por cómo está hecha y por cómo me siento acerca de la canción.
La fiesta cuenta con una versión acústica a guitarra tocada por ti. Hoy en día, muchos artistas emergentes nacen con internet y las herramientas digitales ‘bajo el brazo’. A pesar de tu juventud, ¿te consideras una artista ‘de la vieja escuela’ en el sentido de dominar los instrumentos y arrastrar esa pasión musical desde la infancia?
Aunque sí que siento una pasión muy arraigada a la música y sea mi vida desde que soy pequeña, no me considero para nada una artista de la vieja escuela. Me parece hermoso y una suerte y privilegio enorme saber tocar instrumentos, y he tenido inquietud por saber más siempre, pero me siento muy niña rata a veces (risas), en el sentido de que la mayoría de las referencias las obtengo de las tropecientas horas que me paso viendo vídeos de YouTube y TikTok.
Por lo que sí que me podría considerar compositora de las de antes es por la manera en que escribo las letras, a lo mejor. Pero no me gusta hablar de mí misma en esos términos. Que la gente que escuche el disco juzgue por sí misma. Yo creo que se pueden ver las dos vertientes ahí.
“Mis canciones siempre son cartas que dicen cosas que nunca me atreví a decir en su momento.”
La portada es una imagen tuya en la que sales algo despeinada y con la mirada perdida. ¿Es esta sensación la que representa para ti el trabajo? ¿O tiene otro enfoque?
A ver, ¡sí y no! Por una parte, consideraba importante mostrar la cara en la portada y que por fin se pudiera asociar mi imagen con el proyecto, y más sin una pose especialmente forzada; quien me ve todos los días es exactamente como luzco, un poco seria y con el pelo del revés. Teníamos otras opciones para la portada pero me decanté por esta: luminosa y en pleno día. Contrasta con el título del álbum, y eso me hacía gracia.
¿Qué sentimientos y emociones dirías que recorre el álbum a lo largo de sus doce tracks?
Abarca bastantes sentimientos muy concretos, pero sobre todo destacaría la aceptación. Aceptar las cosas tal cual vienen y como son y transcribirlas en las canciones. Si te fijas, cada canción habla de una etapa del duelo distinta de una forma bastante literal. Estoy contenta por haber conseguido canalizar tantas cosas con este disco. Ha sido muy liberador.
El tema Kinder está escrito en catalán. ¿Qué tiene este idioma que te inspira de una forma distinta al español a la hora de componer? ¿Existe actualmente una escena sólida de artistas que cantan en catalán?
Doncs jo sóc catalana (risas). Nunca me había atrevido a probar a escribir una canción en mi primer idioma. Me inspira poder expresarme como me expreso en mi día a día, creo; en cómo hablo con mi madre, con mis amigas, con mi novia, etc. Es un idioma precioso que invita a hablarlo todo el rato. Y actualmente existe una escena tochísima de gente que lo está haciendo genial: Ouineta, Jovedry, Greta, etc. Lo más. Y además, fíjate qué te digo, tengo la sensación de que la escena catalana cada vez va a crecer más y más.
Aunque no pueda abarcar tanto público, ¿te ves haciendo más temas en catalán?
¡Claro! Y me encantaría poder aprender más recursos a la hora de componer en mi idioma, ya sea trabajando con otras artistas o por mi cuenta. Me fliparía, sí.
¿Es el desamor tu principal impulso creativo?
Lo ha sido durante mucho tiempo. Hay algo muy inspirador y hermoso en el desamor. No hay nada más insoportable que yo en plena ruptura, y este tipo de cosas me ponen mucho las pilas a la hora de ponerme a crear. Yo siempre lo he visto como una oportunidad de poder explicarme a mí misma mis sentimientos y ponerle palabras a las cosas sin que se me vaya la olla (risas). Aunque debo decir que, ahora estando enamorada, por primera vez he podido escribir de muchísimas otras cosas que no tienen nada que ver con la tristeza, de hecho, todo lo contrario. El amor mola en todas sus formas y es lo más importante del mundo.
Perfecta es uno de los títulos más sugerentes del disco. Mirando tu trayectoria y este nuevo lanzamiento, ¿dirías que hoy te sientes más cerca de esa versión ideal de ti misma o has aprendido precisamente a convivir con la imperfección?
Creo que hacerse mayor es guay por este tipo de aprendizajes. Ahora, con veintitrés años, me siento perfecta, aunque sé que disto mucho aún de convertirme en quien quiero ser, como artista y como persona. Pero ya no me atormenta nada la impaciencia ni tener prisa por ser de una manera concreta, me siento cómoda siendo una eterna aprendiz. Yo sé que todo pasa en su debido momento y estos tres años me han enseñado eso.
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Muchas de las canciones comparten una misma historia emocional. ¿Existe una persona o una relación concreta que haya servido como inspiración principal para el álbum?
¡Desde luego! Una persona con la que tuve una relación en el pasado, concretamente. Siempre he dicho que se puede tirar mucho de recuerdos o de sensaciones pasadas para escribir canciones; de hecho, son como el vino, cuanto más antiguas, mejor. Les añades detalles, los recreas en tu cabeza, te los medio inventas. De una experiencia que a lo mejor fue tristísima te la llevas a tu terreno y desde tu experiencia la transitas escribiendo cuatro frases devastadoras. Este disco es mi carta de despedida definitiva a esta persona, a mi parecer.
¿Quién es Diego? (risas)
Hombre, por favor, no se puede contar todo (risas).
¿Te resulta sencillo exponer esa parte más íntima de ti a través de la música?
He encontrado comodidad y soltura al exponerme, pero no me parece sencillo a la hora de volver a escuchar las canciones y darme cuenta de que realmente estoy cantando cosas que genuinamente fueron muy complicadas para mí. Es mi manera de hacerlo y estoy feliz de que sea así.
En redes sociales se ve solo una parte del proceso, o ya el resultado final. ¿Qué es lo que el público no percibe de hacer un disco como Relato de una noche?
Creo que el público no sabe la complejidad que conlleva hacer un disco en general. A lo mejor es la sensación que me da, pero creo que hoy en día es difícil interesarse por las cosas. Cuesta mantener el foco, lo digo por mí también.
Prácticamente no hay colaboraciones vocales en el trabajo. ¿Por qué? ¿Simplemente no se ha dado o lo has sentido como un proyecto demasiado personal?
En parte por las dos. Pero las canciones las he sentido tan mías de principio a fin que sentía que quizás este no era el proyecto idóneo para cantar con más personas que no hubiesen estado desde el principio. Las dos únicas personas que cantan aparte de mí son Juan Feduchi y JP de Ciutat. Es lo que tenía más sentido para mí en ese momento.
Si pudieras darle un consejo a la Kara Boi de hace cinco años, ¿cuál sería?
Que se ponga tranquila y que deje de creerse tan mayor (risas). Que no se estrese por no saberlo todo, el tiempo siempre tiene la razón.
“No hay nada más insoportable que yo en plena ruptura, y este tipo de cosas me ponen mucho las pilas a la hora de ponerme a crear.”
Cuando escuches Relato de una noche dentro de unos años, ¿qué te gustaría recordar de este momento de tu vida?
Lo feliz que soy ahora mismo. Estoy en un momento muy tierno de mi vida, muy bien acompañada y confiando mucho en mí misma.
¿Qué es lo siguiente? En octubre cantarás de nuevo en Barcelona y Madrid, ¿verdad?
Ahora toca disfrutar mucho del disco, hacer más canciones y preparar los conciertos. Tengo unas ganas que no me las aguanto, la verdad. Van a ser dos shows hermosos, muy acordes al disco. ¡Es muy emocionante! Y quizá haya alguna sorpresa en el camino.
¿Podremos verte en algún show o festival en verano?
Este año solo estaremos de público, pero quién sabe el verano que viene. Pinta guay todo. Uno de mis sueños es tocar en el Observatorio, lo dejo caer.
Has comentado que tu sueño sería poder tocar con una orquesta y rodeada de muchos músicos. ¿Sientes que tu directo sería una experiencia especial y distinta a otros artistas?
¡Podría ser una experiencia bonita! En el sentido de que las canciones del disco son canciones con las que una se puede sentir interpelada de cualquier manera, alguna frase u otra te puede resonar. Entonces, si tuviera los recursos para poder llevar eso a cabo, sería un escándalo.
Hay artistas que sienten la necesidad de reinventarse constantemente y otros que prefieren profundizar en una misma línea. ¿En cuál de esos dos caminos te ves más reflejada?
Como he dicho antes, siento cierta comodidad donde estoy ahora. Pero debo decir que quiero probar otras cosas y tener otros discursos. ¡A ver qué pasa!
Después de publicar Relato de una noche, ¿sientes más alivio, vértigo o ganas de empezar ya el siguiente proyecto?
Siento alivio, la verdad. Me apetece encerrarme tres meses seguidos a escribir canciones y luego ya veremos.
¿Prometes que el próximo tardará menos en salir a la luz? (risas)
La única promesa que puedo hacer es que pronto sabréis novedades. Hasta entonces, muchos besos.
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