Perreando a escondidas resulta casi subversivo. Por eso, cuando es la propia artista la que confiesa que le podrían parar por la calle y pillarle con la La Húngara sonando en sus cascos, sabemos que lo dice de verdad.
A la Juicy no hay género que se le resista, y ya no está dispuesta a asumir etiquetas no pedidas. Y que le juzgue quien quiera, porque, como ella misma dice en esta entrevista, “se puede disfrutar de muchas cosas en la vida, no solamente de un género cool musical”. Y esto lo apunta con conocimiento de causa. Recordemos, si no, su particular versión de All That Matters de Justin Bieber, o que con tan solo siete se convirtió en la bailaora más joven en participar en la famosa Bienal de Flamenco de Sevilla. Icónica desde que nació.
Si con El secreto, su tercer álbum, pretendía dar un fuerte golpe en la mesa con nombre propio, con Perreando a escondidas, su nuevo proyecto, logra abrir un nuevo universo alejado de lo anterior, asumiendo el gran reto de sumergirse en el reggaetón más dosmilero, pero desde una reinterpretación de los códigos y sin perder de vista la clave de todo esto: gozársela.
Cristina Vela nació en Sevilla Este hace veintiocho años y desde entonces no ha dejado de ser Juicy Bae, aunque el resto de mortales la llegáramos a conocer algo más tarde. Ambos roles conviven en una sola persona que días antes de que dé comienzo el BBK se conecta en videollamada, con fuegos artificiales, efectos y alguna que otra persona que van apareciendo tras ella de manera aleatoria y sin que sepamos muy bien por qué. Vela no da lugar a espacios en blanco ni a silencios sin resolver. Responde y conversa, cuestiona y desarrolla, pero también ríe y nos hace reír en una charla sobre el poder de manifestar, los festivales, las colaboraciones perfectas y la capacidad de crear sin complejos. Y pocas cosas hay más cool que la libertad de ser unx mismx.
¡Hola, Cristina! ¿Cómo estás? La última vez que hablamos fue en la alfombra de los Premios MIN, en Córdoba.
Sí, sí. Digo, me suena la cara, me acordaba del acentito. ¿Qué pasa?
Pues ya de veranito, pasando unos calores terribles.
Uf, sí que es verdad.
Justo en esta gala ganaste el Premio a la mejor Grabación de Músicas Urbanas por tu anterior trabajo, El secreto. Ahora que ya lo has reposado y llegas con nuevo proyecto, ¿qué supuso este reconocimiento para ti?
Muy bien, una bendición. Muy agradecida por ello. Yo es que no echo mucha cuenta a esas cosas, la verdad. Es como, os lo agradezco, chicos, pero yo continúo hacia adelante.
Ahora publicas Perreando a escondidas, que funciona casi como un archivo emocional marcado por ese reguetón viejo de los 2000. ¿En qué medida dirías que se ha visto transformado tu sonido con respecto a El secreto?
Aunque no haya pasado demasiado tiempo, pero sí que han pasado ya sus añitos, ¿verdad?, un par, se ha ido transformando sobre todo el no tener miedo de experimentar o de hacer cosas más diferentes, de ir en contra de lo que se espera de mí, de la música que hago. Y sobre el disco, es que esa vaina de los 2000 ha vuelto y todos hemos querido, como quien dice, jugar o con ella y pasárnosla bien. Es lo que me apetecía, la verdad.
¿Dirías que ahora te sientes más segura de jugar a lo que te dé la gana?
Sí, exactamente. Es como que antes quizá me encasillaba o pensaba, esto no lo puedo hacer porque tengo que seguir en esto y tal. Pero hace bastante tiempo que, detrás de las cámaras, estaba haciendo de todo. Creo que era un impulso para ganar seguridad en mí misma y decir: voy a compartir esto con los demás.
¿Entonces, estas canciones que forman parte de Perreando a escondidas ya llevaban tiempo escritas?
Qué va, estas en concreto no, pero tengo un montón de música que no ha salido que he hecho con los años yendo a Miami y por ahí, y que nunca he sacado. Estas de Perreando a escondidas las hice en un par de meses.
¿Sí?
Sí, te lo juro, como mucho cuatro. Lo que pasa es que ha sido ahora cuando me he atrevido y he dicho, ¿por qué no lo voy a compartir?, pero llevo años haciendo ese tipo de música.
¿Cómo surge la idea de hacer un proyecto así?
La verdad es que empezamos a probar, a decir, vamos a hacernos un reggaetón. Pero por disfrutar, por pasárnoslo bien ese día. Nosotros no somos personas que normalmente hagamos reggaetón. Si vamos al estudio vamos con otro point of view. Pero ese día dijimos, ¿por qué no? Si obviamente a todos nos gusta, ¿no?
Empezaron a salir cosas chulas y todos dijimos, ¿por qué coño no hacemos un trabajo de reggaetón así, corto, para disfrutar y también experimentar y ver qué sale de aquí? Y ya vino todo el concepto de Perreando a escondidas, de los que no hacen reggaetón.
Empezaron a salir cosas chulas y todos dijimos, ¿por qué coño no hacemos un trabajo de reggaetón así, corto, para disfrutar y también experimentar y ver qué sale de aquí? Y ya vino todo el concepto de Perreando a escondidas, de los que no hacen reggaetón.
“En mis inicios decía que no iba a hacer nunca reggaetón, que yo hacía rap. Y con los años se te desmonta y empiezas a apreciar muchas cosas diferentes”.
Perreando a escondidas me parece un título muy representativo de todo aquello. Habla de una época en la que el reggaetón todavía se consumía casi como un placer culpable. ¿Qué recuerdos personales hay para ti detrás de ese nombre?
El título es esa sensación. Siento que muchísima gente se pondría reggaetón en los auriculares para que los demás no vieran que está escuchando a Daddy Yankee. Recuerdo que en mis inicios decía que no iba a hacer nunca reggaetón, que yo hacía rap. Y con los años se te desmonta y empiezas a apreciar muchas cosas diferentes. Creo que a eso le pasa a mucha gente. Como que es cool escuchar algo diferente, y la gente ya no quiere escuchar algo mainstream o un reggaetón cliché, como me decían a mí. Y es en plan, pero si es que lo he hecho queriendo para que sea un reggaetón cliché, o sea… (risas).
Sí, antes estaba muy estigmatizado, pero ahora también pasa. Me hacen mucha gracia los vídeos estos en los que le preguntan a la gente que va por la calle lo que van escuchando en los cascos, y siempre son temas superalternativos.
Sí, sé cuáles dices. Que igual responden Frank Ocean, y es como, tía, eres supercool. Te entiendo. Pero a veces puedes ir escuchando, yo qué sé, La Húngara, hermana. Me da igual, si es que yo escucho de todo.
¿Dirías que sigue existiendo entonces ese estigma?
Yo sí lo creo. Y de hecho me parece muy guay que haya este auge ahora, aunque sea en un tipo de target, ¿no? O sea, no me veo a gente muy muy pijita escuchando Xiyo y Fernández, por ejemplo. Pero, yo qué sé, el reggaetón traspasa muchas fronteras y muchos pijitos escuchan a Anuel AA. Es superrandom. Pero el reggaetón también tiene ese poder, que le gusta mucho a gente muy diferente.
Antes has mencionado a Daddy Yankee, que es el gran rey del género. En cuanto a esto te quería preguntar, ¿qué artistas o discos te sirvieron de referentes durante todo el proceso creativo?
Ñengo Flow es mi referencia número uno. En cuanto al reggaetón, me encanta. Creo que no hay comparación. Es completamente espectacular; que también sea rapero es una cosa que a mí me encanta. Creo que literalmente solo he pensado en él a la hora de hacer reggaetón. Ahora mismo no me viene a la cabeza nadie más, estoy intentando pensar. Pero qué va. Creo que si he pensado en alguien ha sido en esa persona. A ver, he escuchado mucho de pequeña Baby Rasta y Gringo, DJ Playero, DJ Nelson, etc. Todo ese tipo de gente. Mi bagaje de reggaetón no es el que quizá a todo el mundo le gusta.
Ahora que dices esto, sí que he notado ciertos guiños y referencias que, inevitablemente, transportan a canciones y momentos muy concretos de aquellos veranos de nuestra adolescencia...
Lo dices por Fumando en la playa, ¿verdad? (Risas)
¡Sí, justo! En ese tema, además, es que hubo un momento en el que volví atrás porque pensé, esto lo he escuchado antes, me recordó muchísimo a una parte de La plena, la canción de Ovy On The Drums del año pasado. No sé si los dos temas beben de una referencia anterior de ese reggaetón de los 2000 o si se trata de un guiño consciente a esa canción.
No es exactamente igual, pero sí, se hace referencia a esa canción.
“Lo que me funciona mejor es ser yo misma y confiar en lo que me apetece hacer y en lo que creo que debo seguir. Nunca he pensado en lo que se espera de mí”.
¿Fue algo consciente?
En el momento en el que lo hice, no. Después me di cuenta y pensé, esto me suena a otra canción. Y pensando... claro, mi subconsciente lo hace sin yo darme cuenta, ¿sabes? Dije, coño, es de esta canción la referencia. Igual que el inicio. El inicio la gente siente que es como Sech o algo así, pero realmente yo ahí sí que no lo hice conscientemente. He escuchado muchas canciones de reggaetón o un rollo Feid a lo mejor sí era mi intención, como de hacer algo así, pero la verdad es que no me fijé en nada en concreto.
Tampoco podemos olvidar que es la primera vez que te embarcas en un proyecto así, mucho más alejado de tu estilo. ¿Para ti ha supuesto un reto hacer este giro?
Sí. Ha sido un reto pero divertidísimo. He pensado bastante qué hacer, porque con los otros rollos de música, quizás, no pienso nada y me fluye bastante todo muy fácilmente. Aquí sí que he pensado, bueno, hago esto aquí, hago esto allí, porque me he sentido fuera de mi zona de confort, obviamente. A la vez ha estado guapo. Y creo que eso ha ayudado a que yo coja más confianza haciendo reggaetón y cada vez iban saliendo cosas más guapas. Como que me soltaba más. Entonces, sí, fue un reto, pero cuando ya empecé a coger el ritmito fue un divertimento, la verdad. Un no parar.
Hace ya algunos números que protagonizaste una de las portadas de la revista. En esa última conversación con ACERO hablabas de tus ganas de hacer una canción con Omar Montes.
¿Qué? ¿Lo dije?
¡Sí! (Risas)
¿En serio? No me acordaba de eso (risas).
Pues sí, vaya.
Hostias. Pero sí, tiene sentido. A mí el rollo flamenquito de Omar me gusta mucho, la verdad. Así, gitanito, me gusta.
Fíjate, lo manifestaste y ahora ese tema ya existe: Los Monsters.
¡Pues lo manifesté! Fíjate qué había dicho eso, ¿eh? Flipo. Es que eso tenía que pasar, y que me critiquen lo que quieran porque yo no tengo la información mala, así que me critiquen lo que quieran. Si la tuviera, me borraría del tema, lo quitaría y al carajo. Pero la verdad es que no la tengo y me cayó muy bien. Yo no me voy a meter ahí. Él fue la polla, la verdad, fue muy gracioso. Y aparte me sorprendió porque realmente canta bien, en el estudio fue muy guay y se defiende bien delante del micro. No es una persona a la que tengan que decirle lo que tiene que hacer. Me sorprendió.
¿Cómo fue pasar de imaginar esa colaboración a materializarla?
PMP encajaba mucho con él. Pedro además le había enseñado cosas mías a Omar, flipó bastante, y como que quería hacerse un tema. Yo me habría hecho un tema más de flamenquito, pero como estaba haciendo reggaetón y tal. Él me habló por Instagram para hacer el tema y fue superfácil. El chaval está in para cualquier cosa, para hacer contenido, para todo, muy bien. Y en el estudio fue fácil, bastante sencillo, el chaval muy bien. Fue surrealista verlo realizado. No me acordaba que había dicho eso, tío (risas).
Ha sido heavy tu poder de proyectar. Lo necesito (risas).
Voy a decir otras cosas. Kali Uchis, por ejemplo, a ver si me oyes (risas).
Sería una fantasía. Siguiendo con el tema de las colaboraciones, da la sensación de que cada artista representa una parte muy concreta de este nuevo universo. Como que nadie ha sido puesto al azar. ¿En qué te basaste para escogerlos a ellxs en sus respectivos temas y no a otrxs? ¿Qué es lo que buscabas en cada unx?
En la vibe del tema que estábamos haciendo, pensaba, ¿quién puede romper esto? Necesitaba a alguien que le diera otro color, como Omar, me encanta su voz y cómo canta. Y lo de l0rna es que fue bastísimo, quedó perfecto, no le tuve que decir nada, entendió perfectamente la vibe y aparte que, cuando estábamos haciendo ese beat, dijimos, eso tiene que meterse alguien to' basto, ¿sabes? Y pensamos en ella cien por cien, quedó perfecto.
Con Raúl igual, lo suyo es una cosita más dulce. Y él es una persona muy dulce, muy muy chico, y le pegaba también ese tipo de reggaetón más abiertito. Más farruco, o más de verano. Le pegaba mucho pa’ su rollo. Con Pablo el tema salió solo, llevábamos mucho tiempo hablando para hacer música y tenía que pillarlo para esto porque es que es buenísimo. Fue muy fácil, yo pensé en las personas y dije, let’s go. Te lo juro, no probé dos veces. Las primeras personas eran las que eran, y con Kristina igual, es la última que hice. Me lo pensé mucho porque esa canción no iba a entrar, y costó más que quedara bien el verso, pero cuando quedó bien, tuvo mucho sentido. Le quedó perfecta.
Con Raúl igual, lo suyo es una cosita más dulce. Y él es una persona muy dulce, muy muy chico, y le pegaba también ese tipo de reggaetón más abiertito. Más farruco, o más de verano. Le pegaba mucho pa’ su rollo. Con Pablo el tema salió solo, llevábamos mucho tiempo hablando para hacer música y tenía que pillarlo para esto porque es que es buenísimo. Fue muy fácil, yo pensé en las personas y dije, let’s go. Te lo juro, no probé dos veces. Las primeras personas eran las que eran, y con Kristina igual, es la última que hice. Me lo pensé mucho porque esa canción no iba a entrar, y costó más que quedara bien el verso, pero cuando quedó bien, tuvo mucho sentido. Le quedó perfecta.
Tú eres de Sevilla Este y en muchas entrevistas te hemos oído decir que tuviste que irte fuera de Andalucía para poder darte a conocer, pero cada vez vemos a más artistas dar el salto sin salir de sus ciudades, incluso de sus pueblos. ¿Crees que se está produciendo un cambio o son casos aislados?
Pueden ser casos aislados porque sí que sigo viendo que gente como Cristina o Saiko, que son de Granada, y los chavales se han tenido que venir para acá. Después siempre queremos volver y estar en nuestra tierra. Sinceramente, es lo que uno busca porque se acaba cansando de tanta locura de estar en Madrid y otras ciudades. Ojalá esté cambiando. Yo no tengo esa sensación, tampoco es que yo esté muy en el momento de ver gente que salga nueva, debería de estar más pendiente, pero voy bastante a mi bola, trabajando en mis cosas. Pero ojalá sea así.
Yo me tuve que ir pero por obligación. No tenía apoyo ni un sistema de grabación, producir, hacer algo en visual, etc. Cuando entiendes que eso es un círculo que hay que construirlo, es complicado. Yo contaba con personas que me ayudaban, pero no se podía comparar con ese nivel de infraestructura que se necesita. Ojalá pronto se pueda uno quedar en su ciudad, aunque me cuesta mucho pensarlo.
Yo me tuve que ir pero por obligación. No tenía apoyo ni un sistema de grabación, producir, hacer algo en visual, etc. Cuando entiendes que eso es un círculo que hay que construirlo, es complicado. Yo contaba con personas que me ayudaban, pero no se podía comparar con ese nivel de infraestructura que se necesita. Ojalá pronto se pueda uno quedar en su ciudad, aunque me cuesta mucho pensarlo.
“Si todos los demás ya nos están intentando chafar, ¿por qué te vas a chafar tú misma? Disfruta de lo que te guste y que te juzgue quien quiera”.
En el último número de ACERO entrevistamos a La Plazuela y hablamos sobre esto.
Sí, he visto que Nitro y El Indio se han ido para Madrid. Igualmente, creo que estos chavales están todo el día cogiendo trenes de allá para acá.
Sí, El Indio lo comentaba, que suele bajar bastante a Granada.
Total, porque yo hace poco los vi en el Primavera Sound, que vinieron a mi concierto. He visto que tienen el estudio ahí y todo, están haciendo cosas guays. En mi caso, sería mi sueño poder producir desde Sevilla. Vamos, te lo digo. Ahora lo veo imposible. De hecho, apenas estoy en Madrid, solo vengo cuando hago música.
Sacando el tema de tu paso por el Primavera, y ahora que se vienen festivales a gran escala, ¿en qué medida notas que la conexión con el público se transforma de un espacio a otro? ¿Entre este tipo de festivales y tus shows en salas, por ejemplo?
Depende del festival. Cuando toqué en mi primer Sónar, muy pequeña, que fue el primero que se pudo hacer después de la cuarentena, no me vino a ver ni Paco. Creo que había veinticinco o treinta personas viéndome, y fue un cuadro. Después en el Primavera Sound, por ejemplo, iba nerviosa porque no sabía qué iba a pasar. Y el ambiente fue buenísimo. Había mucha gente que venía a verme y me encantó. Al día siguiente fui al Sónar, que el cartel era mucho más mi movida, ¿y te puedes creer que encajé mucho menos en ese festival que en el Primavera? La gente estaba esperando en mi concierto, mucha gente vino a verme, pero yo ese día no me lo pasé bien. Fue complicado. Y el día anterior en el Primavera me lo pasé pipa. Me lo pasé en grande. Hay festivales en los que hay que luchar por salir a cantar y otros que son la polla. Por ejemplo, en el BBK no sé qué va a pasar.
Volviendo al disco, en la canción El precio reivindicas mucho el mantenerse fiel a una misma, y dices eso de “quieres que sea como tú, pero yo voy siempre a lo mío”. Llegado a cierto nivel, ¿cuál crees que es el secreto para no dejar de ser auténtica?
Yo creo que la consciencia de eso, de que el valor de mi proyecto también es ser yo misma. Porque cada vez que he intentado hacer algo más impostado en años anteriores, sobre todo al principio, no ha salido bien. Realmente, lo que me funciona mejor es ser yo misma y confiar en lo que me apetece hacer y en lo que creo que debo seguir. Nunca he pensado en lo que se espera de mí, sino en lo que yo he sentido que es lo que tengo que hacer. Creo que eso es la clave, tía.
También es cierto que una puede recorrer diferentes etapas sin necesidad de ver alterada su esencia. El otro día entrevistando a Mon Laferte comentaba que dentro de ella habitan muchas mujeres muy distintas entre sí, con sus propias contradicciones y propósitos. ¿En tu caso también ocurre así?
Mmm, no, creo que soy la misma, pero a veces me permito ser más de una manera y muestro otra faceta de mi personalidad. A veces somos más diablillos, a veces somos más vulnerables, a veces somos más chulos, otras veces somos más frágiles. Soy muy Piscis pero tengo ascendente y luna en Libra, entonces tengo ese momento así, y después soy un osito de peluche. Creo que eso también se ve en mi música, que tengo un poquito de cal y otro de arena.
Y, por último: después de publicar este álbum y mirando con perspectiva, ¿qué le dirías ahora a la Cristina que solía perrear a escondidas?
Pues que era una tontería. Que me parece muy triste. Si todos los demás ya nos están intentando chafar, ¿por qué te vas a chafar tú misma? Disfruta de lo que te guste y que te juzgue quien quiera. ¿Qué más da? Básicamente me diría que no me prejuzgara ni me limitara tanto a mí misma porque se puede disfrutar de muchas cosas en la vida, no solamente de un género ‘cool’.


