La joyería siempre ha sido un lenguaje propio dentro de la cultura urbana: una forma de identidad, de estatus y también de expresión individual. En este cruce entre artesanía de lujo y expresión artística nace la colaboración entre GY Jewels y Cruz Cafuné para la creación de la cadena Jesus Piece 922-928, una pieza única que trasciende lo estético para convertirse en símbolo. En esta entrevista, hablamos con David y Pedro, los fundadores de la marca, sobre el proceso creativo detrás de esta colaboración, el nivel de detalle y dedicación que exige una obra de estas características y cómo fue trabajar junto al cantante para dar forma a una joya que representa tanto su visión como la del artista.

Para conocer la marca un poco mejor, ¿quién hay detrás de GY? ¿Cómo surgió la marca?
David: Detrás de GY Jewels estamos Pedro Fernández y yo, David Cortón. La marca surgió en 2018 a partir de la conexión entre ambos. Nuestro proyecto inicial estaba enfocado en grillz personalizados gracias a nuestros conocimientos en prótesis dental. Empezamos fabricando piezas exclusivas para artistas, y GY Jewels nació como una evolución natural hacia la alta joyería; fue un paso obligado.
Pedro: Sí, todo empezó cuando le pedí unos grillz a David cuando él aún se llamaba Galiza Grillz. Y tras mi insistencia, decidimos unirnos fusionando la G de Galiza con mi nombre artístico de entonces, Yanniduermo. Tenía interés en juntarnos, ya que siempre me había gustado un tipo de joya que no encontraba en ninguna tienda. Mi padre era un gran aficionado de las impresoras 3D y me sugirió que con el programa que él utilizaba podría hacer mis propias creaciones.
Pedro: Sí, todo empezó cuando le pedí unos grillz a David cuando él aún se llamaba Galiza Grillz. Y tras mi insistencia, decidimos unirnos fusionando la G de Galiza con mi nombre artístico de entonces, Yanniduermo. Tenía interés en juntarnos, ya que siempre me había gustado un tipo de joya que no encontraba en ninguna tienda. Mi padre era un gran aficionado de las impresoras 3D y me sugirió que con el programa que él utilizaba podría hacer mis propias creaciones.
¿Cómo describiríais su esencia y cómo ha evolucionado?
David: La esencia de GY es la fusión de artesanía tradicional con influencias urbanas y de lujo.
Pedro: En cuanto a evolución, hemos tenido muchísima. Por ejemplo, ni David ni yo nos habíamos preocupado de cómo poner una piedra en una joya hasta que nos pidieron una. Y hasta ahora, que llevamos ocho años en el sector y no dejamos de perfeccionar nuestra técnica buscando el mejor resultado y el mejor material, contando además con un gran equipo de profesionales locales.
Pedro: En cuanto a evolución, hemos tenido muchísima. Por ejemplo, ni David ni yo nos habíamos preocupado de cómo poner una piedra en una joya hasta que nos pidieron una. Y hasta ahora, que llevamos ocho años en el sector y no dejamos de perfeccionar nuestra técnica buscando el mejor resultado y el mejor material, contando además con un gran equipo de profesionales locales.
Vuestras piezas han cambiado con los años pero siempre han mantenido el ADN. ¿Qué elementos son innegociables en una joya GY, aunque los proyectos sean muy distintos entre sí?
David: El ADN de GY se basa, bajo mi punto de vista, en la propia historia de los fundadores y en nuestros orígenes. Elementos innegociables son la personalización, el storytelling detrás de cada pieza y la atención al detalle, como engastes precisos y diseños únicos.
Cuando alguien ve una pieza vuestra, ¿qué os gustaría que recordara o sintiera?
Pedro: Si me preguntas por el cliente que compra la pieza, me gustaría que representase el motivo por el cual quiso hacérsela, que sintamos tanto él como nosotros realización y satisfacción de haber transformado la idea en algo tan exclusivo como la joya.

Recientemente habéis sacado una pieza llamada 922-928 Jesus Piece junto a Cruz Cafuné, ¿cómo nace el encuentro con él?
David: El encuentro con Cruz Cafuné surgió orgánicamente. Nosotros habíamos colaborado con otros artistas que siguen de cerca al cantante, como por ejemplo David Warburton. Cruz Cafuné, siendo un referente con raíces en la cultura, nos contactó inicialmente para hacerse unos grillz personalizados. De ahí la amistad evolucionó a la creación de esta pieza.
¿Qué tenía como artista para encajar de forma natural con el universo de GY?
David: Cruz y GY encajan porque nuestra visión del arte es similar. Es un artista que valora la artesanía, la cultura urbana y el storytelling. Además, su compromiso con la cultura y la innovación hace que sea un compañero de trabajo ideal para proyectos que trascienden la joyería.
Vuestros mundos, a simple vista, parecen muy distintos, ¿cómo fue el diálogo creativo entre joyeros y músico? ¿Quién llevó la primera idea?
Pedro: Yo no creo en nuestro caso que sean mundos tan distintos, ya que nuestras referencias vienen de la música underground. Tú, cuando piensas en un rapero, te viene el concepto del oro y cadenas a la mente.
David: Sí, empezamos con reuniones donde compartimos visiones: nosotros aportamos visión en materiales y diseño, y él trajo su perspectiva artística y personal. Cruz llevó la primera idea conceptual. Fue un proceso colaborativo bastante intenso, pero a la vez nos unió más como personas.
David: Sí, empezamos con reuniones donde compartimos visiones: nosotros aportamos visión en materiales y diseño, y él trajo su perspectiva artística y personal. Cruz llevó la primera idea conceptual. Fue un proceso colaborativo bastante intenso, pero a la vez nos unió más como personas.
La pieza muestra dos caras de Jesús, una muy ostentosa y otra más austera, ambas cargadas de significado. ¿Por qué esta dualidad? ¿Qué queríais contar de Cruz Cafuné, y de GY, a través de la 922-928 Jesus Piece?
Pedro: La idea principal era únicamente una pieza de oro, pero más tarde tomamos como referencia la cadena de Central Cee y no vimos el porqué de no añadir diamantes y más ostentosidad.
David: En general, tener una Jesus Piece representa el éxito máximo en la cultura urbana y hip hop. Para nuestra 922-928 con Cruz Cafuné, la dualidad resalta justo eso: el lado ostentoso (los diamantes y el brillo) que celebra el triunfo, mientras el austero evoca las raíces del 922-928. Es el ‘no pressure, no diamonds’ hecho joya.
David: En general, tener una Jesus Piece representa el éxito máximo en la cultura urbana y hip hop. Para nuestra 922-928 con Cruz Cafuné, la dualidad resalta justo eso: el lado ostentoso (los diamantes y el brillo) que celebra el triunfo, mientras el austero evoca las raíces del 922-928. Es el ‘no pressure, no diamonds’ hecho joya.
Los detalles como las lágrimas o los ojos son muy potentes, ¿qué historia esconden?
Pedro: Queríamos poner unos diamantes grandes porque nos gustaba el brillo especial que aportaban, dotando a la pieza de más dramatismo y humanizando de cierta manera la cadena, haciendo que la cara tuviera más expresividad. Como si hubiese todo un universo dentro de sus ojos.

Ambas caras del collar cuentan con una infinidad de diamantes. ¿Cuántas horas de trabajo hay detrás de una pieza de este nivel?
David: Esta pieza es única y cuenta con más de ciento dos quilates (ct) de diamantes en total: 61.75 ct en la cadena cubana y 40.87 ct en el colgante, además de los detalles especiales. Detrás hay cientos de horas de trabajo, empezando por el diseño inicial, que tomó alrededor de cincuenta horas, seguido del modelado en cera y la fundición, con más de cien horas de trabajo, hasta llegar al engaste piedra por piedra, que por sí solo requirió más de doscientas horas debido a la precisión del mosaico. En total, superamos fácilmente las cuatrocientas horas de trabajo artesanal, un proceso que implicó paciencia, exactitud y múltiples pruebas para lograr esa calidad impecable.
Habíais hecho piezas para otros artistas como Lola Índigo o J Balvin. ¿Cuál es la diferencia en el proceso creativo entre crear la pieza para el artista o con el artista? ¿Cómo se integra su voz en el diseño: ellos proponen ideas o vosotros lanzáis propuestas que luego se refinan juntos?
David: La diferencia clave es el nivel de involucramiento: cuando creamos ‘para’ un artista, como con J Balvin, nos basamos en su estética y brief inicial, proponiendo diseños que adaptamos con feedback mínimo. Cuando es ‘con’ ellos, como con Cruz o Lola Índigo, es una co-creación real: integran su voz proponiendo ideas conceptuales (temas, símbolos, etc.), y nosotros lanzamos propuestas técnicas que refinamos juntos. Esto hace el proceso más dinámico y el resultado más personal, asegurando que la pieza refleje tanto su identidad como nuestra marca personal.
¿Qué parte del proceso es la más desafiante cuando colaboráis con alguien que no viene del mundo de la joyería?
David: Lo más desafiante es traducir visiones abstractas a elementos técnicos como engastes, pesos o materiales. Artistas como Cruz Cafuné traen ideas creativas, pero no siempre conocen limitaciones físicas. Superamos esto con comunicación constante, prototipos y educación mutua, asegurando que el resultado sea funcional, duradero y fiel a su visión sin comprometer la calidad.
De cara al futuro, ¿os gustaría seguir trabajando con otros artistas? ¿Cuál sería vuestra colaboración soñada?
Pedro: Queremos seguir trabajando con artistas. Estamos actualmente trabajando con uno de la talla de Cruzzi que todavía no podemos desvelar, a la vez que estamos trabajando en nuestra primera colección de joyería, que saldrá a lo largo de este año.
David: Personalmente, mi colaboración soñada a nivel español es Rosalía e internacional, Lil Wayne.
David: Personalmente, mi colaboración soñada a nivel español es Rosalía e internacional, Lil Wayne.






