Hay algo en la forma de hablar de Fer Fraga que remite directamente a su origen: una calma firme, una honestidad sin artificios y una manera de entender el oficio desde lo esencial. Criado en las Rías Baixas, su vínculo con Galicia no es solo geográfico, sino profundamente emocional; un lugar al que volver para reconocerse y desde el que construir todo lo demás. En un momento en el que su nombre empieza a resonar con más fuerza dentro de la industria, él prefiere seguir mirando hacia dentro, sosteniéndose en lo aprendido y en el trabajo constante.
El estreno de Rondallas ha marcado un antes y un después en su trayectoria. La película no solo ha conectado con el público, especialmente en Galicia, sino que ha generado un diálogo emocional que va más allá de la pantalla. Para Fraga, este impacto se traduce en algo muy concreto: la posibilidad de que alguien, en algún lugar, se sienta comprendido. Entre la responsabilidad que llega con la exposición y la necesidad de mantenerse fiel a sí mismo, el actor transita este momento con los pies en la tierra. Hablamos con él sobre raíces, expectativas y la construcción de un camino que apenas acaba de empezar.
Galicia no es solo tu lugar de origen, también forma parte de tu identidad artística. ¿Qué significa para ti volver siempre a esa raíz?
Para mí, volver a casa siempre es la forma de arraigarme. Creo que es clave en mi oficio poder tener un lugar donde conectar con mi esencia y con de dónde vengo.
¿De qué manera ha influido crecer en Galicia en tu forma de entender la interpretación y las historias que quieres contar?
Crecí en un entorno de aldea, en las Rías Baixas, en una familia trabajadora. Eso me ha enseñado que, si quiero algo, tengo que trabajar mucho y que nadie va a venir a regalármelo. Hay que salir e ir a por ello. Quiero contar historias a través de las cuales pueda conocer partes de mí que no sabía que existían.
¿Sientes que existe una sensibilidad gallega particular que te acompaña cuando trabajas fuera?
Siento que sí. Haberme criado entre mujeres me ha regalado un carácter y una sensibilidad que siempre pongo al servicio de la historia que estamos contando.
¿Qué recuerdos personales se activaron en ti al rodar Rondallas?
La importancia de la familia. El crear comunidad como medio para salir de los momentos más oscuros.
Rondallas ha generado una repercusión muy especial, sobre todo en Galicia. ¿Cómo has vivido esa respuesta del público?
Es precioso ver cómo puede trascender el trabajo de uno. Me encantaría seguir contando historias en las que alguien, en algún lugar, se sienta un poco más entendido, donde vea su realidad reflejada y eso le libere.
¿Te sorprendió el alcance emocional que ha tenido la película más allá de tu entorno cercano?
Sabíamos que estábamos contando una historia especial, pero no me imaginaba tanto alcance. Después de diez semanas seguimos en cines, ya superando los trescientos mil espectadores. Me siento muy agradecido.
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¿Hubo algún comentario o reacción del público gallego que te marcara especialmente?
Una chica de unos diecinueve años se acercó y me dijo: “Yo, como persona que se autolesiona, quiero agradecerte haber hecho un Elías tan honesto”. Cuando me lo dijo no pude evitar emocionarme. Ahí vi un claro ejemplo de las historias que quiero contar.
¿Crees que Rondallas ha contribuido a reforzar la visibilidad del cine hecho desde Galicia?
Sin duda. Ojalá esto siga animando a las productoras a apostar por el cine gallego y por el respeto hacia la cultura de nuestra tierra.
Cuando un proyecto conecta tan profundamente con la gente, ¿sientes orgullo, vértigo o ambas cosas a la vez?
Es una mezcla. También siento la responsabilidad de seguir construyendo una carrera sólida, con personajes cada vez más complejos y llenos de matices.
¿Cómo gestionas la presión que puede surgir después de un trabajo con tanta repercusión?
Intento mantenerme tranquilo y seguir formándome. Creo que eso es clave. Si en algún momento pienso que ya no tengo que formarme más, es mejor que deje la profesión. Significaría que mi ego se ha comido a la persona y entonces sería imposible contar historias humanas.
¿Eres más exigente contigo mismo tras un proyecto así?
Ya soy bastante exigente conmigo mismo, pero desde un buen lugar. Intento tener cada día mayor autoconocimiento para después ponerlo al servicio del trabajo.
¿Te pesan más las expectativas que tú te impones o las que percibes desde fuera?
Soy una persona que intenta crear pocas expectativas. Soy más de vivir el día a día e ir surfeando lo que la vida me va regalando.
Me encantaría seguir contando historias en las que alguien, en algún lugar, se sienta un poco más entendido, donde vea su realidad reflejada y eso le libere.”
¿En qué momento aprendiste que no podías vivir pendiente de la mirada ajena?
Cuando empecé a hacer cosas que se salían de lo cotidiano en mi entorno. Ahí entendí que, si quería ser actor, me tenía que dar igual lo que opinara la gente.
¿Hay algo que Galicia te haya enseñado sobre la humildad o la forma de mantener los pies en la tierra?
Crecer en una casa humilde, saber que hay que trabajar cada día para llenar la nevera. Eso forma parte de mí y no me despego de ello.
¿Te planteas tu carrera desde una ambición concreta o prefieres dejar espacio a lo inesperado?
Quiero seguir contando historias rodeado de buenas personas a las que admiro y seguir compaginando cine, televisión y teatro.
¿Cómo proteges tu identidad personal cuando el reconocimiento público empieza a crecer?
Sigo haciendo lo mismo que antes: mantener un círculo pequeño, cultivar cuerpo, mente y espíritu y practicar la gratitud cada día.
¿Sientes que ahora te miran de otra manera dentro de la industria?
No lo sé, eso habría que preguntárselo a ‘la industria’ (risas).
Si pudieras hablar con el Fer que soñaba con dedicarse a la interpretación desde Galicia, ¿qué le dirías hoy?
Estoy orgulloso de ti.
¿Te gustaría seguir contando historias vinculadas a tu tierra o sientes la necesidad de alejarte para crecer?
Me encantaría seguir contando historias vinculadas a mi tierra y, al mismo tiempo, ir abriendo cada vez más el abanico con producciones estatales e internacionales.
Después de todo lo vivido con Rondallas, ¿qué tipo de retos buscas ahora, tanto a nivel profesional como personal?
Seguir construyendo una carrera sólida y longeva. Estoy empezando en esta profesión y la entiendo como un camino a largo plazo. Seguir poniendo trabajo, ambición y agradecer todo lo que me vaya regalando este bonito oficio.
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