Cristina Len presenta MARTIAGO, una ambiciosa pieza audiovisual que expande el universo sonoro de su EP homónimo. Dirigida por Luis Soto Muñoz (conocido por su trabajo en Sueños y pan) y con la dirección creativa de Dani Bega, la obra trasciende el formato del videoclip para convertirse en un ensayo visual y documental sobre la identidad rural. Rodada íntegramente durante las Fiestas del Santo Cristo de Martiago, en Salamanca (el pueblo de las raíces familiares de la artista), la película nace de un proceso de inmersión profunda en el territorio, donde Len se instaló durante meses en la casa de su abuela para investigar y reinterpretar el folclore local desde la electrónica contemporánea.
La misión artística de Cristina Len siempre ha estado ligada a la creación de comunidad y al rescate de archivos que corren el riesgo de caer en el olvido. Su práctica se articula como un acto de resistencia frente a la desmemoria, buscando que el legado cultural de su pueblo no sea “un charco que acaba secándose”, sino un cuerpo vivo en constante transformación. En MARTIAGO, la artista propone una relectura de la herencia castellana que huye de la nostalgia o el exotismo rural, situando al pueblo no como un paisaje estático, sino como un sujeto activo que se mira y se expresa a sí mismo.
Uno de los detalles más preciosos de este proyecto es la participación coral de las mujeres de Martiago. Durante los días de verano, la artista se reunió con ellas en la ermita del pueblo para practicar y recuperar el repertorio tradicional, integrando sus voces y su presencia en la obra. Este trabajo colectivo no solo dota de autenticidad a las cuatro canciones del EP, coproducidas junto a Yoel Molina, sino que también refuerza la idea de la transmisión cultural como un proceso íntimo y doméstico que se vuelve público y compartido a través del arte.
En definitiva, MARTIAGO se consolida como una obra situada entre la música, el territorio y el pensamiento contemporáneo. Al rechazar la idealización del campo, Luis Soto Muñoz y Cristina Len logran capturar la realidad de un entorno atravesado por el trabajo, el deseo y el desgaste. La pieza audiovisual y el EP funcionan así como un archivo afectivo que, lejos de quedarse anclado en el pasado, proyecta hacia el futuro la memoria de una comunidad que se resiste a ser silenciada por el tiempo.
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