Inspirado en el estilo Miami Modern y la película
Cocktail, Tropicana es una fantasía en verde lima y rosa fucsia, donde cada habitación homenajea a un cóctel tropical con todo lo necesario para preparártelo allí mismo, a ver si tienes tan maña como Tom Cruise. Tiene piscina con una ducha en forma de copa de Martini y una jukebox vintage en el lobby. Cubanito, en Cala Gració, captura el alma de La Habana de los sesenta con su estética caribeña y música en directo al atardecer. Las habitaciones llevan nombres de lugares míticos cubanos, y en su azotea, El Malecón, puedes bailar salsa mientras ves caer el sol. Si lo tuyo es el arte, puedes alojarte en Paradiso, en Cala de Bou, un edificio con un precioso diseño art decó en tonos pastel y uno de mis preferidos si me preguntas, o al menos acercarte para visitar las exposiciones que alberga tanto en el lobby como en su galería, comisionada por Adda Gallery París. Hasta el cierre de temporada, se sucederán en el lobby las exposiciones de
Alexander Höller (del 12 de este mes al 10 de julio),
Marta de la Fuente (del 11 de julio al 3 de septiembre) y
Poppy Faun (del 4 de septiembre al 18 de octubre). Mientras que en la galería puede verse hasta el 12 de julio la exposición
Uniones flexibles de
Jesús de Miguel, palentino afincado en Ibiza desde hace ya años, cuya pintura combina la abstracción figurativa y el neoexpresionismo (esto me lo chiva Google, para qué mentir) con una mirada bastante pop e influencias del comic, el anime y la ciencia ficción. O eso me pareció. Conocimos a Jesús cuando estuvimos por allí visitando la expo. No le gusta mucho usar las palabras para explicar lo que hace. Yo le entiendo. Tampoco me gustaría a mí tener que poner en imágenes lo que escribo. Pero soltó una frase tan genial cuando le preguntaron por su proceso creativo que me la quedo para mí para siempre: “Primero empiezo y despues termino”. Touché.