Colectivo Da Silva es una banda que todo el mundo vincula con el verano y el buen rollo y, aunque eso nos defina y nos sintamos cómodos, también vivimos otras cosas que merecen ser contadas”, sentencia con seguridad la banda al preguntarles por el viraje de su nuevo sonido. Y la respuesta parecen clavarla. El grupo de Granada suena a eso: a verano, a sol, a piscina, a paseo infinito por las playas de Motril. Y también a verbena. 
Este 2025 ha sido determinante para ellos. Un nuevo disco, El sol, un nuevo EP junto a Anouck The Band, Mi amor, Mon amour, Amore mio, y una gira que los está empujando por toda España. Pero no conformes, los siete se disponen a expandir fronteras y a contar otras muchas historias desde otro prisma, uno más oscuro, quizás, sin tanto sol y sin tanta piscina. Puede que con paseos algo menos infinitos por las playas. En definitiva, historias de esas que nos mueven a otras partes (mucho más allá de cualquier Italia vintage) y con las que, lejos de hacernos bolita, podamos estirarnos y seguir conectando. Sin más, escuchen y lean todo lo que tengan que contarnos.
Acabáis de lanzar un nuevo EP junto a Anouck The Band apenas medio año después de vuestro último álbum. ¿Cómo surge la necesidad de volver al estudio tan pronto?
La verdad es que estamos sorprendidos. Hay etapas de sequía y etapas de explosión creativa, lo bueno es saber aprovecharlas y bajar la inspiración a tierra. En concreto en este caso, conocer a Anouck ayudó a que esa inspiración llegase de manera muy fácil y con mucha fuerza, teníamos muy claro el concepto de lo que queríamos hacer desde el minuto cero y salió solo. Además de lo anterior, estoy actualmente componiendo el siguiente disco de Colectivo, con el que daremos un golpe en la mesa con un nuevo sonido que nadie espera.
¿Sentís que este EP responde a una urgencia artística o ha sido más una consecuencia natural del flujo de trabajo en el que estáis?
Ha sido la música más sincera que he hecho nunca y salió todo de la manera más orgánica posible. Hoy en día las colaboraciones son casi de usar y tirar y por compromisos de la industria. En este caso fue, como se suele decir, por amor al arte. Nos encantó el resultado que conseguimos con una primera canción y decidimos seguir tirando del hilo, dando como resultado un EP de cinco canciones con un discurso muy sólido. Una pena que solo fueran esas, nos quedamos con ganas de hacer un disco entero.
¿Cómo se da esa colaboración con Anouck The Band? 
Anouck vino a casa para que colaborase en un tema de su disco y coincidió que estaba escuchando en ese momento a Mina. Le pregunté si le gustaba la música italiana y me dijo que le flipaba. A raíz de eso le propuse hacer una canción de cero, cogiendo una frase de su tema original y haciendo algo nuevo. Al momento supimos que esa canción era mucho más. 
Si en El sol nos encontrábamos con ritmos mucho más bailables y animados, pese al significado de algunas letras, en este EP el tono pasa a ser mucho más calmado y nostálgico. Es un contraste potente de sensaciones. ¿Cómo fue el proceso de creación?
La inspiración de artistas italianos como Mina, Gino Paoli o Franco Battiato marcaron el ritmo. Queríamos hacer canciones que reflejasen una relación fugaz con un primer encuentro, una nube de amor, una devoción incondicional, una ruptura y un hasta luego.
Publicar un álbum y un EP con tan poco margen no es lo habitual. ¿Cómo gestionáis la coherencia entre ambos proyectos?
Ha sido muy fácil por el timing de los lanzamientos. El EP con Anouck era perfecto para la nostalgia postverano y encajó a la perfección. Por otro lado, a nivel directo, sumar las canciones del EP a nuestro repertorio ha sido como un respiro. Son canciones preciosas de interpretar y se disfrutan mucho si las cantamos los nueve sobre el escenario. Cuando algo es tan sincero y orgánico, el público lo nota y lo agradece.
Os encontráis en plena gira de salas. ¿Cómo se traslada toda esta amalgama al directo?
Anouck y Marina vinieron a Granada a ensayar un par de días y sobró uno. Desde la primera vuelta los temas sonaban increíbles y, aunque parezca mentira, fue superfácil coordinarnos los nueve para que cada unx tuviera su momento. Lo difícil en todo caso es caber sobre algún escenario, cosa complicada ya de por sí para Colectivo en ocasiones, y también de coordinar calendarios para poder hacer esto juntos muchas veces.
¿Cómo ha sido la acogida del EP y del disco por parte del público en vuestros conciertos?
No ha podido ser mejor. Por ahora solo lo hemos tocado en Alicante y València, ciudades a las que nos acompañó Anouck como artista invitada de honor, y la dupla fue perfecta. El público no está acostumbrado a ver tantas personas sobre un escenario sonando tan bien y transmitiendo una energía que se podía tocar.
¿Notáis una comunidad más consolidada?
A nivel público, el EP ha tenido una acogida increíble, y nosotros como músicos nos sentimos más juntos que nunca. Poder colaborar tranquilamente con Anouck y su banda y hacer algo bonito y sin prisas ha sido algo que hemos disfrutado muchísimo. Aún hay mucho por hacer a nivel escena en géneros como el nuestro. Hay muchas bandas con las que podríamos unir fuerza y a día de hoy aún no ha ocurrido.
¿Alguna anécdota por parte de los fans a destacar o que recordéis con cariño?
No sé si con cariño, pero seguro recordaremos siempre el hecho de que todo el mundo piensa que ha habido más que una colaboración musical entre nosotros. A veces la gente se queda en lo superficial y el chisme.
¿Cómo diríais que ha evolucionado vuestra forma de componer desde Casa Vargas?
En El sol tuvimos un proceso de composición menos colectivo, más centrados en la producción con un ordenador delante y una tarjeta de sonido. Con este nuevo EP quise contar con más elementos orgánicos y músicos que participasen en él y aportaran su granito de arena. Participó hasta el padre de un amigo en Granada tocando la bandurria.
En El sol dabais a entender que os despedíais de esa etapa de vuestra carrera para comenzar otra y seguir apuntando alto. En ese sentido, ¿en qué línea diríais que está virando vuestro estilo?
Aún no podría desvelar mucho, pero después de El sol vendrá algo mucho más oscuro y rabioso. Colectivo Da Silva es una banda que todo el mundo vincula con el verano y el buen rollo y, aunque eso nos defina y nos sintamos cómodos, también vivimos otras cosas que merecen ser contadas.
Mantener en el tiempo una boy band con tantos componentes no debe resultar nada sencillo. ¿Cómo os apañáis para cuadraros y estar de acuerdo en las decisiones del proyecto?
Es complicado a veces juntarnos los siete estando repartidos entre Madrid y Granada, no obstante, siempre nos las apañamos para estar juntos y mantener más viva que nunca la amistad, que es lo que más nos importa.
¿Hay alguna ciudad o sala de la gira que tengáis marcada con especial ilusión? 
El show de València que dimos recientemente fue mágico y no lo olvidaremos nunca, el ambiente y la escena en esa ciudad son la hostia.
¿Se podría decir que este nuevo EP es un proceso de transición hacia una nueva etapa de Colectivo, o simplemente una parada técnica en el trayecto sin mayor trascendencia?
Diría que es un hasta pronto, una despedida temporal del sonido de Colectivo hacia nuevas aventuras. Y, por supuesto, un recuerdo para la eternidad de unos meses preciosos.
¿Qué os gustaría que se llevaran vuestros fans después de escuchar este EP y veros en directo este año?
Un viaje por una Italia vintage que nunca han visitado pero ya echan de menos.
Colectivo-Da-Silva-2.jpg