Tener pocos oyentes no significa tener poco que decir. Al contrario, muchas de las propuestas más interesantes todavía están lejos de las grandes cifras. Por eso, hemos seleccionado cinco artistas para que vayas agregando a tus playlists y, cuando llegue el boom, puedas decir que tú estuviste desde el principio.
Y es que lo nicho ya no es lo que era. Internet lo ha acelerado todo y lo que hace unos meses parecía reservado a cuatro personas ahora se convierte en la cosa más cool del momento en pocos días. Un artista pasa de ser un secreto compartido entre unos pocos a aparecer en todas partes casi sin transición. Entonces, ¿qué significa realmente ser un artista emergente? Quizá no tenga tanto que ver con el número de oyentes como con estar en ese momento en el que todavía todo es posible y todo está por construir.
Hanimami tiene claro de dónde viene y adónde va. Su música, espiritual y sensual, mezcla sus raíces árabes y españolas con sonidos urbanos y electrónicos, convirtiendo el club en un templo. A finales de 2025 llegó Fake Prada, su primer EP y la puerta de entrada a un proyecto que no se parece a nada de lo que hay ahora mismo. En uno de sus temas, Dalai Lama, las percusiones árabes se encuentran con beats electrónicos y barras que llegan desde otro plano astral. Lo divino y lo terrenal conviven en un sonido que solo puede ser Hanimami. Hay que escucharla para entenderla.
Si hablamos de la nueva escena underground de Barcelona, es imposible no hablar de Brunuss Rizzo. Ya demostró tener el #Catalanswag junto a Lith, pero reducir su propuesta a una etiqueta sería quedarse corto. Empezó cantando en catalán y pegando sus primeros temas gracias a las redes, pero 2026, sin duda, ha sido su año de despegue. Con la publicación de Joven blanco adinerado y No hay na que un polvo no pueda arreglar, Brunuss demuestra que su sonido no para de crecer: cada vez más fresco, más definido y más suyo.
“Me he cansado de estar buena, ahora también soy graciosa” es el ejemplo perfecto para entender quién es Tawa. Barras absurdas, humor, freestyle, cero miedo al ridículo y una personalidad que se come cualquier intento de encasillarla. En Dad, su primer álbum, ya pudimos ver por dónde iban los tiros. Ahora, con temas como Como Beethoven, sigue haciendo lo que quiere y construye una estética marcada por la fantasía rosa y el surrealismo que la caracterizan. En una escena llena de intensitos, Tawa entiende que a veces la clave es no tomarse tan en serio.
ssossa habla internet. De TikTok, de canciones que se vuelven virales de repente, de referencias que reconoces incluso antes de saber de dónde vienen. Su música funciona un poco como navegar por internet a las tres de la mañana: una referencia lleva a otra y, de alguna manera, todo acaba teniendo sentido. Puede samplear canciones míticas de los 2010 como We Found Love de Rihanna o Replay, recuperar códigos del reggaetón antiguo y mezclarlos con sonidos más actuales. El resultado podría ser un caos, pero no es así. Todo acaba formando parte de un mismo imaginario. Holokaustoemocional es solo el principio de un proyecto que entiende perfectamente cómo consume música la generación online.
Isatofu es, ante todo, una personalidad de internet. Y precisamente ahí reside una de las claves de su proyecto. Lleva tantos años moviéndose en este mundo que conoce perfectamente sus códigos, sus referencias y su lenguaje. “¡Ya no soy una artista nicho!”, exclama en #Emergida, una de las canciones de su último EP, Dominación mundial. Y la frase resume a la perfección el concepto que atraviesa el proyecto: ¿qué pasa cuando una artista emergente deja de serlo? La idea de estar a punto de salir del nicho pero también con la posibilidad de fingir que ya lo has conseguido hasta que finalmente ocurre. Un fake it till you make it en toda regla. Isa deja de esperar a que alguien le diga que ha llegado y empieza a actuar como si ya lo hubiera conseguido. Se autoproclama una estrella porque quiere y porque puede.