Si el arte de Ca7riel y Paco Amoroso tiene una constante es la capacidad de reírse de lo absurdo mientras exploran las grietas de la realidad. Con Papota, su último cortometraje que acompaña el EP del mismo nombre, el dúo argentino nos sumerge en una aventura desbordante de humor, ironía y reflexiones inquietantes sobre la fama, el ego y las presiones que acechan a los artistas en la era de las redes sociales y los algoritmos.
Papota, un término de jerga argentina para referirse a los suplementos de culturismo, se convierte en una metáfora bizarra y exagerada que retrata los estereotipos de la industria musical. A través de esta analogía, los dos músicos no solo hablan de cuerpos musculosos, sino de una industria que demanda artistas perfectos, cargados de un brillo artificial, donde se exige tanto la estética como la performance, dejando poco espacio para las imperfecciones humanas.
El cortometraje, que sigue a su viralización de la sesión Tiny Desk, es un viaje donde los autores de Baño maría exploran la angustia del síndrome del impostor, la necesidad de aprobación constante y la lucha interna con la identidad en un mundo que parece más interesado en las apariencias que en el talento genuino. La fama, que en teoría te libera, en realidad les pone más cadenas que nunca. Los vemos atrapados entre la ansiedad y la euforia, navegando por un mar de inseguridades mientras buscan consuelo en las malas influencias, las expectativas de la industria y la tentación de ser ‘más’. Y mientras tanto, su cuerpo se convierte en un campo de batalla entre las drogas, el abuso de esteroides y la lucha por cumplir con los estándares de belleza impuestos.
Pero Papota no solo es una crítica a la superficialidad del éxito. Es también un grito de autodefinición. La ambición se convierte en un monstruo que devora todo a su paso, pero al final, el poder de la amistad es lo que logra mantenerlos a flote. Porque incluso dentro del caos absoluto, el lazo entre Ca7riel y Paco Amoroso sigue siendo lo único que les impide perderse a sí mismos.
Este cortometraje también se aventura en el terreno de la inteligencia artificial, preguntándose qué sucede cuando las máquinas comienzan a dominar lo que alguna vez fue un campo puramente humano, como la producción de un videoclip. Este conflicto genera un espacio para la reflexión sobre el futuro del arte en un mundo cada vez más automatizado y guiado por algoritmos.
En resumen, Papota es un grito en medio de la jungla de la fama. Con un tono irreverente y una visión crítica, Ca7riel y Paco Amoroso no solo nos dan un vistazo a las luces y sombras del estrellato, sino que lo hacen desde una mirada muy única, donde la reflexión se mezcla con la diversión. Es un manifiesto sobre la ambición, la lucha interna y, por encima de todo, la necesidad de mantener la esencia frente a la presión de ser algo que no eres.
El dúo no solo está explorando su lugar en la música, sino su lugar en el mundo. Y aunque Papota pueda ser una parodia, también es una carta de amor al arte, a la amistad y a la lucha constante por ser genuino en un entorno que se alimenta de lo falso. ¿Es la fama un reflejo de nuestro talento o de nuestra capacidad para adaptarnos a un molde impuesto? Solo Ca7riel y Paco Amoroso podrían hacernos reír de lo absurdo mientras nos invitan a hacer esta pregunta.