Hubo un momento, después de su ya icónico Tiny Desk, en el que Ca7riel y Paco Amoroso parecían haberse dejado leer. Tras procesar cada detalle, creíamos haber descifrado su estética, sus letras, su fusión de géneros, su excentricidad… Todo parecía encajar dentro de un caos organizado. Hoy ha salido su nuevo álbum Free Spirits y ha desmontado por completo esa ilusión de control que, ingenuamente, estábamos convencidos de haber alcanzado. Toca rehacer el manual. O asumir que nunca existió.
Las letras siguen ahí: provocativas, emocionales y con ese filo autobiográfico que nunca termina de mostrarse del todo. Pero si algo desaparece en este trabajo es cualquier intento de encasillarlos en un género. Desde el arranque con Nada Nuevo, una canción “directamente desde el Taj Mahal”, el dúo argentino juega con ritmos indios que funcionan con una naturalidad casi insultante. Esa es, en el fondo, su única constante: no entender del todo qué está pasando, pero disfrutarlo igual.
Si antes nos tenían repitiendo “dum-dum-dum-dum-dum-dumbai” casi por inercia, ahora nos empujan a corear un “goo goo ga ga” imitando la voz de Jack Black, hasta el punto de que ya ni merece la pena preguntarse por qué. Lo que sigue no es un recorrido lineal. Hay pop ultra-mainstream, house, rock y ritmos íntimos. Las colaboraciones con Sting, de The Police, el rapero Anderson .Paak y el polifacético Fred Again rompen cualquier lógica y, al mismo tiempo, terminan de construir ese universo donde todo parece fuera de lugar, hasta que deja de estarlo.
Detrás de este aparente desorden hay un recorrido por las tensiones, las ironías y los problemas del ser humano contemporáneo: la obsesión por la fama, el éxito como única métrica válida, el consumismo, el vacío que lo acompaña y la resistencia a dejarse atrapar por todo ello. Al final, todo desemboca en una fuerte crítica al sueño americano y a la ambición desmedida que termina explotando con el Himno del Mediocre, celebrando, irónicamente, el conformismo.
Ca7riel y Paco gozan de la libertad creativa de los artistas más consagrados, aunque, en realidad, la han tenido desde el inicio. Siempre han ignorado toda regla, expectativa o convención, y precisamente eso es lo que los ha llevado hasta aquí. Siempre han creado a su antojo y la industria, contenta o no, ha tenido que aceptarlo. Free Spirits no es solo un título, es una carta de presentación definitiva. Y, esta vez, no hace falta buscar metáforas.
Track favorito: Ay Ay Ay.
